Muerte de pena

-En Inglaterra los asesinatos pasaron de 0.68 por cada 100,000 habitantes a 1.42 desde que la pena de muerte fue abolida en 1964. En los cinco años siguientes, los crímenes que se habrían castigado con pena de muerte aumentaron en un 125%.(1)

-Pero no se ha demostrado que la pena de muerte sirva como disuasivo contra el crimen...

-Se ha demostrado. En Texas se llevan a cabo más sentencias de muerte que en los demás estados de la unión americana. En 1980 había 17 asesinatos por cada 100 mil habitantes. En el año 2000, esa cifra había bajado en un 35%. De esa forma, en Texas, de 1980 a la fecha, según esas estadísticas y considerando el crecimiento poblacional, 19,968 personas que según los indicadores habrían sido asesinadas, no lo fueron. La pena de muerte, ergo, funcionó como disuasivo. Y aún así, en Texas hay 5.5 asesinatos por cada 100,000 habitantes...

-Un país con tendencias criminales, como es de todos sabido.

-Bueno, si tú eres todos... Sí me parece nefasto que no acaten las resoluciones de la Corte Internacional de Justicia... Por otro lado, Estados Unidos aplicó la pena de muerte a 42 personas el año pasado, Irán a 317 y China a 470 (aunque Amnistía Internacional dice que fueron más de seis mil).

-Pero estamos hablando de compatriotas mexicanos.

-No, yo hablo de un asesino que era mexicano (como una de las dos niñas que mató, por cierto). Es tan extraño que la prensa diga una y otra vez “el mexicano”. Y más todavía que alguien se conmueva por eso. Pero el odio a los Estados Unidos es tal que sus criminales se convierten, de pronto, en nuestros aliados, o en nuestros camaradas victimados. Yo dudo que los crímenes de ese señor se modifiquen por su nacionalidad.

-No deja de ser un compatriota que fue asesinado por el gobierno de Estados Unidos.

-¿Viste el periódico que se refirió al ajusticiamiento como un suplicio? Es genial... Y luego el obligatorio ritual televisivo de enseñar a la abuelita rezando y al reportero afuera de Huntsville conteniendo las lágrimas...

-Otro de los argumentos en contra, precisamente: el dolor terrible de los parientes del ajusticiado, que son castigados y que son inocentes.

-De acuerdo. Pero es parte del disuasivo: el criminal debió pensar en su abuelita antes de asesinar a alguien tan inocente como ella.

-Y, ¿qué me dices del hecho de que un criminal blanco con dinero tiene muchas más posibilidades de salir libre o escapar al castigo?

-Mito urbano: las estadísticas muestran lo contrario. Un blanco tiene más posibilidades de ser ajusticiado con la pena de muerte por asesinato en primer grado que alguien de otra raza.

-Al dar la muerte, el poder del Estado se convierte en negador de lo humano, y sus métodos de dar muerte son tan despiadados y crueles como los del asesino.

-Pues sí, desde luego, aunque eso me parece más un problema para el asesino que para el Estado. Alguien con impulsos homicidas debe considerar lo que le podría pasar si pasa de la potencia al acto, y eso incluye la posibilidad de, en caso de ser atrapado, efectivamente morir de forma cruel y despiadada a manos del Estado.

-Un Estado criminal.

-Bueno, es obvio que te llena la boca decir eso... Habría que preguntarle a las familias de las niñas violadas y asesinadas por tu compatriota quién es más criminal, si el asesino por asesinar o el Estado por castigar.

-¡Ese es el más vulgar de los argumentos!

-Claro. También el obligado.

-En todo caso, en México nunca va a haber pena de muerte.

-Nunca. Y aunque desde luego estoy en contra de aplicarla en México, opino que un asesino confeso o probado, sin sombra de duda, y que cumpla algunos requisitos debería ser sujeto de pena de muerte.

-¿Requisitos? ¿Cuáles?

-Además de alevosía y ventaja, secuestrar y asesinar a un menor de edad.

-Bueno, pero basta con equivocarse una vez y enviar a la muerte a un solo inocente para no aplicar la pena de muerte.

-Te habías tardado. Contra eso sí no tengo nada que decir.

___________________________

(1)http://www.capitalpunishmentuk.org/thoughts.html Véase también http://en.wikipedia.org/wiki/Capital_punishment

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Comentarios (91)

Mostrando 51 - 91 de 91 comentarios.

Mientras el porcentaje de denuncias sea ínfimo, mientras más del 95% de las averiguaciones no se concluyan...

¿Opinará Lucy Peña que esta estadística también debe acallarse?

Ad feminam (neologismo innecesario, ya que ad hominem es neutro): Desconocía, Romántica, que eras la psicoterapia encarnada. Saludos...

De acuerdo, Choiropsales: la reducción en los asesinatos es producto de múltiples factores, y suponemos que entre ellos se encuentra el establecimiento de la pena de muerte. Mi ejemplo, exagerado, se refiere a un factor (más bien pseudofactor, la multiplicidad de nidos de cigüeña) que hasta donde sabemos no tiene efecto alguno sobre el número de nacimientos; para ser justo debería haber escogido otro ejemplo; pero ese se me hizo pintoresco, e ilustra, creo, el caso límite en que el efecto de cierta variable sobre otra es nulo (o casi), e ignorarlo puede conducir a conclusiones cómicas (o, a veces, por desgracia trágicas). Gracias por jalar el debate hacia lo relevante, aunque las reacciones a los comentarios, con alguna frecuencia desorbitadas, no deje de ser divertida. Saludos.

Una pregunta, señor Sheridan: ¿Por qué varios de los intelectuales que han expresado aquí su opinión, se han referido a su post como un monólogo?; desde mi limitado punto de vista lo que pretende usted mostrarnos es precisamente un diálogo, de forma tal que se pueda acomodar a cualquier pareja integrada por algún vehemente promotor y un hábil detractor de la pena capital.

Le aclaro que no aceptaré como respuesta su acostumbrada negativa ficta, así es que más le vale salir al ruedo y dar educada respuesta a mi pregunta.

Ahora si ya me perdí. Estabamos hablando de lo pertinencia de la pena de muerte en un país como éste y, de repente, ahora hablamos de quien ejecuta a más gente. Además Yo no estoy muy seguro de que se pueda clasificar a Irán como un país con un régimen de izquierda sólo porque simpatiza con Hugo Chávez. En cuanto al bikini de las estdísticas, por supuesto que descontextualizadas son falaces, sin embargo no se las puede difamar de tal manera, ya que los culpables de su mal uso somos los hombres no los métodos.

Liborio: Tu ejemplo de la cigüeñas es el de una correlación espuria, no de una covarianza. En este caso no hay correlación espuria entre la pena de muerte y la tasa de crímenes violentos. Sin embargo, si es muy probable que su impacto marginal sobre la tasa de crímenes violentos sea mucho menor, si todos los demás factores capaces de incidir sobre dicha tasa se mantuvieran constantes. Sobre todo si incluyeramos en la regresión factores institucionales como la razón de denuncias a crímenes cometidos, y otra de condenas a denuncias. La primera podría ser una variable proxy de confianza en el sistema de justicia y la segunda una proxy de eficiencia, aunque esta última un poco rupestre.

Es así que, en efecto puede haber un efecto bikini, pero cada quien puede elegir la cantidad de tela que este posea. Sobre todo si lo que se no quiere mostrar es lo que a uno no le gustaría que se discutiera.

Dos asuntos que no me escandalizan, uno la muerte del mexicano en EU y el otro el niño Martí.

Desde el principio me pareció irrelevante siquiera argumentar al respecto, lo que me pareció inverosímil fue la enorme carga patriotera que enceguecida gritaba ¡sálvenlo, es mexicano!

