Crítica, conversación, diálogo.
El síndrome X de la inmortalidad
Por Salomón Derreza
La inmortalidad parece ser irrepresentable –tanto o acaso más que la propia muerte. Todos los engendros de la mente que han intentado imaginarla han fracasado lastimeramente, pues todos ellos, los vampiros al igual que los zombies, y hasta el mismísimo Jesús, no pueden evitar morir antes de acceder a la vida eterna –inmortalidad con mácula, espuria.
“¡Prohibido ser inmortal!” –pareciera rezar la admonición–. “Quien desobedezca lo pagará con su vida.” O, para parafrasear a Smullyan: “Los inmortales son una raza que siempre ha estado extinta.”
Sin embargo, parece haber un rayo de esperanza. De acuerdo a los últimos avances de la biogerontología, la clave de la inmortalidad parece encontrarse no en el Santo Grial ni en la Piedra Filosofal sino en la configuración genética del síndrome X, un misterioso padecimiento de etiología ignota que provoca la extremada ralentización del crecimiento. Quienes adolecen de él (hasta hoy se conocen solo 3 casos) envejecen con morosidad prodigiosa, como si sus células fueran inmunes al tiempo.
El caso más impactante es el de Nicky Freeman, un hombre de 40 años con una edad biológica estimada de tan solo 10, aunque el caso más estudiado sea el de Brooke Greenberg, una joven americana de 17 años con la apariencia imperecedera de un bebé. En las imágenes disponibles que hay de ella, a los 12 y a los 16 años, puede apreciarse la renuencia de su organismo a envejecer.
Tanto a nivel hormonal como cromosómico parece todo normal; lo mismo ocurre con la longitud de sus telómeros, que corresponde a su edad cronológica. Su cerebro, en cambio, es el de un bebé de 9 meses, sus medidas antropométricas corresponden a uno de 11 meses, sus dientes (aún de leche) son los de una niña de 8 años y sus huesos tienen una edad biológica de 10 años.
Es justo ese desfase en el desarrollo lo que ha llevado a algunos a postular la hipótesis de que la causa se encuentra en una falla en los genes reguladores del crecimiento y que descubrir la mecánica de ese inverosímil mal puede llevarnos a la comprensión y, más allá, a la abolición del envejecimiento. En palabras de Richard Walker, principal experto en el caso de Brooke Greenberg: “La inmortalidad es posible”.
La teoría que sustenta tan desaforada afirmación se conoce como pleiotropía antagónica y fue postulada por George C. Williams, en 1957. De acuerdo a ella los genes del desarrollo empiezan a tener efectos nocivos al completarse el crecimiento; el envejecimiento sería la continuación del desarrollo, pero fuera de control y más allá de lo necesario, con el consecuente y progresivo deterioro de las funciones vitales. “El envejecimiento ocurre cuando los genes del desarrollo siembran el caos al obedecer instrucciones insensatas”, formula Walker, y propone la metáfora de una casa en la que, encontrándose ya terminada, los obreros siguen trabajando, edificando un voladizo aquí, derribando un puntal allá o, como en El inmortal de Borges, construyendo elevadas escaleras que culminan en muros ciegos, hasta que toda la construcción termina por derrumbarse. De ese modo, desactivar los genes reguladores del desarrollo una vez alcanzada la madurez biológica impediría que envejeciéramos y, en consecuencia, seríamos inmortales eternamente jóvenes. Walker espera que la secuencialización completa del genoma de Brooke Greenberg nos brinde la información requerida para consumar tal proeza.
La pregunta que surge al instante es: ¿Qué pudo provocar la aparición del síndrome X y cuántos casos, además de los 3 identificados, existen realmente?
Una respuesta posible sería la que sostiene Marios Kyriazis, uno de los biogerontólogos líderes a nivel mundial, quien postula que la inmortalidad es una consecuencia inevitable de la evolución, como lo demuestra el hecho de que, desde la aparición de nuestra especie, la longevidad no ha dejado de aumentar –y de manera vertiginosa: en un 130% durante los primeros 20 siglos de nuestra era; en un 143% durante la primera mitad del siglo pasado; y en un 79,5% durante la primera mitad de nuestro siglo, de acuerdo a estimaciones de la ONU.
En esa perspectiva, los afectados por el síndrome X bien podrían ser los portadores de una mutación, incipiente y aún defectuosa, destinada a completar lo que acaso haya sido desde siempre el sueño secreto de la evolución: la forja de una especie inmortal.
- Salomón Derreza

(Brooke Greenberg a los 16 años. Imagen)
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Comentarios (20)
Como médico, a personas sanas recomiendo un chequeo anual en la única empresa certificada en méxico http://www.ludi.com.mx, esto eleva la esperanza de vida, obviamente
Lo dicho, Dr. Cuervo. Y se dividen como locos (los eritrocitos) cuando se cansan de distribuir oxígeno, su función terminal cuando ya perdieron el núcleo (en algunas especies; quizás recuerde que los de aves y reptiles lo conservan). Sígale: ya casi llega a China. No sé cómo no lo contrataron en Chile...
