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Detalles de la entrada: Tiempo axial

19 de Octubre


Categorías: Política

Tiempo axial

El filósofo Karl Jaspers acuñó el concepto de "tiempo axial". En México, el historiador Luis González y González aplicó el término a la Reforma (1858-1860) que benefició a la sociedad separando a la Iglesia del Estado. Ahora México necesita un nuevo "tiempo axial" que beneficie a la sociedad separando al Estado de las estructuras clientelares e improductivas, los intereses creados, las inercias mentales y las actitudes intolerantes que heredamos de nuestro siglo XX. La liquidación de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro hace esperar esa nueva Reforma.

En los siglos coloniales, la Iglesia había sido el cuerpo central de la vida novohispana: cumplía funciones sacramentales, educativas, caritativas y recreativas; era fuente de empleos, cuidaba del bienestar social y conducía la moral pública. Con el fin de atender sus tareas en el otro mundo, la Iglesia mantuvo firme su lugar en este mundo. Cada obispado era una unidad jurídica, ejecutiva, financiera, educativa y religiosa. El clero secular y casi todas las órdenes religiosas eran terratenientes y poseían haciendas. La Iglesia ejercía funciones bancarias, gozaba de una inmunidad personal absoluta (el fuero) frente a los tribunales reales, y poseía tribunales propios. Esta matriz teológico-política no había cambiado mucho a mediados del siglo XIX.

De pronto, en 1847, sobrevino la traumática pérdida de la mitad del territorio. Para sobrevivir, México necesitaba una Reforma que lo pusiera al día con los procesos de desamortización, secularización y tolerancia de cultos que ya eran normales en varios países de Europa y sin los cuales las instituciones democráticas, el libre mercado y la inmigración -entre otras prácticas modernas- eran imposibles. El alto clero mexicano y el Vaticano se opusieron de manera terminante. Esa reacción fue la causa principal del estallido de una guerra civil que a su vez desembocó en una guerra de intervención. No obstante los liberales produjeron el cambio. Al modificar el estado de los derechos, bienes, dominios y tareas de la Iglesia en este mundo y acotar el monopolio de su ministerio hacia el otro, la Reforma dividió la historia mexicana en un antes y un después; fue, en efecto, el "tiempo axial". Décadas más tarde, la propia Iglesia se "reformó" y dejó entrar los nuevos aires de libertad. Ahora incluso reconoce que la separación es mejor para su propia misión.

Mediante un proceso sumamente complejo, el Estado liberal (juarista y porfirista) y, sobre todo, su sucesor, el Estado nacional-revolucionario (nacido en 1929) buscaron ejercer muchas de las funciones sociales tradicionales de la Iglesia y hasta suplantar algunos aspectos de su legitimidad religiosa. El viejo encono entre jacobinos y ultramontanos se reavivó ferozmente en el siglo XX: durante La Cristiada, los antiguos inquisidores pasaron a ser juzgados, y los antiguos perseguidos se volvieron perseguidores. En los años treinta, Jorge Cuesta se refirió a los afanes educativos del Estado (que en tiempos de Vasconcelos había tenido un sentido genuino de evangelización humanista) como una "nueva clerecía", imperiosa y catequizante. El viejo vino de la intolerancia clerical se vaciaba en el odre nuevo de la intolerancia estatal.

El proceso de "mímesis" siguió rumbos extraños. Hace veinte años, Gabriel Zaid supo advertirlo en la conformación de los grandes sindicatos: "en medio siglo han acumulado más que las antiguas corporaciones eclesiásticas". Si la enumeración que hacía Zaid del poder, dinero, fueros e influencia de los sindicatos era impresionante, la referencia a su legitimidad lo era más:

Así como no se podía blasfemar ante los propósitos redentores de las corporaciones eclesiásticas hoy no se puede blasfemar contra los propósitos redentores del sindicalismo. Hasta hay doctrinas que suponen que los sindicatos son algo así como la Iglesia Militante: protagonista de la lucha del Bien contra el Mal. Un fuero como la cláusula de exclusión, que pone a los agremiados en manos de sus líderes, parece sacrosanto. Ya nadie pide ¡Religión y fueros! pero ¡control sindical y fueros! parece una aspiración legítima para muchas almas piadosas ("Si Juárez no hubiera muerto", Contenido, 297, octubre de 1988).

Hoy esas "almas piadosas" se rasgan las vestiduras por la decisión del gobierno de liquidar la Compañía de Luz y Fuerza del Centro. Para todos los efectos prácticos, la empresa no pertenecía ya al Estado sino a su Sindicato, que había dejado hace mucho tiempo de servir al público para servirse a sí mismo. Hay que reconocer que esa acumulación impresionante de poder no fue responsabilidad de los obreros y ni siquiera, centralmente, de los líderes. Esa acumulación era el diseño estructural del Estado nacional-revolucionario cuyos funcionarios (sobre todo desde 1970 en adelante) concedían aumentos de sueldo y prestaciones a cargo del petróleo y las generaciones futuras. Ahora las generaciones futuras son las presentes y el petróleo se está acabando (a menos de que se reforme Pemex con todo y su sindicato, y se permita la inversión externa y privada en el sector).

Ojalá que el cierre de la Compañía de Luz sea el primer paso de la reforma que el país necesita primero para sobrevivir y después para crecer. El paso siguiente es negociar con otros grandes sindicatos de entidades públicas (petróleos, educación) una reforma laboral en la que los obreros y empleados participen por genuina convicción y patriotismo a sabiendas de que sus intereses particulares no pueden prevalecer sobre los intereses generales de la sociedad. Algunos puntos de esa reforma serían: la desaparición de la cláusula de exclusión, la introducción del voto secreto y la transparencia de recursos.

