Enrique Krauze: Recuerdo de Ingmar Bergman

LA LIBERTAD DE LAS MARIONETAS

“Ningún arte traspasa nuestra conciencia como el cine; sólo el cine toca directamente nuestros sentimientos hasta llegar a los oscuros recintos de nuestra alma”, decía Ingmar Bergman. En sus películas -que he venerado toda mi vida- pocos cuartos más oscuros que los del amor conyugal. El marido en Escenas de un matrimonio tiene, o parece tener, el vínculo perfecto y la familia ideal; pero justo en el cenit de la armonía cae en el vértigo del deseo, un deseo irracional, fantasioso, absurdo, narcisista pero ineluctable, que desencadenará su caída. Su decisión ha sido libre, pero su acto lo precipitará en un dédalo de fatalidad, como si un titiritero manejara a partir de entonces los hilos de su destino. Su acto de libertad lo ha vuelto esclavo. El libreto avanza, implacable. En una dialéctica puntual, el péndulo del amor oscila cada vez más doloroso, sangriento y revelador. Expulsados del Edén, ambos crecen en la dicha y la desdicha y al final se encuentran, furtivamente, en una cabaña solitaria donde el titiritero del destino los ha arrojado. Mutilados de sí mismos, saben que no hay marcha atrás. El peso karmático de su separación –cada acto, cada palabra, cada silencio- los condena. Y sin embargo, perdida la esperanza, en alguna zona profunda de sus vidas, se quieren y se reconocen, se perdonan.

¿Por qué el marido de La vida de las marionetas –apuesto, rico, feliz- rompe su vínculo, asesina a la prostituta y termina abrazando al pequeño oso de peluche en un hospital psiquiátrico? En su caso no lo ha movido el deseo, sino un impulso ciego, indeterminado. El psicoanalista que lo atiende (que al mismo tiempo se acuesta con su esposa) encuentra una hipótesis: ha matado vicariamente a la madre posesiva. Pero en el fondo sabe muy bien que los motivos últimos de su paciente y víctima permanecerán ocultos, y lo sabe no por compensar su falta o librarse de su culpa vulgar, sino porque descree del psicoanálisis y de sí mismo. Sabe que no hay modo de explicar la conducta humana. Los hombres arruinan su vida por razones insondables. ¿Somos libres? Tenemos la libertad de las marionetas.

Pero el caprichoso titiritero que nos mueve descansa por momentos. Y en esos intersticios se cuela un soplo posible de felicidad. En el cine de Bergman esos espacios de luz adoptan diversas formas: el asombro de los niños, la misericordia de los hombres, la ternura femenina, la pasión de los amantes (como la gozosa complicidad de la abuela, en Fanny y Alexander, con su viejo amante judío, el tío Isaac), pero sobre todo los festines, como aquella inolvidable cena de Navidad -en la misma cinta- que fugazmente disuelve las envidias, los celos, los agravios antiguos, las heridas, las muertes. Ante los comensales, el personaje –lascivo, insoportable, adorable- levanta la copa, pronuncia palabras conmovedoras, y (como el cruzado del Séptimo sello) brinda por la vida. El tiempo se detiene. El cine se toma una fotografía.

Luego el titiritero despierta, retoma los hilos, vuelve la oscuridad.

- Enrique Krauze

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Comentarios (42)

Mostrando 42 comentarios.

Sr.Krauze, es agradable escuchar en su texto, un retrato mágico y sublime, de la visión de maestro Bergman.Es el destino de los grandes, irse dejando huella, y es exquisito observar tales huellas, para quienes nos quedamos.Me abstengo de hacer comentarios de sus obras, porque la respuesta sería la misma: magistral.

Pd. Venga titiritero,tus hilos de oro mueven y conmueven, el alma tu público.

hola,maravilloso, todo en sí, hasta lo más en lo más deprimente de tu ser se esparcen destellos de verdad y libertad, en donde aprecias la vida tal cual.

Guardemos varios días de silencio porque se fue el último gran maestro, aunque consuele que Oliveira y Angelopulus quedan todavía para ofrecernos textos de la poesía y los rincones del alma. Recuerdo que de universitario vi gran parte de la obra de Bergman en el mítico Bella Época, ¿recuerdan esos programas dobles donde entrabas a las 4 y salías a las 10, caminando por las calles arboladas, sin poder salirte del festín estético que acababas de ver? En tu bolsa llevabas ese programa en tinta café...

