artículo no publicado
Ricardo Martín/ELPAÍS

La nostalgia de antes era mejor: la prensa de izquierdas y yo

El despido de varios tertulianos de la cadena SER ha resucitado una nostalgia muy común en la izquierda contemporánea, que lucha por recuperar una dignidad perdida.

Un argumento común en la izquierda es que el PSOE, y El País como su equivalente mediático, ya no son de izquierdas. En esa crítica hay un componente de nostalgia, pero también cierta picardía y rencor que aprovecha la debilidad actual de la socialdemocracia. Muchos comparan al partido y al periódico con los años de su educación sentimental y política, pero usan hombres de paja: El País era el intelectual colectivo de izquierdas, como no se cansa de repetir Pablo Iglesias, pero es probable que si él lo hubiera leído durante la transición lo hubiera criticado por demasiado tibio. Lo mismo con el PSOE: muchos de sus críticos, incluido Iglesias, no habrían militado ni votado nunca al partido socialista.  

Hay una batalla por el concepto “socialdemocracia”. Para muchos de los críticos con la socialdemocracia moderna, es una batalla por las esencias de cuando se formaron políticamente, y un intento de recuperar una dignidad perdida. Esto es posible simplemente con voluntad política. Es una lucha por unos principios pegados a la experiencia personal. Lo personal es político. Pero si la política es solo un choque de identidades, experiencias personales y principios inamovibles, no será nunca más que un choque. Vamos a unas terceras elecciones.

La nostalgia era reaccionaria para la izquierda materialista. Ahora es un valor progresista. En las últimas semanas, la SER ha despedido a varios tertulianos de izquierdas. Comparten cierta afinidad ideológica y una postura crítica con lo que se entiende que es la línea editorial de la cadena de radio. Muchos han acusado al medio de silenciar voces críticas, y algunos han aprovechado para recordar, desde su experiencia personal, la verdadera buena prensa de izquierdas y equiparar su salida con el naufragio de los medios socialdemócratas. Es posible que el motivo de los despidos haya sido ideológico, a pesar de que una empresa privada tiene la libertad de despedir y contratar a quien desea. También es posible que un tertuliano no sea el guardián de las esencias de la verdadera socialdemocracia, ni de la libertad de expresión

En un artículo en CTXT, Rosa María Artal recuerda sus años en El País y su ilusión de formar parte de él, y recupera varios recortes del periódico, que guarda aún en una carpeta de piel. Es posible que yo recuerde dentro de unos años esta época como una de las de gran esplendor de los medios: no puede ser de otra forma, es cuando comencé a escribir en prensa. También me eché una novia fantástica.