Los eritrocitos son taaaan lindos, Liborio. Quizas los tuyos sí tienen genoma, por eso pesan tanto.
Sí, Dr. Cuervo. Y las células sin genoma se ven ¡taaaan lindas! Siga cavando hoyos: es divertido leerlo... ¿Por qué mejor no nos habla del límite de Hayflick (me parece que su experiencia es mayor con eucariotes)? A ver si así se le prende el foco y empieza a hacer una distinción clara entre fenómenos a nivel celular/individual (senescencia, apoptosis, muerte) y sus consecuencias poblacionales (persistencia de un complemento genómico o extinción de una especie: uso aquí la palabra "especie" para simplificar). Mi "aristotelismo" me falla. No creo que los humanos tengamos alma, pero de que los trancazos duelen no me cabe la menor duda, etc, etc.
PD1 ¿La selección natural será, entonces, un alcohol? ¡Salud!
PD2 Chiste de Robin Williams (lo cito de memoria): Y ahora salen con que clonaron una oveja y que se llama Dolly. ¿Y quién !@%$#_! distingue a dos ovejas entre ellas, para empezar?
Muy interesante el tema. Me ha motivado para buscar más información. Le felicito.
Muy grave para los animales que no son Homo sapiens, pues no les ha ido muy bien con argumentos como "la única especie capaz de establecer un concepto psicológico de individualidad, y por ello de mortalidad quizás sea la humana" o la otra infalible de "los animales no tienen alma por lo tanto no pueden sentir dolor" etc, etc.
La unidad de la vida es la célula, solo lo vivo puede ser inmortal. Los genomas no estan vivos, Liborio (ni la selección natural es un éter).
¿Y será tan grave eso de ser aristotélico, como lo es inventar una evolución inventora de inmortalidad pero no de seres complejos (lo que esto signifique, como usted escribe)? Espero que elabore mejores explicaciones para cuando acabe quitándole la chamba a uno de los inamovibles improductivos que tanto zarandea verbalmente, Dr Cuervo. Mientras, puede seguir su cruzada contra las bebidas azucaradas...
Como lo sugiere Adrián Munguía: la única inmortalidad relevante para los mecanismos de la selección natural es la de los genomas. Interesante también su comentario sobre la diferencia entre la esperanza de vida al nacer (un índice epidemiológico) y la duración biológicamente posible de la vida de cada especie (una variable fisiológica). Alguna vez vi una gráfica, creo que en un libro de René Dubois, que muestra una función lineal entre el tamaño o quizás el volumen de un animal y la duración de su vida (por ejemplo el ratón unos dos años y el elefante unos 70). El humano se mostraba ya fuera de la relación, lo que se atribuía justamente a las mejoras sanitarias que señala Adrián, y no a un aumento en el límite posible de la duración de la vida humana (por ahí de los 110 años).
Lo que sí se lograra en las próximas décadas es algo así como el Dorian Gray sapiens. Esto no es tan complicado ni esta fuera de las posibilidades de la biología moderna. Será un control epigenético, por lo tanto individualizado. No se trata de que sea hereditario. Este ser no será inmortal ni vivirá cientos y cientos de años, pero sí que podrá evitar muchos de los signos y síntomas de la vejez. El costo final seguramente será alto, pero muchos lo aceptaran sin chistar. Al final siempre hay menos que perder y mucho que apostar.
Que Aristotélico me saliste, Liborio.
Es que no me da para lanzar la piedra, ¿de qué tamaño tendría que ser? Te pregunto porque mi debilidad solamente me alcanza para un guijarrito del tamaño de un poroto, si vale, yo lo lanzo el primero. Te entiendo que no es de nuestra inmortalidad de la que se trata, pero, ¿me alegra o me consuela la posible inmortalidad de mis, si los hubiera, descendientes? Por el momento, o como decimos, ahorita, me recorre un escalofrío cervical el imaginarme a mi hijo vagando por la eternidad. ¿Alcanzará a olvidarme?
¿Y cómo haríamos para seleccionar a los que vivirán más? ¿Eternos jovenes? ¿Inmortales? Han llegado los narcisistas a la ciencia...
La retencion de caracteristicas juveniles en estadios adultos es conocido como pedomorfosis y existen varios casos en la naturaleza, que como bien indican involucran mutaciones en genes coordinadores/reguladores como HOX Y HEDGOG que afectan multiples lineas de desarrollo controlados por cientos de otros genes (en este caso crecimiento del cuerpo, desarrollo cerebral). Excepto bajo condiciones muy especiales, estas mutaciones son en su gran mayoria recesivas y muy deletereas, pues las posibilidades de que se obtenga una nueva combinacion "correcta" en multiples genes es extremadamente baja. En este sentido, el desfase con el envejecimiento de los cromosomas podria traer problemas inesperados.
