Cómo acabar con la piratería digital sin caer en la censura

Enero 26, 2012 | Tags:

Trátese de películas, series, música, juegos, software, libros o imágenes, en la red todos los productos de la creación intelectual son de acceso universal y gratuito. Los intentos de la industria cultural por frenar el tráfico ilegal de obras digitalizadas no hacen más que contribuir a que los sistemas de distribución y acceso se multipliquen y, a resultas del combate, se perfeccionen. Con cada decapitación de esa hidra, las cabezas emergentes del muñón se vuelven cada vez más copiosas –y más indestructibles. Aun cuando las iniciativas de ley más brutales de este género, la SOPA y la PIPA (me ahorro los juegos de palabras) lograran imponerse (lo que es más que dudoso, dado que, de acuerdo a su definición, prácticamente cada usuario de YouTube, Facebook o Twitter se convertiría en un criminal), y aunque continuara el cierre de sitios de distribución de piratería digital, como recientemente ocurrió con Megaupload, uno de los tres más importantes del mundo, la difusión incontrolada de obras culturales encontraría los canales necesarios para continuar proliferando.

 

De piratas criminales y honoríficos

Si bien la piratería digital surgió con el romántico ánimo de democratizar la cultura y, por lo tanto, ajena al afán de lucro, con el tiempo ha florecido una industria altamente profesionalizada, con un margen de ganancias que, dado lo exiguo de las inversiones necesarias para comercializar esos etéreos productos robados, alcanza niveles multimillonarios. El reciente proceso contra el portal pirata más importante de películas y series de Alemania, kino.to, permite apreciar la íntima y especializada estructura de esta industria, en la que un ejército de obreros (los llamados uploaders) se encarga de subir las obras a servidores de alojamiento de archivos (Rapidshare & Co.), mientras que un grupo de capataces (unlockers) se ocupa de filtrar, clasificar y poner los enlaces en los portales, y un directorio administra la venta de espacios publicitarios, que llegan a alcanzar precios millonarios, y coordina todo el proceso. A esto se suma la piratería molecular, realizada por una legión de piratas honorarios, de los cuales, muchas veces sin saberlo ni quererlo, formamos parte: Cada vez que compartimos una canción en Soundcloud o Grooveshark, cada vez que subimos una secuencia de película, serie o videoclip a Youtube y, sí, cada vez que posteamos un enlace a uno de esos archivos en Twitter, Facebook o en un blog –éste incluido.

 

Un consumidor insaciable

Pero este desarrollo sólo ha sido posible merced a que entre los internautas, especialmente entre los nativos digitales, impera la lógica del todo-gratis, dentro de la cual no existe diferencia entre lo legal y lo ilegal y, por lo tanto, da lo mismo ver un vídeo en iTunes que en Movshare: en la dialéctica del Internet, el clic unifica los contrarios. El hecho de que un partido político cuya demanda central es la legalización de la piratería digital (el Partido Pirata de Alemania) haya alcanzado el 9% de votos en una de las capitales europeas más importantes y, con ello, obtuviera 15 escaños en el Parlamento, es un indicador lapidario del grado de aceptación que la piratería digital goza en la opinión pública.

 

La solución: El ICC

No seré yo quien, por bíblicas razones, tire la primera piedra; aventuraré, en cambio, una propuesta que, a mi entender, es la única posibilidad de erradicar la piratería digital de forma definitiva, tanto en su forma criminal como en su modalidad ilustrada e inopinada, sin recurrir al instrumental coercitivo con el que se la ha combatido hasta el momento. Para ello, por paradójico que parezca, es necesario recurrir a Google; más precisamente, a su algoritmo, ya que en él está contenida la información necesaria para contabilizar cuántos clics recibe cada página, cuántos cada archivo, cuántos cada imagen. Con esas cifras es posible saber cuántas veces ha sido descargado un libro o un juego y cuántas se ha escuchado una canción o visto una película en stream. Es necesario recalcar que lo importante no es el “quién” (quién subió o quién descargó los archivos) sino el “de quién” (quién es el autor intelectual de esos archivos). Concentrarse en el “quién” conduce a la criminalización; concentrarse en el “de quién” a la solución.

El número de clics que suma cada obra cultural puede servir de base para establecer un modelo como el que usa Youtube, a saber: pagar cierta cantidad por número de clics (en Youtube es alrededor de un dólar por 1000 clics). Mas ¿cómo financiar un sistema de pago por clic para obras culturales? Sabemos que Youtube lo hace mediante publicidad, una alternativa que, en este caso, resulta inviable. La solución la ofrece la introducción de un Impuesto Cultural Cibernético a escala internacional.

