1 am | Letras Libres
artículo no publicado

1 am

Aunque nunca me has poseído

Te he pertenecido desde el inicio de los tiempos

Y me senté soñolientamente al lado tuyo en tu silla

Recargándome en tu hombro

Y tu descuidado brazo en mi espalda gesticulaba

Mientras tu indisputable voz masculina rugía

A través de mi cerebro y mi cuerpo

Argumentando descomposición dinámica

De la cual no estaba entendiendo nada

Soñolientamente

Y la voz solo menos masculina de tu hermano pugilista del intelecto

Retumbó como así me pareció tan soñolienta

A través de un intervalo de mil millas

Un entretanto de mil años

Pero tú que haces más ruido que cualquier hombre en el mundo cuando carraspeas

Ensordecedor me despertaste

Y recuperé el hilo de la discusión

Asumiendo inmediatamente mi actitud mental personal

Y dejé de ser una mujer

Hermosa media hora de ser una simple mujer

La mujer animal

Entendiendo nada del hombre

Más que el dominio y la seguridad del calor físico trasmitido

Indiferente a la gimnasia cerebral

O considerándolos como el juego autoindulgente de los niños

O el estruendo de dioses ajenos

Pero tú me despertaste

De todos modos quién soy yo para criticar tus teorías de velocidad plástica

“Vayamos a casa ella está cansada y quiere irse a la cama.” ~

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Versión del inglés de Karen Villeda.

Fragmento de “Tres momentos en París”.