Uno o dos argumentos (nada pueriles) contra la SOPA y el ACTA y…* (última parte)

Enero 31, 2012 | Tags:

4.

Detrás de esta historia se esconde una ironía que tendría que ponernos a pensar a todos los escritores, músicos, artistas y editores en nombre de los cuales se hacen leyes tan absurdas, injustas y antidemocráticas como la ley SOPA que (y este es el verdadero fondo de la cuestión) ponen en peligro las formas en que la tradición y la cultura han circulado durante siglos: el sampleo de las fuentes, la remasterización y el cover. Es decir, lo que hace John Zorn y que antes hizo John Cage y varios siglos antes, Shakespeare. Un proceso fascinante de préstamos y transformaciones, ideas tomadas aquí y allá, reelaboraciones posteriores de una idea original. De piraterías, dirán los que redactan los contratos. De plagios necesarios, dirán los provocadores (Lautréamont et. al.) para usarlo como estrategia estética contra la figura romántica  (y burguesa, agregan los surrealistas) del autor. De intervenciones, dicen ahora los pedantes. No es sólo que el recurso central del arte del siglo pasado (y de éste) haya sido anticopyright. Es que toda la cultura desde sus orígenes se fundó en la tecnología de la copia para su divulgación y contagio, desde la mnemotecnia hasta el p2p (peer to peer o descarga de archivo entre iguales). Cuando alguien se aprendía un poema de memoria y lo repetía más tarde frente a otros, ¿estaba cometiendo un delito? En el tiempo de los trovadores, no. En la era de los controles excesivos, sí. Hasta el 2003, la nota de copyright de la versión electrónica de Alicia en el país de las maravillas elaborada por Adobe decía: “Este libro no puede ser leído en voz alta.” ¡Pero si Alicia era de dominio público! Es que al convertirla al formato digital, las compañías podían volver a poseerla. ¡Pero nadie más! Y que los ciegos se apañen. Por fortuna los ciegos se conjuraron, como lo hicieron hace una semana los usuarios de Internet, y la Ley de Copyright del Milenio Digital (la abuela de la ley SOPA, tan fanática como ella) se modificó para que pudieran escuchar sus e-books sin convertirse, como los personajes de Bradbury, en criminales. Pero eso no es suficiente.  

 

5.

“¿Podrías tararear el Waka Waka?”, le pregunta un periodista televisivo a Shakira. “No, responde ella con una sonrisa, porque cobro royalties.” Durante el Mundial de Futbol 2010 un pequeño escándalo se desató alrededor del zumbidito fastidioso (y omnipresente) de la canción oficial del torneo. No se trataba, por desgracia, de una discusión sobre gusto musical ni sobre el derecho que deberíamos tener los seres humanos a no escuchar una canción abominable que no nos gusta, pero que la industria ha puesto a todas horas en todas partes como una enfermedad inescapable. Más bien, alguien advirtió que la colombiana había plagiado a Wilfrido Vargas y que el estribillo de “El negro no puede” era el mismo del Waka Waka. Vargas desmintió el rumor explicando que la autoría era en realidad de un grupo camerunés, Golden Sound. Pero el grupo camerunés reconoció a su vez que ellos lo habían adoptado de un canto popular llamado Zangalewa que había surgido espontáneamente entre un grupo de scouts que lo cantaban mientras marchaban. ¿A quién pertenecía entonces la canción? Seguro, no enteramente a Shakira, pero ella cobraba royalties por tararearla cinco segundos en televisión y estaba dispuesta a defender su propiedad contra la piratería. Eso no es todo: si una adolescente descarga el Waka Waka de Internet (aunque podría, por su bien, descargar cosas mejores), en la escuela su maestra le dirá que está haciendo algo desagradable, incorrecto, poco ético, abusivo y que está a un paso de convertirse en delincuente. Como en efecto le sucedió a un grupo de girl scouts que fueron demandadas por cantar (sin pagar) canciones con copyright alrededor de la fogata, un caso documentado por Lessig en Free Culture. No es que yo sienta un aprecio especial por los scouts, pero aquí es evidente que se los han timado. A ellos y a todos nosotros. Alguien nos ha querido vender algo que nos pertenecía de antemano.

