No hagas mañana lo que puedas dejar para pasado mañana

 

Me da gusto decir que coincido plenamente con la idea central que expresa Jorge Castañeda en su libro Mañana o pasado: el misterio de los mexicanos (México, 2011): la modernización de México choca abiertamente con el llamado carácter nacional de los mexicanos, lo que ha provocado una profunda crisis cultural: “Hay una desconexión entre algunos rasgos del carácter nacional y la realidad del país”, afirma Jorge Castañeda. El tema del carácter nacional ha sido tradicionalmente esgrimido por la derecha tanto en Europa como en Estados Unidos. Allí sigue siendo un asunto que los conservadores sacan a relucir cuando creen que las identidades nacionales se encuentran en peligro de extinción debido a la avalancha de emigrantes. En América Latina ha sido con frecuencia la izquierda quien ha exaltado el carácter nacional y ha señalado que está amenazado. En México esta exaltación ha formado parte de la política nacionalista revolucionaria instituida por los gobiernos autoritarios durante siete décadas.

Cuando yo abordé este tema hace más de un cuarto de siglo me topé con la indiferencia, si no es que el menosprecio, de muchos intelectuales y políticos. Casi nadie creía en aquella época que el carácter nacional de los mexicanos era un grave problema que los había encerrado en una jaula melancólica y que se había convertido en un mito muy eficiente para legitimar el poder autoritario, pero ineficiente para legitimar a racionalidad de la fábrica moderna. Muy pocos creían, como lo afirmé insistentemente, que el mito del carácter nacional había quedado herido desde 1968 y que había iniciado una saludable aunque penosa decadencia, lo que pronosticaba que la legitimidad del sistema se iría erosionando. Efectivamente, al cabo de los años el sistema autoritario entró en una crisis que abrió paso a la transición democrática. La cultura nacional había ofrecido a los mexicanos un paradigma nacionalista unificador cuyo emblema, en mi análisis irónico, era un axolote, cuya metamorfosis moderna había sido frustrada por un carácter nacional melancólico. Concluí que cada vez había más mexicanos que habían sido arrojados del paraíso originario, y también habían sido expulsados del futuro: “Han perdido su identidad, pero no lo deploran: su nuevo mundo es una manzana de discordias y contradicciones. Sin haber sido modernos, ahora son desmodernos: ya no se parecen al axolote, son otros, son diferentes”. Estos son los nuevos mexicanos, o postmexicanos, que ayudaron a cambiar las cosas a fines del siglo pasado y que contribuyeron a derribar al antiguo régimen. No son mayoría, pero son muchos. No forman un grupo cohesionado y están dispersos, pero su presencia se percibe en muchos ámbitos, en los partidos, en los barrios, en las universidades, en las escuelas, en las oficinas, en las fábricas y entre los emigrantes que van a Estados Unidos.

Sin embargo, como señala Jorge Castañeda, aún tenemos que soportar el enorme peso de esa cultura política atrasada que anima al llamado carácter nacional. En un ensayo reciente, Héctor Aguilar Camín y Jorge Castañeda lo expresaron en forma metafórica: México “es un país ballena que se sigue creyendo un ajolote” (“Regreso al futuro”, Nexos 396, diciembre 2010). El axolote del que yo hablaba hace un cuarto de siglo no se ha extinguido y sigue pesando en nuestra cultura y en nuestros hábitos. La jaula ha sido abierta por la modernización, pero dentro de ella quedan muchos que no pueden o no quieren escapar.

Jorge Castañeda ha escogido algunos rasgos del carácter nacional que le parecen especialmente significativos y ante los cuales la modernización se topa como con una pared de granito. Estos rasgos son el individualismo, la hipocresía como medio para huir del conflicto, el miedo a lo extranjero y la corrupción. Calificar como individualista la condición de millones de mexicanos que viven sumergidos en una sociedad caótica, desarticulada e incivil se presta a cierta confusión. El individualismo, como bien lo vio Tocqueville, es un fruto envenenado, peligroso de la sociedad moderna democrática, no un resabio de rasgos ancestrales. Estos rasgos ancestrales antiguos son los que durante largo tiempo anclaron a muchos mexicanos a su pueblo, a su cacique, a su sindicato, a su iglesia y a su familia. La modernidad subvirtió este Edén, como lo intuyó el poeta López Velarde, y muchos mexicanos fueron arrojados a un mundo en el que no acababa de implantarse lo moderno. Expulsados del mundo rural no encontraron en su país un espacio urbano e industrial organizado en forma moderna. La excepción fueron los millones que se fueron a vivir a los Estados Unidos. Por eso a los mexicanos residentes en Estados Unidos no se les pueden aplicar los estereotipos que supuestamente definen al carácter nacional.

