artículo no publicado

Detrás del guión

“No creo en las listas negras”. Ésta fue la respuesta que el guionista Ring Lardner Jr. ofreció al periodista Victor Navasky cuando éste le recordó su encuentro a mediados de los sesenta con su colega Budd Schulberg en el restaurante Sardi de Nueva York. Aquella noche, Lardner, a diferencia de su esposa, declinó dar la espalda a su viejo amigo, el mismo que le metió en el Partido Comunista en los años treinta y que más tarde le delataría ante la Comisión sobre Actividades Antimericanas, en plena caza de brujas hollywoodense. De aquel encuentro azaroso, que brindó a Lardner la oportunidad de acuñar otra de sus grandes frases, han pasado casi cuatro décadas, y hoy estos viejos camaradas vuelven a coincidir. Ellos, o sus recuerdos, o más exactamente el recuento que hicieron de sus vidas.

Me odiaría cada mañana (Barataria) es la autobiografía de Ring Lardner Jr., prologada por Navasky y publicada en Estados Unidos en el año 2000 poco antes de su muerte. El título está tomado de la respuesta que dio al tribunal para esquivar la delación de sus compañeros de partido en 1947, el mismo día en que fue llamado a declarar Bertoldt Brecht. Cuando el congresista Thomas iba perdiendo la paciencia y cerrando el cerco del interrogatorio, Lardner pronunció su ya célebre “podría contestar, pero si lo hiciera me odiaría cada mañana”. Él y otros nueve testigos, los llamados Diez de Hollywood que se negaron a testificar, fueron condenados a un año de cárcel. Lardner cumplió la pena en una prisión de Connecticut donde, por irónico que parezca, se encontró con el mismo congresista Thomas, que cumplía condena por estafa y había sido relevado en su puesto por el feroz McCarthy. El oscuro episodio de la caza de brujas es una muesca más en la vida de este guionista que obtuvo dos Oscar, el primero por La mujer del año –la primera película en la que trabajaron juntos Katherine Hepburn y Spencer Tracy– y el segundo muchos años después por M*A*S*H*. Él ofrece un relato sobre su entrada en el partido comunista casi paralela a su ascenso en el Hollywood dorado, sin pasar cuentas a nadie. Hijo de un mítico cronista deportivo y hermano del brigadista Jim que murió en el frente español, Ring Lardner elude el dramatismo en su narración sobre la purga que sufrió y mezcla en su libro reflexiones sobre la sociedad estadounidense actual con sus recuerdos de infancia en los que Scott Fitzgerald y la bella Zelda visitaban con frecuencia su hogar.

Budd Schulberg escribió su primer guión junto al autor de El gran Gatsby y aquella experiencia junto al genio hecho trizas inspiró su novela El desencantado. En los años previos a aquello, en los recuerdos de una infancia dorada se centra De cine. Memorias de un príncipe de Hollywood (Acantilado), el primer tomo de la autobiografía de Schulberg. El autor de los guiones de La ley del silencio y Más dura será la caída detiene su relato a los dieciocho años, cuando se despidió de la Costa Oeste y subió al tren camino a Nueva York. Y hasta aquí, la suya es la intrahistoria del mundo de los estudios, del rápido ascenso del nuevo arte cinematográfico: desde los nickleodeons, las cabinas en las que por cinco centavos se ponían películas de ocho minutos, en cuyos guiones trabajó su padre, hasta el esplendor del sonoro, cuando en las colinas de Los Ángeles bullía una imparable industria y Schulberg senior ocupaba uno de los grandes despachos de Paramount. Más allá de la ficción o el mito se encuentran los perfiles y anécdotas que recoge el escritor para componer un retrato cercano de personajes como Charles Chaplin, el avispado cómico que supo hacer negocio, Mary Pickford, la actriz que supo entender el potencial de una industria emergente, o Louie B. Mayer, uno de los capos del “sistema”, cuya querencia por el mundo de los sentimientos iba más allá de la gran pantalla. Ambición, ingenio y talento fueron parte de la explosiva receta de la que surgió Hollywood y que Schulberg describe aportando los nombres propios de cada ingrediente.

(Otros libros en español sobre la caza de brujas son: Tiempo de canallas de la dramaturga Lillian Hellman [actualmente fuera de catálogo], La caza de brujas de Román Gubern [Anagrama] y el exhaustivo Diccionario de la caza de brujas. Las listas negras en Hollywood de Javier Coma [Inédita].) ~