 

6.

Lo que ha sucedido en estos días alrededor de la leyes SOPA y ACTA (Acuerdo Comercial Anti-falsificación), las reacciones en ambos sentidos a favor y en contra, es sólo el momento más tenso y extraordinariamente complejo de una larga batalla cultural (que hoy se autoproclama como World War Web) entre la industria del copyright (farmacéuticas, editoriales, grandes consorcios televisivos, sociedades de gestión de músicos, escritores y artistas) y una creciente comunidad de usuarios (lectores, espectadores, investigadores, periodistas, consumidores de música, libros, películas, programadores y millones de personas que navegan diariamente por la red). Como ha señalado Lawrence Lessig en su libro Free Culture (cuya versión gratuita en español fue traducida como Cultura Libre y es, lo digo desde ahora, una lectura indispensable para entender el momento actual), se trata en realidad de una lucha que se reaviva cada vez que una innovación tecnológica amenaza con disminuir el poder económico de la industria, es decir, de su monopolio sobre la distribución y la copia. En lugar de redefinir su “modelo de negocios” (eso es lo que aconseja Google en estos días a sus enemigos declarados), las compañías han satanizado históricamente al nuevo medio, desde el FM, el disco de acetato, la fotografía, el casete o la videocasetera (comparada en su momento con un serial killer), confundiendo dos términos que hoy vuelven deformados a nuestros oídos: robar y compartir. La forma en que estas palabras se han convertido en sinónimos en el lenguaje de la industria es fundamental para entender el tipo de chantaje que su discurso ha ejercido en los medios y entre los autores mismos, tratando de convencernos de que las descargas en Internet están matando la cultura, cuando en realidad sucede al revés: la censura y las sanciones que la industria ha impuesto con sus cabildeos en los congresos de medio mundo, le están quitando a la cultura el aire que la hace vivir. La libre circulación, el préstamo bibliotecario, la lectura en voz alta, el regalo. Varios estudios recientes de los comportamientos de los consumidores culturales indican que los jóvenes que más descargan archivos de música en Internet, son también los que más comparten sus propios archivos y los que más consumen discos en las tiendas y asisten a más conciertos. Pertenecen a la estirpe coleccionista de John Zorn, una estirpe que no merece ser encarcelada por su adicción a la cultura.

"¿Podrías tararear el Waka Waka?", le pregunta un periodista televisivo a Shakira. "No, responde ella con una sonrisa, porque cobro royalties."

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Comentarios (6)

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Excelente artículo, muy interesante también las retroalimentaciones.

Creo que debo acotar. Hay un punto que me parece interesante del artículo, José, que es el de las editoriales independientes. Le recomiendo ver lo que hacía lulu.com y ver lo que hacen hoy las tiendas de ebooks independientes y los autores que se suscriben a ellas. En resumen, a través de la difusión indiscriminada de las obras que venden han desarrollado escencialmente sistemas de suscripción (alguien siempre compra la siguiente obra del autor y, si gusta la forma digital, es muy probable que compren el formato físico).

La tecnología transforma el mercado. Así son las cosas: cuando llegó la imprenta, los copistas se fueron al carajo, cuando se inventó el compilador en computación, mucha gente perdió su trabajo...etc. Lo único que pasa hoy es que las casas editoriales actuales apenas se van dando cuenta de lo que todo mundo sabía hace años y se tiran a llorar. Lo mismo que los estudios y los sellos discográficos.

Estimado José Martínez, me temo que algunos de estos "argumentos" son un tanto anticuados y otros son superficiales y no merece la pena discutirlos (anonymous ¿en serio?).