El individualismo mexicano, propone Jorge Castañeda, está tatuado en el subconsciente de cada ciudadano, como lo revela la parábola de los cangrejos tratando de escapar de una cubeta: los esfuerzos por salir de cada uno derriban a los que están en el borde a punto de salir. Pero esta alegoría representa más bien la ausencia de individualismo, como el proverbial saco de papas con que Marx describió a la sociedad campesina.

Pero más allá de la terminología, el argumento de Jorge Castañeda sigue en pie: en México gran parte de la población carece de las costumbres civiles que encaminan a los individuos a organizarse para apoyar el progreso del país, por encima de los intereses egoístas. Para aclarar las cosas, Jorge Castañeda se ve obligado a hablar de un “individualismo premoderno” o “arcaico” arraigado en el pasado. Esta falta de civilidad moderna es sin duda un gran obstáculo que frena el proceso democrático y bloquea el desarrollo económico. La sociedad mexicana está demasiado estatizada y el Estado aún no está suficientemente civilizado. Por eso las urbes mexicanas son todavía intensamente rurales y al Estado le falta esa urbanidad civilizada propia de las democracias modernas.

Como México es ya una sociedad de clase media a Jorge Castañeda le parece incongruente el exacerbado individualismo. Pero esta contradicción parece evidente sólo si se ve a la clase media como una sociedad unidimensional a la manera en que la definió Herbert Marcuse o compuesta por hombres-masa como los definió Ortega y Gasset. A mi me parece que, por el contrario, el individualismo crece en  la misma proporción en que se amplía la clase media. Lo que en realidad es incompatible con la creciente ramificación y modernización de la clase media mexicana es la tradicional incivilidad que hemos heredado del antiguo régimen autoritario. El nuevo individualismo sin duda generará tensiones, en la medida en que no sea modulado por una nueva cultura democrática. Por lo pronto, coexiste con el individualismo arcaico que Jorge Castañeda ve con razón como un componente disfuncional en el seno de una sociedad donde la clase media ya es hegemónica.

Nos enfrentamos a un problema espinoso. ¿De dónde surgen los rasgos del carácter nacional mexicano que son disfuncionales? El victimismo, el miedo al enfrentamiento y a la discusión, la hipocresía, la simulación y la aversión a lo extranjero emanan, sostiene Jorge Castañeda, de un lugar remoto del alma mexicana, son rasgos profundos de la psique de los mexicanos. Reconoce que la idea de un carácter mexicano es un constructo cultural o ideológico. Yo hablaría de un mito con una diversidad cambiante de funciones. Pero Jorge Castañeda alega que ello no puede surgir de la nada, sino que se ajusta a una realidad que a la vez refleja y modifica. Con toda razón afirma que el carácter nacional no es algo ancestral y preexistente que ha sido descubierto por poetas y antropólogos, y tampoco es una mera estructura ideológica impuesta por las clases dominantes, un engaño para legitimar el poder establecido. Busca una interpretación intermedia, de tipo histórico. Yo creo que se trata en lo fundamental de un problema cultural, desde luego con raíces históricas. Me parece que los elementos disfuncionales y antimodernos que tan bien ubica Jorge Castañeda son mitos incrustados en nuestra cultura política. Como tales, son difíciles de erradicar, pero no son algo permanente que emana del alma mexicana.

 

"El problema es que, desde la perspectiva que se desprende del análisis de Jorge Castañeda, en México estamos frente al peligro de que haya una restauración de la vieja cultura política."

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Comentarios (34)

Mostrando 34 comentarios.

