Un espacio para adentrarse en los pormenores de la industria fílmica, explorar sus múltiples expresiones y descubrir resonancias con otras artes.
Drive
Por Alonso Ruvalcaba

He aquí algo tal vez más útil que una sinopsis de Drive, del danés Nicolas Winding Refn: la pequeña lista de lugares comunes que conforman su trama:
- Piloto que se renta para manejar autos en asaltos de toda índole
- Lobo estepario (lone wolf, Hombre sin Nombre, strong silent type, etc)
- El asalto que sale mal (o bueno: heist-gone-wrong)
Sólo habría que agregar que el piloto y lobo estepario es el hermoso Ryan Gosling retomando a Ryan O’Neal, que la damisela en apuros es la todavía más hermosa Carey Mulligan y que el último trabajo, convertido en asalto que sale mal, es para sacarla de esos apuros. Cualquiera que haya visto algo de cine de género gringo (y francés: Le Samouraï y Le Doulos, por ejemplo) puede llenar los huecos.
* * *
Se ha escrito por todos lados (ejemplos: aquí, aquí, aquí) que Drive es una película tarantiniana. Esto es no comprender a Tarantino más que en la superficie –gusto por los muscle cars, por el cine de acción de los setenta y principios de los ochenta, por poco más– y no comprender la esencia de Drive en absoluto. Tarantino es verbalmente barroco, estilísticamente explosivo, narrativamente arriesgado; Drive es verbalmente parquísima (el guión tiene apenas 60 cuartillas), estilísticamente contenida y, aunque elíptica, narrativamente prudente. Tarantino es un hiperinformador: de muchos de sus personajes nos enteramos vida y obra –pensemos en Ugo Stiglitz, en Mr Orange–; en Drive la mayoría de los personajes están subescritos: los desconocemos casi a la perfección –no sólo no sabemos su pasado: su presente, sus motivos, sus objetivos también nos son ajenos. Tarantino puede ser extremadamente divertido; Drive carece por completo de sentido del humor. (Hay algo en que sí se parecen Tarantino y el Winding Refn de Drive: la fascinación onanista y fetichista que sienten por su cámara.)
Detectives de influencias: esta no es una película de un “nuevo Quentin Tarantino”. Es, si acaso y para los interesados en estas genealogías, de un revisitado Michael Mann –ahí está el estilo, la iluminación, la música como salida de discos descartados por Tangerine Dream (o del soundtrack de Thief), el lobo estepario, el tema del trabajo bien hecho– o de un Paul Schrader 1980-1992 –mismas características: cf. Gigoló americano y, sobre todo, Light sleeper, cuya parquedad verbal, fotografía y estado de ánimo son casi idénticos a los de Drive–:

* * *
Nicolas Winding Refn parece interesado en sus personajes nada más como cifras o representaciones de una mitología del cine de acción. Los actores, también. (Refn ha dicho que despojó al chofer de sus diálogos para que no perdiera “cualidades mitológicas”. Gosling agrega que el chofer es un personaje que “ha visto demasiadas películas”.) Las emociones, si existen, importan poquísimo. El chofer no deja entreverlas sino en una secuencia memorable, en un elevador, donde padece un estallido entre erótico y paranoico que lo lleva a destrozar en pedazos à la Irreversible a un tipo que puede o no venir a buscarlo a él. Su (relativo) interés amoroso lo mira, perpleja; él, como en un trance, le devuelve esta mirada:

Y por una vez sentimos que detrás de esos ojos no hay un tópico cinematográfico sino un ser humano, tembloroso y vivo.
Las emociones –de los personajes, del público– importan un carajo. No así la composición, la edición, el código de colores. Si un día le encargan a Winding Refn la undécima secuela de Rápido y furioso (ojalá lo hagan) podemos confiar en que no nos quedaremos dormidos. Las dos persecuciones de Drive están filmadas con gran soltura; su enorme tensión que deriva de la paciencia con que la cámara puede ver la carretera a doscientos por hora o las manos enguantadas del chofer. La composición es imaginativa y a veces atareadamente inspirada:

Otras, gracias a grandes espacios “vacíos”, puede llevar a compartir la indefensión, la soledad de su objetivo:

(Entre paréntesis: Refn peca a veces en la ocupación de esos espacios del cuadro con comentarios supuestamente desesperanzadores. Ejemplo: cuando el chofer, por ver a la damisela, le da la espalda a su posibilidad de salir con vida de todo el asunto, o cuando, a la espera en el asalto que sale mal, nos recuerda la vida sin dios que padecemos todos –en la imagen de abajo, sobre la bandera gringa se lee “Godless America”–:


)
Y el código de color. Después de sus primeras dos secuencias –mezclas de ámbar, negro y, por momentos, rosa– Drive se convierte en una lucha constante entre el azul y el rojo. Apacible azul atacado de rojo, peligroso rojo apenas apaciguado por el azul y, cuando la violencia ya explotó, hiriente rojo cuyo filo ningún azul podría atenuar:



