Crítica, conversación, diálogo.
Ciudades compactas, sustentabilidad y política hipotecaria
Por Salvador Medina

En términos ambientales las ciudades son las mayores consumidoras de recursos naturales y las más grandes generadoras de externalidades negativas. La ONU-HABITAT[1] estima que las áreas urbanas generan entre el 40% y 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a nivel mundial[2].
Buena parte del problema de estas emisiones de GEI se debe a la forma en la que nos desplazamos. Se estima que los 1.2 mil millones de automóviles particulares en el mundo, localizados principalmente en las ciudades, generan el 13% de las emisiones de GEI totales[3]. En México los cerca de 21 millones de automóviles particulares en circulación producen el 18% de las emisiones de GEI del país[4].
Los desplazamientos en coche están altamente influenciados por el tipo de ciudad en la que vivimos. Entre más grandes –con sistemas de transporte público ineficientes y servicios y hogares dispersos- los viajes en automóvil son más frecuentes[5].
Densidad urbana y vehículo-kilómetro recorrido per cápita en diferentes ciudades del mundo

Densidad urbana y consumo de energía en transporte por persona en diferentes ciudades del mundo

Ante esta evidencia, resulta sorprendente la política federal de desarrollo urbano y la política de financiamiento de vivienda. Por una parte, no se actualizó ni se publicó en este sexenio el Programa Nacional de Desarrollo Urbano y del Ordenamiento Territorial, que establece la política rectora para el desarrollo de las ciudades en México, incluyendo los lineamientos de desarrollo de vivienda nueva. Sin este instrumento de planeación los desarrolladores inmobiliarios han promovido –de la mano de un inusitado boom de los créditos hipotecarios sin restricción de localización- la expansión desordenada de las ciudades.
En solo 7 años (2003 -2010) el Instituto del Fondo Nacional de Vivienda para los Trabajadores otorgó 3.2 millones de créditos hipotecarios, más de los que había otorgado en los 30 años anteriores[6]. El diagnostico el Estado actual de la vivienda en México 2010[7] es poco favorecedor: crecimiento acelerado y desordenado del sector, desvinculación de la política pública en los tres órdenes de gobierno, distorsiones en el mercado de suelo que incrementan su precio y un constante alejamiento de los nuevos desarrollos de vivienda de los centros de las ciudades, lo cual “complica la dotación de infraestructura urbana y servicios básicos, y esto repercute negativamente en la población, pues eleva los costos y el tiempo de traslado”.
En otras palabras los nuevos desarrollos habitacionales, generalmente de interés social, han sido creados no dentro de la misma ciudad –en donde se cuenta con todos los servicios urbanos, incluyendo el transporte- ni vinculados al entramado urbano existente. Han sido creados en la periferia, expandiendo las urbes con patrones habitacionales dispersos y difusos. Esto ha vuelto a sus habitantes dependientes del uso del automóvil debido a su escasa o nula conexión con infraestructura de transporte de público y accesibilidad de bienes y servicios. Duhua[8] reportó que tres cuartas partes de los jefes de familia de un conjunto habitacional en San Buenaventura, Ixtapaluca, Edo. México, se transportaban al trabajo en automóvil propio, invirtiendo entre dos y cuatro horas diarias para ir y regresar.
¿Cómo solucionar este problema? Tres ideas:
- Las hipotecas de ubicación eficiente, que EUA implementó. Estas otorgan un mayor monto para adquirir vivienda teniendo en cuenta los ahorros que se derivan de vivir en una zona donde se puede caminar hacia los servicios y son de fácil acceso al transporte público. Esto implica crear zonas con baja propiedad de automóviles.
- Desarrollar zonas habitacionales de alta densidad alrededor de los sistemas de transporte masivo como sucedió en Curitiba, Brasil , gracias a una política de desarrollo urbano que canalizó la inversión con este propósito.
- Recuperar y repoblar zonas urbanas que cuentan con todos los servicios como lo hizo el Instituto de Vivienda del Distrito Federal (INVI) en el caso del Distrito Federal. Esto es muy importante, pues SEDESOL estima que hay al menos 85 mil hectáreas disponibles al interior de las ciudades que pueden ser reaprovechadas para la construcción de vivienda.
Independientemente de la solución que se adopte, resulta de capital importancia que el transporte público y la accesibilidad sean los ejes rectores del desarrollo urbano nacional.
[1]ONU-HABITAT. (2011). Estado de las Ciudades de México 2011. México: Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos, ONU-HABITAT.
[2]ONU-HABITAT (2011) Las ciudades y el cambio climático: Informe mundial sobre los asentamientos humanos 2011.Londres: Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos, ONU-HABITAT.
[3]Ibídem.
[4]Galindo, Luis Miguel. (2009). La economía del cambio climático en México. México: Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales-Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
[5]PNUMA. (2011). Technologies for Climate Change Mitigation: Transport Sector. Delhi: PNUMA.
[6]IMCO. (2011). Viviendas para desarrollar ciudades. Índice de Competitividad en Materia de vivienda 2011. México: Instituto Mexicano para la Competitividad.
[7]CIDOC y SHF. (2010). El Estado Actual de la Vivienda en México 2010. México: Centro de Investigación y Documentación de la Casa y Sociedad Hipotecaria Federal.
[8]Duhau, Emilio. (2008). Los nuevos productores del espacio habitable. Revista Ciudades 79, 21-7
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Comentarios (7)
Lo que se quiere demostrar en este artículo, creo, es que la dinámica del desarrollo urbano en México apunta a escenarios como los de Houston o, en general, los de EEUU y Canadá, ¿cierto? Ello no queda claro ni con las gráficas ni con el texto. Sólo al final, con la mención de Duhua, el lector advierte el problema de la distribución urbana, el transporte, el consumo de energía y la contaminación. Se advierte pero no se explica del todo.
Un tanto cierto, pero también la oportunidad de re dirigirlo hacia un modelo de desarrollo urbano diferente, en espacial la ciudad de México que esta a la mitad entre ambos mundos. Por otro lado, muchas veces no logro transmitir el mensaje del todo, pues un post como tal tiene sus limitaciones de extención y pretende ser más dinámico. Tal vez requiera hacer un esfuerzo mayor de sintesis para lograrlo.
En este desorden urbano que vivimos en Mexico tambien cabe hacer notar que, como en el caso de Torreon, grandes extensiones de tierra de cultivo en zonas de riego se fraccionaron lo que provoca que la infraestructura de riego que nos costo a todos , ahora quede desaprovechada .
En general la perdida de tierra agricola y reservas naturales es un grave problema de la expanción urbana en México. Mientras en Torreo sucede eso, en otras ciudades como Guadalajara o la ciudad de México, se urbanizan zonas consideradas como reserva ecologica.
Comentario extra: Agradezco a Jimena Veloz por la ayuda en la recopilación de los datos y edición de las gráficas que aquí se presentan.
Más importante aún a las propuestas que enlistas y que evitaría la expansión desmedida de las zonas urbanas, sería plantear una política de suelo que prohibiera edificar vivienda más allá de los límites de las ciudades, así como en zonas de riesgo y de protección ecológica, claro que eso puede ser más complejo por lobbies y cuestiones políticas.
Sin duda.
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