artículo no publicado
Ilustración: Manuel Monroy

Conejo “bíceps”

En México, al bíceps se le conoce como conejo, pero el vocablo proviene del túnel que excavaban los ejércitos romanos durante sus asedios. No es el rasgo menos excéntrico de la palabra.

La palabra conejo como apodo del bíceps de los brazos es un mexicanismo. Hacer conejo es hacer ejercicios útiles para desarrollarlo. Mostrar el conejo es cerrar el puño y doblar la muñeca y el brazo para que salte el bíceps. En las publicaciones deportivas abundan las fotos de esta pose. Véase “culturismo” en la Wikipedia y Google Imágenes.

El uso está documentado en el Diccionario de mejicanismos de Francisco Santamaría: “Después de contemplarse los brazos y hacer algún esfuerzo para que le salte el conejo” (Benigno Corona Rojas, La barriada, 1948). El diccionario de la Academia lo registra desde 2001, únicamente para México: “Méx. Bíceps braquial”.

Algo notable de los conejos es que pueden dar saltos de más de un metro de altura y hasta tres de avance, para escapar o de pura felicidad (como los niños “dan saltos de alegría”). En varias partes hay competencias de salto con obstáculos para conejos. Véase “rabbit competition” en Google Imágenes y YouTube.

Hay algo extraño en el origen de la palabra conejo. Viene del latín cuniculus, nombre del túnel escondido que los ejércitos romanos excavaban para minar el muro que asediaban.

También extraño es que la Wikipedia (“Oryctolagus cuniculus”) diga que griegos y romanos no conocieron el conejo. La extrañeza surge de la confusión entre conejos y liebres, que son especies distintas. Hay una página de www.nationalgeographic.es (“Diferencias entre conejos y liebres”) con una comparación detallada. La diferencia importante aquí es que los conejos viven en madrigueras excavadas bajo el suelo, pero las liebres no.

Los griegos conocían la liebre (protagonista de la conocida fábula de la liebre y la tortuga), pero no el conejo, que llegó tardíamente. Nunca se menciona antes de Polibio, Historias 12.3: “De lejos, el conejo parece una liebre pequeña”, hacia 140 a. C. Un siglo después, Catulo habla de la “cuniculosae Celtiberiae” (la conejosa España) en su poema 37.

Raimundo de Miguel (Nuevo diccionario latino- español etimológico) dice que cuniculus se usó tanto para el túnel escondido como para el conejo. No aclara si la analogía partió de la madriguera a la mina de guerra o al revés. Pero, si el conocimiento del conejo fue tardío, es de suponerse que cuniculus se usó primero para el túnel militar.

Los celtíberos llamaban kuniklos al conejo. A los romanos les sonó a cuniculus. Además, los conejos cavan túneles para sus madrigueras. Esta doble semejanza indujo el nombre latino que le dieron. O sea que la palabra española conejo viene de un hispanismo en latín.

El bíceps es un músculo de dos cabezas o amarres (el tríceps de tres). Hay un par en los brazos (braquiales) y otro en los muslos (femorales). Cuando los braquiales se contraen para doblar el brazo, se hinchan visiblemente: saltan. Es algo que llama la atención y fue visto como el salto de un conejo.

Un antecedente de esta figuración se remonta a los músculos, vistos como ratones desde el indoeuropeo mus, “ratón, músculo”, según Roberts y Pastor (Diccionario etimológico indoeuropeo de la lengua española). Pasó al sánscrito, el griego y el latín. Del latín mus, muris derivan músculo (mus-culus, “ratón-cito”) y muslo. También mur, que se usó en español para el ratón y persiste en murciélago (antes mur-ciégalo, de mus, “ratón”, y caeculus, “cieguito”); así como murecillo, “músculo”, que ya no se usa, y morcillo, igualmente desusado (sin relación con morcilla, “tripa de cerdo rellena”). Según la Academia, morcillo es la “parte carnosa del brazo, desde el hombro hasta el codo”. Es decir, la musculatura del bíceps y el tríceps.

Duda ortográfica. ¿Por qué bíceps y tríceps llevan tilde? La regla dice que no se tildan las palabras llanas (acento en la penúltima sílaba) terminadas en vocal, ene o ese; y así es, en general. Pero hay excepciones. Una serie de tecnicismos que empezaron a usarse en español desde mediados del siglo XIX llegaron de otras lenguas sin tilde y así circularon en español. Después se castellanizaron marcando el acento con tilde, algo que no se hace con las palabras que siguen considerándose extranjeras (y se escriben en letra cursiva). Eso explica bíceps, cómics, fórceps, tríceps, wéstern. ~