Por el otro lado lo del jóven Martí, a pesar de lo triste, no deja de ser un caso terrible más, lo que me impresionó es cómo la muerte de este jóven y no la de otros tantos desató la ira popular como si en el transcurso no hubieran muerto muchos más, es decir la ira popular ¿es selectiva? ¿tenemos ahora sí que discutir la pena de muerte por la triste muerte de este jóven? No es que no sea lamentable, es que es igual de lamentable que muchas otras pero ¿por qué ahora sí y antes no?

Saludos

Revovatsu

Asì es, Sergio. Ante todo, conservar las buenas maneras. Por algo dicen que las estadìsticas son como el bikini: muestran todo, menos lo màs interesante, sobre todo cuando son selectivas.
De las cifras de mineros condenados a muerte en China, mejor ni hablemos, aùn estàn camino al Paraìso Socialista.
La frase de Lucy la repetirè cien veces en mi interior.

Saludos

Ricardito:

¿Hice o dije algo que te disgustara?

¡perfecto!

Revo

Romántica Insoluta, me parece que algunas estadísticas se dan, como dijo el galleguito, nomás por joder. Juzgue usted. Según Wikipedia, Estados Unidos, 304’840,000 habitantes, China, 1,313’973,713 e Irán 66’688,433. Así es que no son tres veces, son 4.3. De los seis mil ejecutados que contabiliza Amnistía Internacional, ni hablemos, harían ver mal al benevolente y democrático régimen chino. Aunque si los contamos, la proporción sí varía un poquito. Pero entonces ya no podemos utilizar la pena de muerte como argumento ideológico entre la izquierda y la derecha. Algo que hasta antes de la presencia de su omnisapiente eminencia en el blog se había evitado. Y con Irán, Estados Unidos tiene 4.5 veces más habitantes. Así es que si Irán ejecuta 7.5 veces más personas y tiene 4.5 veces menos habitantes que Estados Unidos, algo se podría inferir. Pero mejor es no decir nada, sobre todo considerando las buenas relaciones que mantiene la república islámica con la Venezuela de Chávez. Sobre la conveniencia o inconveniencia de dar valor a las estadísticas, hace ya muchos años Charlie Brown, confrontado con su desempeño en el campo de beis bol, contestó a Lucy Van Pelt con una inmortal frase que aún tiene vigencia y que bien podría usar nuestro amigo Liborio: “Lucy, tell your statistics to shut up.”

No me escondo tras ninguna "versiòn moderna", por eso declarè humildad. Hablo desde una experiencia larga y personal y està firmado de mi puño y letra.
Ya se habìan tardado los previsibles ataques "ad hominem"... ¿còmo se dirà en femenino?.
Lo del tecito y la abuela... eso sì calienta. Es de las peores descalificaciones que he recibido, una horrenda acusaciòn de no ser suficientemente "moderna" o algo asì. Creo que no voy a poder dormir.

Mmmmmm. ¿Y la psicoterapia versión moderna de qué? ¿De un té de tila o de una conversación (esa gratuita) con la abuela? Saludos...

Detrás de las cifras hay un argumento, al menos así traté de expresarlo. Por otro lado, a pesar de lo cuantitativo de mi tono, hace años que he intentado dejar atrás las supersticiones de la "razón", la "ciencia" y la "lógica", versiones modernas y tecnocráticas del tradicional collar de ajos o la clásica patita de conejo. La ciencia descansa en el borde del error, pero es muy útil para crear un ambiente estéril donde nadie se manche los guantes.

Amado Nieto:
Me has puesto a ordenar ciertas ideas. Si llegan a estar presentables, responderé a tu comentario. Creo que la ética -que no moral, conste-, es un asunto de lo más pragmático y universal que existe, y no patrimonio de alguna ideología en particular. Una vez le pregunté a un Masai, cómo disciplinaban a sus hijos cuando éstos faltaban el respeto a sus padres. Se rió de buena gana y me preguntó "¿Pero para qué harían algo así de estúpido?". No tendría cara para preguntarle cómo le hacen para que no se torture y viole a una jovencita.
La mayoría de los humanos tenemos una tendencia a evitar ir por la vida asesinando y torturando a los semejantes (y no tanto); es una cuestión práctica y elemental para la sobrevivencia inmediata. No confundir con condicionamientos ni oportunismos. Creo que las leyes se han tenido que ir endureciendo como consecuencia de la sobredomesticación, no de la barbarie; aunque la barbarie civilizada, como muestran las cifras, juega una parte.
Pronto tendrán que salir leyes hasta para regular las condiciones en que una persona pueda comerse un miembro de su propio cuerpo (si se permite en un espacio público o no; si también se aplica a los menores de edad, etcétera).
Sólo los french poodles, las gallinas maquiladas en serie y algunos humanos supercivilizados (sombras y pálidos reflejos), podemos cometer actos imbéciles.

Me resulta sumamente curioso que Romántica Insoluta condene el uso de cifras, calificándolo, si bien entiendo, de infantil, para después proceder ella misma a emplearlas como base de su argumentación. Es probable que más de uno recuerde el dictum de Lord Kelvin, relativo a la deficiencia del conocimiento si no se puede expresar de manera cuantitativa; la respetabilidad que le imparten los números a un argumento es peligrosa, en cuanto los números son manipulables. El propio texto de Sheridan contiene un ejemplo interesante: mientras en su primera parte compara correctamente proporciones de asesinatos (por 100,000 habitantes), en la sección inmediata posterior pasa al empleo de cifras absolutas, quizás para ilustrar con mayor vehemencia los horrores de regímenes tan malévolos como el chino. Se ve peor que haya aproximadamente 10 veces más ejecuciones en China que en Estados Unidos, sin tomar en cuenta que hay aproximadamente 3 veces más chinos que norteamericanos... Y eso me lleva a lo que creo que desea expresar Romántica; al ser la conducta humana de origen multifactorial, es muy arriesgado asignar la influencia preponderante (la pena de muerte), o peor aún, exclusiva de una variable sobre el comportamiento de otra (el número de asesinatos). En términos un poco más técnicos, se tratar de la existencia de covariables, aquellas que varían con la variable que queremos estudiar, pero que pueden tener escaso o nulo efecto sobre la variable en estudio. Una exageración muy empleada para ilustrar este caso es el de la proliferación de niños y su correlación con el número de nidos de cigüeña. Por ejemplo, generalmente hay más niños en las casas grandes de Europa, y también hay más nidos de cigüeña por casa; una conclusión poco cuidadosa podría ser que a los niños los trae la cigüeña. Sin embargo, una explicación mucho más plausible consiste en el hecho de que en las casas grandes hay más chimeneas, y que las cigueñas prefieren las chimeneas para fabricar sus nidos; las casas grandes pertenecen a personas de mejores ingresos, que pueden tener más niños. El factor de confusión, como se le llama, es el tamaño de la casa... La ciencia, la verdadera, consiste en basar las conclusiones en la explicación más probable, y por ello se requiere identificar la mayoría de explicaciones alternativas, para poder descartarlas.

PD Me gustó el post; tengo desacuerdos con el escritor, pero la ausencia de estridencias irracionales, la abstención del copy/paste perezoso, la exhibición de ideas fruto de la reflexión, es muy refrescante...