El incremento reciente en la longevidad promedio del ser humano tiene poco que ver con mutaciones recientes segregandose en la poblacion mundial y mucho con aspectos culturales y tecnologicos que extendieron la expectativa de vida.
Coincido en que la comparacion de genomas humanos como el sindrome X nos acercara a comprender las complejas interacciones entre grupos de genes. La tecnologia actual de secuenciacion masiva de ADN recientemente abrio la posibilidad de comparar trios de genomas humanos (padre, madre e hijo afectado x un sindrome), y no me sorprenderia que Brooke Greenberg pronto se uniera a la lista.
Nuestra capacidad cientifica para manipular redes complejas de genes en humanos es aun limitada y su aplicacion pareciera estar aun lejana. Cientos de regiones del genoma parecieran estar relacionados con la longevidad, y esto complica el escenario.
Es interesante ver como se personifica a la evolucion con un proposito humano de grandeza e inmortalidad. La seleccion natural invento la inmortalidad hace mucho tiempo mediante mecanismos de herencia y recombinacion de genomas, y su escencia radica en la reproduccion a traves de multiples generaciones. Varios sindromes afectan aspectos relacionados con la reproduccion, y si esta se ve comprometida, como suele ser el caso, su efecto en la evolucion de la especie humana seria poco significativo y su frecuencia se mantendria baja en la poblacion.
@
Y es obvio que me referia al cambio evolutivo durante el periodo comprendido desde la aparicion del Homo sapiens ( hace unos 195 000 años ) hasta la actualidad no al cambio ocurrido durante el periodo comprendido desde que la vida aparecio en el planeta ( hace unos 4400 o 2700 millones de años ) hasta la actualidad.
El Dr Cuervo se mete en honduras semánticas... Las bacterias son inmortales, los gusanos planos también; los seres más complejos (por fortuna no se le ocurrió escribir más evolucionados; sería el colmo) no. La especie humana, hasta el momento, ES inmortal. Hablamos de mortalidad o inmortalidad cuando nos referimos a individuos y de extinción cuando hablamos de especies, ¿o no? Me hizo recordar a Cioran:
La única especie capaz de establecer un concepto psicológico de individualidad, y por ello de mortalidad quizás sea la humana.
Aquel que esté libre del pecado de desear ser inmortal, que tire la primera piedra -contra si mismo... auch!
Escalofriante. Imaginar que ya no me sorprende una ficción como esta me da vértigo, suena tan verosímil, tan posible, tan tonto no creerlo. Desde luego que creo que es imposible, porque no me cabe en mi estrecha imaginación el caso pavoroso de una sociedad obligada a hacer cumplir las cadenas perpetuas.
De los genes que los seres humanos poseemos, el 98% es compartido con algún otro animal y si hasta las esponjas marinas comparten el 70 % de sus genes con los humanos, incluido un gran número de genes asociados con enfermedades y cáncer, es obvio que nuestra evolución no comenzó cuando entramos al grupo de los homínidos sino prácticamente desde el inicio de la vida.
¿Ser inmortales? ¡Qué horror! Recuerdo una interrogante de Nietzsche en torno a las promesas de vida eterna de las religiones: "¿Quieren ser una carga para la eternidad?"
En todo caso, la eterna juventud no lleva la inmortalidad agregada. No comprendo por qué raro procedimiento lógico se pasa de una cosa a la otra.
Y, caray, si no hay humanos que se asomen más a la muerte que los jóvenes.
Pero el aumento de la longevidad humana se debe mas al avance tecnologico y no a cambios evolutivos, nuestra especie es muy joven y ha cambiado muy poco desde su aparicion.
Gracias R Cuervo, ya está corregido.
Sabemos que la mayoría de los genes del desarrollo se "apagan" después del desarrollo, por lo tanto no hay que desactivar nada.
Seres como el Axolotl de hecho mantienen encendidos genes del desarrollo en su etapa adulta, lo que les permite la extraordinaria capacidad de regeneración y sin embargo envejecen.
La secuenciación del genoma de Brook Greenberg solo dirá que es un genoma típico de Homo sapiens y Walker no encontrará nada nuevo.
Lo que sí le tomará toda una vida es entender la regulación de los genes causantes de este síndrome.
La inmortalidad, de hecho, es uno de los inventos de la evolución: las bacterias son inmortales, los gusanos planos también etc, pero no los seres mas complejos.
No hay nada que indique que “la inmortalidad es una consecuencia inevitable de la evolución” (lo que esto signifique).
Tal vez uno de los sueños secretos de la evolución sea forjar una especie inmortal: pero no sería una especie biológica.
Para llevar agua a sus molinos estos científicos cuentan cuentos.
Pero la Ciencia gana por que el conocimiento aumenta.
PD. Es pleiotropía no pleitropía (no se puede acceder a la dirección donde dice hipótesis).
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