Mezcal sincopado

Enero 26, 2012 | Tags:

Dámaso Pérez Prado era en Cuba el piano y arreglista estelar de la más importante big band de La Habana en los años cuarenta: Orquesta Casino de la Playa. Compositor apegado al concepto armónico de Stan Kenton, sus paisanos lo tildaban de confuso y barroco en los ajustes orquestales. Llega a México en 1949, arma una orquesta con músicos locales y populariza el mambo por todo el orbe. “Los músicos mexicanos no tienen nada que envidiarle a nadie, son excelentes; en mis país no entendían mis armonizaciones: aquí los ejecutantes mexicanos agarraron la cosa rápido. Estoy satisfecho con un ensamble en su mayoría de músicos del patio”, declaraba años después el autor de “Mambo No. 5”. Corrían los años cincuenta y sesenta: Jane Russell baila “Cerezo rosa” en Underwater! (1955), Anita Ekberg se contonea con “Patricia” en La dulce vita (1960) de Fellini, el ¡ught! del músico cubano se escucha en todas las victrolas de Estados Unidos, Benny Moré entonaba “Bonito y sabroso” (“Pero, qué bonito y sabroso / bailan el mambo las mexicanas / mueven la cintura y los hombros / igualito que las cubanas…”) bajo los compases de la agrupación de su compatriota… “Qué rico el mambo”, himno que invade las noches de Nueva York. “Toda esa algarabía rítmica sale de México, el mundo baila el mambo hecho por músicos mexicanos”, declaraba un comentarista radial de la época.

¿Por qué, si hay en México tan buenos músicos, el jazz sigue siendo el patico feo en la escena musical del país? Pregunta que acusa una afirmación que hasta cierto punto es imprecisa. En la época colonial, México estaba habitado por una numerosa población negra que trajo de África sus ritmos. El clero católico reprimió muchas veces esas “músicas profanas y ruidosas que conllevan en sus cadencias silbos del demonio”, proclamaba un sacerdote de la Vera Cruz en 1795. La Costa Chica es un espacio de rondas mestizas que cultiva un son de rica raigambre negra que algunos jazzista han incorporado a las juntas armónicas del jazz.

El gran director de orquesta de jazz Chico O’Farrill pasó buena parte de su carrera en nuestro país realizando arreglos para big band locales; Louis Armstrong incorporó a su repertorio la tradicional “La cucaracha”; Nat King Cole vocalizó “Guadalajara” y “Las chiapanecas”; el pianista Dave Brubeck grabó el álbum Bravo! Brubeck! con melodías y composiciones mexicanas trasladadas a las sincopas del jazz; el bajista Charles Mingus produjo y ejecutó la placa New Tijuana Moods (obra maestra del hardbop para muchos entendidos)desde consumados conformes y conciliaciones armónicas propias de la tradición musical de México. El jazz tiene concilios en muchas aristas del prontuario melódico mexicano. No olvidar a la orquesta de jazz de Chato Rojas preferida del público en los años treinta. Los reclusos de Belén, en los años veinte, formaron una big band al estilo dixieland que tenía permiso del regente para salir a tocar a comuniones y fiestas de quinceañeras de la alta sociedad.

Cada vez que se hace referencia al jazz mexicano salen a relucir los nombres de Víctor Mendoza (percusionista), Abraham Laboriel (bajista), Juan José Calatayud (pianista), Cristóbal López (guitarrista), Jako González (sax), Tino Contreras (batería), Salvador Agüero (batería y flauta), Enrique Almanza (contrabajo), Mario Ruiz Armengol (piano) Roberto Aymes (contrabajo), Enrique Nery (piano), Lautaro Barra (sax), Fernando Barranco (batería y sax), Gerardo Bátiz (piano, percusión y flauta), Agustín Bernal (contrabajo), Emiliano Marentes (guitarra), Freddy Marichal (batería, piano y voz), Roberto Morales (arpa jarocha, teclado, flauta), Chilo Morán (trompeta), Miguel Salas (piano), Alberto Zuckerman (piano)…, protagonistas del canon jazzístico local de indiscutible trayectoria. De los grupos nadie desdeña la labor de Astillero, Atril 5, Banco del Ruido, Jazz 4, Mexican Jazz Revolution, Vía Libre, Antropoleo, Aleación, Azzor, Banda Elástica, Radnéctar, El Quinto Elemento… Es Sacbé –fundado en 1976 por los hermanos Fernando, Enrique y Eugenio Toussaint– el grupo de mayor proyección internacional: tonalidades de Weather Report y Return To Forever, con tildes y variantes autóctonas revolucionan el jazz mexicano de los años ochenta y noventa.

El español Jordi Pujol afirma que “la historia del jazz en México se empezó a escribir el 5 de marzo de 1954, fecha en la que, el destacado comentarista Roberto Ayala organizó y produjo las primeras grabaciones de jazz que se realizaron en el país por músicos mexicanos”. Jazz in México. The legendary 1954 sessions (Fresh Sound Records, 2004) recopila esa jams session cardinal del jazz nacional. Trío de Mario Patrón, Cuarteto de César Molina, Cuarteto de Héctor Hallal “El Árabe” y Orquesta Todos Estrellas en ronda de acusada sonoridad bebop con guiños west coast/cool y asomos hardbop. “Mira cubano, si tú quieres conocer de verdad el jazz mexicano consíguete ese par de cds, ahí está todo. Después de eso nuestro jazz anda de un lado a otro, indefinido, desarticulado, sin un proyecto serio… En Sacbé intentamos programar el jazz de manera seria pero no hubo difusión, tocábamos para los otros músicos, para nosotros mismos muchas veces”, me confesó unos meses antes de morir el pianista Eugenio Toussaint.

"El español Jordi Pujol afirma que "la historia del jazz en México se empezó a escribir el 5 de marzo de 1954, fecha en la que, el destacado comentarista Roberto Ayala organizó y produjo las primeras grabaciones de jazz que se realizaron en el país por músicos mexicanos""

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Comentarios (3)

Mostrando 3 comentarios.

Interesante, aunque muchos grupos y ejecutante de provincia también hacen jazz y muy bueno, por cierto.

Pues como todo creo al Jazz le hace falta difusión y mas espacios para escucharse, creo en el jazz hay muchas mas personas que les gustaría poder ir escucharlos, como ejemplo esta Paté de Fuá que en su mayoría son un público joven y muy diverso. Por otra parte el conseguir jazz hecho en México es algo complicado ya que varias bandas son imposibles de conseguir ya que no existen o se han dejado de editar los discos - cosas como la Banda Elástica o Jazz Revolution -, tampoco pudiéndolos encontrar en la red. Aunque su carrera esta mas en Estados Unidos también creo les falto mencionar a Olivia Revueltas, excelente pianista.

MUY BUENO

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