Las discusiones éticas acerca de la pena de muerte son del orden subjetivo y podrían pasar años antes de que llegaramos a tener un acuerdo. El hecho de que en México el cumplimiento de las leyes y condenas es sujeto de procesos discrecionales y corrupción, no es un asunto subjetivo, todos de una u otra forma hemos sido víctimas o testigos de ello. Esto hace que la probabilidad de que la pena de muerte se aplique correcta y pertinentemente en todos los casos que lo ameriten esta correlacionada negativa muy fuertemente con este hecho. Ergo si la pena es letra muerta o peor aún, si su aplicación tiene como resultado el asesinato de incontes por parte del estado, la medida es altamente ineficiente en cumplir su objetivo y genera una externalidad negativa en contra de la sociedad. En términos económicos este outcome es subóptimo y por tanto desechable. ¿Cuál es el trade off que la sociedad está dispuesta a aceptar entre víctimas de la delincuencia organizada del estado y las víctimas de la delincuencia organizada independiente?

El argumento de que cuando quitamos la vida de un criminal por haber asesinado a otro entonces demostramos que somos igual de asesinos que el al no tener respeto por la vida es un argumento simplista y falaz que no toma en cuenta la responsabilidad del crimen y el principio de responsabilidad por nuestros actos que debe regir en nuestra sociedad.
Ya lo dijo John Stuart Mill: “We show, on the contrary, most emphatically our regard for it, by the adoption of a rule that he who violates that right in another forfeits it for himself."
“Mostramos, por el contrario, mas enfáticamente nuestro respeto por la vida al adoptar la ley de que cuando aquel ser humano que violente el derecho a la vida de otro esta violentando su propio derecho a vivir también.”

La pena de muerte si inhibe el crimen, penas mas severas siempre van a inhibir los crímenes de todo tipo.

Romántica Insoluta:
Sin que implique estar en desacuerdo con tu comentario en lo general, sólo una pregunta: hablas de la "moral del periodo pre-operacional concreto", sin embargo, ¿no acaso lo de "pre-operacional" alude a que todavía no hay operaciones en el pensamiento, ni concretas ni abstractas? Supongo que con esa frase quieres decir que "tomar cifras y resultados pragmáticos" es propio de un niño muy pequeño que apenas aprende a pensar (y además es inmoral). No, por el contrario, yo creo que el pensamiento "pragmático" (que no concreto) es propio de los adultos y por supuesto en muchas ocasiones conduce a conductas deplorables (creo que a eso te referías). Del otro lado del argumento, dejar el asunto en manos de una moral abstracta (¿de cuál nos agarramos, de la judeocristiana?), también tiene sus bemoles, porque habitualmente no toma en cuenta la complejidad de ciertos fenómenos. Creo que tiene sus riesgos ignorar "cifras y resultados pragmáticos", no solo en éste sino en otros asuntos como el aborto o la eutanacia. El riesgo es volverse dogmática. Saludos.

¡Ay, Romantica! ¿De donde saliste?. Me rindo a vuestros originales y bellos pies.

Sheridan y otros generalizan una particularidad. Para validar sus prejuicios, eligen lo que mas acomoda a sus creencias. Son acriticos con lo que piensan.
De sus consideraciones preliminares hacen sentencias.
Lo que expresan dice mas de ustedes mismos que del tema que pretenden tratar.

La incidencia de asesinatos o secuestros no puede explicarse por factores como las condenas.

Seria muy provechoso para todos que el animo de entender se superpusiera al de expresarse.

Tal vez asi podriamos tomar en cuenta cosas evidentes, que aun siendolo, ahora no notamos.

Como el que existe una gran mayoria de personas en nuestro pais que no han secuestrado, asesinado, ni son narcotraficantes; ni lo seran. Aunque sepan que la posibilidad de ser atrapado y castigado por tales acciones es casi nula.

Es decir, la generalidad, arriba del 98% de la poblacion (o incluso mas). No requiere de penas, ni severas ni leves para respetar la vida de otras personas como para atreverse a dañarlas a tales grados.

Y quienes pretenden explicar con una logica economica el asunto fallan dos veces.Primero porque parten de la misma premisa falsa condenas - delitos. Y porque su concepto de economia no comprende los preceptos basicos de la economia psiquica.

Saludos

Gabriel Glz

PS

Pido disculpas por la falta de acentos. Es que mi computadora les ha aplicado la pena de muerte.

Jajaja.

Leo hoy la siguiente nota en Milenio Diario:

El diputado Samuel Aguilar señala que también es “ridícula”
La iniciativa presidencial, “populismo penal”: PRI

No tiene ningín sustento y nació “prácticamente muerta”, agrega. La propuesta será inaplicable, sostiene la perredista Aleida Alavez.

La propuesta de Felipe Calderón para implantar la cadena perpetua en el delito de secuestro no sólo es ridícula, sino es “populismo penal”, afirmó el diputado del PRI Samuel Aguilar Solís.

Agregó que esa iniciativa no tiene ningún sustento y “nació prácticamente muerta, porque elevar las penas no resuelve el problema de los secuestros en México, pues no toca aspectos fundamentales como la reestructuración de las policías y del Ministerio Público.

El priista Aguilar Solís pidió al Ejecutivo responsabilidad, porque la gravedad de la ola de inseguridad en el país debe obligar a ir más allá de declaraciones y de “populismo penal”.

Es necesario, sostuvo, pensar en estrategias de carácter estructural y crear políticas de Estado, porque no basta con una propuesta de elevar las penas, cuando las propias instituciones son las proveedoras de delincuentes.

El presidente Calderón y su gobierno, puntualizó el duranguense, deben asumir la gravedad de la situación y tratar el asunto como un problema de Estado en el que es necesaria la participación de los gobiernos estatales, porque las instituciones se les han desbordado.

Por separado, la vicecoordinadora jurídica de la bancada del PRD en la Cámara de Diputados, Aleida Alavez, consideró que la iniciativa anunciada por el presidente Felipe Calderón para aplicar la cadena perpetua a secuestradores será inaplicable, y calificó la medida como un anuncio de coyuntura.

Aleida Alavez se pronunció por que el Ejecutivo establezca un diálogo con el legislativo para impulsar una iniciativa conjunta que sea “acorde a la realidad”.

“No podemos estar sólo con declaraciones de coyuntura, saliendo a anunciar políticas inaplicables para el combate a la delincuencia”, consideró.

Sería preferible, dijo, “que hubiera diálogo entre la PGR y la SSP para que las políticas sean las más adecuadas e inmediatas, que se puedan tener en beneficio de la población. Tendríamos que sentarnos el Ejecutivo y el Legislativo para ver cuales son las políticas más adecuadas que se pueden implantar”.

El senador perredista René Arce afirmó que ya existe la pena máxima de 70 años a quienes cometan secuestro, por lo que se pronunció por la creación de un acuerdo nacional de estrategia integral contra el crimen organizado.

México/Mauricio Juárez, Elba Mónica Bravo y Daniel Venega

Luego leo la perla que el amigo tóxico escribe sobre la pena de muerte.

Concluyo:

No cabe duda, el ocaso de una mente, más que vergonzoso, nos lastima a todos. No se necesita ser Freud ni inconexo, pero de populismos de derechas pasamos a los oportunismos propagandísticos, blogueros, de todo escritor urgido de atenciones menores, muy baratas.

Sheridan ante su archinémesis efectivamente: SU MALDITO EGO.

El que por cierto Paz le conoció muy bien, y, para fortuna nuestra, y del humanismo del legado paciano, ya no le permitió seguir liderando la fundación que llevaba el nombre del preclaro poeta.

Sheridan, con la mejor de las intenciones pregunto, ¿por qué, sosegadamente, no observas bien lo que escribes? ¿Las motivaciones de lo que escribes? La coyuntura y la politiquería carcomen el buen juicio.

Saludos (con reverencia y sombrero en mano).

