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NBC Sports

Los ocho equipos favoritos para ganar la NBA y sus ocho estrellas silenciosas

El partido de las estrellas es buen momento para repasar qué ocho franquicias se presentan como candidatas al título y qué jugadores dentro de esas franquicias pueden marcar la diferencia.

En menos de dos semanas, los mejores jugadores del planeta se reunirán en Nueva Orleans para disputarse jerarquías, competir en toda clase de concursos y dejar unas cuantas jugadas espectaculares para el recuerdo. Es cierto que la versión contemporánea de este “partido de las estrellas” no tiene nada que ver con las de los años setenta u ochenta, cuando los representantes de la conferencia este y la conferencia oeste se dejaban la piel en ataque y en defensa, pero aun así la calidad es tanta que bien puede merecer la pena el madrugón pese al monótono desfile de canastas sin oposición alguna.

Si para algo sirve el All Star Game de la NBA es para establecer un antes y un después en la temporada. Con los equipos por encima de los cincuenta partidos disputados y unos treinta aún pendientes en el calendario, es buen momento para repasar qué ocho franquicias se presentan como candidatas al título y, sobre todo, qué jugadores dentro de esas franquicias pueden marcar la diferencia en el futuro... aunque no vayan a viajar a Nueva Orleans.

Jugadores a la sombra de los que nadie hablará durante el fin de semana del 18 y el 19 de febrero pero que serán decisivos en mayo y junio si sus equipos consiguen llegar lejos en play-offs. Vamos con unos cuantos de ellos:

 

André Iguodala (Golden State Warriors).- Hasta cuatro jugadores representarán a los Warriors en el próximo All-Star, algo normal en un equipo que se empeña en coquetear con las setenta victorias año sí y año también. Por supuesto, cualquiera de ellos –Steph Curry, Klay Thompson, Kevin Durant o Draymond Green- puede resultar decisivo por sí solo, pero mal lo tendrán si no hay nadie para echar una mano cuando su talento desbordante no sea suficiente.  

En ese sentido, parece que nos hemos olvidado de André Iguodala, un jugador que fue MVP de la final de 2015 y cuyos problemas físicos el año pasado lastraron a los Warriors en los tres últimos partidos de la final, los que llevaron el título a Cleveland en pleno apogeo de LeBron James, que no tenía quien le defendiera. Iguodala anota de tres puntos, entra a canasta como un toro, roba balones y es capaz de parar defensivamente a cualquiera. Sin su mejor versión, los Warriors volverán a tenerlo muy difícil.

Tristan Thompson (Cleveland Cavaliers).- La llegada de Kevin Love en 2014 parecía condenarlo a la irrelevancia, pero desde entonces Thompson ha mostrado su mejor cara. Su actuación en la pasada final, coincidiendo precisamente con los peores momentos de un Love  desubicado, pasó injustamente desapercibida. Thompson no solo promedió más de diez puntos y diez rebotes sino que fue un tormento para la defensa del rebote de los Warriors. Su continua lucha bajo el aro impedía que los de Steve Kerr recuperaran el balón y corrieran a placer en ataque. Resultado: partidos empantanados, anotaciones bajas y título para la Conferencia Este.

Patty Mills (San Antonio Spurs).- Estamos tan acostumbrados a verle como un jugador de complemento que quizá no estemos siendo justos con Mills y su evolución hacia una estrella más de la NBA. Es cierto que esa consideración es complicada de conseguir en un equipo tan coral como los Spurs, donde solo Kawhi Leonard y, en ocasiones, LaMarcus Aldridge, tienen licencia para destacar individualmente, pero aun así las últimas temporadas de Mills apuntan a una progresión muy interesante si los Spurs quieren volver a avanzar en los play-offs. Algo parecido podría decirse de Danny Green, cuya defensa agobiante y acierto en el triple tuvo mucho que ver con las dos finales que los Spurs disputaron en 2013 y 2014, o incluso de Pau Gasol, que lleva reservando fuerzas desde noviembre y que, cuando se recupere de su lesión, debería suponer un activo importantísimo para el equipo de Popovich.

Avery Bradley (Boston Celtics).- Con los focos puestos en las barbaridades de Isaiah Thomas, el resto del equipo de Massachussets aparece algo difuminado. Aun así, habría que destacar la importancia creciente de Bradley como “chico todoterreno" dentro del sistema táctico de Brad Stevens. Su progresión no parece tener fin y, junto a los Smart, Horford y compañía, forma parte de una “clase media” sin la cual no se entiende el actual éxito de los Celtics, segundos clasificados de su conferencia.

Clint Capela (Houston Rockets).- ¿Se puede llegar lejos en play-offs fiándolo todo a Harden y a los triples de Eric Gordon y Ryan Anderson? Sí, se puede, pero tarde o temprano alguien defenderá el perímetro y se acabará la fiesta. Ahí es donde entra en juego Capela, un joven de 22 años formado como suplente de Dwight Howard y con unos fundamentos técnicos sin duda limitados, que puede convertirse en un arma defensiva necesaria para la estabilidad de los agitados Rockets de Mike D´Antoni. Junto a Patrick Beverley en el perímetro, su labor será clave para conseguir la consistencia que todo campeón necesita.

JJ Redick (Los Angeles Clippers).- Después de una temporada de asombroso acierto en el tiro (47,5% en triples), Redick se encuentra en algo parecido a una encrucijada dentro de un equipo que no deja de envejecer. A los 32 años, y acostumbrado a su papel de especialista exterior, Redick necesita rendir a su mejor nivel si quiere acompañar a Chris Paul, Blake Griffin y DeAndre Jordan en su camino al anillo o al menos a la final de conferencia que tantas veces se le ha resistido a la franquicia californiana. Un Redick en racha podría dar la vuelta al pesimismo que rodea a los Clippers y colocarlos como aspirantes a más de un susto.

Jonas Valanciunas (Toronto Raptors).- En una época en la que los pivots se dedican a subir la pelota en el contraataque y tirar triples, jugadores como Valanciunas están condenados a llamar la atención: un jugador en torno a los 2,10, de anchas espaldas y que se dedica a coger rebotes y taponar tiros. Su excentricidad consiste precisamente en ser un continuista. Los Raptors llevan años llamando a la puerta, pero van a necesitar algo más que la sobredosis diaria de Kyle Lowry y DeMar DeRozan. Comoquiera que nadie cuenta ya –desgraciadamente- con una resurrección de Demarre Carroll, habrá que fiarlo todo a la carta lituana. Su lesión del año pasado fue devastadora para la franquicia canadiense.

Rudy Gobert (Utah Jazz).- Otro excéntrico, es decir, otro continuista. Dice de sí mismo que es el mejor pívot de la NBA y sin duda es una exageración, pero probablemente sí sea el mejor pívot defensor de la NBA y últimamente se está animando en ataque con varios partidos por encima de los veinte puntos. Los Jazz lo tienen todo para ser competitivos en las eliminatorias finales: una estrella –Gordon Hayward-, varios jugadores de complemento fiables –George Hill, Derrick Favors, Joe Johnson, Boris Diaw- y un stopper como el francés que encabeza esta entrada. Si Gobert consigue dar un paso adelante en ataque sin perder su energía defensiva, los Jazz pasarán de ser un equipo de relleno a convertirse en un serio dolor de cabeza para cualquiera de los favoritos.