Que gusto da leer el comentario de Krauze

Cada quien recuerda a Bergman a su modo, a mí, me gusta recordarlo en blanco y negro, quizás porque las películas que más me han gustado de él, sean en blanco y negro (las pintadas, siempre me parecieron con marcadas tendencias preciosistas); O tal vez porque sus libros editados por TusQuets también son en dichos tonos.

El Bergman obsesionado con la ruptura de vasos comunicantes al interior del individuo, con el monólogo íntimo de sus personajes, demonios personales que llevan al quiebre de las relaciones interpersonales... la tormenta que vive la madre de El silencio, o la tromba que asota al padre de A través de un cristal oscuro... el director sueco filmó, como nadie lo ha logrado, el laberinto interno de un personaje en la que considero la obra cumbre de su carrera, Persona.

Bergman filmaba en una escala de grises, su cine no fue nunca un festín, ni recurrió a la pirotecnia, a pesar de que entre sus mandamientos sostenía que la obra cinematográfica debía ser un entretenimiento, nunca se apegó a su regla... ello no es un defecto, me encantan los artistas parcos artistas que elaboran piezas a blanco y negro, como los libros de Coetzee (que coincidentemente, todos sus libros llevan portadilla en blanco y negro) y, por supuesto, las películas de Bergman.

Farvä´l!

DESDE EL NOMBRE INGMAR BERGMAN ES CONTUNDENTE Y SE CONVIERTE EN UNA SOBRA QUE ARREBATA TU ALMA Y LA LLEVA A TRANSITAR EN SENTIDOS OPUESTOS CON DOLORE Y AMARGURA QUE HACEN QUE ESTA SE SIENTE A LLORAR Y SOIN EMBARGO PIDE MAS.YA CUNADO VES ALGUNA DE US OBRAS DESPIERTAS CON LOS OJOS CERRADOS.EN LA TEMPESTAD DELPENSAMIENTO INGMAN ES UN BUEN
PARARARAYOS

El comentario de Krauze me trajo inmediatamente a la memoria los versos de "Baruch Spinoza", poema de Borges: "Alguien cosntruye a Dios en la penumbra,/Un hombre engendra a Dios/ ...Desde su enfermedad, desde su nada,/Sigue erigiendo a Dios con la palabra".

Bien podriamos tomarnos una licencia por unos segundos y cambiar el ultimo verso, para leerlo asi: "Sigue erigiendo a Dios con el cine".

Borges sonreiria por el atrevimiento.

Es una gran comentario, breve pero muy circunstancial, que sería ahondara en esa preciosa pieza de teatro escenificada llamada "Noche de Circo" en donde el alma humana que da al desnudo y los hombres quedamos escuetamente expuestos como lo que somos: Un costalado de vicisitudes e incertidumbres. Era de verdad un maestro del conocimiento humano, de la natutraleza, de lo0s vericuetos de la psiquis.

Una aproximación lúcida al Bergman que nos atrapó en El Silencio, El Séptimo sello y La Hora del Lobo está presente en este revelador texto de Krauze. Hay en Bergman, y allí está el acierto de Enrique Krauze, una coherencia y acierto al exponer en imágenes la filosofía pura del existencialismo. Bergman tiene la particularidad de desnudar a más no poder el alma humana, introduciendo al espectador en esos laberintos, esas zonas oscuras o intersticios, a los cuales sólo accedemos en sueños o una profunda indagación, desprovistas de prejuicios y atavismos. Allí la irresistible semejanza que guarda con Kurosawa. Muchos se quejan de la lentitud expositiva o discursiva de Bergman, pero no podría ser de otra manera. Enrique ha recogido en precisas palabras ese vasto universo. Celebro la lucidez y coherencia expositiva de un texto corto pero revelador.

Instantáneas de la conducta y los roles de gente "común", con actitudes nítidamente actuadas, las que permean en el espectador llevándolo a enfrentar situaciones crípticas... en las que es posible reconocerse.
En la temática hay "algo" que permite vivenciar cada obra de arte de éste maravilloso cineasta desde nuestra butaca. Cada film, es un punto de fuga para recrear conductas y sus concecuencias de lo íntimo de la mente humana. Una pena su muerte.
Su legado es omnipresente cuando se habla de un parteaguas en el arte de hacer cine.

Sin mas adjetivos excelente trabajo.

Leyendo el post de Jazmín no puedo más que pensar: la gente lee entre líneas lo que quiere leer entre líneas. Krauze refleja, en este texto, una aversión a la autoreferencia, sello de su obra y, por supuesto y sello -también- de un historiador (y escritor) de su talla.