En México en cuestiones de justicia se da el famoso: ¿y quien cierra la puerta?
Y es que la justicia en México, con ciertas excepciones, pocas según creo, desde el más humilde policía de barrio, hasta las temibles AFIs, judiciales federales y estatales, y de allí a las más altas esferas, esta corrupta, muy mal llevada, mal supervisada, mal capacitada y el sistema lleno de lagunas, con incompetencias, ineficiencias y mucha corrupción.
Tomando en cuenta lo anterior, para aplicar la pena de muerte hay que, por orden:
el o los recién agredido o sus deudos, deben poner una denuncia en el Ministerio público que a veces (con dinero baila el perro) funciona pero que invariablemente es poco más que un calvario y las más de las veces una pérdida increíble de tiempo.
De allí para adelante hay una gran cantidad de variables y depende de la víctima, del o de los delincuentes y su esfera de influencia, del ministerio público, abogados y sobre todo de las instrucciones (de nuevo interviene aquí el capital) que haya de “arriba” y para allá.
Luego, eso, lo “recabado” ya sea en información o en liquido y que le llega al secretario del secretario del Ministerio Público para que el lo procese línea arriba, el expediente debe pasar a investigación y esa parte también en general depende de la curiosa cantidad de efectivo que se ponga a disposición.
Posteriormente, si esa cantidad es suficiente para el lado o a favor del agraviado, hay que buscar al hampón.
Siguiendo con la misma lógica, hay dos variables
1.- Que el hampón encontrado-detenido no sea tal pero lo conviertan rápidamente vía el buzo del escusado o con vil y muy chafa tehuacanaso con chile piquín en las fosas nasales acompañado de la depurada técnica conocida como testículos electrocutados.
2.- que el hampón si sea tal pero que sus posibilidades de maniobra o de contar con suficientes recursos económicos sean mayores que las del ofendido, en cuyo caso nadie sabe nadie supo y … fin de la historia.
En base a esa opción, se abre un abanico enorme de posibilidades en las que es común que los encargados de la investigación, cuando la instrucción de “llegar al fondo del asunto, caiga quien caiga” se dicte de muy arriba y sea orden enérgica y fulminante, los encargados de tal tarea pasen a la parte 1.
Una vez que ese "detenido" o “arraigado” merced a la muy mexicana costumbre de violar la ley para hacerla cumplir debe de pasar por todo el proceso del juicio en donde de nuevo "poderoso caballero es don dinero" tiene mucho que hablar a favor pero principalmente o más comúnmente en defensa del agraviante.
Si cualquiera que sea el detenido-arraigado termina el juicio si es que se llegó finalmente a tal o si el juicio continúa interminablemente llenando tanto el tedio de las secretarias en medio de tortas, tacos y vendimias como el de los secretarios de acuerdos y demás burócratas del aparato judicial habrá de ir a careos, dar testimoniales, declaraciones... Así durante años…
Es decir, para aplicarle la pena de muerte al verdadero criminal o en su caso al convertido (como ya dije anteriormente, merced a seductores tratamientos en las mazmorras de la PFP, PGR, AFI....) hay que procesarlo hasta el fin. Así que primero hay que atraparlo, “convencerlo de que lo es” o si verdaderamente lo es, que aguante todo el interminable juicio, apelaciones, revisiones, chicanas, etc. para que después de pasado el sueño de los justos, se le sentencie a la pena capital. E probable que entonces todos piensen: ¿ya a quien le importa?, ¿Quién (que no sea, obviamente, el detenido) se acuerda del caso en ese momento?

Entiendo la rabia desbocada, porque yo la siento en este momento, de los familiares de los Martí, de los Ramos y de los miles de quienes pueden sentirse don nadie pues no tienen a los Dórigas, Adelas, Gamboas, Calderones Ebrades, Ferríces y demás personajes que se subieron al camión de la oportunidad mezquina de elevar su reiting o llevar agua política a su molino. La entiendo por el coraje y la impotencia que se acumula por el cruel asesinato pero no creo que sea la solución.
La solución a mi ver es más educación, con mejores escuelas y maestros, más y mejores oportunidades de trabajo y de poder con ello escalar económica y socialmente; de espacios y apoyos para desarrollar habilidades deportivas, recreativas, creativas, científicas, humanistas y muchos, muchísimos etcéteras.
Y, sobre todo, policías, investigadores, forenses, ministerios públicos, jueces y magistrados incorruptibles y capacitados; con orgullo de pertenecer a las fuerzas del orden y la justicia; con buenos sueldos y prestaciones, pero también con eficientes métodos de supervisión, rendición de cuentas y transparencia, etc.
Es decir: para que en México podamos tener justicia eficiente y expedita y con ella la pena de muerte, hay que dejar de ser mexicanos y vivir, como ya lo apuntó en su colaboración en programas de TV norteamericanos en donde la ley, el orden y la justicia ciega pese a todos los obstáculos, efectos especiales incluidos se impone, pero no en el que vivimos desde que los Mexicas, Tlaxcaltecas o los de Texcoco entre otros, habitaban el Valle de México y les cayó el chahuistle ibérico.
Chihuahua, Chih.
Jesús Antonio Clavé

Primero, establecer una relación lineal entre dos hechos como la pena de muerte y el indice de crímenes violentos constituye un abuso estadístico grave. Eso querría decir que todos los demás fectores capaces de incidir en tal índice permaneció constante durante el periodo de tiempo al que se refieren tales estadísticas. Por otro lado, la pena de muerte en un país como este, sería muy peligrosa. ¿Que tal si en una de esas su archinémesis llega al poder Señor Sheridan? Pienselo dos veces, Andrés es muy vengativo.

Romántica Insoluta ¡qué buena argumentación!. Dejaste la discusión en lo alto, por encima de los que andamos tanteando el tema.
Para los que critican lo que no entienden, les sugiero primero leer dos veces, o más, los argumentos de Romántica. Verán que son un lujo de razón y reflexión.

Es cosa de que lado de la frontera hacer los crímenes porque si te vas a Juárez ahi la opinión publica está del lado de las mujeres asesinadas mientras que si cruzas a Texas y matas mujeres y te pescan, la opinión pública se va a poner del lado del pobrecito asesino, que no?

un parrafo de kalhig gibran para que nos acornemos que somos el mismo arbol

A menudo os he oído hablar de aquel que ha cometido una falta como si no fuera uno más de entre vosotros, sino un extraño y un intruso en vuestro mundo. Pero os digo que así como al bienaventurado y al justo no les está permitido elevarse por encima de lo más elevado que existe en cada uno de vosotros, así el malo y el débil no pueden caer por debajo de lo que así mismo es lo más bajo que existe en vosotros. Y lo mismo que una sola hoja no amarillea si no es con el consentimiento silencioso de todo el árbol, así el perverso no puede causar daño sin el deseo oculto de todos vosotros. Igual que en una procesión camináis unidos hacia vuestro propio dios interno. Sois la senda y los caminantes. Y cuando uno de vosotros se abate, es para los que vienen tras él, como un aviso contra la piedra que obstaculiza el paso. Sí, y cae por aquellos que le anteceden, quienes aun siendo más rápidos y de paso más seguro no retiraron de allí la piedra obstaculizadora.

Maestro Sheridan:

Después de leer este extraordinario monólogo, que parece -mas bien- una amena charla de alguien normal con algún político necio, de esos de izquierda populista que abundan; o alguno de esos pocos mexicanos que no cuenta con un familiar plagiado, no ha sido asaltado o que simplemente vive en otro país., le externo mi opinión.

México debe de instaurar ya y cuanto antes la pena de muerte ha secuestradores, violadores, pederastas y asesinos.

La pena capital es un disuasivo natural. El simple hecho de poder perder la vida, es lo suficientemente fuerte para evitar hacer alguna estupidez o si va de plano uno a cometerla se esté por lo menos conciente de lo que puede ocurrirle.