Muy interesante análisis de Bartra. Hace un año leí este libro de Castañeda y me gustó mucho. He tenido la oportunidad de convivir con extranjeros y conociendo otras culturas he aprendido a notar más los rasgos de la propia. Pareciera contradictorio cuando nos catalogan de "fiesteros" y al mismo tiempo "individualistas". Probablemente "la fiesta" es lo que nos gusta mostrar, pero el individualismo es lo que está más arraigado en nosotros. 

Creo que cada uno de nosotros puede ser mejor persona y por lo tanto mejor ciudadano si empezamos con pequeñas cosas: ser puntuales, no tirar basura en la calle, no tocar el claxon cuando solo un segundo ha pasado del cambio rojo a verde. Los extranjeros me han dicho: "Los mexicanos son muy amables, excepto cuando están detrás de un volante".

En mi colonia hemos tenido algunos problemas. Nadie quiere tomar la iniciativa para resolverlos porque nadie quiere perder tiempo con trámites burocráticos (y con justa razón). Algunos se han portado muy amables en el apoyo con una firma pero dicen que no les gusta estar al frente de este tipo de asuntos. Otros se muestran muy apáticos si el problema no les afecta directamente.

Nos falta organización y concienciación para buscar el bien común. No podremos ser un mejor país si todo el tiempo estamos pensando solo en el beneficio propio sin importarnos los intereses o perjuicios de terceros.

estaria mejor si en el senado se olvidaran de los colores que distinguen a los partidos los unos de los otros y no se les asignaran (curules)sillas por separado por ejemplo a los senadores perpetuos como beltrones,deschamps, empesaran por revolver el senado yya ahi que se olviden de los colores llegan a ese lugar a servir al pueblo no a servirse del pueblo o a demostrar a que partido son mas afines la ideologia es diferente difiere de perzona a perzona cadaquien defiende sus intereses perzonales que se quiten los intereses perzonales esta primero la nacion porejemplo el pan que ideologia sigue la cumplen cabalmente todos sus representantes en el senado ya no esta rancia o es nesesario modificarla el prd que es loque pregonan suslegisladores y porque y para que estan donde estan y el partido del trabajo cuales su berdadera funcion paresiera como si el nombre nomas lo trae de adorno partido del trabajo nunca seles a escuchado legislar a los pocos que estan en el senado de ese partido alguna ley que cuestione las precarias condiciones que durante la etapa laboral del ser humano que labora en centros de explotacion laboral esgrime contra las empresas trasnacionales algun acta o amparo a favor del proletariado pero seguimos buscando nuevos partidos morena nuevo partidi para mantener en mexico y por un lado tiene razon el peje en la desesperacion de buscar el cambio en una politica que favorese a intereses extraños al pueblo de mrxico es nesesario haser el llamado a la prole para que defienda sus derechos porque al fin y al cabo quien paga los altos ingresos de senadores y diputados aprobechados es la prole y del pri no boy a comentar nada por que simplemente el artasgo me conmuebe mas por los partidos que disen estar contra apatriadas vendidos a los estados unidos desde cuando se perdio el ilo desde cuando no nos dimos cuenta que santa ana no vendio la meseta o que cuando francisco villa llego a la silla presidencial le hiso el feo porque ahi se sento porfirio dias francisco villa odiaba la ipocresia de la aristocracia por eso emprendio una revolucion armada exitosa nana que ver con el priismo de luis echeverria o los ultrajes de de la madrid y muchomenos con el neoliberal de salinas el ladrondel siglo pasado ese cabron merese silla electrica lamentablemente no hasemos nada y nos falta mucho por haser defendamos lo que nos queda el pri que esta ahora no es el gobierno que nuestros heroes soñaron un dia defendamos lo nuestro y no bajemos la guardia ya que los años y generaciones cambian mucho cuidado con los que quieren robarse el futuro de nuestros hijos

en lo personal , el señor bartra tiene razon , creo que cada vez  somos mas individualistas , pero asi como soms mas individualistas , tambien hay el doble de conformistaspor la misma ingnorancia que se vive en la republica mexicana , esto no se detendra hasta que hallamos mas mexicanos quitandonos las vendas nuestros ojos y veamos la realidad de nuestro querido pais 

La frase no es exactamente como la dice Bartra, sino que es aún más cínica:

"No dejes para mañana lo que puedes dejar para pasado mañana"

La diferencia la hace mucho mejor en su desfachatez y por eso es parte de mi repertorio de excusas jocosas.

