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Imprime, que algo queda: poeta convoca al mundo a imprimir todo internet

Un adelanto de las conversaciones con Kenneth Goldsmith publicadas en nuestro número de agosto a propósito de la inauguración de su exposición. 

Kenneth Goldsmith, creador del archivo de arte de vanguardia UbuWeb, fue invitado por la galería LABOR a realizar un proyecto en honor del teórico y activista de internet libre, Aaron Swartz. En respuesta, Goldsmith lanzó Printing Out the Internet, una convocatoria  a imprimir absolutamente todo internet y enviarlo por correo a la galería. A partir de hoy  Goldsmith expondrá, en los 500 metros cuadrados de la galería, la materialización de su proyecto.

En el número de agosto, Letras Libres publicará el resultado de una serie de conversaciones entre Kenneth Goldsmith y Daniela Franco. Como adelanto, este post sobre el proyecto y los diálogos de ambos al respecto. 

Un día, en los noventa, intenté imprimir internet. Eran sus albores y me preocupaba que lo que se daba se acabara algún día. Empecé con todo el alt.lyrics de The Smiths o algo igual de auto-indulgente. Iba por la página doscientos cuando un amigo me aclaró que no había entendido nada: imprimir lo que existe en internet era un contrasentido, degradar este nuevo mundo virtual a su estado primitivo, lo pervertía.

Entonces, internet era todavía estático y cabía entero en diez carpetas; hoy es interactivo, incluyente y por ende infinito (la versión impresa de la Wikipedia (en inglés), dicen, equivale a 1,897.4 tomos de la Enciclopedia Británica). Sin embargo, seguimos imprimiendo internet: para trámites burocráticos, para guardar un souvenir, para probar que algo existe. Convivimos y contribuimos a un mundo virtual de información infinita que no acabamos de entender e intentamos asirlo con herramientas y conceptos —originalidad, narrativa, propiedad intelectual, cuantificación, linealidad— que pertenecen a otro mundo. Evidenciar esta disonancia es uno de los fuertes de Kenneth Goldsmith.

[24.06.2013]

DF:Tengo mucha curiosidad —creo que podríamos empezar ahí— por saber qué salida le darás a esto, cómo vas a materializarlo. Conceptualmente me parece formidable, pero la primera vez que leí la premisa pensé: este proyecto debió haber quedado como algo conceptual, no debería ejecutarse y...

KG: ...por supuesto, tienes razón. Pero, una parte lo será. En fin, hablemos de ello mañana ¿ok?

Este proyecto es imposible. Es absurdo. Y una de sus premisas principales es demostrarlo. Su desarrollo dependerá de las reacciones que provoque, de nuestra capacidad para distanciarnos del medio en el que existimos al tiempo que lo utilizamos para teorizarlo. Estar a favor o en contra no importa, con qué argumentos estarlo, sí. Esta semana, la convocatoriaa imprimir internetse extendió hasta fines de agosto con un nuevo añadido: la lectura colectiva (y maratoniana) de (todo) internet, “desde la primera página hasta la última”.

 

[27.06.2013]

DF:Ya lo has dicho varias veces pero ¿puedes contar el origen de este proyecto? Tiene que ver con una obra[i] que querías trasladar a México ¿no?

KG: Sí, pero era muy caro transportarla, quise hacer una edición piratade la obray se lo propuse a la artista: “manda los PDF y haremos algo sucio en México. Será divertido”. Me dijo que NO y se retiró de la exposición. Me enojé muchísimo y pensé “¿Sabes qué? FUCK YOU! Esa actitud no me interesa. Me interesan los gestos inclusivos, no exclusivos, que todos puedan participar y distribuir...” No me interesa esa actitud de mierda del mundo del arte. Pamela [Echeverría, directora de la galería LABOR] me había pedido que ideara una exposición en memoria de Aaron Swartz, y me dije “¡A la mierda con esa artista y la mezquindad del mundo del arte! Vamos a pedir al mundo entero que imprima internet en su totalidad. Voy a poner en evidencia cuán estúpido y prejuicioso es su proyecto.” Así que, de hecho, esto es un acto de venganza.”

DF: ¿Cómo se llama la artista? ¿Podemos publicarlo?

KG: Seguro. Su nombre es Rachel Khedoori. K H E D O O R I.

DF: Entonces, decidiste lanzar una convocatoria pública para imprimir TODO internet.

