artículo no publicado

El camino del underdog (manifiesto)

Un escritor underdog no escribe de los temas de moda, el narco, vampiros, zombies, elfos y maguitos. Escribe sobre la lucha del hombre común, sus fracasos y fantasías.

 

1. Para un escritor underdog, como dijo Bruce Lee en Enter the Dragon, “la mejor técnica es no tener técnica”. Traslación: el mejor estilo es no tener estilo. Segunda traslación: el mejor estilo es aquel que no se ve. Es uno con el Tao.

2. Para un escritor underdog escribir ficción no es mejor que el sexo. Porque el sexo es la vida, y como dijo el doctor Anton Chéjov, “antes que la literatura está la vida”.

3. Para un escritor underdog, como para un guerrero shaolin, cualquier objeto es un arma mortal (y un destapador de cervezas).

4. El underdog solo le teme a una cosa, que el cielo caiga sobre su cabeza.

5. Un underdog no escribe palabras abstractas, lo que quiere decir lo demuestra (o no) por medio de la acción. No le interesa citar a Schopenhauer.       

6. No existe la inspiración, todo es una cuestión de química cerebral y de estar bien hidratado. Las musas no existen (y es una lástima). Y si creyéramos en las musas una de estas tendría que ser Olivia Newton-John en patines (aunque no a todos complacen florestas y humildes tamarindos).

7. Solo hay un dios, y Elvis Presley es su profeta.

8. Un underdog no sabe nada, por eso siempre está junto a un diccionario. Desconfía de todas las palabras, especialmente de las más comunes. Si tu cuento tiene tres mil palabras o tu novela sesenta mil, debes saber con exactitud qué significa cada una de ellas. Si esto te parece mucho trabajo, mejor pon un puesto de tamales o pídele  una beca a la Fundación para las Letras Mexicanas. O múdate a Canadá.

9. Corrige un manuscrito todas las veces que sean necesarias (cinco, diez), pero no creas en la perfección. En la imperfección está la belleza, es decir lo humano. La prueba de eso son las novelas de John Cheever.

10. Un underdog sabe cómo cambiar una llanta, no desprecia el trabajo manual, tiene nociones de plomería, albañilería y electrónica. El underdog tampoco le teme al trabajo doméstico y es diestro en la cocina (o eso dicen).

11. Cree en la economía del lenguaje ante todo. Una idea puede expresarse mejor con una oración que con dos o tres. Un underdog le teme a la paja como a la muerte o a una visita de su madre.

12. El escritor underdog odia a muerte a las estudiantinas y sus ridículos trajes (malditos sean todos ellos, dicho sea de paso). Y de este punto nacen varias preguntas: ¿por qué se visten como Felipe II?, ¿dónde compran los trajes?, ¿los mandan a la tintorería?, ¿traen etiquetas con instrucciones de lavado? Misterio.

13. Un escritor underdog rechaza invitaciones a ferias de libros y festivales de literatura, pero nunca a una demostración de Tupperware (porque son la sal de la tierra).

14. Un escritor underdog puede aceptar premios y becas, pero sabe que estos no significan nada, salvo la posibilidad de tener tiempo para escribir. Un underdog no se vanagloria. Es uno con el Tao.

15. Un escritor underdog no le hace la corte a nadie, camina entre iguales. No es un publirrelacionista. Mientras otros van a fiestas o frecuentan funcionarios para ver qué sacan, él se queda en casa a leer y a escribir y a jugar videojuegos.

16. Un escritor underdog no escribe de los temas de moda, el narco, vampiros, zombies, elfos y maguitos. Escribe sobre la lucha del hombre común, sus fracasos y fantasías. Como dijo Oblómov: “¡Dadme al hombre! ¡Amadlo!”

17. Por lo tanto sabe que tiene (y tendrá) pocos lectores, pero finalmente son los que importan.

18. El escritor underdog habla de chismes del espectáculo, lee la revista TV y Novelas en la fila del supermercado (especialmente los horóscopos). Desprecia ante todo la ampulosidad de los suplementos culturales. Su canal de televisión favorito es De película.

19. Nunca rechaza una invitación de su abuela para ver películas de los hermanos Almada. Es uno con el Tao.

20. Pero nada desprecia más el escritor underdog que el chismorreo literario en sus múltiples y aburridas facetas; especialmente en Facebook o en Twitter.

21. Atención: ponga “los escritores underdogs” en lugar de “los amorosos” en el poema de Jaime Sabines y vea el resultado.

22. Un escritor underdog no cree en los manifiestos.

 

 

 

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