Krauze logra penetrar la condición de semidios y héroe que revela Bergman como guionista, sus films nos sumergen en el infierno para luego emerger velozmente a la vida
Por ello menciona que no hay modo de explicar la conducta humana. Los hombres arruinan sus vidas por razones insondables, pero luego
emergen en busca de la felicidad.

El artículo de Krauze me pareció que esta-
ba bien, pero no tan espectacular como lo
consideraron algunos. Lo bueno fue el intercambio que generó.Me extraño que las referencias
fueran sobre Krauze y no sobre el propio Bergman, quien hizo muchísimas películas y parecie-
ra que sólo recordaban Fanny y Alenxander.
Quizás porque las otras eran menos atracti
vas? En blanco y negro, con temas oscuros
(El manantial, El séptimo sello, etc.)
Bergman fue un maravilloso director y su
obra es una excelente muestra de la cultu
ra del siglo XX

Vaya que Bergman inspira y Krauze como muchos otros (me incluyo) caímos en sus garras de tentación. Breve y completa me pareció la apreciación que hace Krauze, sintetizó muy bien lo que Bergman quiso decirnos y mostrarnos en sus obras sobre el ser humano.
Un abrazo.

A Fernando Macotela:
Cierto Fernando, "silbar" o "pitar" (como suele decirse castizamente del sonido tan evocador de los viejos trenes) es en francés "siffler", y yo puse "chiffler" sin duda inconscientemente repitiendo una vieja broma de los del grupo "Nuevo Cine" (se hacían juegos con los títulos que permitieran suponerles a los films otros argumentos delirantes, por ejemplo: "El tren nos chiflará en Truafá" (Truafá entendido como una población)), del mismo modo que al film de Jomi Garcia Ascot y María Luisa Elío, "En el balcón vacío" (salió con rima), lo llamábamos "Pamplona mon amour" o "L'année dernière a Pamplona". O de la farsa "ménage à trois" es decir adulterio entre tres y consentido, inventamos a un argumentista árabe llamado Menasha Truá (también Alvaro Mutis nos aportó un ensayista sobre cine llamado Zhachary Angelo). ¿Te acuerdas? Es increíble cómo el recuerdo, a través del subconsciente, puede cruzar el tiempo y venir a hacernos, él, una broma.
Va un abrazo.

Sr. Krauze dejeme decirle que El Titiritero esta feliz de que comparta con Nosotros su inteligencia

Pocos gigantes del cine quedaban y se nos han ido dos en la misma semana. Gracias a Krauze por hacer el homenaje a Bergman en términos tan sentidos y atinados. Fuimos una generación afortunada pues esperábamos el estreno de "la nueva película" de Bergman, de Visconti, de Buñuel, de Fellini, de Antonioni, de Ford, de Zurlini... Y los estrenos llegaban.

Y a ti, mi querido Pepe de la Colina, perdóname la afectuosa mini corrección, pero es que se se ve y se oye muy
chistoso eso de "Le train CHifflera trois fois"
Si te acuerdas, "CHiffler" es "en español", en francés
es "siffler". Y qué duda cabe: escogiste uno de los buenos ejemplos de cambio de títulos. Un abrazo.

Es un personaje que amerita la atención de los mejores. Lo celebro. Quisiera invitar también a conocer su libro "Linterna Mágica" que es excelente. Aquí una cita que me parece lo refleja.
"Cuando el cine no es documento, es sueño.
Por eso Tarkowsky es el más grande de todos.
Se mueve con una naturalidad absoluta en
el espacio de los sueños; él no explica, y
además ¿qué iba a explicar? Es un visionario
que ha conseguido poner en escena sus visiones
en el más pesado, pero también en el más
solícito, de todos los medios. Yo me he
pasado la vida golpeando la puerta de ese
espacio donde él se mueve como pez en el agua.
Sólo alguna vez he logrado penetrar furtivamente.
La mayoría de mis esfuerzos más conscientes han
terminado en penosos fracasos.
Fellini, Kurosawa y Buñuel se mueven en los
mismos barrios que Tarkovsky. Antonioni iba
por ese camino, pero se mató, ahogado en su
propio aburrimiento. Méliès estuvo siempre alli
sin pararse a reflexionar en ello. Es que él
era mago de profesión.
Cine como sueño, cine como música. No hay arte
que, como el cine, se dirija a través de nuestra
conciencia diurna directamente a nuestros
sentimientos, hasta lo más profundo de la
oscuridad del alma."
Ingmar Bergman, Linterna Mágica.