Sobre los primeros, me parece que es muy fácil decir que los "distribuidores" (entre los que quieres meter a google, mira nada más, que no guarda el contenido sino que sólo facilita encontrar el contenido) quieren robar a los "creadores" (sería más exacto hablar de dueños de derechos que de creadores, no le parece? pocos artistas tienen derechos sobre sus obras hoy en día y lo típico es que los sellos discográficos y las editoriales sean los maricas lloroncitos porque se les ha caído el negocio) del "enorme" "valor" que entregan tradicionalmente (libros, discos o devedés: es decir, medios), sin aceptar que la nueva tecnología lo que hizo es obsoleto a esos medios, obsoletos a los que ahora cuentan con los derechos de copia porque tenían el control de sus mercados y así terminó el asunto.

Es decir, esta problemática es un ejemplo clásico de tecnología disruptiva. Hace veinte años la comunidad open source y buena parte de la industria de TI ha venido diciéndoles a los editores, a los estudios y a los sellos, que la red es una oportunidad. Ellos, los dueños del contenido y los dueños del canal tradicional de distribución tenían dinero para invertir y hacer con el internet lo que quisieran Ellos mismos hubieran podido crear el itunes y luego cobrarle a apple o a google por accesarlo.

Pero no decidieron eso, José. Lo que decidieron fué aferrarse a su estupidez y pelear contra el oceano, cerrar los ojos a la realidad y seguir moviendo árboles muertos y disquitos como si fueran los dueños del mundo, del tiempo del usuario y como si otros más inteligentes no pudieran sustituírlos.

Pues ahora, como cualquier empresario que no sabe responder a la mejor eficiencia de su competidor, se joden.

Y, por mi, pues eso: que se jodan.

Permítame replicarle con un artículo ajeno, puesto que su autora no tiene problema en que así lo haga. Sólo diré que pensar que lo que está en juego es la disyuntiva copyleft vs copyright me resulta bastante ingenua. Es una lucha entre dos conglomerados empresariales. Los distribuidores -google y compañía- y los que producen los contenidos. Los distribuidores pretenden hacerse con el contenido de forma parasitaria, tomando como rehenes a los usuarios y arruinando de paso a los creadores.

Diez argumentos perfectamente descerebrados a favor de la piratería que no volveré a usar en 2012

1 Lo que persiguen los gobiernos/ los illuminati/ la CIA/ las grandes corporaciones/ la masonería/ los sionistas/ los extraterrestres/ etcétera… no es luchar contra la piratería, sino controlar Internet, dominar nuestras mentes…

No sé vosotros, pero yo, desde que en la edición digital de los periódicos se permite hacer comentarios, he realizado un descubrimiento inquietante: vivimos rodeados de chiflados paranoicos. Una era bastante ingenua y pensaba que existía un pequeño número de individuos que vivía en sórdidas caravanas, se envolvían la cabeza en papel de aluminio para que sus pensamientos no fueran captados por satélites y creían saber quién ordenó el asesinato de JFK, el verdadero autor de los atentados del 11-M y el paradero de Elvis. Pero, ¡en realidad son legión! Y además tienen muchísimo tiempo libre para llenar los foros de Internet de cualquier teoría disparatada. También es cierto que afirmar que te opones a las leyes contra la piratería por un motivo "libertario" queda mejor por escrito que si explicas que es por miedo a no poder descargarte más películas de Sasha Grey.

