artículo no publicado

Desgracias literarias

Una desgracia de la literatura mexicana es que ahora las instituciones millonarias pesan más que el buen juicio lector, cuando apapachan a sus mediocres.

Una desgracia de la literatura es la cantidad de buenas personas enamoradas de las letras con un amor no correspondido. Una desgracia de la literatura mexicana es que ahora las instituciones millonarias pesan más que el buen juicio lector, cuando apapachan a sus mediocres. Y una desgracia del Premio Xavier Villaurrutia es que haya sido colonizado por la UNAM, que impuso como premiado a su coordinador de Difusión Cultural, Sealtiel Alatriste, un alto funcionario que maneja buena parte de los $2,426 millones del presupuesto de extensión universitaria. Desde tales alturas, favor nos hace con unir su nombre al de Rulfo, Paz, Arreola o Elizondo, que nunca se elevaron a tamaños puestos.