Actualmente la impunidad; la nula acción policíaca; la asquerosa corrupción y la ineptitud e ineficacia del poder judicial en México, hace que cualquier criminal se sienta en un maravilloso mundo en donde puede hacer lo que le plazca sabedor de que para que le den auto de formal prisión y le dicten sentencia puede pasar hasta un lustro, tiempo más que suficiente para que dentro de la “correccional” sea capacitado con nuevos métodos en saqueo, robo, asesinato, extorsión, plagio y cualquier otra forma criminal conocida o por conocerse.

Los castigos aplicados por la ley en este país son para cagarse de risa, un “criminal” que roba un bollillo para que su hijo pueda comer en un supermercado, es sentenciado el mismo tiempo en prisión que un criminal que violó a una menor; y lo que es peor, puede darse el caso de que los dos salgan de prisión al mismo tiempo si el segundo presenta “buena conducta”.
Seguro habrá alguno que me replique y que diga pero si se robó un pan, que lo jodan pa’ que aprenda a no robar y que mejor aprenda a trabajar.
A lo que yo le respondería ¿Cuántos criminales están bajo esta situación y cuantos están fuera por tener la capacidad económica de librarse de las rejas? ¿Cuántos FOBAPROAS necesitamos para que los castigos sean diferentes y los delincuentes de “cuello blanco” se dejen de burlar y sean catalogados y castigados por igual? ¿Cuántas lagunas, baches y recovecos existen en nuestras leyes para que eso suceda?

¿Por qué el pueblo tiene que cargar con la deuda de mantener con nuestros impuestos a un criminal que violó, secuestro, mató o torturo a su víctima durante toda su vida al asignarle el estado una cadena perpetua?
¿No sería mejor deshacerse de esa escoria para que sus bastos conocimientos no sean un legado para los jóvenes delincuentes?
O ¿Realmente tienen la “esperanza” de que ese sujeto dentro de un penal se vuelva una hermana de la caridad y se arrepienta de todos los actos cometidos? ¿Alguien ha sabido algo del “Mochaorejas” recientemente? Creo que vive muy bien recluido en su celda, comiendo diario y durmiendo mejor, sin ningún remordimiento o sentido de culpabilidad.

No señores la realidad esta muy por encima de los buenos deseos y si no se toman medidas drásticas jamás habrá soluciones para disminuir los índices delictivos.

Que pena que haya sido un compatriota al que le hayan aplicado la pena de muerte en Texas; que pena que el haya matado a una mexicana. Que pena que sean policías, -si esos los que nos “cuidan”- los que hayan participado en el plagio y el asesinato del joven Martí.

A uno, le aplicaron ya un castigo ejemplar, a los otros si los encuentran deberían de aplicárselo con la misma saña con la que ellos martirizaron y asesinaron a un muchacho.

Y para los que piensan que les daríamos el arma perfecta a esos pobres idiotas mesiánicos para poder acabar con sus enemigos al “matarnos legalmente” primero hay que saber escoger que políticos queremos para que después ellos sepan que jueces, ministerios públicos y policías requerimos como sociedad, por que si no empezamos por esto, casos como el de la familia Martí se seguirán presentando sin que nadie haga nada, como ejemplo tenemos al bufón del gran emperador Obrador, el gobernante en turno de nuestra “Ciudad de la desesperanza” está mas preocupado por que se le haga su proyectito rumbo al 2012 de su torre bicentenario; o en hacer consultas estúpidas en las que se gastan con la mano en la cintura más de cuarenta millones de pesos en vez de invertir ese dinero en comenzar a sanear sus cuerpos policiacos y altos mandos para así poder detener a esos y otros asesinos.

Como punto aparte y con todo el respeto del mundo, que entereza de los padres de este chaval, vaya para esa familia un muy fuerte abrazo y una pronta resignación, la pérdida de un hijo es devastadora y en esas circunstancias debe de ser algo sumamente difícil de enfrentar. Soy papá de dos hermosas pequeñas y sinceramente yo creo que ni tomando diez millones de terapias con una psicoterapeuta podría dejar de tener ese deseo de toparme con su agresor si a alguna de ellas –ruego a dios que jamás lo tenga que afrontar- pasara por el miedo, la angustia y el terror por los que este joven seguramente pasó antes de ser brutalmente asesinado; para hacerle exactamente lo mismo. Tampoco creo que los miles de refugiados españoles que huyeron de un asesino dictador piensen siquiera en que eso “ya pasó”, “ya es historia” y admiren al generalísimo por haberlos dejado sin padre o sin hermanos y mucho menos que le hayan “perdonado” , pero en fin cada cabeza es un mundo.

Así que señores y señoras legisladores en vez de tomar las tribunas disfrazados de gente que si trabaja, pónganse a trabajar cab… que en verdad tienen muchas leyes que proponer y sobre todo muchas leyes que modificar.

Desde mi humilde experiencia como psicoterapeuta, pocos dolientes se benefician del castigo y del "ojo por ojo"; el sentido de justicia, tan hondo en el ser humano, es bastante màs complejo. Muchas veces los impulsos de venganza y revancha son màs propios de las falsas vìctimas que de las reales. Los "indignados" vicarios, casi siempre lo estàn màs que los
deudos reales y lo hacen de una manera histriònica. Innumerables testimonios de ello nos lo dejaron los sobrevivientes de campos de concentraciòn y las miles de llamadas de las vìctimas de los atentados de las torres gemelas y sus deudos. No reproches ni gritos de venganza, todo lo contrario.
En un nivel social, el tomar cifras y resultados pragmàticos como argumento para decidir un asunto tan grave y complejo, pertenece a una moral del periodo pre-operacional concreto. Una operaciòn mental bàsica y elemental. Es la pragmàtica de Guantànamo.
Me llama la atenciòn el clamor cuando la vìctima es "gente decente", y no por las vìctimas deshechables que a diario mueren en el anonimato. ¿Quièn define a un "delincuente"? ¿què sentido de justicia lo separa del resto de asesinos respetables?. Esos miles de niños iraquìes asesinados con la mayor crueldad, quedaràn impunes bajo el ejemplar sistema de justicia norteamericano que se enorgullece de su pena capital. Los planificadores econòmicos que condenan a la muerte por hambre a 800 millones de personas; esas 200 personas màs ricas del mundo, cuyo ingreso es superior al 41 por ciento de la poblaciòn mundial, ese 18 por ciento privilegiado que consume el 81 por ciento de las riquezas del planeta, moriràn en sus camas, rodeados de admiraciòn y respeto. ¿A quièn le importan esas vìctimas? ¿vale la pena, molestarse en preguntarlo?. El mexicano que asesinò a dos muchachas, tiene mucho màs rating que los delincuentes que mantienen sometidos a 400 millones de niños y adolescentes en la esclavitud.
Como en todas las etapas obscuras, sentimos nostalgia por la mano dura. Podrìamos incluso exhibir en las plazas pùblicas los cuerpos de los ajusticiados como escarmiento. ¡Què tiempos aquellos!.
La pena de muerte es una oportunidad ùnica para autoexcluìrse de las responsabilidades reales y trasvasarlas a unos cuantos "malos" que no son dignos de mirarse como humanos. Podemos encontrar en el asesino en turno, un rostro y un nombre al mal que nos acecha, y sentir còmo nuestras buenas conciencias se acallan notablemente.

Saludos en un dìa nublado:

Romàntica Apenas.

P.D. Yo no soy la persona que firma como "Ingrata Pèrfida".

