artículo no publicado

Dos poemas

En subjuntivo

Que yo te rebesara (porque ya te he besado)

ahí en el punto mismo en que se tocan

las dos líneas (terminan) donde se vuelven ángulo

y tú que te desangularas

precipiciadamente nada y que yo te nadara y no supiera

y que me fuera hundiendo y me reahogara

(porque ya ahogado me) y que ya nunca

encontraran mi cuerpo. ~

 

Estatura de estatua

Mi estatua va cambiando con el tiempo.

Poco a poco y sin que nadie sepa

ni le lleve la cuenta

como que ha ido variando ciertas posiciones,

ciertos ángulos nórdicos, cierto pliegue invisible.

Hace ya unos veinte años

cambió el peso del cuerpo

de una pierna a la otra,

pero lo hizo de noche y hasta estaba lloviendo,

y nadie se dio cuenta: al otro día, cuando el agua se seca,

muchas cosas, nosotros, ya no somos los mismos,

hasta las plantas crecen y miran hacia arriba

cuando el agua se seca. Hay incluso personas

que miran hacia arriba.

Y es que a mi estatua el frío

le tiene sin cuidado. El aire le hace

lo que el viento le hace

a la estatua de Juárez, que está cerca.

Mi estatua ha visto niños que ya tuvieron hijos

y que ya se extinguieron.

Cada milímetro chico de segundo

mi estatua está cambiando. Para el canal de hormigas

sí resulta un problema, pero tú dime a quién

le importan las hormigas: no son osos polares,

no son pandas.

Cuando los zopilotes sean de hierro forjado

mi estatua empezará apenas a intentar preocuparse. ~