Videojuegos, un romance: Banjo-Kazooie

Febrero 13, 2013 | Tags:

Estaba leyendo la entrada en Wikipedia sobre la adicción a los videojuegos. Es una “cyberparada” obligatoria. Hay casos tan estrambóticos como el de un bebé de tres meses que murió por desnutrición mientras sus papás criaban a un bebé virtual en un sitio llamado Prius Online. Hay muchos suicidios. La adicción a los videojuegos es otra adicción, como a cualquier sustancia.

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Naces videojugador o no. No es cuestión de sexos: lo eres o no lo eres. En 2002, me enganché por accidente con un videojuego para todo público, es decir, para niños: la historia era ñoña y de baja dificultad y con personajes infantilizados; tenía minijuegos que eran pedagógicos y escenarios ceñidos a la lógica de Mario Bros; el tiempo de juego seguro se estimaría menor a 20 horas y sin embargo, durante meses, jamás pude terminarlo. El juego se llamaba Banjo-Kazooie, trataba sobre una bruja llamada Gruntilda que secuestraba a Tooty, la hermana del héroe, llamado Banjo, un osito de shortcitos amarillos que cargaba en su mochila a Kazooie, un ave roja que a veces lo ayudaba a volar. Banjo-Kazooie, como una criatura de dos cabezas, atravesaba la tierra encantada de la bruja –mezcla de villana de Blanca Nieves y la Bella Durmiente-- a través de bosques, selvas, pantanos y hasta caños profundos, con la ayuda de un topo con miopía llamado Bottles. Y así, este juego estúpido, diseñado para niños de 6 años o más, se convirtió en mi dolor de cabeza, en la única cosa en la que pensaba, día y noche, humillada hasta la médula por las derrotas constantes y el tiempo perdido en el mismo nivel, con el dedo amoratado de tanto apretar el botón amarillo y el azul y el joystick, encontrándome una y otra vez con el mismo recordatorio: no tienes siquiera la habilidad de un niño de 6 años.

Banjo-Kazooie, durante la mitad de 2002, fue mi personal vendetta.

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Otro morboso ejemplo, en Wikipedia, de la brutalidad de la adicción a los videojuegos: un niño que mató a sus padres porque le escondieron su copia de Halo 3. Y el juez: “Creo firmemente que no lo habría hecho de haber sabido que sus papás se quedarían muertos para siempre”. Dicen que los drogadictos siempre se inclinan por crímenes no violentos, como el asalto a casa habitación. Fácil y rápido.

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Mis hermanos mayores eran aficionados de los videojuegos. Tuvieron el Intellivision, luego el Atari, luego el Nintendo, luego el Super Nintendo, luego el Nintendo 64, luego el Play Station. Eran un equipo: trabajaban juntos para completar las misiones, se asignaban turnos, se relevaban por cansancio o bloqueo. A veces se desvelaban para terminar un juego y yo siempre los veía sentada en el sillón, una fiel espectadora, vemeitrae obediente, admiradora a la que no se le permitía hacer preguntas. Los videojuegos ahí estaban, firmes como las tradiciones familiares, inalterables en su imposibilidad, pero no eran para mí. Existían a pesar de mí.  

A veces, cuando mis hermanos no estaban en la casa, mi primo Juan y yo agarrábamos el Super Nintendo y poníamos Street Fighter, yo escogía a Chun-Li y él a Ken, y yo siempre le ganaba, y el rostro destrozado de Ken al final de la partida era mi victoria y mi trofeo. Entonces, la habilidad que mis hermanos me negaban aparecía de pronto cuando no estaban ahí viendo. Estoy segura de que el orgullo que suscita esta habilidad repentina es el virus que inocula la afición permanente al videojuego.

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Luego, en 2002, me puse a jugar Banjo-Kazooie no porque quisiera, sino para entretener a mi sobrino de cuatro años, que no tenía el tamaño suficiente para agarrar el control. Y lo que empezó como un affaire esporádico terminó en una obsesión enfermiza. Juré que terminaría el juego y en el último nivel, Gruntilda se burló de mí (para entonces, yo era Banjoo-Kazooie, me había transfigurado en ellos) en un nivel estilo Jeopardy de una dificultad que me dejaba las manos empapadas. Todo videojuego tiene incluido un nivel llamado FRUSTRACIÓN. Si logras atravesarlo, estás del otro lado. Si consagras tu paciencia y tu tiempo, si tienes la perseverancia para pensar rutas y estrategias alternas, si te tragas tus reclamos y procuras no gritarle demasiado a la tele o a la pantalla, encontrarás eventualmente una salida. Pero después de un mes atorada en el mismo nivel, sin la grandeza de espíritu necesaria para rescatar a Tootie del caldero de Gruntilda, abandoné el juego. Deserción total. Le fallé a mi hermana y al topo y al reino y así, fracasada y derrotada, logré curarme de cualquier tipo de adicción futura.

 

 

"Banjo-Kazooie, durante la mitad de 2002, fue mi personal vendetta."

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Comentarios (11)

Mostrando 11 comentarios.

La música de Banjo Kazooie es un clásico del equipo de enormes compositores que formó Rare... ¿se acuerdan de Killer Instinct? http://bitusica.com/2013/08/02/killer-instinct-el-ultra-combo-de-robin-b...

 

Los videojuegos como cualquier otro entretenimiento plantean un reto al que lo enfrenta, de niño me causaba una frustración muy grande que la "maquina" me ganara o no poder pasar un nivel, azotar el control de mi nintendo era algo de todos los días y si, en realidad los juegos eran más difíciles antes porque no te llevaban de la mano como ahora, pero la satisfacción de lograr vencer el reto posteriormente era grande, algo que me hacia sentir una satisfacción muy grande.