2. La piratería ha permitido el acceso universal a la cultura.

En realidad, nunca ha sido más sencillo el acceso a la cultura. Nunca han existido tantas bibliotecas públicas (que en la mayor parte de los casos, también permiten el acceso a películas, discos y cómics). Nunca se han publicado tantas ediciones de bolsillo ni un mercado tan floreciente de segunda mano. Los periódicos regalan películas en DVD y las que no, se venden en FNAC en pack de 3×2 a 9,99 euros. Resulta incluso sorprendente que una industria como la cultural que no sólo da de comer a los "bisbales" y "falcones" de turno, sino a miles de trabajadores de a pie -traductores, editores, dependientes- subsista con una competencia "legal" gratuita tan amplia. El problema de este país no es -desde hace décadas- la imposibilidad de acceso, sino la simple y llana falta de interés. En "Españistán", ese país en el que ninguna de sus universidades aparece entre las 100 más importantes del mundo, donde los médicos y los científicos tienen que emigrar, ese paraíso sobre la tierra para la piratería, al nivel de otras democracias avanzadas como China o Nigeria, la mitad de la población no lee ni un solo libro al año ni va al cine jamás de los jamases, estadística que permanece casi invariable año tras año, con piratería o sin piratería. Si la cultura adquirida fuera proporcional a la accesibilidad a la misma, hoy por hoy deberíamos de estar rodeados de eruditos o, al menos, de buenos conversadores, de personas ilustradas, de consumidores de cultura en sentido amplio (o restringido, cada cual como sea). Y creo que no es el caso. El problema no es falta de acceso a la cultura. El problema es la falta de educación.

"Alguien en Twitter comentó que la película ganadora, Pa negre, no estaba disponible para ser visionada de forma gratuita en ninguna de las webs especializadas en este tipo de servicio. Tirando el hilo de esa evidencia, y fatigando el buscador de google, llegué a la conclusión de que Cultura Libre podía muy bien traducirse como Cultura Famosa Libre o Cultura De moda Libre o Cultura Muy Popular libre. Esto quería decir que cualquier película del año en curso que encabezara la taquilla española -o que la fuera a encabezar- estaba enseguida on line, gratis; pero cientos de películas pequeñas, independientes o producidas en países sin una gran industria de promoción de su cine seguían siendo imposibles de ver si uno no acudía a la sala en la semana escasa que aguantaban en cartel -dado que, realmente, apenas iban a tener dos o tres mil espectadores en España-.

"Asimismo, las novelas que podían y pueden descargarse on line sin coste alguno son todas aquellas que o venden mucho o son profusamente citadas en los medios de comunicación; de la mayoría de las novelas, las que venden unos 800 ejemplares (repito, la mayoría) obviamente no va a encontrarse ninguna, porque nadie se va a molestar en escanear o tipear un libro que le es indiferente a la mayoría de los lectores de España.

"Esto deja, pensaba no hace mucho, la Cultura Libre en un remedo casi exacto de la Cultura Oficial, o del Ocio Oficial, de modo que si el Ocio Oficial nos propone o fuerza o machaca el cerebelo con la necesidad de consumir Torrente 4, la Cultura Libre nos dará Torrente 4, y si en el Ocio oficial la película La influencia, de Pedro Aguilera (que vimos, según datos del ministerio, o ex-ministerio, de Cultura 2.799 personas en España; Torrente 4 -por si alguien necesita verlo así de claro- tuvo 2.583.238 espectadores -yo no pude ir, sintiéndolo mucho-), decía, si La influencia pasa desapercibida para el Ocio Oficial, o la Cultura Oficial, o la Cultura Publicitada, pasará asimismo desapercibida para la Cultura Libre o las webs de películas gratuitas en internet, que, simplemente, no se molestarán en ofrecer esa película dentro de la oferta de Cultura Libre de sus webs.

Yo aquí, la verdad, no veo mucho avance." Alberto Olmos, Blog Hikkimori.

Película más descargada a nivel mundial en 2011: Fast & Furious 5.