Bergman creó raras atmósferas visuales con acercamientos faciales extraordinariamente claros, guiones donde el habla y la imagen hablan en silencios estridentes, ritmos que reproducen tal cual la lentitud del paso del tiempo en el imaginario del espectador, exactamente ahí donde el teatro no podría llegar para poder dar cuenta de la complejidad del alma humana.

La menor de las obras de Bergman en el siglo 20 es mejor que cualquiera de las obras maestras del 21. Con perdón de Diezmartínez.

Antonioni es otro boleto; también un genio del cine italiano.

Pocas veces coincido con Krauze. Esta es una. EL arte une. La política separa. Algo se puede aprender de ahí.

"Los hombres arruinan su vida por razones insondables". Dice krauze. Le faltó decir que por razones insondables también la enaltecen.
Krauze se pregunta: ¿Somos libres? y lo que es una excelente pregunta abierta, la cierra con una paradoja de pesimismo existencialista con tufillo de la posguerra: "Tenemos la libertad de las marionetas". Idea que confirma más adelante al decir: "Pero el caprichoso titiritero que nos mueve descansa por momentos. Y en esos intersticios se cuela un soplo posible de felicidad (...) Luego el titiritero despierta, retoma los hilos, vuelve la oscuridad".
Debo decir que nunca me ha gustado la idea de sentirme manejado al antojo por ningún ser que se responsabiliza de mis acciones, tanto de las que me arruinan como de las que me enaltecen. Si esto es así realmente, es decir, si sólo soy un ser manejado por otro a su capricho, entonces mi libertad no es de ningún modo libertad. Y si fuera el caso que las marionetas tuvieran libertad, entonces, por eso mismo, tienen responsabilidad de sus movimientos, tanto de sus momentos luminosos como de los oscuros.
Sin libertad no hay humanidad posible. Por cierto, en mi vida he visto una película de Bergman. Su artículo, precipitado o no, me ha motivado a acercame a los "films" (como bien dice Don José)de este cineasta. Espero, humildemente, encontrar los valores que muchos han visto en el cine de Bergman.

He leído todos los comentarios sobre su texto señor Krauze; una imagen común nos invadió a los cinéfilos al enterarnos de la muerte de Bergman: todos evocamos "Fanny y Alexander" con sus escenas hermosas y trágicas en esta maravillosa historia.

Saludos a José de la Colina,

Luz Mercedes López Barrera

No es común leer en internet un texto espléndido sobre excelentes películas. Me ha puesto de buen humor.

es paradójico, sr krause, que el mismo día nos fallen bergman y antonioni. no se puede conocer el cine del siglo xx sin haber visto a uno y otro. (¿kierkegaard y heidegger?) valdría la pena intentar el paralelo en los dos directores y sus luces femeninas: liv ullman y monica vitti. saludos.

Nada más para recordar algo que escribí alguna vez en los foros de aquí mismo y que es de todos conocido asimismo. Y es la admiración que sintió siempre por él Woody Allen. Y, la mera verdad Allen me dejó de gustar un poco a raíz de 'Interiores' que como él dijo era una especie de tributo a su maestro. ¡Claro que rectifico! Nadie se queda ya con el Allen de su época de cómico; ha hecho muchísimas cosas más de gran valor después de ello...pero si lo contrastamos con la seriedad de ese 'Interiors'...

En lo particular, estoy de acuerdo con
Rafael Padilla en cuanto a la premura con
que fue redactado el texto del ingenieron
Krauze. Sin embargo, dicho material no deja
de tener destellos que revelan la profundida
dad que la obra de Ingmar Bergman tiene en el
el autor. Evocar Fanny y Alexander me hizo r
revivir las emociones que experimenten en
aquella escena donde a los niños se les aparece Dios, el titiritero.
de primavera" y otras de carácter

El maestro Krauze capta con una sensibilidad inusual al maestro Bergman. Me encantó que expresara su veneración por el hombre de Faro. Y esas descripciones de sus películas, tan precisas y llenas de una forma de sentir distinta.La idea del titiritero es francamente poética. Bergman acaba de inclinar su rey en el tablero inmenso y misterioso de la vida. Y Krauze, cual espadachín del pensamiento -espíritu refinado- va presto a estocar a la ignorancia.

Excelente, Krauze se debería de dedicar a la
crítica cultural, lo hace mejor que cuando
habla de política. Como historiador ya
perdió seriedad.

