artículo no publicado

Cifuentes o la vanidad de los "selfies"

La cultura, el máster y la presidenta de la comunidad de Madrid.

A Cristina Cifuentes (Madrid, 1964) la hemos visto en los últimos años en numerosos saraos culturales. El Festival de Danza, el de Arte Sacro, Teatralia… No se ha perdido ni uno de los financiados y patrocinados por la Comunidad de Madrid, región que preside desde junio de 2015, y donde fue la máxima responsable de la cartera de Cultura desde julio de aquel año a septiembre de 2017, cuando creó la consejería para ofrecérsela a su mano derecha en este ramo, Jaime de los Santos.

Nunca fue baladí que Cifuentes, afiliada a las Nuevas Generaciones de la Alianza Popular de Manuel Fraga desde los 16 años, estuviera al frente de Cultura. En los pasillos de la Asamblea siempre fue visto con cierto recelo, y la oposición, desde el PSOE a Podemos, pero también Ciudadanos, su apoyo para estar en el Gobierno, criticó su política de inauguraciones culturales y su obsesión por los selfies cada vez que acudía a una de ellas. Esther Ruiz, responsable de Cultura en Cs, afirmó que “su actitud es la de gobernar a golpe de titular. Hay mucha presencia de Cifuentes, está en todos los festivales, pero no vemos acciones reales. Mucha presencia pero con la prensa”.

La cuestión estética era importante. Las imágenes que dejaban ver aquellos selfies mostraban a una presidenta impecable. Poco tenía que ver con la que mostraba en su anterior etapa en la Asamblea, donde fue diputada desde 1991 hasta 2012, cuando fue nombrada delegada de Gobierno. Además, la imagen de las inauguraciones culturales siempre tiene una cierta brillantina intelectual: da caché, presencia, fulgor y un halo de progresista que la distanciaba del conservadurismo de su partido. Ya le había sucedido anteriormente a Alberto Ruíz-Gallardón. No son lo mismo las luces de neón que un paseo por los barrios más humildes de la ciudad. Ni, por supuesto, la imagen que se había forjado como delegada de Gobierno cuando fue criticada por la contundencia con la que actuó la policía nacional en las diversas manifestaciones que hubo en los convulsos meses tras el 15M y las elecciones que dieron la victoria al PP de Mariano Rajoy.

Por entonces, aquello había pasado. Cifuentes asumía Cultura, aunque es cierto que tampoco era la primera vez que se encargaba de esta área. Durante su etapa como diputada de la Asamblea ya había sido presidenta de la comisión de Cultura –entre otras comisiones– y había formado parte del Consejo Regional de Patrimonio Histórico y la Comisión Permanente del Consejo Regional de Patrimonio Histórico. Sin embargo, esta vez le tocaba la parte bonita, ya que en el resto, en la gestión, no sucedía nada. De hecho, a día de hoy nadie sabe nada del famoso cheque cultural de 100 euros al año para los menores de 30 años y para los mayores de 65 que tanto había vendido en la campaña electoral.

Todo este asunto choca ahora cuando se ha conocido la noticia, desvelada por eldiario.es, del cambio de las notificaciones en dos asignaturas, Financiación autonómica y el Título Fin de Máster, del Máster en Derecho Autonómico de la universidad pública Rey Juan Carlos en el que se matriculó en el curso 2011/2012 y que, con esas modificaciones, aparece aprobado en 2014. Muy pocas fechas antes de presentarse a la carrera electoral por la Comunidad de Madrid. Cuando después de las explicaciones ofrecidas, un tanto contradictorias, surgen muchas preguntas sobre el máster, también aparecen otras como: ¿por qué incurrir en ese error tan de bulto? ¿Qué gana con ese aprobado frente a lo que pierde si finalmente se confirma que mintió en su currículo?

Quizá todo tiene que ver con la época en la que vivimos y con las teorías que se encargan de machacar con que poseer un máster o varios, mostrar una vasta cultura, nos hace mejores, más profesionales, más preparados. Y oculta carencias. Quizá es un asunto de valores. De esos que tienen que ver con la famosa meritocracia, pero que si se rasca un poco, quedan en mera fachada y en puro alardeo. Hoy muchos se hacen una pregunta que aún está sin contestar: ¿dónde está esa cultura del esfuerzo, del afán por aprender, que tanto ha pregonado la presidenta en sus discursos y en su cuenta de Twitter?

No sabemos todavía si Cifuentes presentará ese Trabajo Fin de Máster. Hace ya unos meses que se retiró como responsable de Cultura de la Comunidad de Madrid. Ahora mismo está en esa cuerda floja que tiene mucho que ver con la vanidad y poco con la verdad de las intenciones. Y cuando eso ocurre, a poco que se tire, todo cae como un castillo de naipes.