"Algunos rasgos del carácter nacional... ante los cuales la modernización se topa..". Tantos años de ciencia social en México y en el mundo para nada (y no desconozco la trayectoria del señor Bartra. Por eso su autosuficiencia modernista, o modernoide, claro sustentada en su correspondiente carácter plenamente moderno, resulta aún más irritante). 

Buena recomendación de lectura sobre el tema nacional.

La dificultad de la visión se podría resolver si comprendemos la dualidad del tiempo nacional, que está en la intersección de lo histórico con lo mítico. Por que el tiempo de la identidad es un ahora perpetuo (ideológicamente es eterna la nación) y efecto de la continuidad de pasado (la nación es resumen de la historia).

Por eso para comprender la comunidad nacional (y su individualismo de cangrejos en una cubeta) necesitamos unir los tiempos de la historia (el pasado rural) con el presente (la globalización capitalista).

http://carlosvaldesmartin.blogspot.com/2008/01/aguas-reflejantes-inquieto-espejo.html

 

He terminado el libro de Castañeda, me deja con interrogantes sobre algunos tópicos de "la Identidad Mexicana" si habla de PEMEX, CFE, TELMEX, etc, pero deja intactas las oligarquías industriales, mediáticas, políticas y sus grandes intereses pos revolucionarios, lo mismo ocurre con las trasnacionales que quedan incólumes en su libro. Sin embargo, como bien lo dice De la Fuente, exrector de la UNAM, toca fibras delicadas pseudopatrióticas que habría que abordar en la Historia y Antropología de México.

La exploracion del caracter nacional toca tangencialmente el sistema educativo,medios de comunicacion, y la represion politica sistematica y la marginacion economica del sistema capitalista.frente a ello hay una sociedad q ha crecido a costa de su elite,elite q ha sido ineficiente y justifica su ineficiencia en un caracter nacional que no quiere cambiar.cuando cada vez mas se ve una clase de profesionistas emanados de padres obreros campesinos comerciantes cuyo mundo es ajeno al pais q les toco vivir y q mediocramente ha sido manejado desde hace a-os.como nunca el caracter de mexico esta preparado para los cambios q la modernidad le marque,pero como nunca nuestra elite no tiene claro o ha sido maniatada por la falta de creatividad.

bueno lo que no creo es lo de la clase media que dice castaneda el tener para pasar el dia no es de clase media en mexico el rico se hace mas rico el pobre mas pobre esa es la realidad de nuestro mexico mientras no generen fuentes de empleo y los politicos dejen de meterse el dinero a su bolsa algo que todos sabemos.

muy cierto, anonimo; el sr castaneda confunde nuestra clase media con la bola de burocratas ineptos y corruptos ylos pocos profesionistas exitosos que existen en mexico. en nuestro pais  la clase media existe solo en el cerebro  de pseudointelectuales. jorge es producto tambien de esa incongruencia lla mada mexico.

Definitivamente las tradiciones son los nexos que nos identifican (como a cualquier pais del mundo), pero a la vez son causa de nuestra mediocridad, debido a que ante un mundo globalizado hace falta mutarse, ser diferente, y , tal como lo señala Jorge Castañeda, creo que el mexicano no ha sabido como retomar todo esto que nos enorgullece para hacerlo competitivo a nivel mundial como los holandeses en el comercio o los japoneses en la tecnologia, tal vez nos acomodarìa el modelo español de desarrollo turistico de primer nivel, con tantos lugares y tradiciones que Mèxico tiene para mostrar al mundo. Pero primero, a mi parecer, el mexicano debe cambiar su idiosincrasia, tener un objetivo de nacion (como el modelo chileno), cambiar al sector politico y todos jalar hacia el mismo lado, lo cual esta bien dificil!!!!

Desprecio, indiferencia, menosprecio son vinculos de la erosion, la decadencia de los nuevos tiempos ¿Mexico?, no, es el mundo sumergido en una enfermedad cronica y algunos le llaman el canto de las entrañas al revelar fracasos politicos en sus proyectos de vida, equivocaciones en el estudio de los programas tal como las excusas de los economistas ante un fracaso mas, la verda es dura, en el mundo entero se ve el mismo drama cualquiera sea el idioma.