No estaría de más comentar que si bien, la pena de muerte no es disuasiva, bien haríamos en intentar reformar nuestros sistemas carcelarios para que éstos sí, se conviertan en disuasivos, o en poco menos que una sucursal del infierno para todos los delincuentes de este tipo. Hay una cárcel en Arizona cuyo alcalde cambió algunos de los métodos empleados resultando muy efectivos. Primero que nada, la cárcel está ubicada en el medio del desierto y no es el típico edificio, más bien estan en carpas de tipo militar. Lo primero que le prohíben a los presos es el consumo de tabaco, cafeína y la pornografía, aquí agregaríamos vistas conyugales una vez al año, condicionadas al esfuerzo y buena conducta. Segundo, son obligados a trabajar sus buenas jornadas, lo cuál es de por sí un buen disuasivo, porque la realidad de los secuestros son el dinero fácil y su alto nivel de impunidad. Tercero, debería liberalizarse el uso de todo tipo de armas para el ciudadano común, pues estamos ante una total desventaja frente al crimen, y eso podría convertirse en una limitante para los mismos. Démosle a un secuestrador veinte años de trabajos forzados en medio del desierto, y ese será su mejor castigo, y que derechos humanos ahora sí se dedique a defender a las víctimas y no a los victimarios. Yo prefiero saber que un delincuente se levanta todos los días a las 4 :30 para empezar a trabajar para ganarse el sustento que enviarlo a una cárcel donde estará como en su casa y seguirá dirigiendo sus negocios a control remoto.

La pena de muerte ni siquiera en consulta popular sino en asamblea en el zócalo con Jesusa de ministerio público y Padierna de jurado y Fernández Noroña de defensor de oficio.
¡¡¡¡Nudo por nudo, eléctrica silla por eléctrica silla!!!!

Creo que es verdaderamente suicida y hasta masoquista pensar en implementar la pena de muerte en México. Con el gobierno que tenemos (incluyendo a jueces, procuradores, ministerios públicos, policías judiciales locales y federales, etc.), poner la vida de los ciudadanos en sus manos me parece francamente aterrador. ¿Se imaginan a Marcelo Ebrard, AMLO, Mario Marín, Ulises Ruiz, Estrada Cajigal y tantos otros (de todos partidos y colores) decidiendo quién debe vivir o morir? ¡A lo mejor organizan una consulta popular! Se podrá decir que la condena a muerte dependería en última instancia de un tribunal, pero la calidad de los jueces penales federales y locales no es muy distinta a la de los políticos. A fin de cuentas, los jueces son electos por los políticos. ¿De verdad estamos hablando de dar a nuestros gobernantes el poder de matarnos legalmente? (Y enfatizo "legalmente", pues el poder de matarnos ilegal e impunemente ya lo tienen, como lo demuestra el caso News Divine y otros tantos.) Prefiero jugármela en la ruleta rusa.

Enrique Guevara y Olivier tienen buenos argumentos. Solo EU de los países democráticos mantiene la pena de muerte. Los demás, como México, probablemente estén en le error que comete la mayoría primitiva e irreflexiva, según los tajantes juicios de Mainka y Bernardo. Creo que la amenaza de pena de muerte o la prisión perpetua, son solo catarsis útiles para un sistema judicial que deja impunes el 94% de los delitos -¿no sería bueno aplicarles la pena de muerte a los policías, MP y jueces que acumulan semejantes estadísticas? solo es una expresión que ejemplifica las catarsis del malestar, ante un sistema legal corrupto que no funciona. Lo que es necesario es que las instituciones se saneen y den resultados, lo demás es circo tétrico, como el de echar delincuentes y esclavos a los leones como entretención de las masas romanas.
Preocupémonos por el sistema de justicia de México. Si connacionales delinquen en EU, CHina, Afganistán, saben o sabrán a lo que se atienen. Se debe predicar con la efectividad de sistemas alternativos a incluir ejecuciones de delincuentes graves, pero su ejecución no exculpa ni redime de la ineficiencia que tenga cada sistema.

No cuestiono la ejecución de Medellín, sobradamente merecida y cuya culpabilidad no fue en ningún momento puesta en duda, célebre más bien por un tecnicismo legal de procedimiento que por la posible injusticia a cometerse en un inocente.

Mi planteamiento es de otra índole. Tal vez en otros países la pena de muerte pueda ser aceptada y aceptable, pero en México, en donde la justicia es puesta cotidianamente en duda, en donde la autoridad que debiera protegernos comparte con los delincuentes sin uniforme una buena parte de la estadística delictiva, tal vez la pena de muerte no sea tan atractiva como solución, especialmente porque la casi inexistente relación delito/condena ni siquiera la justifica como medida preventiva.

Censura aparte: gracias Letras Libres y gracias Sheridan.

...Y a pesar de que Peña Nieto diga que no a la pena de muerte y a la cadena perpetua (en miras al 2012, quizás?).
...Y a pesar de que Don Marcelo esté más preocupado por mantener el protocolo que por arreglar la vida en el Distrito Federal.
...Y a pesar de esas -patéticas- voces que se quejan de la muerte del asesino de Medellín (mexicano o no).

A pesar de todo eso: todos los secuestradores merecen el paredón. Así de simple y así de duro... No estamos en tiempos que ameriten ser políticamente correctos, señores, aprendámoslo de una vez.

No me lo va a creer, pero en el caso particular del mexicano recién asesinado, coincido con usted y con texas: "The law of The land", es la que es y al que le da por asesinar niños le corresponde lo que ahí se acostumbre.

Ahora, bajo el mismo argumento, no podemos justificar algunas formillas similarmente pragmáticas de justicia, digamos, en irán of singapur?

Igual que usted, no sabría que responder al eso.

Ahora, donde sí disiento es en su argumento sobre la impunidad del hombre blanco gringo. Especificamente en la pena ese muerte,tiene raZón. Pero no en cuanto al la población de encarcelados. Ahí la raza blanca esta claramente subrepresentada.

Sobre su correlacion entre la aplicación de la pena de muerte y la supuesta reducción en el asesinato al la que apunta, me parece un argumento indigno de usted: coincidencia temporal en tendencias no es, ni por asomo, prueba de correlacion alguna.

Otras políticas públicas, como la legalización del aborto, esas sí que tienen probada correlacion con la reducción del crimen. pero bueno, habriacque tener una visión liberal sobre las cosas para aceptar este hecho. Me pregunto que falta en méxico para que la razón impere...

Le recomiendo freakonomics, donde viene una extensa discusionj al respecto

Nunca deja de impresionarme como la gente tiende a sentir mas compasión por los asesinos que por sus víctimas. Este "monologo" es el tipico ejemplo. A "ellas" que se las lleve el diablo; como siempre.

Con mucha pena, repito este comentario que apareció en otro blog que no era el que le correspondía. Este es, sin lugar a dudas, su adecuado lugar. Mil disculpas, señor Sheridan.

Tal vez pueda resultar atractiva la propuesta de imponer la pena de muerte a los secuestradores, sobre todo ahora que la muerte del joven Martí devuelve a las primeras planas la lacra feroz de los secuestros. Más allá de la perenne contienda entre promotores y opositores a la pena de muerte y de consideraciones del efecto disuasorio o nulo de tal práctica, las particularidades de la administración de justicia, prevención de la delincuencia e investigación policial en México nos debieran alertar en cuanto a la sensatez o no de tal medida. En un país en el que existen elementos para suponer que una buena parte de los secuestros son cometidos por policías o expolicías, tal disposición podría significar la pena de muerte para gente inocente. Con una policía tan eficiente que, cuando se lo proponen, siempre encuentran un culpable, es factible fabricar un responsable y enterrar la verdad junto con un inocente, dejando a los verdaderos perpetradores en posibilidad de continuar con sus nocivas y bárbaras prácticas.