3. Internet debe ser un lugar de libre intercambio de información, sin la intromisión de ningún poder estatal.

Creo que los poderes estatales también persiguen la difusión por Internet de material pedófilo. No sé qué hace Anonymous, que no protesta por ello. Ah, vale, que hay determinadas leyes que se tienen que cumplir en la red, pero otras no. Acabáramos…

4. No es cultura, es industria

Por supuesto, que se trata de industria. Si se tratara de algo simbólico, que no diera dinero, de lo que no dependieran -y hay que subrayarlo- miles, cientos de miles, de puestos de trabajo, ¿quién coño iba a preocuparse de ello? Hablemos claro de una vez: estamos asistiendo a la lucha de dos conglomerados industriales. Uno es el que produce contenidos -editores, estudios, discográficas- y otro el que los difunde -Telefónica, Google- y que ha adoptado una actitud parasitaria, respecto al primero, para maximizar sus ganancias y aumentar el tráfico a toda costa. Los piratas son su infantería y los apóstoles del creative commons que creen que el cine del futuro se va a rodar por cuatro colegas mediante crown funding con la cámara de un móvil los tontos útiles. Cuando llegue el momento, y los creadores de contenidos sólo posean la titularidad de unos derechos que no valdrán nada, los comprarán por un precio ínfimo, y lo tendrán todo: el contenido y el canal de distribución. Entonces, sabremos lo que es un auténtico monopolio.

Esa doble moral también se aprecia en los primeros intentos de grandes distribuidoras como Amazon por cargarse la ley del libro española. Lo explica con meridiana claridad el crítico y escritor Vicente Luis Mora: "No veremos a ningún pequeño librero hacerlo (defender el fin de la ley), porque saben qué ocurrió en Inglaterra cuando desapareció el precio fijo y se liquidó la red de librerías independientes. A los lectores no nos interesa que estas librerías se extingan, puesto que muchas de ellas ofrecen títulos imposibles de encontrar en grandes superficies. En un tercer momento, las editoriales independientes se verían incapaces de sobrevivir, al no encontrar hueco en esos espacios, de forma que casi todos acabaríamos perdiendo (y la literatura no digamos).."

5. Yo también soy escritor/pintor/músico y estoy en contra, tinglado editorial, blablablá…

Una de las experiencias más terribles de mi vida (al menos, de mi vida intelectual) fue ejercer, durante un breve periodo de tiempo, como lectora editorial. Leí varios miles de páginas escritos por "aspirantes" a ser publicados de todos los rincones del estado. No recuerdo cuántas novelas leí -quizás un centenar-, pero si hay algo de lo que estoy segura: ni una sola de ellas era publicable. Lamento expresarlo con tanta rotundidad -y supongo que la mía es sólo una opinión, aunque lo bastante autorizada para que decidieran pagarme un exiguo sueldo por ella-, pero es así: todas eran, sin excepción, una mierda. Aunque se publiquen diariamente centenares de obras mediocres, al menos, en la mayoría de los casos, tienen un nivel mínimo de redacción (no digo de interés, de habilidad estilística, de construcción de personajes y trama, no, sólo hablo de redactar correctamente en castellano), pero casi todo lo que leí no llegaba ni a eso. ¿Adónde quiero llegar? A que escribir no es fácil. Componer una canción buena de verdad no es en absoluto fácil. Rodar una buena película, conjuntando el talento de actores, guionistas, cámaras y un montón de gente más, no es para nada sencillo. En algunos -escasísimos- casos, con mucha fortuna, lo que haces llega a centenares de miles de personas, y consiguen un beneficio económico importante, pero, francamente, si el producto que elaboras llega a esas cientos de miles de personas, ¿quién puede se puede quejar?: producen ese dinero. Pero en la mayoría de los casos es un arduo robar tiempo a la familia, al ocio, tras horas de oficina o clase, escribiendo, componiendo, pintando. Y un buen número de esos aspirantes no valen para ello o no son lo bastante tenaces o… Y eso provoca resentimiento. Háganme caso: desconfíen siempre de un médico que no sea lo bastante bueno para tener una clientela que le permita vivir, o del pintor que sólo haya vendido un cuadro a su tía, del músico que no consigue llenar ni el aforo de su sala de estar o del escritor al que nadie lee: no sólo no puede vivir de lo que le gustaría, es que prefiere que nadie pueda hacerlo. Quizás, la excepción puedan ser los músicos, pues cuentan con el recurso del directo, pero en todos los demás casos, no lo olviden: si alguien valora su trabajo en cero, es que probablemente vale cero.