El intento de CastaNeda es bueno, pero tiene un problema de origen: cómo llegó al análisis de los adjetivos que componen el "carácter nacional"? Las afirmaciones para ser dignas de estudio también tienen que sustentarse en estudios de campo, encuestas, cuestionarios, entrevidtas, todo ello en muestras amplias por todo el país. Es muy ambicioso adjetivar desde una esquina, sobretodo cuando ésta representa una mínima parte de la población mexicana. Por ejemplo, la hipocrecía, en provincia es menos patente. El conflicto, en cambio, es muy claro en las zonas urbanas marginadas donde cohabitan los privilegios con la falta de servicios básicos.

 

Tal vez las afirmaciones de Castaneda (y la crítica de su libro mediante este artículo, invariablemente) son poco válidas porque se limitan a observaciones de su entorno inmediato.

 

La sociología ya cuenta con herramientas cuantitativas útiles para este tipo de trabajos.

Es necesario que moderen las posiciones.Yo creo que es mucha generalización hablar de una identidad o carácter nacional, las mentalidades son distintas por regiones, no es lo mismo los del norte (acostumbrados a ir al "otro lado"), que los del sur a quienes los argentinos los ven como "agachados" (confunden los "ches" la cortesía como servilismo). En política el norte ha sido más bravo que el sur, hasta Juárez se refugió en el norte. No es que los del norte vean como ídolos a los gringos, porque hasta medio pendejos los consideran; sino que de la diversidad mexicana no resulta más que grandes individualidades como "Uds. comprenderán". En el fondo es necesario darle más presencia a la provincia en el D.F., pues se les ve como "bárbaros" (el norte en especial), cuando no se dan cuenta que ya han pasado más de 70 años de universidades creadas en los estados, desde Vasconcelos para acá; pero los siguen catalogándo igual y en provincia se dejan, por una cuestión de dominación y de conveniencia. No olviden que el 75% del D.F. está poblado por personas de origen provinciano.

bueno es muy cierto cuando se dice,que nuestro mexico ha cambiado a traves de los tiempos (entiandase en todos los aspectos sociales)pero es mentira,las cosas son igual desde que tengo uso de razon,tengo mas de 20 anos viviendo fuera de mexico, y cada vez que regreso sigue siendo el mismo mexico que deje hace 20 anos,los mismos ideales de la gente politica siempre para su conveniencia personal,y nunca para la gente que lo necesita ...jorge castaneda toca un muy buen punto de vista,nada que no sepamos,pero hasta ahi

Me da gusto que el señor Bartra utilice una frase que yo acuñé, a saber: "No dejes para mañana lo que puedes dejar para pasado mañana." Véase mi perfil en FaceBook.

el sistema de gobierno del pri que duro 70 años y el pan 12 el año proximo en la cual se abre la transicion democratica el sistema es el mismo en estos 82 años segimos teniendo la corrupcion,la no rendicion de cuentas,sindicatos antidemocraticos, monopolios,etc. etc. esto es lo que deriva de la cultura del mexicano y todo esto va acambiar cuando yo, tu, el, toda la sociedad civil exigamos nos involucremos y tengo la esperanza que esa clase media participativa haga ese cambio de mentalidad.

cuando?......tal vez nunca

Estoy de acuerdo, el carácter nacionalista del Mexicano, ese que cuando juega la selección se pone la verde, y rechifla el himno del país contrario, ha impedido el desarrollo del país, ese que esta de acuerdo en la educación que reciben sus hijos en las escuelas publicas, por eso no hemos podido avanzar en los grandes cambios que requiere el país, educación, leye laboral, seguridad etc., necesitamos un cambio de cultura, requerimos una unidad nacional con liderazgos validos, cuya única meta sea Mexico!

El carácter nacional se encuentra en una etapa de redefinición, obligada por una plataforma democrática en plena construcción, donde se pondrán en juego precisamente aquellos atributos que menciona Castañeda, individualismo, hipocresía, miedo y corrupción. Asimismo, habría que preguntarse si en México existe la posibilidad de un carácter nacional que logre unificar la perspectiva en un contexto plural e históricamente multicultural, y en base a qué elementos se lograría esto. 

