artículo no publicado

La trifecta mexicana

La economía de México está siendo afectada por una trifecta de eventos negativos. Primero, la economía de Estados Unidos está sufriendo su crisis económica más severa desde la Gran Depresión; segundo, la guerra contra los poderosos cárteles de narcotráfico ha ocasionado una ola de violencia y ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de algunas instituciones mexicanas y las limitaciones del estado de derecho; ahora, para llover sobre mojado, el virus de la influenza porcina, probablemente originado en Estados Unidos, ataca con particular virulencia en México.

Quisiera hacer algunos comentarios sobre este tercer elemento. No pretendo, por mucho, tener particulares conocimientos sobre pandemias o salud pública. Ni siquiera creo tener los elementos para juzgar si la reacción de las autoridades en México fue o no adecuada. A la luz de opiniones de gente a la que respeto, como Julio Frenk [1] (ex Secretario de Salud de México y actual director de la escuela de salud pública de la Universidad de Harvard), parece que ésta fue acertada. Me parece, sin embargo, que el efecto más devastador será el económico.

Las muertes por este contagio viral son, innegablemente, trágicas. Sin embargo, entre 250 mil y 500 mil personas mueren cada año por efecto de la influenza. Todos los años alguna variación de este virus ataca a la población y, gracias al desarrollo de vacunas y medicamentos antivirales, no ha vuelto a haber una pandemia como la llamada “influenza española” que, de 1918 a 1920, mató entre 50 y 100 millones de personas en todo el mundo.

¿Mutará este mismo virus y desarrollará resistencia a antivirales el próximo otoño? Nadie lo sabe. Hoy, por lo pronto, la mortandad de éste es relativamente limitada; pero su impacto económico es más concluyente.

El surgimiento de esta epidemia ha paralizado absolutamente la actividad económica en México, cuya economía, según lo estimado por el FMI, esperaba un decrecimiento de 3.7% este año. Esta situación pone de manifiesto la frágil situación de mucha gente que trabaja en el sector de servicios y que “vive al día”, sin red social que le proteja. Ahora hay que agregarle a la precaria situación el desplome de la actividad turística. Dado que más de 22 millones de turistas visitaron México en 2008 y gastaron más de 13 mil millones de dólares, el impacto este año no será menor. La inversión extranjera también se reducirá. Es elemental que, antes de sacar la chequera, un inversionista quiere ver en dónde va a invertir. Este tráfico de potenciales inversionistas se ha visto ya mermado por la ola de violencia, parte real y parte amplificada por medios de comunicación internacionales que ponen a México en la misma categoría de Irak o Afganistán.

Cuando la epidemia de SARS golpeó Asia, países relativamente alejados, como Canadá, sufrieron una contracción de su PIB como consecuencia de la cancelación de congresos, convenciones, eventos deportivos, etcétera. En México el impacto será aún más frontal.

En aquella ocasión, el control de la situación tomó alrededor de siete meses, entre noviembre de 2002 y junio de 2003. Sin embargo, la longitud del impacto económico es menos predecible. Lamentablemente, México estará fuera del mapa por un rato para quienes estén planeando cualquier tipo de viaje, por motivos profesionales o de esparcimiento. Por otra parte, para cualquier tipo de actitud proteccionista, ésta será una excelente oportunidad. Supongo que los rusos que prohibieron la importación de carne de puerco mexicana saben que la transmisión no se da por esa vía, sin embargo la crisis se dio en un momento oportuno para proteger a proveedores locales de bienes sustitutos.

¿Cuánto más decrecerá la economía mexicana como consecuencia de esta crisis? Es temprano para saberlo. Siento, sin embargo, que a pesar de todo lo que está ocurriendo sigue habiendo un ambiente de peligrosa negación en México. Estoy convencido también de que la secuela de esta trifecta será más grave si la gente no toma precauciones ante una combinación de eventos que puede destruir más y durar mucho más tiempo de lo que se piensa.

__________________________________

[1] Frenk, Julio; "Mexico’s Fast Diagnosis". New York Times, abril 30, 2009