Opinión de un escritor que sí vive de su trabajo, Luisgé Martín, publicada en El País: "En la mayoría de los comentarios que predican el nuevo Edén digital se huele el incienso de la España católica: ganar dinero es malo, es pecado; el editor, avaro, insaciable, no lee novelas, sino cuentas de resultados. Yo, en cambio, he conocido a muchos editores preocupados sólo por llegar a final de año, por mantener puestos de trabajo y por poder editar libros arriesgados aunque su rentabilidad fuera dudosa. Claro que se han hecho algunas fortunas con la edición: ¿y qué? Pero lo peor es que los mismos que abominan del editor mercader nos aseguran sin empacho que una de las soluciones para que el autor tenga ingresos es introducir publicidad en el propio libro. "Cuando una mañana Gregorio Samsa se despertó de unos sueños agitados, se encontró en su cama de Ikea convertido en un monstruoso bicho". ¿Es de eso de lo que hablamos? ¿O de que al cambiar de capítulo en Ana Karenina salteen la pantalla del e-book un banner con un anuncio de agencias matrimoniales? No sé si es que me he hecho demasiado viejo para entender los códigos morales de la post-postmodernidad -o lo que sea esto-, pero reconozco que me escandaliza ver el desparpajo con que se mezcla la ética de Fidel Castro con la de Esperanza Aguirre. Por un lado se sataniza al editor empresario y por otro se recomienda poner un anuncio de Coca-Cola en mitad de una novela para defender así la independencia autoral y la libertad del lector…"

6. Ya nos han robado suficiente con el canon…

El canon ya no existe. Pero, en cualquier caso, existía como compensación de LOS FABRICANTES de reproductores a los creadores. No era un impuesto a los consumidores. Los fabricantes, por supuesto, consiguieron astutamente poner a los consumidores en contra de los creadores haciéndoselo pagar a ellos.

"¿Has ido a la SGAE alguna vez a pagar el canon? Pues eso. Ellos llegaron a un acuerdo con los fabricantes de contenidos para que se les permitiera fabricar maquinas que violaban sus derechos: si les dejaban, les pagaban una compensación. Hoy día, los fabricantes recaudan 4.500 millones de euros por la venta de maquinas y soportes y pagan 100 millones de euros de canon, aprox. Gracias a mentecatos que se han creído sus manipulaciones y han protestado contra el canon, ahora el estado lo va a pagar de nuestros impuestos. Los fabricantes ganaran 100 millones mas y el estado dejará de hacer cuatro colegios o un hospital cada año. Felicidades." Opinión tomada de un anónimo de Internet.

Una nota personal: muchísimos escritores, músicos y artistas están y estaban en contra del canon. Pero se encuentran entre la espada y la pared: por un lado, se les reclama que no cobren por su trabajo, que lo regalen, prácticamente, y por otro que no reciban ninguna compensación por la infinita reproducción y copia de su obra ni aspiren a una subvención ni ayuda estatal. El ideal sería que, junto al canon, acabara la piratería y se les permitiera, sencillamente, vivir de lo que hacen, cobrar por su trabajo, igual que cualquier otro profesional. De acuerdo, con la lógica del mercado, los precios serían regulados por la oferta y demanda, lo mismo que cualquier otro producto. Y, sin embargo, lo que es posible en cualquier otra esfera económica, se ha vuelto para ellos una utopía.

