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Detalles de la entrada: Tommy: el mesías ya es cuarentón

28 de Septiembre


Categorías: Música

Tommy: el mesías ya es cuarentón

“…El expansivo e ingenuo Tommy cuenta con todos los atributos de un clásico pero con todos los defectos de un monstruo de Frankenstein”[1], escribió hace algunos años el crítico musical Joel McClever sobre la que es para algunos la obra maestra de The Who, y sin duda la más personal, pretenciosa y grandilocuente de Pete Townshend, una que incluso sirvió para bautizar todo un género de la desmesura con el fastuoso nombre de su forzada paradoja: ópera rock.

Si según la consigna marxista “la justicia militar es a la justicia lo que la música militar es a la música”, no sería menos acertado aventurar que el rock es a la ópera lo que la Stratocaster al Stradivarius: la potenciación de sus posibilidades sonoras, la exacerbación de argumentos de suyo exacerbados, el triunfo final del alarido y los decibeles sobre el grito modulado: la victoria del exceso sobre lo de por sí excesivo. Y nada agrada más al exceso que un ego tan dispuesto como el de Townshend, quien en 1969 llevaba ya al menos un par de años ensayando las posibilidades de fusionar en su obra esos géneros contradictorios: el más popular de la música clásica y el más clásico de la música popular. En el otoño de 1966, The Who grabó la simpática “A quick one, while He’s away”, una suite hecha de retazos de seis canciones distintas en la que se cuenta una historia de traición, adulterio y ulterior perdón a la que Pete se refería como una mini ópera [2]. Menos de un año después, en el Verano del Amor, la banda se subió a la nueva ola del álbum conceptual (Sgt. Pepper’s…, Pet Sounds, Freak Out) con el extraño si bien brillante The Who Sell Out, una sucesión de canciones ligadas por anuncios radiofónicos apócrifos con los que Townshend rendía homenaje a las estaciones pirata que lo formaron y en las que, pocos años antes, se comenzaron a difundir las primeras canciones del grupo. A la manera en que Revolver representa un punto de ruptura y madurez en la discografía de los Beatles, a la vez que anticipa los alcances que el grupo habría de lograr en su siguiente disco, Sell Out anuncia la próxima estación en la discografía del cuarteto londinense. Todavía sin la impostada solemnidad de su sucesor, ya algunos pasajes del Sell Out anticipan los alcances de aquél: ciertos riffs de “Sunrise” y “Melancholia” preconizan otros, inconfundibles, de “Pinball Wizard” y “See Me, Feel Me”, respectivamente; en los arreglos corales de “Tatoo” se advierten ya las voces melifluas de “Amazing Journey” y “Tommy, can you hear me?”; un segmento completo de “Rael 1” se convierte en el machacón y ampuloso loop de la desmedida “Underture” que sirve de intermedio a esa joya anómala que fue, no obstante, uno de los álbumes emblemáticos del legendario 69.

Imbuido por las aspiraciones de trascendencia espiritual del gurú Meher Baba (a quien dedicó su disco), Townshend ideó una crítica de los excesos materiales, del culto a la personalidad y de la charlatanería, a la vez que ponderaba la introspección y el silencio como caminos a la paz, la sabiduría y la elevación del alma. Sumado a los excesivos arreglos orquestales de algunas piezas, el argumento rocambolesco de Tommy exhibe la pomposa candidez de sus metáforas elementales: el niño que sufre un bloqueo que lo deja ciego, sordo y mudo después de presenciar un crimen pasional que implica a sus padres; los abusos de toda índole —incluso sexuales— a los que, dada su condición, se ve sometido el pequeño por parte de algunos familiares y que en el argumento hacen las veces del martirio necesario en la vía de la santificación; el misterioso talento del (ya) joven baldado para, por pura intuición convertirse en un jugador de pinball excepcional hasta volverse, literalmente, un ídolo; la recuperación de los sentidos y la iluminación que lo vuelven un mesías charlatán; la fundación de una fe, el auge y el derrumbe definitivo de esa religión.

Son otros, sin embargo, los argumentos que sacan el disco a flote. En primer lugar, y producto de un talento y un ego del tamaño de su nariz, el liderazgo asumido definitivamente por Townshend sobre una banda que en ese momento, y hasta antes de la muerte de Keith Moon, estaría en la cúspide de sus capacidades interpretativas. Luego, el poder eléctrico, equilibrado con la exactitud de los arreglos, que volvió a varias de sus piezas clásicos instantáneos del grupo. También su precisión, su potencia y su belleza líricas (las dos estrofas finales de “We’re not gonna take it” son una prueba fehaciente). Por último, la parte visual (mermada con el tránsito de los viejos discos de acetato a CD) que lo volvió una placa estimable para los coleccionistas.

Errático, excesivo e imperfecto, cuarenta años después Tommy es, sobre todo, un álbum entrañable que definió todo un subgénero del Rock y confirió a Pete Townshend su estatus de estrella imperecedera.

Long Live Rock y larga vida a The Who.

– Víctor Cabrera

_______________________

[1] En Robert Dimery (editor), 1001 discos que hay que escuchar antes de morir, Grijalbo, Barcelona, 2005.

