Restaurantes ocultos

Parece ser que ahora por todos lados hay un pop-up, sí, me refiero a esos eventos que aparecen por unas cuantas horas o días, a los que la gente más en onda llega a degustar algún menú de un chef invitado, los tragos nuevos de un barman viajero, una colección de ropa de una diseñadora que se atreve a experimentar fuera de su casa de moda, o incluso obras teatrales en espacios no convencionales.

Sin embargo, mientras en México, EU, y Europa estos pop-ups sirven para repensar espacios y propuestas, en China, los restaurantes ocultos son la respuesta al impulso de innovar con bajo riesgo y lejos del control del gobierno autoritario. Estos restaurantes ocultos no son lo mismo que los bares de la onda speak-easy, tan populares en Nueva York; tampoco son aquellas cenas caseras de cocineros amateurs que reciben a comensales aventureros en París y Londres; y mucho menos son las melancólicas fiestas de trueque de los suburbios canadienses.

En Beijing, Shanghái y Xi’an encontramos decenas de estos restaurantes ocultos, no sólo con opciones económicas y sabrosas, sino también en los que la comida extranjera encuentra un espacio en la vasta cantidad de restaurantes dedicados a las gastronomías chinas. En Shanghái el corresponsal de la BBC y su pareja nos llevaron a un restaurante tailandés donde se necesita una contraseña especial para ser admitido al pequeño lugar de cinco mesas. En ese diminuto local, migrantes de la costa tailandesa desafían a un sistema que discrimina contra extranjeros y pone trabas a la competencia mercantil.

En Xi’an, la comida de Bangladesh se sirve en un departamento de dos cuartos donde el cocinero de Dhaka reproduce recetas de familia y su novia de la provincia china de Dong Bei la hace de mesera y anfitriona. Ambos restaurantes ocultos se encuentran en esos edificios que definen la modernidad urbana china, donde el anonimato es la nueva realidad. Esos edificios enormes para miles de habitantes con cientos de departamentos en zonas privadas son los lugares donde la nueva ciudadanía china vive y han reemplazado a las tradicionales vecindades en las que la fisgona viejita daba información a las guardias jóvenes para enviar a sospechosos burgueses a campos de reeducación en las provincias más distantes del norte y oeste. 

También en la capital de Shaanxi los residentes migrantes que no tienen permisos de movilidad han optado por abrir restaurantes ocultos. Estos migrantes que no tienen acceso a servicios urbanos y constituyen la población flotante más grande del mundo, buscan opciones para hacer de las urbes chinas su hogar. Abren restaurantes con sabor casero y producen aguarrases propios de alforfón, conocidos con el nombre genérico de Baijiu (白酒). En uno de estos restaurantes ocultos comimos callos de hacha, ensalada de raíz de lotus, berenjena china a las brasas, y huevos de mil años. En otro comimos el tradicional HuoGuo (火), que es un caldo hirviente al centro de la mesa donde los comensales ponen verduras, cortes de carne y vísceras, y hongos para hacer una sopa que se toma con salsa de cacahuete y salsa de chiles secos. 

Pero sin importar si son locales o extranjeros, estos restaurantes ocultos en las capitales chinas demuestran la manera en la que  el impulso emprendedor humano siempre busca una forma de expresarse. Estos restaurantes, no son muy diferentes de aquellos merenderos, casas de huéspedes, clubes sociales de La Habana de hace algunos años. Esos mismos lugares que el régimen de Raúl Castro legalizó y dio paso a la transformación de Cuba.

Comer en estos restaurantes ocultos siempre puede hacer sentir al extranjero como un expatriado al filo de la legalidad. Sin embargo, lo mejor de comer en estos lugares especiales es que confirman que hay propuestas que desafían lo genérico, lo ya probado, lo obvio, para mostrar la capacidad de creación de los habitantes urbanos.

"En China, los restaurantes ocultos son la respuesta a un impulso de innovar con bajo riesgo, y lejos del control del gobierno autoritario."