Imaginemos que cada uno de los 2 000 millones de internautas que hay actualmente pagara un dólar mensual de impuesto cultural y, como si se tratara de una tarifa plana, pudiera, consumir todas las obras culturales de su antojo que se encuentran online, ya fuera de manera legal o pirata –de hecho, tal y como lo viene haciendo hasta ahora, sólo que sin el estigma de la ilegalidad. Serían 2000 millones de dólares mensuales a repartir entre los creadores intelectuales de todo el mundo cuyas obras están en la Red: escritores y blogueros, cantantes e investigadores, actores y programadores, fotógrafos y maestros. Suponiendo, acaso optimistamente, que se trata de 20 millones (el 0.3% de la humanidad), cada uno recibiría un promedio de 100 dólares al mes, a los que se sumarían, claro, sus ganancias provenientes de la economía real. Con un dólar mensual per cápita todos los actos de piratería digital se convertirían en medidas de marketing que beneficiarían directamente a los productores culturales.

Evidentemente, el algoritmo de Google debe incluir diversos factores para hacer justa la distribución de los fondos, pues un cantante individual no puede ganar lo mismo por clic que un equipo de producción fílmica, ni un dólar vale lo mismo en Etiopía que en Suiza. Justamente la inclusión de esta diferenciación puede contribuir a neutralizar una de las características más perversas de la cultura de nuestros días, a saber: el sistema de enriquecimiento desproporcionado de una élite cultural que permite, por ejemplo, que un actor de series de nimio talento cobre más de 1 millón de dólares por capítulo, mientras que un escritor inmortal apenas si gana lo necesario para sobrevivir. El algoritmo de Google debe contemplar, pues, además de los factores ya mencionados (número de clics, tasa por costos de producción y tasa por costos de vida) un factor más (llamémoslo tasa ética), de modo que el Impuesto Cultural Cibernético contribuya a establecer la justicia, por lo menos en este sector.

No lo olvidemos: También en la cultura somos el 99%.

"A esto se suma la piratería molecular, realizada por una legión de piratas honorarios, de los cuales, muchas veces sin saberlo ni quererlo, formamos parte."

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Comentarios (15)

Mostrando 15 comentarios.

¿Cómo acabar con la piratería? ¿Y qué usuario (mortal) desearía el fin de la piratería?
Yo soy feliz descargando libros y subiéndolos a mi Kindle.

Es el primer paso para poder solucionar este problema que en alguna intancia va a causar mucha controvercia mundial... Claramente ningun sistema es perfecto, pero decir que es "una idea tonta" solo por el supuesto de que su administracion va a ser corrupta, lo encuentro una falacia.

Pero OJO, se nos esta olvidando un detalle, que la industria del cine y de la musica, que tiene gran influencia economica en el mundo, apoyan la ley S.O.P.A a ciegas, y con esta nueva propuesta no habria ganancias ni para las disqueras ni para las productoras, porque el impuesto iria directamente al autor intelectual. Asi que es obvio que esta "mafia" tan grande se opondria rotundamente a un sistema tan directo( refierase "directo" a consumidor<->autor ) de "pago".

Que idea más tonta, se nota que no sabe como funciona internet y tampoco como funciona el mundo, ¿un impuesto cultural global?, osea aumentar los precios exagerados que cobrarn los proveedores de internet por el uso del mismo, o como se cobraría ese impuesto?, y como no garantizamos que las instituciones que se encarguen de cobrar no se roben el dinero?, un ejemplo, en España los casos de corrupción de la SGAE, y eso que es un país del primer mundo, no me imagino como será en los demás países.

Qué ternura eso de que "España es un país del primer mundo".

Es una idea absurda, ¿qué sigue? ¿La evasión de este impuesto?

bueno a final de cuentas lo importante es pensar en propuestas y modelos. No creo que exista un modelo perfecto, pero cada propuesta nos impulsa a generar un modelo mejor. El problema que yo veo en el modelo aquí propuesto es que un "click" es tan valioso para una obra de pobre producción así como una cuya realización sea muy costosa. Lo que nos llevaría a crear obrar "populacheras", de bajo costo pero de aceptación masiva. Las obras inteligentes, cultas, preparadas, etc, perderían sentido pues bajo este modelo no resultarían costeables. Pero bueno, es un primer modelo... ya iremos mejorando las propuestas.