Para quienes busquen identificación, emociones, hondura o acción Drive será, probablemente, una película hermosa pero hueca. Pero de casi todo lo que vemos en nuestros cines se puede decir que es hueco; de casi nada, que es hermoso.
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Comentarios (12)
A los que han comentado antes de mi les diría que no le echen tanta crema a su taco, es solo una película y una interpretación personal de Ruvalcaba.
¡Tranquila raza!
Muy buena muva.
LO MÁS FÁCIL
el primer paso para descalificar una película, a lo fácil, es comparándola con otra Gran película o con un Gran director. es lo más fácil que un simple espectador y un crítico/reseñista profesional puede hacer, así se justifican los "ataques" (es "hueca") y se da la apariencia de tener un fundamento sólido. Lo de Tarantinesca o no debe ser sólo una anécdota en el texto, es más, ni siquiere debe ser tomada en cuenta a la hora de analizar la película en cuestión. eso es mu fácil. a mi no me pareció "hermosa" precisamente, pero tampoco "hueca"...
tal vez te quedaste en el teaser (o copete, como también lo llaman) que dice que la película es "hueca pero hermosa". en el texto, como podrás leer, no trato de comparar drive para bien o para mal de ella con alguna película de tarantino o con todas: lo que trato de hacer es lo contrario: separarla, distanciarla de esas comparaciones que han hecho otros -léelas si quieres en los links.
en algo disiento de lo que dices: todo sirve para analizar una película o un texto. creo que el intento de refutación de lo "tarantinesco" de drive me permitió al menos enunciar cuatro características de ella. algo es algo.
respecto de la oquedad de drive ya lo puse en respuesta a otro comentario (y está en el texto!) pero lo repito: quienes busquen la emoción de la identificación con estos personajes, probablemente, pensará que esta es una película hueca pero hermosa. eso es todo: un tanteo.
saludos.
Ayer vi esta película en el cine. Me gustó mucho. No sólo es bella visualmente sino que también la música tiene un papel importante para lograr ese efecto de belleza.
Sí, la historia y los personajes son huecos y el lenguaje cinematográfico es exquisito. Qué reseña tan acertada.
Decir que Drive es tarantinesca es una reverenda %&/%&$, ¿a quién se le habrá ocurrido decir eso?
Estamos de acuerdo que Drive es hermosa visualmente, sin embargo, yo no creo que sea "hueca". Hay cierta elocuencia en lo que no se dice, en ciertas miradas y en ciertas tomas (¿acaso es hueca una película que visualmente te lleva de un azul apaciguado a un hiriente rojo, como lo escribe el que escribió esto?).
estoy de acuerdo contigo: yo encuentro que esos rojos y esos azules y esos encuadres no son huecos. por eso escribí que a quienes estén buscando identificación, acción, etc, la película probablemente pueda padecerles hueca pero hermosa.
tal vez debí haber sido más específico, más claro. tal vez.
taratiniesco o tarantiiano
la cosa es que el cine, hermoso o no, al igual que sus encarnaciones en personas, personajes, directores o ritmo vertiginoso tienen mucho que ver con la carga que uno, lector, espectador, aficionado o fanático puede dotar a lo que escupe, rebotando sobre nosotros, la pantalla
lo que los antihéroes o sus encarnaciones puedan traernos en el silencio compartido de la sala vienen a cuento y tienen sentido si la presencia fue plenamente evocada por el quehacer, no nada más del actor, sino de quien lo dirige
al parecer el mérito es siempre compartido
si la película se deja ver, hay que disfrutar: como a los cuerpos, o a la buena música...
Si es hermosa, hueca no me parece, el contenido está dentro de las miradas elocuentes, de las intenciones que no se dicen, pero se saben. Es un triller callado, pero no me parece hueca.
Me parece que esta reseña o seudo-crítica peca de estúpida.
De una manera muy curiosa e hilarante, de lo mismo que tanto echa en cara a Drive, se respalda en el puro estilismo, mucha forma, nada de fondo.
Como consejo a letras libres, dan la impresión de tener a escritores aficionados al cine más no dedicados a el.
Drive es casi una pieza, sus personajes no son huecos, por el contrario, la carga dramática es sumamente fuerte, grandes actuaciones contenidas, al más puro estilo de naturalismo cinematográfico.
Y por último, tampoco hay nada de Tarantino en ella, aquel americano si que es sobrevalorado.
Totalmente de acuerdo, esas largas pausas no están solas, se mezclan con tomas que nos hacen saber e imaginar lo que los actores piensan identificándonos cada vez mas, como el afecto va creciendo entre ellos y el arrepentimiento entre otras emociones que llenan de vida la sala del cine, el publico si importa mucho y las reacciones de la gente son invaluables, como el publico no cree lo que ve. La película es un muy agradable paseo asta que de repente todo cambia y se torna oscura con una escena perfecta.
(dejemos de lado que tu comment nada dice.) el autor escribe:
y luego tú rematas:
lo que demuestra que leer no es lo tuyo.
saludos
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