La respuesta, por supuesto, no es cero tolerancia. La respuesta debiera ser cero impunidad. Mientras el porcentaje de denuncias sea ínfimo, mientras más del 95% de las averiguaciones no se concluyan, mientras que un número menor de presuntos responsables sea llevado a juicio y, peor aún, un número menor sea declarado culpable, ninguna pena, por rigurosa que parezca, podrá servir como disuasorio. La impunidad es el origen primario de nuestro problema y crea una cultura de aceptación que corroe a la sociedad.

Acompaño un artículo de Demetrio Sodi relativo al tema. Juzgue cada quien.

Edén para delincuentes
Demetrio Sodi de la Tijera
El Universal, 3 de junio de 2005

MÉXICO es uno de los países más seguros para los delincuentes. De cada 100 delitos que se cometen sólo un delincuente acaba con ejecución de sentencia condenatoria, los otros 99 siguen libres y tranquilos en las calles.

Según encuestas, la inseguridad pública y la delincuencia se han convertido en la mayor preocupación de la gente, superando otros problemas como el desempleo y la pobreza.

Con base en un estudio del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), de cada 100 delitos que se cometen en México 75 no se denuncian, y de los 25 en que la denuncia se lleva a cabo, sólo en 4.5 casos se concluye la investigación, en 1.6 se pone al delincuente a disposición del juez, 1.2 recibe sentencia y 1.06 recibe condena. O sea, 99% de los delitos que se cometen no reciben castigo y en 95% de los casos ni siquiera se concluye la investigación. La posibilidad de ser condenado en México es de las más bajas del mundo, y esa es una de las principales razones de los altos índices delictivos que enfrentamos.

Según el estudio del Imco, en los últimos cinco años más de 30 millones de personas mayores de 18 años fueron víctimas de la delincuencia y sólo 25% realizó la denuncia ante el Ministerio Público. De 75% que no denunció, 47% dice que no lo hizo porque no sirve para nada, y 63% de los que denunciaron dicen estar insatisfechos con la actuación del Ministerio Público (no se interesan, no hicieron lo suficiente). En Estados Unidos sólo 2.8% de los que denuncian argumentan deficiencias en el sistema de procuración de justicia. Por otro lado, cerca de 70% de la población dijo tener mala imagen del sistema de justicia mexicano.

Es obvio que si el delincuente siente que las probabilidades de acabar en la cárcel son sólo de 1% la propensión a seguir delinquiendo es altísima. La delincuencia va en función de muchos factores, pobreza, falta de empleo, etc., pero sobre todo de los niveles de impunidad que gozan los delincuentes.

Hay evidencias empíricas y de expertos que indican que aumentar la probabilidad de capturar al criminal tiene efectos positivos en la disuasión del crimen. Según estos mismos expertos, "aumentar la probabilidad de captura de un delincuente tiene mayores efectos de disuasión que el aumentar las penas". "Un aumento aleatorio en las tasas de criminalidad provoca que éstas permanezcan en el nuevo nivel si el aumento no es compensado por mayores recursos en la detención y el castigo de criminales".

Gary Becker, premio Nóbel de Economía, diseñó una ecuación para medir el beneficio neto de un delincuente al cometer un crimen. Esta ecuación demuestra que aumentar la probabilidad de ser condenado disminuye en forma directa el beneficio esperado neto de delinquir, y por lo tanto el número de gente dispuesta a cometer un delito.

En México, si queremos reducir los altos niveles de delincuencia, tenemos primero que incrementar drásticamente las probabilidades de condena a los criminales aumentando, por un lado, la capacidad de investigación y detención del Ministerio Público, y por otro, la proporción de casos que llegan a disposición del juez para condena.

Mientras los delincuentes sientan que no se les va a investigar o detener, y que su caso no llegará nunca al juez para sentencia, la delincuencia seguirá creciendo.

En la ciudad de México, la situación de la delincuencia y la inseguridad es una de las más críticas del país. Somos, según el estudio, el lugar en México con el índice más alto de crímenes per cápita (0.14) y con uno de los porcentajes más bajos de probabilidades de condena a los delincuentes (menos de 1%).

La falta de confianza de la ciudadanía en el Ministerio Público y en la policía provoca que sólo una parte de los delitos se denuncien. Según estadísticas de la Procuraduría del DF, se denuncian, en promedio, 450 delitos diarios, cuando en realidad, con base en encuestas realizadas, se cometen más de 1,800.

Se cuenta sólo con 3,000 policías judiciales, 1,000 por turno, que no tienen tiempo para investigar todas las denuncias y que menos tendrían si la gente denunciara todos los delitos. ¿Cómo pretende el Gobierno del Distrito Federal combatir la delincuencia e inseguridad si es imposible que los policías judiciales puedan llevar a cabo la investigación de la gran mayoría de los delitos?

Los delincuentes del Distrito Federal saben que las probabilidades de que sean denunciados, investigados y procesados son mínimas, y que lo más probable es que no reciban ningún castigo por los crímenes que cometen.

Mentira que en lo que va del actual gobierno haya habido una importante disminución de la delincuencia en el DF. La propia información del gobierno local publicada el día de ayer los desmiente. De acuerdo con sus propias gráficas, si comparamos el promedio diario que había de delitos en el cuatrimestre enero-abril de 2001 (442.7) con los que se realizaron en el primer cuatrimestre de este año (425.2) la disminución es sólo de 3% en cuatro años. No es con cifras amañadas ni con promedios como se va a reducir la delincuencia, sino asumiendo que los programas que se han establecido no han funcionado. La delincuencia e inseguridad no ha disminuido porque no ha sido la prioridad del gobierno capitalino y no ha habido los recursos que se requieren para aumentar el número y la capacidad de las policías preventiva y judicial. La ciudad de México tiene los índices más altos de inseguridad y delincuencia del país porque, como lo dice el estudio, somos la ciudad con mayor impunidad y con menores probabilidades de que el delincuente acabe en la cárcel. A pesar de que para la población el principal problema es la inseguridad, las prioridades del gobierno capitalino han sido otras.

Según el estudio, la inseguridad es un factor que afecta no sólo la tranquilidad y salud de la gente, sino la competitividad del país y el interés por invertir en México. La inseguridad es un factor que ahuyenta la inversión y encarece los costos de las empresas. Según el Imco, si se reducen la impunidad y los índices delictivos, México podría aumentar su inversión en 3% anual. Asimismo señalan que si se mejorara el desempeño de la policía en las investigaciones y aumentara el nivel de condenas en 12.5% anual, la delincuencia bajaría 8.4% cada año.

La guerra contra el crimen no está perdida, se requiere un gran esfuerzo presupuestal y de coordinación entre todos los niveles de gobierno para ganarla. Se requiere que los delincuentes sientan que corren peligro de ser apresados y condenados, y que la gente tenga confianza para hacer todas las denuncias. Tenemos que dejar de echarnos la culpa unos a otros y dedicarnos a tomar las medidas de fondo para combatirla.

Es necesario asignar los recursos y cambiar las leyes que se requieran para dar respuesta a lo que sin duda es la principal demanda ciudadana y la mayor fuente de infelicidad y preocupación de la población. México tiene que dejar de ser un país seguro para los ladrones.