Es una forma... nomás que no se antoja factible. Yo creo que debemos dejar que el medio destruya a la economía actual de distribución de obras.

Es un hecho que de todo el proceso que involucra la creación y venta de un libro, quien más dinero maneja es la editorial, quien incluso tiene capacidad de sentar condiciones en el punto de venta... Toda esa industria que hace y pone un libro en un anaquel tiene centurias con nosotros, nos hizo muy bien, nos trajo la ilustración, nos transformó para siempre, fué una de las mejores cosas que la humanidad ha logrado.

Fué, hizo, creó, sirvió. Hoy va a desaparecer como tal, y su márgen se reducirá cada vez más porque es una industria comandada predominantemente por el canal de distribución. Y no está necesariamente mal que así haya sido: es quizás el empresario que más invierte en toda la cadena, quien más riesgo lleva y por ello, quien más utilidades detentaba. Pero ahí el problema: olvídate de la piratería. Quien va a destruír esa industria, es Amazon.

Porqué? Porque su sistema de distribución, tanto kindle como usando UPS, es mucho más eficiente, no le representa costos, no le requiere inversión. La distribución ha muerto como negocio y ahora amazon, que entiende su negocio como el de entrega de contenido (en fin, de distribución), está entrando fuerte a editar sus propios libros, a robarle autores a las casas editoriales...etc. ¿Qué acaba de hacer Apple? Acaba de sacar un sistema de creación de libros de texto y de poner en su canal de distribución (itunes store), montones de títulos de libros de texto. Adios a Sams como la conocías, adiós a McGraw Hill: o se transforman, o se mueren. Adiós pues, al anaquel.

El caso Netflix es también interesante. Aunque está enmedio de una debacle financiera creada por un CEO subnormal y muy bocón, el hecho es que ya está produciendo sus propios shows. HBO tiene HBO On The Go (una madre así, no recuerdo exactamente), que es su distribución directa de contenido.

Pregunto: cual es el negocio más grande del cine y la televisión? El contenido o la distribución? Sky o Warner Bros Studio? Ahora mismo el dinero está en la distribución más que en la creación (aunque claro, los grandes estudios se llevan también un lanón). Pero el internet va a destruír también ese medio: de qué sirve Sky si en el futuro todo mundo tiene 100mbps hasta su casa y puede hacer streaming directo de universalstudios.com?

Porqué universal seguiría repartiendo el pastel con dish o sky, si puede entrar en un trato directo con los actuales clientes de sky?

Y la respuesta es que no se ha caído todo el tinglado por dos razones: los estudios y las redes de distribución cableras tienen relaciones contractuales y, en algunos casos, son empresas de los mismos dueños o tienen relaciones corporativas ya muy establecidas. Es decir, no han cambiado no porque el mercado no necesite que lo hagan y los empuje hacia allá, sino por las inercias jurídicas y de intereses que tienen. Adicionalmente, falta penetración de ancho de banda: más megabytes por segundo por casa. Pero en el primer mundo (excluyendo a EEUU), van muy rápido en ese sentido.

Tarde que temprano Dish, Sky, DirectTV caerán y, cuando lo hagan, ese día sí se acabó la piratería.

El día en que los viejos distribuidores se larguen del mercado para siempre y sean los creadores sin intermediarios, o con intermediarios justos que les transfieran los ahorros que esta nueva eficiencia naturalmente aporta, ese día no habrá necesidad de perseguir a los piratas porque, naturalmente, quien pueda pagar por su mercancía y la reciba tan cómodamente como cualquier obra pirata a un precio razonable, lo hará. El que no, pues que piratee, pero le va a costar más trabajo, le va a ser menos cómodo que a quien le puede pagar.

En esto de la distribución el nombre del juego es ese: comodidad. La gente piratea no necesariamente porque no quiera pagar, sino porque el contenido que quiere ver sobre demanda, no está disponible donde y cuando ella quiere.

Que el mercado resuelva ese problema de conveniencia del usuario, y la piratería se va al carajo.