KG:Sí. Tengo un amigo en Yahoo Tech News y fue el primero en lanzar la historia, la respuesta fue inmediata, enorme y... furibunda. La mayoría eran respuestas de enojo porque dañaría los árboles, hubo incluso una petición: “Querido Kenneth Goldsmith, No imprimas internet”. Sólo 350 personas firmaron así que, para tanto griterío, había poca gente molesta. Pero sigue ¿sabes? Ha sido algo formidable. El otro día hablabas de lo patafísico en esto, y sí: no puedes imprimir todo internet, es ridículo, pero es una idea hermosa. Me interesa materializar lo inmaterial. Mi trabajo lidia siempre con la cuantificación del lenguaje y la experiencia en una forma material, este proyecto es una extensión de lo que he hecho en los últimos treinta años. No tengo idea de lo que recibiremos. No voy a imprimir nada, soy el curador. Lo que encuentre cuando llegue a LABOR en un mes, bueno... veremos. Quizá sea muy poco, lo que sería muy divertido. También sería muy bueno si no hubiera nada, si todos decidieran no participar. E igual sería divertidísimo que hubiera un montón de cosas. No lo sé. Es un gesto de arte conceptual en el que la galería sale sobrando. La conversación al respecto ha sido muchísimo mejor que cualquier exposicioncita estúpida que pudieras concebir.

DF: Cuando te decía que esto debió haber quedado en lo conceptual... ¿quizá no acababa de entenderlo por lo que es? Mis dudas tienen que ver con resultados posibles y no con procesos posibles. Es fácil caer en la trampa de ver al arte como una suerte de ciencia, de hacer de la obra un resultado y viceversa. Y este proyecto es un activador de discusiones, un cursor conceptual. La obra ha empezado ya, las reacciones al proyecto son la obra. Debes materializarlo porque te enfrentas a un espacio de exhibición y hay ciertas convenciones que cumplir, pero como dices, lo emocionante será ver qué sucede cotidianamente y cómo lo resuelves y presentas: la obra ya está ahí. Lo que ocurra el 26 será un añadido y no una meta, ¿estás de acuerdo?

KG: Sí. Es decir, la conversación es gran parte del proyecto, pero si simplemente digo “consideremos imprimir todo internet”, nada pasará. En cambio si digo: “háganlo”, todo tipo de cosas suceden. Así que quizá lo conceptual no baste, la amenaza de hacerlo en verdad es lo que volvió a la gente absolutamente loca, lo que los puso en marcha. Así que, como te digo, no importa lo que quede en la galería. ¿Cómo empiezas una conversación global? ¿Qué obra de arte podría empezar una conversación global? ¡Esto es maravilloso! Tengo al puto mundo entero hablando de ello. Es enorme. Y un gran éxito. Y, obviamente, toca alguna fibra sensible en la gente, y ¿sabes? en realidad, la exposición ya no importa.

DF: La última pregunta, ¿ha habido algún argumento interesante en contra del proyecto? Algo que no sea “pobrecitos árboles” o “qué payasada”, algo real: gente que te cuestione de una forma inteligente.

KG:No. Ha habido respuestas antisemitas fabulosas como: “Es judío, seguro tiene acciones en alguna fábrica de papel”. O “es un gay neoyorquino”. O “un judío neoyorquino, esos siempre traen problemas”. Esa ha sido la respuesta. Algunas me parecen muy graciosas, pero en general es puro veneno. La crítica que suelo recibir por mis proyectos es siempre antisemita, me acusan de ser un charlatán, de querer engañar a la gente. Incluso en el mundo de la poesía he recibido muchos comentarios antisemitas. Estoy acostumbrado. Es parte del discurso y quiero evidenciarlo, mostrar los prejuicios de la gente. Los prejuicios contra Printing Out the Internet son igualmente irracionales. No estamos lidiando con personas inteligentes, son reacciones típicas de internet, emocionales, previsibles.

Como en la mayoría de sus proyectos, los detractores de Kenneth Goldsmith lo toman al pie de la letra y luchan contra él usando argumentos fáciles de derribar. Goldsmith, quizá dando a sus enemigos demasiada importancia, los provoca con aforismos y asertividad pedante. Es comprensible: la laxitud humilde no provoca reacciones.

A final de cuentas, hay en las reacciones de uno y otros cierta congruencia con la esquizofrenia de lanzar en internet un proyecto que llame a internet a imprimir internet. Además, ya dicen (en internet) que uno de los primeros síntomas de la demencia es la incapacidad de reconocer la ironía.



[i]The Iraq Book Project, compilación cronológica de noticias de internet encontradas utilizando las palabras Irak, Iraquí o Bagdad. Los artículos empiezan en la fecha de inicio de la guerra en Irak y podrían continuar indefinidamente. La obra presenta todo los artículos traducidos el inglés e impresos en una serie de libros de gran formato sobre mesas de consulta a los cuales se agregan periódicamente, páginas con nuevas noticias.


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