Pero no sólo los sindicatos deberán reformarse de manera razonada, negociada, pacífica. También otras estructuras onerosas e improductivas: pirámides burocráticas, empresariales y académicas deberán entrar al nuevo "tiempo-axial". Ojalá que la intolerancia de las "almas puras" que se sienten encarnaciones de Dios no nos conduzca a una nueva Guerra de Reforma.

- Enrique Krauze

comentarios:

Comentario de: Leticia Jasmin [Visitante]
Es refrescante leer un articulo tan coherente como este, felicidades por su articulo, despues de tantos dias de escuchar diferentes voces, demasiadas extremistas, por lo menos alguien en Mexico se preocupa por explicar ciertos origenes de dichas recciones. Pense que no podria leerlo desde el diario Reforma, que bueno que existe este portal.

Saludos
19 de Octubre
Comentario de: Jorge [Visitante]
Qué difícil será Reformar el Estado Mexicano en las condiciones históricas actuales; parece un coctel tóxico.

Hace poco escuché un concepto médico que parece aplicar ahora en el país, "coma inducido", aparentemente dada la gravedad de un paciente en ocasiones es necesario ganar algo de tiempo en tanto que el tratamiento hace efecto sanador.

Será extremadamente difícil la Reforma del Estado Mexicano en tiempo de una brutal crisis económica, enfrascados en una guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado, con grupos guerrilleros que sólo esperan una oportunidad para iniciar un movimiento revolucionario, la imaginación colectiva temiendo el 2010 como un ciclo que termina en violencia fratricida, la pandemia mal manejada de Influenza, el enfrentamiento con un sindicato combativo y sus acompañantes, la sequía inusual que nos tocó este año y que sólo incrementará la pobreza, los costos ocultos que nos traerá el cambio climático en los próximos años, la caída de las exportaciones petroleras, la pésima educación de los jóvenes que no encuentran empleo, la caída en la recaudación fiscal y el debilitamiento mismo del Estado que ya comienza a dar palos de ciego autoritario.

¿Será necesario inducir un coma que nos dé tiempo para arreglar todo lo que no se arregló en décadas?

Una nueva Guerra de Reforma sr. Krauze sólo significaría el gran fracaso de nuestra generación de mexicanos, ojalá que no se nos muera el paciente.

Ojalá tengamos la honradez, la generosidad, la inteligencia y la imaginación para construir un mejor país desde un escenario incruento.
19 de Octubre
Comentario de: Miguel Bernal [Visitante]
Aunque siempre he disfrutado mucho de los artículos y libros del Sr. Enrique Krauze (una escritura correcta cargada de generalidad, profunidad, sensatez y civilidad), lamento percibir una tendencia cada vez más pronunciada hacia la ingenuidad y las analogías insostenibles en sus opiniones sobre el México actual y sus problemas. Este es, en mi opinión, el caso de la presente entrada: ¿qué le hace esperar que el Gobierno Federal "pondrá orden" en las empresas parasitadas por sindicatos, hecho aparte del caso de Luz y Fuerza que llegó hasta la mitad del sexenio y en el que tan dudosamente puede hablarse de semejante intención? ¿cómo se puede sugerir con tan débiles argumentos que este es un tiempo axial que divide la época de los sindicatos abusivos de la de los justos? ¿cómo puede creerse que "los obreros y empleados participen por genuina convicción y patriotismo [en la Reforma] a sabiendas de que sus intereses particulares no pueden prevalecer sobre los intereses generales de la sociedad"? Sin desear ser cínico en medio de la cada vez más pronunciada inestabilidad del país, debo decir que estos son también muy malos tiempos para el romanticismo.
20 de Octubre
Comentario de: Fabricio Cendrón [Visitante]
Mal estamos en un país en que el corporativismo (ahora enfrentándose al gobierno porque pierde sus enormes privileg,ios y tal vez oportunidades de más corrupción) se enmascara de sindicalismo, en que el ogro fiscal no quiere trabajar para aumentar la base contributiva y sólo sabe chupar más de los mismos constributentes, en que el narco crece hasta convertirse en un segundo Estado (si todavía es el segundo), en que la violencia es incontenible y gran parte de la policía está integrada al crimen organizado.
22 de Octubre
Comentario de: Juan Pablo [Visitante]


1.- Me parece un curioso ejercicio de malabarismo intelectual el proponer que los herederos del conservadurismo anti-juarista son los artífices de una "nueva Reforma".

2.- Felipe Calderón antes que un presidente valiente, me parece que es un "cartucho quemado", políticamente hablando. Se atreve a implementar medidas impopulares porque sabe que su partido no tiene posibilidades reales para el 2012.

3.- Lo anterior propiciará el regreso al poder de uno de los principales monstruos del Estado nacional-revolucionario mentado por el Sr. Krauze, esto es, el PRI.

4.- Verdadero tiempo axial será cuando la riqueza que concentran las poco más de 20 familias más poderosas de este país sea redistrubuída. Cuando sea abolido en los hechos ese "capitalismo de amigos" que mencionó James H. Heckman en su reciente visita a nuestro país.
23 de Octubre
Comentario de: José Luis García Ramírez [Visitante]
Me parece válida la aportación.

Sin embargo, ¿por qué habla de negociación con algunos sindicatos y no con otros? ¿Por qué no se tocaron los intereses de esos sindicatos como SNTE o PEMEX? ¿Por qué esa reforma no inició con esos sindicatos?
Si el responsable era el Estado, ¿por qué no se actuó contra el Estado?
¿Qué solución se da a los trabajadores que han sido liquidados en medio de un panorama de crisis y alzas a los impuestos? Si se conoce cuál fue el desenlace en aquellas circunstancias históricas, más conocimiento y consciencia para actuar en las presentes.
26 de Octubre

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