[2] Una excelente versión en vivo del tema se grabó en diciembre de 1968 para el programa especial de Navidad The Rolling Stones Rock and Roll Circus, que reunió además de al grupo anfitrión y a The Who, a otros como Jethro Tull y Taj Mahal, Marianne Faithfull —a la sazón novia de Mick Jagger— y Dirty Mac, la irrepetible banda conformada por John Lennon, Keith Richards, Eric Clapton y Mitch Mitchell. La versión de “A quick one…” con un desatado Keith Moon en los tambores puede verse aquí.

comentarios:

Comentario de: Roberto Cruz Arzabal [Visitante]
¿Y qué son la ópera y el rock sino exceso y simulacro? El gran acierto de Townshend fue hallar el punto de quiebre de la desmesura musical. Todo en el rock, después de su generación, es desmesura; desde los grandiosos brillos del glam hasta la fastuosa podredumbre del punk más rudimentario. Buen texto, Víctor. Y el vídeo, inmejorable, grande [y desmesurado] era Moon.
29 de Septiembre
Comentario de: César [Visitante]
Mmm, no lo sé. The Who es un grupo que tiene algunas de las canciones más buenas del rock -a saber, My generation, Substitute, Teenage wasteland, Baba O' Riley y tal vez The kids won't get fooled again-, pero en realidad eran un grupo más bien mediano. Es más su fama y su espectáculo en vivo que su música. Tan es así que fuera de algunos seguidores y de su fama en Gran Bretaña no pueden compararse con otros grupos de los primeros sesenta. La atención puesta en ellos me parece, en mi humilde opinión, desmedida. Musicalmente no son tan subversivos como ellos cuentan -y no los subestimo, tienen grandes canciones-; mucho más memorables son los Kinks, The Zombies y si me apuran hasta con una única canción, la mayotr parte de los grupos de garage.

Eso sí, su incursión en las ópera-rock -género bombástico, inflado y pretencioso donde lo haya- es uno de sus momentos más ambiciosos y desafortunados. Pocas canciones de sus óperas sobreviven por sí mismas. Y al final de cuentas se trata de un síntoma de que Daltrey y compañía se estaban empezando a tomar MUY en serio. Bueno lo había dicho el mismo Daltrey: preferiría que hubieran muerto antes de llegar a viejos.

En fin, parte de la manera en que el rock dejó de ser una música popular y deliciosamente espontánea y se convirtió en un mito para pretenciosos que juran y perjuran por la "nueva música clásica". Lástima que le tocara a The Who estar en ese momento. Afortunadamente luego vino el movimiento punk -que fue saludado por los mismos The Who, los cuales se ve que no estaban tan ensimismados en sí como otros- que por unos pocos años le devolvió la emoción -y las buenas canciones- al rock.

Más baile, por favor.
01 de Octubre
Comentario de: dusttres [Visitante]
Terminas, César, tu buen comentario escribiendo: "y las buenas canciones". Debiste haber dicho: "Y las canciones que me parecen buenas".
Tampoco creo que el rock tenga que ser tan primitivo y agresivo para justificar su existencia. Sabes que el homo sapiens se distingue de los demás animales por el desarrollo de su cerebro, y que conforme crecemos nuestros gustos y pensamientos se vuelven más complejos, ¿por qué el rock habría de quedarse en pañales para ser la neta?
Por lo demás, estoy de acuerdo: Siempre sentí que a The Who le faltaba algo para dar el último estirón, como que nunca terminaron de convencerme.
No obstante, como acertadamente dices, compusieron piezas muy chidas, aunque aún no sé por qué le llaman ópera rock si todavía no nacía Therion.

Más conciertos de rock para apreciarlos en butacas, por favor.
02 de Octubre
Comentario de: César [Visitante]
Ya ves, el gusto estético es completamente subjetivo, ¿no? (no cito a Kant porque es pretencioso hacerlo y la verdad dice lo que todos sabemos, nada más lo fundamenta). Me aburre mucho esa idea políticamente correcta de cuidarse por cada una de nuestras opiniones. Es como si cuando viera un bello cuadro de Klee dijese: "es un bello cuadro... para mí, claro, a los demás puede no gustarles". Por favor, fuera toda ese cuidado y ese temor de equivocarse. Hay que arriesgarse. Más aventura.

Por lo demás, estimado 2-3, la "evolución" no aplica en el arte, mano. Huidobro no reemplaza a La Odisea (a mi parecer más bien es malón) como Beckett no reemplaza a Shakespeare ni -en música- Satie a Mozart.

Es más, si a esas vamos, la pretenciosidad y la supuesta "complejidad" de una pieza musical no la hacen mejor ni mucho menos más "evolucionada" que otra. Satie es mucho más simple que Beethoven (como Beethoven es muy simple frente a Bach... pero los polirritmos de Bach palidecen frente a una -muy simple armónicamente- música de negros africanos bailarines), pero una no es mejor que otra, ¿o tú crees que sí?

A decir verdad nada más hay una sopa: o es una buena pieza artística (qué palabra, ¿no?: "pieza", hace pensar en taxidermia) o no es nada.

Y bueno, si el punk siendo tan simple (a ver, haz más de dos canciones con tres acordes como los Ramones) es bueno, qué voy yo a hacerle. Asimismo, hay músicos como Beethoven que hacen algo maravilloso con muchos instrumentos. Lástima que muchos piensen que siendo pretenciosos y adoptando una actitud "seria" y por decirlo a la Nietzsche "de docto anémico que no conoce la vida y la pasión" va a hacer la Novena sinfonía.

Y la novena se puede bailar. Es rete suave... La vida contra la razón; la poesía contra las manos muertas.

Un saludo, mano.
02 de Octubre
Comentario de: dust3 [Visitante]
Sorry, te contesté en el post de Depeche.

Saludos
06 de Octubre

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