Pero tambien es algo natural el aprender de la frustracion y saber que esta presente en muchas cosas, saber que no siempre vas a ganar; creo que la gente que se obsesiona a tal grado con un videjuego o con cualquier tipo de conducta u objeto es gente que no canaliza o no mide la proporcion de sus actos y es gente, evidentemente, con problemas, gente que necesita ayuda profesional.

Ahora veo los juegos que jugue de niño como algo nostálgico que me trae excelentes recuerdos con mi familia, hermanos y amigos, busco detalles en ellos que no apreciaba antes, por ejemplo Banjo Kazooie tiene una música lindísima, y los disfruto desde otra perspectiva.

Tengo 31 años y sigo jugando y disfrutando de los videojuegos, por razones de trabajo y tiempo los dejo en la cola de mis prioridades y normalmente los juego por la noche, pero no quiero dejar de darme ese tiempo.

Hoy mis sobrinos son los que juegan y disfrutan de los videojuegos como entretenimiento y como medio social (que para nosotros era ir a las maquinitas, para ellso es jugar en linea) y es nuestra tarea aprender y adaptarnos a esa nueva manera de jugar, guiarlos y de paso intetar meterles un poquito de lo que nosotros jugamos, ¿porque no?.

Estoy seguro que en unos años ellos harán lo mismo y añorarán lo que jugaron de chicos y se adaptarán cuando les toque su turno de enseñar.

 

 

 

este blog me recuerda a mi hijo de cuatro años que no lo puedo despegar de los juegosde los angry birdsy que haria cualquier cosa por seguir jugando y jugando. y tambien me recueda que cuando yo era mas peque meencantaban los videojuegos mele escapaba a mi mama a las maquinillas ya que yo o contaba con ellos en casa pero despues se me   quito laaficion espero que a mihijo le pase lo mismo

Vi este blog y recordé mis días -que no tiene mucho tiempo,- en que tambien me alusinaba con la idea de escaparme de la vista de mi madre sobre todo para ir a las tradicionales "MAQUINITAS" y lo peor de todo es que una de mis hermanas era tremendamente buena en este tipo de juegos y aunque yo siempre era a la que derrotaban, tenía que volverlo a intentar una y otra vez hasta que me di por vencida.

Ahora en la actualidad, con los avances que hay y el manejo de las computadoras, los x-box, vuelve esto en un completo caos por ejemplo: tengo un amigo que tiene un ciber y esta muy metido en esto de las computadoras y se caso y tiene un hijo, ahora tiene 4 años pero desde los 2 años sabe manejar estos aparatos y se la pasa con su papá pero solo por estar jugando y al wii, le sabe super bien, tanto que no sé si me impresiona o me asusta porque cada vez se vuelve este visio creo yo en una enfermedad.

 

Asì como BANJO- KAZOOIE hay muchos màs videojuegos hoy en dia, que llegan a ser una adiccion para quien los juega principalmente los niños y los adolescentes, que pueden pasar por largo tiempo sin pensar en hacer otra cosa que no sea jugar, los distrae tanto que se olvidan hasta de comer y dormir,llegan a tener cansancio fisico y mental y frustraciones por no llegar al final o al nivel que ellos quieren,actualmente axistenvariedad de maquinas de videojuegos y que tienen mayor demanda de compra.

67 horas segun el cronometro del juego es lo que tarde en matar a la bruja! claro esta, despues de haberme convertido en lavadora y otras cosas interesantes y realmente no considero nada de ese tiempo desperdiciado! Banjo Kazooie es uno de los mejores juegos sin lugar a dudas, y personalmente es mi juego favorito de N64, inclusive sobre golden eye, los marios o smash!

a mi no me gustan o nunca le he encontrado algo llamativo en lo personal pero estoy convencida que si existe algo muy poderoso que logra que las personas se involucren en los juegos, mis dos hijos no solo les gustan les apasionan y en principio pensaba como mucha gente que eran malos y no les hacian nada bien pero creo que no son todos  los video juegos dañinos, hay algunos buenos (segun referencia de mis hijos) pero les voy a decir que algo que me gusta es la disciplina que se les forma con tal de jugar y en verdad me envanta ver como interectuan entre ellos por lo que trabajan en equipo y eso es bueno........... y efectivamente es bueno que alguien opine desde todos los puntos de vista sobre los videos juegos ya que es parte de la vida cotidiana de los jovenes y niños

¡Qué buen recuerdo! Lo jugue con mi hijo que ahora tiene 19 años, pero nunca pudimos matar a la bruja. Cada vez que llegábamos a la guarida de Gruntilda, su risa espantosa lo hacía llorar.

Regresa después a Banjo Kazooie. Es como los libros, descubrirás cosas que antes no veías. Excelente entrada, por fin alguien está escribiendo algo valioso alrededor de los videojuegos.

P-p-pero no era un juego estúpido. El Jeopardy es uno de los gimmicks más originales que he visto, salía de la nada y reivindicaba a los pobres diablos que escriben los copys para videojuegos, porque te obligaba a aprenderte sus chistes sobre Gruntilda para poder contestar las preguntas y terminar el juego. Es uno de mis juegos favoritos :(

No deberías de sentirte mal, para nada, por no poder contra Gruntilda. Vi al vago de la cuadra, veterano de las maquinitas y curtido en los Megaman para NES - lo más difícil entre lo difícil - sudar contra Gruntilda. A mí, que pasaba horas martirizando gente en el Goldeneye 64, me costó bastante acabar con la infame bruja esa. Es la mejor boss fight que he jugado, ever. Rare era uno de los mejores estudios de videojuegos de su tiempo y, aunque ya no sé casi nada de los nuevos juegos de consola, sospecho que uno de los últimos que hizo juegos difíciles, para valientes.

 

Me gustó la historia :)

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