Muy cierto Alex, es un problema de comodidad. Cuando me da antojo de caviar y champán, y veo que ya no tengo en el refri, bajo a la tienda gourmet y me los robo. Por pura comodidad (aunque no sabes lo que me he ahorrado); si el tendero me los trajera cuando y a donde me diera la gana -y a precio razonable- no tendría ningún problema en pagar. Por desgracia la mayoría del tiempo el muy codicioso está ocupado en hacer ganancias con su negocio anticuado.
Además de lo que dices, las librerías, las salas de cine y de concierto, las tiendas, etc. estorban. Yo nomás estoy esperando a que demuelan una biblioteca que hay acá enfrente, uno de esos vejestorios de mármol y granito, para poner mi changarro de la nueva economía. Va a ser un negociazo porque vamos a vender loción bronceadora digital. Ya ves que los geeks andan todos pálidos porque tienen miedo a engrasar sus teclados con aceite de coco. Para empezar vamos a vender dos tamaños de jar, el delux a 75 usd. y el familiar, que va a traer el doble de kb pero va a costar nomás 99.95 usd. Ya estamos tramitando los patentes para el orden de los colores en la página, para la cantidad de clicks que tienes que hacer hasta lograr tú descarga y para el juegazo de palabras "jar-frasco" (está ingenioso ¿verdad?)
Que bueno es vivir en el primer mundo, sobre todo si piensas que el 80% de la humanidad ni siquiera utiliza el Internet -los muy burros. Pero ¿que vas a esperar de esa gente que no se alimenta sanamente, que no le da educación a sus niños y se la pasa provocando desastres ecológicos cuando no está haciendo guerras?
En fin, me despido porque tengo que ir a por el champán. Quiero tenerlo a la mano para celebrar el momento en que Amazon se convierta en el único y justísimo distribuidor de cultura; viva el mercado, que todo lo soluciona - abajo las ideas y los ideales.

Saludos

Andrés Paniagua Curiel.

Disculpa Alex, no pude resistir (además tengo fiebre). No te falta del todo la razón, pero creo exageras las supuestas ventajas de un nuevo sistema y terminas sonando a propagandista. Los cambios y conflictos que estamos viendo no están ocurriendo para que el artista y el consumidor salgan más beneficiados, sino para determinar quien se va a quedar con las ganancias del negocio en su nueva configuración. También, la actitud preponderante del consumidor digital es explicable, pero de todas formas es irracional, egoísta y finalmente ruinosa.
La propuesta de Salomón no está nada mal.

Está bien que te encabrones y me gusta el estilo, además. Por cierto, yo nunca tengo que ir a la tienda gourmet dado que Gretchen, mi ama de llaves, se encarga de esas cosas una vez al mes cuando la mando a París por champaña, caviar, anguila (petrossian) y calcetines (franck et fils).

Ahora bien, sobre el resto de tu febril respuesta, sólo quiero apuntar a que yo me refiero, en todo momento, a trabajos DIGITALIZABLES, es decir, aquellos cuya versión digital puede razonablemente ser un producto sustituto (en términos de negocios: productos que en el mercado desplazan al original o a aquel que estás analizando) destructor de su versión tradicional (en formato hoja muerta o disquitos laser).

Lo mío no es propaganda, es descripción de la realidad. iTunes es un canal de entrega de contenido digital a dispositivos portátiles y de tabletop (el appletv). Es más cómodo (y eso significa que al usuario le cuesta menos la transacción) comprar o rentar ahí, que ir a blockbuster. Lo es y punto. Te guste o no te guste. Quien crees que destruye a blockbauster (que por cierto acaba de pasar por la bancarota): la piratería o itunes store, netflix, redbox? Cuando menos ambos no?

Y es bueno o es malo? Bueno, la piratería es mala: rompe la ley, no firma contratos con nadie. Pero netflix y redbox compran ese contenido y esos derechos y su único filo competitivo es... la comodidad. Que no tengo que ir a dejar ni recoger nada de ninguna tienda apestosa, ni esperar a que se caliente el motor de mi alfa romeo convertible para ir por mis pelis.

Porqué netflix puede entregarme contenido más cómodamente y cobrar MENOS que blockbuster? Pues porque no tiene que pagar renta de locales, vigilancia, cajeros, acomodos e inventarios en cientos de tiendas. Su producto es digital (también el que renta blcokbuster es digital, sólo que en lugar de entregarse vía red, se entrega vía bluray). No ves esa eficiencia introducida al mercado por el nuevo medio? Simplemente la de netflix es una manera más barata de hacer negocios.

Ahora bien, sustituye "blockbuster" por "librería" y "netflix" por "amazon" y es lo mismo, con la diferencia de que amazon está en un mercado tradicionalmente más débil (las casas editoriales no tienen el poder ni el dinero que los estudios de hollywood) y tiene mucho más tiempo, dinero y talento invertido ya en este nuevo modelo que netflix. No es que brinque yo de alegría, estimado Andrés, simplemente estoy describiendo lo que está sucediendo ahora mismo en el mundo. Repito: te guste o no te guste.