Me parece acertado, Bergman era el director que te podia mostrar con imagenes y mas con sus guiones sentimientos y pensamientos que uno intuye tener, te reconoces en ese sentimiento sin saber que ese sentimiento existia en tu interior,como balzac.

Excelente comentario. Recuerdo especialmente su película FANNY Y ALEXANDER,en ella puede verse la visión de Bergman, como el artista y como el cineasta explorando su vida, su cotidianidadad pero también esos aspectos ocultos que no se pueden develar facilmente, la parte trágica y cruel del ser humano y la paradoja de su excistencia, entre la vida y la muerte

A mi edad es uno torpe para Internet y blogs aunque esté fascinado con ellos). Envío de nuevo el mensaje para Juan Antúnez, ahora corregido, pues faltaba un "suelen" entre "cuales" y "cambiarles.

Gracias por leer mi comentario. Cierto:es "Madadayo";lo mío fue un dedazo, discúlpeme. Y puse "Cumpleaños" no como traducción del título japonés, sino como el que le dieron en algunos países de habla española, en los cuales suelen cambiarles los títulos a las películas, quizá por creerlos más comerciales (en otros países pusieron "Aniversario"). ¿Quizá sabe usted que "High Noon", el film de Fred Zinneman, en México se llamó "A la hora señalada", en España "Solo ante el peligro" y en Francia, de veras ", "Le train chifflera trois fois" ("El tren pitará tres veces"?
Un saludo.
josedelacolina
02 de Agosto

A Juan Antunez:
Gracias por leer mi comentario. Cierto:es "Madadayo";lo mío fue un dedazo, discúlpeme. Y puse "Cumpleaños" no como traducción del título japonés, sino como el que le dieron en algunos países de habla española, en los cuales cambiarles los títulos a las películas, quizá por creerlos más comerciales (en otros países pusieron "Aniversario"). ¿Quizá sabe usted que "High Noon", el film de Fred Zinneman, en México se llamó "A la hora señalada", en España "Solo ante el peligro" y en Francia, de veras ", "Le train chifflera trois fois" ("El tren pitará tres veces"?
Un saludo.
josedelacolina

Excelente texto.
Bergman nos ha dejado el recuerdo de sus ojos.

Sr. Krauze; con sus comentarios nos recreamos en las letras protagonistas de su siempre buena dirección (de cine).
SALUDOS.

Un breve y profundo texto escrito por un periodista de campanillas. Siempre me impactó el aforismo de Pascal respecto a que el corazón tiene razones que la razón no entiende. La frase que alude a que los hombres arruinamos nuestras vidas por razones insondables nos conduce a la existencia de un enigmático titiritero. Tela de araña la vida del hombre...

La palabra del hombre es hija de la muerte como decía Octavio, y Bergmann lo confirma. ¡Qué grande y qué profundo!

Francamente me parece un texto precipitado por las urgencias de la publicación. Bergman exige un tratamiento definitivamente más a fondo, que se aproxime siquiera a la profundidad que caracteriza todas y cada una de sus películas. Entiendo que no se trata de un análisis sino del reconocimiento y elogio que merecen los grandes artistas en todo momento y, mucho más, después de que nos enteramos de su deceso. No obstante, me parece un texto deficitario que casi no aporta casi nada.

Una corrección... la película de Kurosawa se llama Madadayo, que significa "Todavía no". Tiene que ver con un juego del protagonista (similar a las escondidillas). No significa cumpleaños.

Enrique
Gran articulo, como siempre; excelente y tu cingular estilo.
Continue escribiendo, aunque algunos le quieran poponer adjetivos, lo cual no procede en el debate de las ideas,
Espero en el futuro le pueadn dedicar un articaulo a Pedro Enriques Urena y a Jose Vasconcellos, dos latinoamericanos que gana vigencia cada dia.
Saludos
Augusto

Le ha dado en el clavo. Ese es Bergman; inolvidable desde ahora y por siempre. La fatalidad persigue al ser humano, nos dice; y aunque yo no creo del todo eso, estoy convencido del arte expresado en sus filmes.

Lo que es escribir bonito, carajo...

Espléndido texto, Enrique: me conmueve que adviertas que en uno de sus últimos films (supongo que no pondrás "filme", Humberto), para mí el mejor, "Fanny y Alexander", importa mucho ese rito del festín, que también importa en otras grandes películas como La fiesta de Babette, de Axel, y Adadayo (Cumpleaños),del gran Kurosawa, que son igualmente, como bien dices, brindis por la vida.

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