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Comentarios (11)

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DEFINITIVAMENTE EL HECHO DE QUE LAS PERSONAS QUE NO TIENEN LEGALIDAD EN CHINA HAGAN SU LUCHA PARA PODER SOBREVIVIR, YO NO LE VEO NADA MALO A ESO, EL PROBLEMA RADICA EN LAS CONDICONES DE SALUBRIDAD. COMO SABER QUE EL HECHO DE COMER EN UN LUGAR DE ESTOS NOS PERJUDIQUE HASTA DE POR VIDA, YA QUE AL NO SABER DE DONDE VIENE TODO LO QUE SE CONSUME AHI, TENEMOS UN RIESGO MAYOR A ENFERMARNOS. SIN EMBARGO CABE DESTACAR QUE CON HAMBRE Y CON UNA BUENA PRESENTACION PUEDE PASAR DESAPERCIBIDO TODO LO ANTERIOR. MUCHAS VECES COMEMOS EN DONDE SEA Y LO QUE SEA, Y NO PONEMOS PERO DE NADA. ASI QUE DE TODOS MODOS CUALQUIER RIESGO QUE SE VINIERA, SERIA RESPONSABILIDAD DE CADA UNO DE NOSOTROS.

hay talento escondido en lugares un poco subterraneos, por asi llamarlos, seria bueno si nuestro autor nos especificara si comio en uno de estos lugares, de ser asi, una buena recomendacion.... saludos

Tres comentarios:

1. Sin duda esos restaurantes ocultos proliferan bajo la anuencia del gobierno chino, lo mismo que los burdeles disfrazados de estéticas, de karaokes o de centros de masajes; o que la venta de mercancía pirata, relojes, zapatos y bolsas de mujer, en pequeños locales ocultos cerca de las grandes avenidas de Shanghai. El gobierno chino tolera estas formas de economía informal, por el mismo motivo que en México: crea empleos y reduce la presión social que esta gente podría ejercer sobre los gobiernos.

2. Faltó un caracter chino enseguida de HuoGuo, deberían haber puesto 火锅, y no sólo el caracter de fuego.

3. Buen artículo.

Saludos.

El autor de este artículo nunca dijo si lo que comió en estos restaurantes, ( que no pagan impuestos, no tienen permisos de ningún organismo de salubridad, que lo mas probable es que no tengan salidas de emegencia o las mínimas medidas de seguridad ) estuvo rico, sabroso o verdaderamente exquisito. Digo, para que hubiera valido la pena el riesgo de comer en un pais extranjero, en un local clandestino, con un cocinero que no se responsabiliza por nada porque no reporta a nadie.

Se le puede llamar suertudo.

 

mmh, no por que seamos del 99% restante no nos debe de interesar lo que pasa en otros paises.. es una nota curiosa y punto. no es para clavarse ni sacar sus onditas de clases sociales... más interesante se me hacen los acomplejados que usan sus terminos   setenteros como "pequeña burgesía",  que "forever" se ven.

Tienes razón. Se trata de solo un rollo sobre costumbres en otros paises. A la izquierda de este país le da por querer ver todo en terminos de clases sociales y lucha de clases.

Pero tambien hay que aceptar que el autor se vio "totalmente palacio"  con su rollo.  Checa su primer parrafo:

"Parece ser que ahora por todos lados hay un pop-up, sí, me refiero a esos eventos que aparecen por unas cuantas horas o días, a los que la gente más en onda llega a degustar algún menú de un chef invitado, los tragos nuevos de un barman viajero, una colección de ropa de una diseñadora que se atreve a experimentar fuera de su casa de moda, o incluso obras teatrales en espacios no convencionales."

Tiene razón. A quien de nosotros no nos ha pasado algo así.

 

Tenemos derecho a ser tan snob y petit-bourgeois como nos alcance. De acuerdo a nuestro presupuesto. El señor Yescas nació en familia que podía costear su snobery. No sean envidiosos.  

Yo, que me confieso naco, hubiera empezado por escribir sobre las tortas de tamal y las cosas que se venden en el mercado de la Merced, o a la salida del metro, comida muuuuuy popular y revolucionaria.

 

 

 

si el tema fue arte popular, o scultura popular, y no la comida popular, seria los comentos asi? Me parece que "petit borgeouis,"es un "diss" demaciado facil para gente que supestamente no hacen cosas importantes (y por eso, se respresenatan como gente no importantes): eg. mujeres, ninos, gays...  lo bueno de este ensaye es que vea el comida como tema importante, el mismo como arte contemporaneo china por exemplo. yo creo que comida popular tambien es expresion humano, y por eso vale analysis y tratemnto como si fuera arte o revolucion, o arcitectura, temas "grandes".

Nada nuevo , el hedonismo posmoderno para descargargar culpas y compromisos.

Qué chido artículo :)

Interesante lo que preocupa a la pequeña burguesia de este país.

El 99% restante en México somos más prosaicos en "desafiar lo generico" y estar "al filo de la legalidad". 

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