En cuanto al tema de la democracia, en México ésta ha sido muchas cosas y nada al mismo tiempo, una expectativa en arduo e incipiente proceso de consolidación, ya veremos los resultados en el futuro próximo de la vida institucional de los mexicanos.

Respecto a la cultura política en México, creo que ésta va de la mano con lo que Giddens denomina "capacidad social de reflexión" o "reflexividad social", y en este sentido es clave mejorar y redefinir la educación en México.  

 

El libro en lo personal me ha parecido muy interesante, es una buena crítica llevada al extremo podríamos decir que desnuda al mexicano por completo, en algunas ideas estoy de acuerdo con el autor, por ejemplo cuando menciona el desenfrenado individualismo del mexicano, este se fundamenta desde la época de la conquista de los españoles. En otras ideas se me hace que influyo mucho su ex cargo en el gobierno del país pues las conclusiones a las que llega se me hacen demasiado en defensa a las acciones tomadas por el gobierno a ciertos fenómenos sociales ocurridos, el menciona en una parte del libro que son sensatas y no conspiratorias, aun que fuesen tomadas como conspiratorias, si se tiene que hablar con la verdad e imparcialidad no es necesario mencionar lo anterior. Para finalizar desde mi punto de vista el libro es una muy buena obra para leer y poder tener datos actuales sobre nuestro país como ya lo hicieron en su tiempo distintos teóricos, poetas, escritores.

Comparto con "estudiante" sobre el hábito del debate en los mexicanos, es más fácil la descalificación a priori, esa división maniquea entre los buenos y los malos, los ricos y los pobres, las víctimas y los verdugos, el américa y las chivas, etc., esos temas autovedados en las conversaciones comunes: la política, la religión, el sexo. Y estos patrones se reproducen en el hogar, la escuela, la iglesia, el antro, los chats y son reforzados por los medios de información escritos y electrónicos.
... y sí, siempre es un placer leer a Bartra.

 

Sí, nuestra democracia es incipiente, defectuosa, deforme y débil pero hay que darla por sentada y dejar de discutirla tanto pues distrae del hecho de que el pri vuelve en carro de hacendado con el patrón don Enrique y la patrona Doña Angélica a socorrer a su atribulado, victimista, temeroso, xenofobo, telenovelero pueblo. Una restauración que será una "tradición muy nuestra". 



La democracia es un baño de agua fría que irrita a todos y solamente satisface a los que pueden mayoritear. Es una entelequia que nos muestra las posibilidades de ejercer nuestros derechos y en la práctica estos se doblegan ante los partidotes y los partiditos que pueden decidir por todos y atendiendo tan solo a sus intereses mezquinos. La decepción que muestra "estudiante" es un hecho lamentable en un joven con inquietudes que cuando desea debatir temas serios y complicados se topa con la pared de la ignorancia indiferente. Saludos

Coincido con Bartra. Pero también creo que un elemento fundamental para la civilidad y el desarrollo cultural de una sociedad es la educación. Y en México, ésta se ha deteriorado desde hace mucho tiempo. Nuestros niños estudian en escuelas más parecidas a las del siglo XIX que a las que se requieren en el siglo XX. Y no me refiero sólo a la utilización de nuevas herramientas, sino a los conocimientos que se imparten, los métodos que se utilizan y los maestros que enseñan. Si bien la clase media se supone es mayoría, somos una clase media inculta, superficial, consumista y con muchos rasgos lumpen.   

 

Actualmente nos encontramos con un enorme desafío, ya que pronto vendrán las elecciones presidenciales, actualmente el desprestigio de los partidos políticos  a llevado a la que las mayorías se proclamen en un completo abstencionismo en las votaciones, dejando en muy pocos la decisión del país, lo que pasara en un futuro marcara nuestras vidas los próximos seis años.  El nepotismo, corrupción, autoritarismo de un partido que dejo de gobernar hace ya más de una década, sigue teniendo la sombra de de un pasado que abruma y obscurece  la libertad de los mexicanos. La esperanza fallida por el rescate de la nación hace mas de de media década con llegada de Fox, dejo ver la poca y ridícula experiencia de un partido  político que estaba aprendiendo a gobernar. Con el polémico triunfo de Felipe Calderón  la situación de México ha empeorado al tratar de derribar un gigante (su lucha contra crimen organizado) que ha estado creciendo con el venir de los últimos sexenios priistas y ultimo foxista, solo con resultados aterradores que dejan con una mala imagen nuestro país ante el resto del mundo. De la Izquierda mexicana, a la que no le dan oportunidades, sigue y probablemente continuara deseando el llegar al poder por lo que resta de su existencia…