7. El cierre de Megaupload fue un atentado contra los derechos civiles y…

"Por más que digan y hagan, Megaupload está construida sobre el estímulo permanente al trasiego de material ilegítimo, que es el que le ha permitido alcanzar la fabulosa cifra del 4% del tráfico mundial de la World Wide Web. Quienes lo suben se ven premiados, por diversos mecanismos, y las reclamaciones de los propietarios expoliados se resuelven siempre a posteriori y sin poner en ello especial diligencia, si es que realmente se resuelven. Porque Megaupload tiene medios de sobra para saber qué es lo que se oculta tras cada uno de sus crípticos enlaces. Y cuando le piden que retire uno que lleva, pongamos por caso, a una copia de 'Avatar', lo hace con la tranquilidad de saber que quedan otros miles activos. Todo esto lo ha comprobado el agente especial X, y a él le basta para saber que se enfrenta a una organización delictiva, a una especie de perista global que actúa como gigantesco receptador del grueso de la propiedad intelectual saqueada a lo largo y ancho del mundo." Lorenzo Silva, El Mundo.

A mí me divierte especialmente el bulo según el cuál Megaupload iba a poner en marcha un sistema que liberaría, al fin, a los pobres artistas de las malvadas distribuidoras. Claro: tras años de expoliarlos, iba a devolverles todo lo mucho que les había quitado. Por supuesto. Hay ciertas cosas que huelen a estrategia de la defensa con vistas al futuro juicio, pero con esto se han pasado…

"Viendo en el telediario como cuatro jóvenes marroquíes se queman por un empleo y aquí preocupados por no poder ver pelis gratis". "He visto la luz gracias a los Internautas. ¡Dotcom es tan inocente como Camps!" Twitter de Antonio Orejudo.

Hubo una época en la que la lucha por los derechos civiles era ALGO SERIO.

8. Anonymous no olvida, blablá…

¿Esos no eran los que iban a hackear las elecciones generales españoles? Los del NOLESVOTES. Pues mira que tuvieron éxito…. ¿no, MARIANO RAJOY? Anonymous, además de no ser nada, nada en absoluto, es sólo un ejemplo de vandalismo preadolescente. Hacen caer una páginas unas cuantas horas, ¿y? Más o menos, equivale a hacer una pintada. Luego, se borra.

9. ¿Es que no has leído el blog de Enrique Dans o La cena de miedo? Te lo explica clarísimo…

"El cine convencional y la literatura están listos de papeles. Pronto serán lujo de especialistas, de exquisitos, de frikis. […] Grave confusión: cultura libre de fácil acceso y cultura gratis. […] Dentro de pocos años, lo que no pase por esta pantalla que tengo enfrente no existirá. […] Es tan simple que aterra tener que explicarlo. Si un creador no gana para vivir, no creará. […] Y eso deque la cultura es de difícil acceso no se lo creen más que los demagogos y los cantamañanas. […] Bibliotecas, librerías de viejo, libros de bolsillo. E Internet, herramienta de cultura (y de incultura) formidable. […] En Occidente, salvo casos extremos y desgraciados, quien no se pasea por la cultura, según el nivel que le apetezca, es porque no quiere"." Arturo Pérez-Reverte.

Elijan ustedes quien es del demagogo y quien el cantamañanas.

10. La gente tiene que cantar por sano amor a la diversión y el arte, y si alguno quiere dejar algún dinerillo que lo deje, pero eso de obligar a pagar va contra el espíritu de la fiesta y…

No, no me lo estoy inventando. En serio. Lo he leído. Y cosas aún más idiotas y descerebradas.

Este texto se publicó orignalmente en la web La paz mundial.Algunos aspectos se refieren obviamente a la situación española, pero otros son homologables a cualquier lugar del mundo.

Un cordial saludo.

Totalmente de acuerdo con sus argumentos, aunque sigue sin quedarme claro cual sería la solución al problema, digo concretamente. Lo del impuesto cultural por clics sigue sin acabar de convencerme, ¿hay alguna otra propuesta concreta?
Le agradececía mucho su respuesta.
Atentamente, Jorge Luis

Estimada Vivian, es el primer texto en castellano que leo que presenta verdadera comprensión del tema y cubre todas sus aristas. Hay otros niveles para discutir, claro, pero seguir el camino que aquí trazas llevará al lector a entender exactamente cómo llegaron las cosas aquí.

Muchas, muchas gracias. En serio que hacía falta.

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