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¡Murió Fidel Castro! ¿Y ahora, qué decimos?

Las reacciones a la muerte de “El Comandante” nos dicen más de los valores e ideales de quienes las emiten que del propio Fidel Castro.

¡Murió Fidel Castro! ¿Qué va a decir el presidente? ¿Qué debe comunicar el Primer Ministro?  En las oficinas de jefes de Estado y de gobierno, los redactores de discursos, consejeros políticos y asesores en política exterior han estado yendo y viniendo con ideas y propuestas para que sus jefes bailen el difícil tango de expresar algo significativo pero no polémico sobre el fallecimiento de una figura tan influyente y admirada por unos, como odiada y repudiada por otros.

El reflector se puso primero sobre Estados Unidos, esa némesis histórica que le dio a Castro la estatura global que difícilmente hubiera logrado de otro modo. Hasta el 20 de enero de 2017, nuestro vecino está convertido en un monstruo esquizofrénico de dos cabezas. Una de ellas, la pensante y la que vamos a extrañar, lanzó una declaración cuidada en cada palabra. En ella, se ve el sello de la comunicación de Obama: la empatía, es decir, reconocer explícitamente las emociones de los demás y conducirse con total respeto a ellas. “Sabemos que este momento llena a los cubanos en Cuba y en EUA de emociones poderosas, recordando las maneras incontables en las que Fidel Castro cambió la vida de personas, familias y de la nación cubana. La historia registrará y juzgará el enorme impacto de esta figura singular sobre la gente y el mundo a su alrededor”.  Descriptiva y aséptica, la declaración de Obama solo señala que Cuba y Estados Unidos “han trabajado duro para dejar el pasado atrás, y seguir un futuro en el que la relación entre nuestros dos países no se defina por nuestras diferencias, sino por las muchas cosas que compartimos como vecinos y amigos”.

La otra cabeza del monstruo, la que vamos a padecer, fue también fiel a su estilo. “Hoy, el mundo marca la muerte de un dictador brutal que oprimió a su pueblo durante casi seis décadas. El legado de Fidel Castro es uno de pelotones de fusilamiento, robo, sufrimiento inimaginable, pobreza y la negación de derechos humanos fundamentales”. Se espera que una de las primeras cosas que hará Trump al llegar al poder será volver a la política más radical contra Cuba, regresar al embargo y romper relaciones… a menos, dicen algunos, que vea oportunidades de negocio para sus hoteles y casinos en la isla

Justin Trudeau, el carismático Primer Ministro de Canadá, no ocultó su admiración personal por Castro y en su declaración oficial cometió dos tremendos errores. Primero, confundir relaciones y opiniones personales con relaciones internacionales y opiniones de un gobierno. Dijo que Castro era una figura “enorme” y que “mi padre estaba orgulloso de llamarlo un amigo, y tuve la oportunidad de conocer a Fidel cuando mi padre murió” palabras que corresponden más a una nota personal que a un comunicado oficial. Y segundo, interpretar lo que sienten los detractores de Castro: “Si bien fue una figura controvertida, tanto los simpatizantes como los detractores del Señor Castro reconocieron su tremenda dedicación y amor por el pueblo cubano, que tenía un profundo y duradero afecto por El Comandante”.

La reacción no se hizo esperar. El hashtag #TrudeauEulogies inundó las redes con tuits satíricos como “Osama Bin Laden fue una figura controvertida, pero su contribución a la seguridad aeroportuaria no tiene paralelo”; o “Uno de los mayores logros del señor Stalin fue la erradicación de la obesidad en Ucrania a través de innovadoras políticas agrarias”; o “Robespierre fue una figura controvertida que guió a Francia con firmeza, mientras que otros perdían la cabeza”… y un largo y divertido etcétera.

Angela Merkel, quien logró aplausos globales por su elegante pero firme declaración ante el triunfo de Donald Trump, mandó un doble mensaje. Primero, que el asunto de la muerte de Castro no le merecía una declaración directa, sino un mensaje a través del vocero del gobierno alemán. Y segundo, que para su administración, Fidel Castro fue una “figura histórica”, pero que también “puso a los cubanos bajo un sistema de represión política por décadas”. “La libertad de expresión, los derechos humanos de todas las personas y la democracia no eran prioritarios en el pensamiento de Fidel Castro”. Todo un understatement, un recurso retórico que consiste en quitarle importancia a algo sumamente importante con fines de tacto… o de ironía.

¿En México, qué dijeron los liderazgos políticos? El presidente Peña Nieto, fiel también a su estilo, se expresó primero en Twitter, describiendo a Castro como “un amigo de México, promotor de una relación bilateral basada en el respeto, el diálogo y la solidaridad”. Vainilla pura. Por su parte, el ex presidente Fox también se mantuvo congruente con su forma de no pensar antes de hablar y soltó uno de sus típicos mensajes en los que comienza diciendo alguna cosa medianamente sensata y termina soltando un disparate, ocurrencia o grosería. “Lástima que no corrigió a lo largo de su vida, lástima que no tuvo la humildad o el carácter para darse cuenta a tiempo que Cuba no puede vivir bajo una dictadura, que los cubanos y Cuba anhelan la libertad. Anhelan la democracia y vivir de otra manera. Entonces, pues que Dios lo tenga en su santa gloria. Comió y se nos fue”. Fox will be Fox.      

Solemos pensar que la construcción de mitos a través de la comunicación política es un fenómeno más o menos reciente. Hoy, todos estamos preocupados por la explosión de noticias falsas en redes sociales que generan visiones distorsionadas de la realidad política para millones de personas. Y vimos con horror como un candidato que miente en 7 de cada 10 veces que abre la boca ha llegado al poder en Estados Unidos. Pero Fidel Castro demostró desde hace más de 60 años que el talento para la retórica, combinados con la propaganda estatal, la represión del disenso y las anteojeras ideológicas, tienen un enorme poder para crear realidades paralelas en las que cada quien ve las verdades y las mentiras que quiere ver. Por lo pronto, las reacciones a la muerte de “El Comandante” nos dicen más de los valores e ideales de quienes las emiten que del propio Fidel Castro.