Para dejarlo claro: todo trabajo digitalizable de tamaño suceptible de ser transferido rápidamente por internet, tiene un costo de distribución esencialmente de cero. El usuario cubre ese costo con su pago mensual de internet y el vendedor cubre un costo mínimo de distribución al contar con infraestructura de servicio web (lo que gaste por ejemplo letraslibres.com). Si esta ecuación no tiene importancia, amazon no existe ni yo tampoco y todos somos alucinaciones de tu fiebre.

Sobre tu extraño llanto por las clases desprotegidas carentes de internet. Me temo, sin embargo, que si no tienen para comer tampoco pueden ir a blockbuster y que probablemente sean los principales consumidores de piratería en el mundo, aunque ellos no representan pérdida para nadie dado que aún si la piratería no existiera, no podrían comprar los medios a lo que los vendedores los quieren vender.

Finalmente, es maravilloso encontrar el límite último del liberalismo: respetan y vociferan sobre las maravillas del mercado abierto y libre, hasta que una tecnología viene y destruye su modus vivendi porque no al vieron venir. Ah chulada: cuando eso sucede, se convierten en los ludiitas de del nuevo siglo.

Alex , en teoría: ¡magnífico! Las explicaciones son convincentes, las conclusiones seductoras. Pero ¿Y la realidad? Consideremos por un momento la siguiente situación -ficticia pero reproducible. Alicia y Bruno son admiradores de Steve Jobs - Dios le perdone el ratón sin botones - y quieren leer la biografía escrita por Walter Isaacson. Ambos son personas modernas y deciden comprar en Amazon. Alicia aún no se ha sacudido del todo las cadenas del analogísmo atávico y opta por comprar la edición impresa que le cuesta $17.49 usd. Además aprovecha para hacer otra compra y se ahorra los gastos de envío, que Amazon generosamente le obsequia a partir de un monto de $25 usd. Bruno en cambio opta por la edición Kindle. Como con esta edición se ahorra los gastos de almacenaje y envío, Amazon -como buen distribuidor justérrimo que es- decide compartir las ventajas económicas que deriva de la tecnología con Bruno, y le deja el libro a solo $18.74 usd. ¡Bien por Bruno! Gracias a su sabia elección de un producto que no causa costos de tinta, papel, gasolina, renta de almacén, ni salarios de imprenta, logró un jugoso ahorro de ### usd. Dejo al lector el cálculo de la cifra exacta para que ejercite su aritmética (además de que a mí me salió un número todo raro con signo negativo -ha de ser la gripe). Y si alguien quiere unos puntitos extra: deduzca quien se embolsó la diferencia (Pista: no fue el Coronel Mostaza con la soga en el invernadero).
Alex, supongo que sigues ahí, porque la ecuación funciona. Lo que falla es la ilusión implícita de que alguien va a compartir un beneficio que se puede despachar él solito, así nomás porque la aritmética nos sugiere que es "lo lógico". Cuidado Alex con las explicaciones. Entre más inteligentes, entre más ingeniosas, mayor es el riesgo de que nos estén queriendo tomar el pelo.
En cuanto al otro asunto nada más quisiera aclararte: Ni es extraño, ni es llanto, ni son clases, ni están desprotegidas. Simplemente te estoy mencionando un dato que deberías de tomar en cuenta para ponerte en perspectiva: cuatro de cada cinco habitantes del planeta no utilizan el internet. Alomejor hay asuntos que requieren ser atendidos con tantita mas urgencia que el de la anchura de banda.

Un saludo cordial

Andrés Paniagua Curiel

Coincido contigo en que es peligroso el monstruo en el que se está convirtiendo Amazon (honestamente, en el mercado editorial dentro de cinco años o menos, sólo veo a Apple en pié contra Amazon). De seguir las cosas así, se convertirá en la casa editora más importante del mundo en corto tiempo y sacará del negocio a muchas más o las relegará a la pequeñez, contratará como empleados a los autores más populares en exclusiva para su propio sello...etc. etc. etc.

Pero ese es exactamente mi punto, Andrés, que el la crisis de la industria de medios (películas, música, software y libros) no se debe a la piratería, sino a que el mercado de la distribución está siendo destruído poco a poco por el ancho de banda. Entre más ancha la banda y mayor penetración tenga, menos necesaria la librería y blockbuster.