Excelente monologo Mr. Sheridan. Yo opino que castigar el crimen mediante el crimen no es digno de un Estado que en todo caso debe ser defensor de las garantías individuales y los derechos humanos.
Pero debo aceptar que la posición de la victima, en este casos sus dolientes es bastante comprensible, no quiero imaginar el dolor, la pena, la impotencia y el odio si mi hija fuera secuestrada, violada y asesinada. Es comprensible desear la pena máxima como castigo en una circunstancia como estas.
El mismo debate ocurre cuando se propone el empleo de la tortura para la prevención de crímenes o actos terroristas. Pero quiero seguir creyendo que aún cuando las cifras demuestren cierta eficacia en la prevención del crimen, cuando el Estado recurre al crimen para combatir el crimen se aleja su fin último y se convierte en un Estado incivilizado e impotente. La controversia se convierte aun más complicada cuando es sabido que el Estado no cuenta con instituciones judiciales confiables.
No es mi última opinión, aun lo sigo pensando.
Por otra parte, la justicia debe ser aplicable si se es Mexicano o Alemán o como sea. Sea tu abuela la mas santa y guadalupana de todas, si llegas a un país que no es el tuyo y cometes crimen, debe ser castigado con la ley que aplique en ese país.

Maestro Sheridan:
Es la primera vez que escribo en este blog, así que déjeme empezar expresando mi admiración por su estilo. Soy asiduo seguidor suyo desde hace ya muchos años.

En esta "conversación" se tocan muchas aristas de la pena de muerte. Cierto que en Texas el crimen disminuyo, pero sigue siendo más alto, en promedio, que en todos los estados norteamericano en que la pena de muerte no existe. De hecho el promedio de los crímenes en los estados norteamericanos con pena de muerte es casi 3 veces más alto que en los estados que la pena si existe. Pero quien sabe, tal vez si no hubiera pena de muerte en esos estados los crímenes serian 6 veces más frecuentes. Tal vez sea algún otro factor.

En todo caso se pueden aventar estadísticas a favor o en contra de si la pena de muerte es disuasiva para el crimen. El caso es que los expertos no han podido comprobar con certeza que la pena de muerte disminuyen los crímenes o no disminuyen los crímenes. Esa es una pregunta, para los estadísticos, al menos, todavía sin contestar.

Habrá que estudiar bien el argumento del que muchas de las personas que cometen crímenes de esa naturaleza se enfrentan con la muerte de forma diaria. A un narcotraficante, que asesina y sabe que existen grupos queriéndolo asesinar, no le va a disuadir en nada que el estado, también lo quiera matar, previo juicio.

Por otro lado están las victimas. Si existe la posibilidad de que con la pena de muerte disminuya el riesgo de que mi hija sea violada y asesinada, porque no implementarla. El costo/beneficio es muy grande.

Yo creo que la discusión nacional se debe centrar en dos puntos: El primero es el ver si a nuestro sistema se le pueden poner candados y seguros, para que no haya lugar a dudas de que una persona cometió el crimen por el que se le va a matar. Sabemos que es muy fácil en nuestro sistema fabricar pruebas y que existen miles de personas encerradas por crímenes que no cometieron. ¿Realmente el sistema que tenemos puede soportar la responsabilidad de decidir sobre si una persona merece vivir o no?

El segundo punto es mucho más difícil de contestar. Suponiendo que sabemos con toda certeza que una persona cometió un crimen lacerante a la sociedad. No hay duda alguna. También sabemos a ciencia cierta que la pena de muerte disminuye la criminalidad. ¿Matar a un ser humano, con toda la alevosía y ventaja, con todo el poder del estado, es correcto? ¿no sé esta cayendo en una doble moral? Matar es malo, excepto cuando el estado (o la sociedad, o el país, o el juez o quién sea) lo hace. ¿No se puede idear otra forma de disuadir los crímenes? ¿No hay otra forma de evitar que esas personas vuelvan a hacerlo? Yo creo que como país, es decir como humanidad, podemos resolver el problema de una forma mucho mejor, sin necesidad de matar a nadie. Yo creo firmemente que la vida humana debe de ser una linea que nadie debe de cruzar y aquel que lo haga, debe de ser castigado y se debe de buscar por todos los medios posibles que jamás lo vuelva a hacer. Pero sin cruzar nosotros esa misma linea. Hay personas que merecen morir, pero yo creo que nadie merece matar.

Sobre el caso especifico de "el mexicano", se está exagerando desde el principio. El resentimiento hacia EU hace que se defiendan causas indefendibles. Estoy de acuerdo con que México defienda a los mexicanos que están en el corredor de la muerte, desde el punto de vista de la "moral nacional". Pero no se puede defender con tanta estamina y sin matizar un poco a un violador y asesino. Si se hubiera dicho "Es un desgraciado y lo que hizo fue horrible, pero la pena de muerte es mala. Pedimos que no lo maten, pero que lo encierren bien." yo con gusto lo hubiera firmado. Pero la forma en que se hizo, paresia que defendían a un inocente. Cabe aclarar que existen mexicanos condenados a muerte, en donde existe una duda sustancial sobre su inocencia. A ellos si se debería defender y pedir que se revisaran los casos, uno a uno. Pero como siempre, los moustros mediáticos son los que ocupan la pista principal de todo.

Enrique Guevara Chapa.

Seré franco y claro.
Medellín merecía morir. Rápido, no después de 15 años.
Los secuestradores del joven Martí también.

Sr Sheridan ahora si se vio 100% politicamente incorrecto,y ya me imagino como se pusieron los rojillos que leen este blog, han de tener los ojos inyectados en sangre y han de estar echando espuma por la boca ¡como dice usted esas cosas! (que yo tambien creo que son correctas, yo no derramo ni una lagrima por ese asesino que ejecutaron los gringos,si aunque aunque haya sido mexicano eso no importa,hay que llorar por las dos mexicanas que el asesino de una manera muy cruel e inhumana pero por el la verdad no)

Sería bueno saber lo que los datos dicen. De pronto ocurren crímenes que suscitan un ánimo vengativo. Siempre he estado en desacuerdo con la pena de muerte, no por razones abstractas sino porque suponía ciertas las suposiciones de la ciencia forense: no desalienta la criminalidad. Pero según la nota de Sheridan, al menos en el estado de Texas, parece ser un efectivo disuasivo. En las series policíacas de la TV suele ser un argumento útil para hacer que los sospechosos "cooperen" delatando a sus cómplices. Eso hace que el agravante se convierta en atenuante. Me parece terrible que un inocente pueda ser condenado a la pena de muerte, pero de nueva cuenta nos enfrentamos al dilema de si se habrá de procurar el bien común (donde al parecer la pena de muerte disuadiría a muchos a cometer secuestros y crímenes desalmados) o a defender el derecho del individuo frente al Estado. Sin duda uno de los "temas" que definen a las personas como miembros de un bando o de otro. Provisionalmente sigo apostando al "no".

Políticamente incorrecto, señor Sheridan, como siempre. Recuerde que el NO MATARÁS está en los genes (incluso en los de los ateos). Ahora bien, el joven Medellín mató, pero hay que perdonarlo porque era pobre y mexicano (y feo, y migrante y etc.) Las niñas que mató fueron víctimas colaterales de esos traumas del joven Medellín, tan colaterales como los gusanos que Castro se ha visto en la obligación de fusilar (en este caso no se llama pena de muerte sino juicio popular).
Todo el mundo está en contra de la pena capital, salvo cuando alguien le asesina un hijo.
Me temo que el señor Rebabotsu y sus pejeamigos se van a enojar, lo que siempre es fuente de solaz y esparcimiento.
Saludos,
Ricardo Ancira

Señor Mijares, me parece que si por error se condena a un inocente, quien comete el error no actúa con premeditación ni alevosía y por lo tanto, ahí dejaría de girar la violenta rueda a la que usted recurre. Como dice Guillermo Sheridan, contra esa posibilidad no hay nada que argumentar.

- Lo último se resolvería castigando con pena de muerte a los que por error condenaran a un inocente. De este modo gira la rueda.

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