 

Para no hablar de las escuelas que se necesitan para este siglo XXI

El meollo o quid del asunto está en aceptar y asimilar de una buena vez por todas nuestro pasado. El día que en Reforma esté una estatua de Cortés, significará la madurez de un pueblo que acepta y entiende (con orgullo) su pasado. Luego con que nos enseñaran en la escuela el valor de practicar el ahorro, trabajo y respeto a las leyes, estaríamos del otro lado.

Y sin embargo, Castañeda es un fiel ejemplo de ese misterioso mexicano. Y si no, recuerden la pleitesía a Bush y el "comes y te vas" o el juego de intereses al que se prestó cuando fue canciller: claros ejemplos de ese antiguo régimen que parece que llegó para quedarse.

En el 2006 Castañeda dijo que era necesario parar a AMLO utilizando medios legales o ilegales. En aquel proceso electoral gran parte de la poblacion emprendió un enorme esfuerzo colectivo para llevar a la izquierda al poder. Castañeda, quien era un personaje relevante, abdico de su responsabilidad histórica en aquel proceso, se encerró en su coraza individual y torpedeo el enorme esfuerzo social que se estaba realizando. Por lo tanto, su actitud actual me parece de un cinismo insultante.

Esa actitud ambivalente de Castañeda nos conduce a una importante interrogante, que tiene la obligacion  de responder ¿Es necesario detener el esfuerzo colectivo cuando se perciba que este atenta contra la oligarquia nacional y las estructuras politicas dominantes?

Cierto. No puedo evitar sentir temor de que el PRI se vuelva a entronar en la silla presidencial. Por un lado sé que la democracia es ya un hecho en nuestro país, que los tiempos no son los mismos, pero los mexicanos no hemos cambiado mucho y es precisamente eso lo que nos impide asimilar la democracia y todo lo que implica. Nada más hay que ver los debates de los candidatos al gobierno del Estado de México, ni siquiera se sientan viéndose a la cara. Soy estudiante de derecho y cada vez que he querido comenzar una polémica sobre religión, matrimonio entre homosexuales, etc, me topo con un rotundo "bueno, es que yo pienso así, mejor hay que cambiar de tema". No tenemos ni idea.

Es una pena que hayan tántas personas que menosprecien los "argumentos culturales" (locución que no me gusta) y vean sólo un problema estructural en la situación mexicana. En fin, también creo que no debemos olvidar nuestro caracter nacional a la hora de idealizar nuestro futuro. Nuestra democracia no necesariamente se parecerá a la americana o a la suiza, por decir. En eso debemos ser cuidadosos y parafraseando a Ezequiel A. Chávez, ver primero si lo que queremos es aclimatable en México.

Siempre un gusto leer a Roger Bartra.

¿AMLO representa para ti "la izquierda"? ¿"El esfuerzo colectivo" no incluía a Slim y a Televisa dentro de la "oligarquía nacional"? Hablando de ambivalencias...

Yo apuntaría el sentimentalismo ciego en la lista de "problemas nacionales". Y le pediría a Castañeda que nos platique cómo obtuvo su doctorado, porque las mentiras y la corrupción encabezan los usos y costumbres que nos mantienen en tan deplorable estado. 

¿Cómo lo obtuvo? Mi pregunta es auténtica, no hay obscuras intenciones.

Mi estimado Gilberto, sinceramente no creo que Castañeda o alguien en particular sea tan pero tan poderoso de detener este ocualquier esfuerzo colectivo. A López Obrador no lo paro nadie, lo paro su soberbia, despotismo y egolatria, en mi opinion eso le paso. AH Y POR FAVOR TE INVITO A LEER la historia de nuestro país, la izquierda nacio oficialmente en el siglo pasado, a principios y no con los trasfugas del PRI, ENTIENDASE CARDENAS, MUÑOZ LEDO Y amlo entre otros.

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