La piratería, en mi opinión, es sólo un pretexto de los viejos distribuidores, que nunca creyeron lo que se les dijo una y otra y otra vez desde hace décadas, para preservar un control que ya perdieron de facto desde hace mucho, utilizando mecanismos legaloides y artificiales, cada vez menos justificables desde la perspectiva ética.

De acuerdo con Alex... tengo la misma opinion... pero ademas, pienso que las leyes de propiedad intelectual e industrial se hicieron en la época en que las formas de distribución de material protegido eran los tradicionales; tiendas, correo, etc. Ahora existe internet y no cuesta "nada" (es un decir) distribuirlas.

Las empresas con intereses en la distribución están convenciendo a los legisladores de pasar leyes mas restrictivas.

La gente esta de acuerdo en que si hay que proteger la propiedad intelectual. Quieremos que el inventor de los barquitos gane bien. Pero no queremos pagar los costos de distribución tradicionales, con la mano de obra cara, etc.

Desde mi punto de vista, el modelo de negocio de los bienes protegidos por la propiedad intelectual, es obsoleto. No quieren adaptarse a la nueva realidad en la que la distribución de sus productos cuesta menos. Y quieren seguir cobrando lo mismo, en un mercado inmensamente más grande.

Hay que ser congruente con tus principios, queremos que los creadores ganen; pero tenemos que ser congruentes con la realidad, existe un mercado inmensamente más grande, un sistema de distribución infinitamente más eficiente, por consecuencia, si quieres jugar al capitalismo, tienes que ajustar los precios.

Las leyes del mercado son, a más volumen, menor precio. Pero ellos están dispuestos a restringir el volumen con tal de mantener los precios (están en su derecho?... se puede argumentar que sí)... pero se la pasan seduciéndote para que quieras sus productos, películas, canciones, etc, y te restringen el volumen con precios abusivos (claro, desde el punto de vista del consumidor). Quieren que los quieras, pero que si no te alcanza para pagar los altisimos costos de distribucion, etc, etc, te aguantes las ganas de comprarlo barato.

Es ético restringir el volumen? Yo digo que hay límites, y el que se lleva, se aguanta.

Muuuy de acuerdo.

Las patadas de ahogado las están dando ellos, los distribuidores, la evolución se los come y obviamente están tirando sus últimos cartuchos, que por desgracia son cartuchos fuertes por la gran influencia que tienen con los poderes.

Creo sin embargo, que las generaciones abajo (-30) irán empujando poco a poco, así es la evolución, y los creadores de obras también vienen en ella. Basta asomarse en las bandas independientes de chavitos de 18 años, para ellos, como nativos digitales es natural buscar sus propios canales, y créanme, han logrado llegar a su público sin intermediarios, donde sus primeras ganancias son el que los conozcan y posteriormente los shows en vivo. La creatividad para vivir de ella no se acaba, lo que se acabarán son los que lucraban por llevarte esa creatividad. Antes, claro está, eso era muy razonable, pero hoy es obsoleto. Ni modo.

No lo había pensado, ¡es una excelente idea!

Ojalá que se le pueda dar mayor difusión, me parece importantísimo para que la gente sepa que hay alternativas que solucionan el problema de derechos de autor sin alterar a la sociedad horizontal cuasi utópica del internet.

El problema, creo, es que detrás de SOPA y PIPA, hay un montón de intereses que una verdadera preocupación por la violación a los derechos de autor, además de que sigo pensando que fue una cortina de humo de algo más... ¿por qué hacer una propuesta tan agresiva? No creo que sean tan tontos como para saber el alboroto que iba a causar... pero al menos nos da de qué hablar y nos pone a pensar en soluciones como ésta :)

Pues la solución no va a ser algo tan sencillo como esto, ya que entonces si ya se convierte en legal la piratería digital con el impuesto mencionado entonces el consumo por medio de la "economía real" sería mucho menor por precios y facilidades. Ademas el consumo digital nos convertiría en clientes virtuales mas exigentes por la falta de esa estigmatización de lo ilegal conllevando a mayor confianza y libertad de pedir que la piratería legalizada sea de mejor calidad, de descarga mas rapida, etc. Esto conlleva a que los mas beneficiados sean sectores diferentes a la producción de la cultura (artistas, escritores, productores, etc.) tal y como pueden ser la publicidad y webs dedicadas a hospedar contenido descargable entre otros. La balanza ahora se movería para otros siendo todavía mas injusto que ahora. Ese impuesto sería como dar de comer a la hidra de 10 cabezas siguiendo la metáfora del autor.

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