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11 de Septiembre

Siete años después del 9-11

para angy

Son ya siete años, y siete no es precisamente un número afortunado. No es, ni será nunca, mi lucky number —tal como el número 13 no existe en los elevadores de Nueva York, la ciudad que es todas las ciudades al mismo tiempo incluso después de la fecha de infamia, 11 de septiembre del 2001. Un año después del ataque a las Torres Gemelas, otro símbolo definitorio de Nueva York, el escritor y periodista Pete Hamill, ponía el dedo sobre la llaga al advertir la dimensión de la matanza a partir de la dificultad para llevar la tragedia del 9-11 al campo de la creación artística, es decir, al inicio de la recuperación y restauración del más básico sentido de la vida tras la irrupción del terror y sus bodas de muerte. “Esperábamos las palabras de los poetas. No llegaron. Tuvimos que acudir al viejo consuelo de Auden y Yeats.” (Letras Libres Septiembre 2002). Casi en consecuencia, afirmaba Hamill, el periodo de incubación de una novela o película que lograra abarcar tanto el día más terrorífico en la historia de la ciudad como la dislocación y continuidad en la vida de sus habitantes, sería más largo aún.

Neoyorkino por antonomasia, conocedor profundo de los engranajes emocionales de su ciudad, Hamill no se equivocó.

Seis años después del 9-11, uno de los novelistas más relevantes de la literatura estadunidense actual, Don DeLillo, entregó su propio intento: El hombre del salto. Y tengo para mí que fracasó. El dotado y titánico escritor que vislumbró en la figura de Lee Harvey Oswald a un desbordante personaje que sale de la Historia para caer en la Ficción, como él mismo lo señala en un ensayo sobre su novela Libra, hizo una apuesta novelística totalizadora con el 9-11 y falló totalmente. Quizás su principal yerro consistió en haber montado una poco atractiva y confusa estructura narrativa creyendo que con ello lograría recrear las formas del caos y la devastación desenvolviéndose lo mismo alrededor de un sobreviviente del ataque a las Torres Gemelas, es decir de su personaje Keith Neudecker, que al interior de uno de los terroristas del vuelo 11 de American Airlines durante los días y segundos previos al infierno ocasionado por un avión de pasajeros convertido en el más mortífero de los misiles.

El escritor británico Martin Amis hizo solamente la mitad del recorrido con el relato “The Last Days of Muhammad Atta”, incluido en su libro de ensayos y crónicas The Second Plane. No está mal, pero la quieta y fría demencia del operador terrorista recuperada en esta pieza de ficción apenas obtendría un lugar de segunda fila en la historia universal de la infamia.

DeLillo y Amis tropiezan con la misma piedra: el afán de totalizar un momento o sucesión de momentos —ya sea en novela, ya en cuento— abriendo o cerrando al máximo el lente de la imaginación literaria.

Paradójicamente, en el personal recuento que hizo del 9-11 un escritor de no-ficción está la clave del problema.

Apenas transcurridas veinticuatro horas de la tragedia, desde Seattle el dinamitero Christopher Hitchens publicaba en el diario londinense Evening Standard: “Fue un día para lo macro-cósmico y lo micro-cósmico.” En otras palabras: la apocalíptica visión de Manhattan cubierta de humo y cenizas convivió el 9-11 con las imágenes inverosímiles de un avión incrustándose en un rascacielos, captadas en video por ciudadanos comunes y corrientes desde múltiples y terribles ángulos, todas enmarcadas en un inmejorable fondo azul. Y a partir de ahí, la individualización del drama y el sufrimiento, con nombres y caras que poco a poco empezaron a surgir de los escombros.

A partir de ese momento, ya no hubo lugar para la visión gran angular —todo sucediendo y palpitando simultáneamente, lo macro y lo micro— a la que aspira cualquier escritor; ya no es posible el gran relato de pocas o muchas páginas. Para empezar, porque la materia de la que está hecha la literatura es tan evanescente como la niebla, y segundo porque en Nueva York nadie mira hacia el cielo, dice con razón Pete Hamill, “sólo los turistas miran hacia arriba.”

Quién hubiera pensado que el cine, en especial una película, Reign Over Me, del director y actor Mike Binder, iba a llegar antes a la meta y que habría de hacerlo justamente siguiendo a Pete Hamill casi que al pie de la letra. En Reign Over Me no hay una sola toma abierta de Nueva York. En algunas secuencias extraordinarias, la cámara se desliza en la intimidad de Manhattan, sin despegarse nunca del nivel de la calle y las banquetas. Ignoro si así se lo propuso, pero Mike Binder logra retratar, literal y cinematográficamente, una ciudad que se mantiene en pie, una urbe en donde la muerte colisionó con la vida pero ésta, luego de tambalearse, sigue su propio e inevitable curso.

La ciudad resurge y es todo menos caótica. Hay cielo azul. A pesar de los asesinos y su cobarde acto suicida, es el lugar más habitable del mundo.

No quiero contar una historia que vale la pena ver. Queda resaltar, eso sí, el excelente casting de esta película. Charlie Fineman, un dentista que perdió a su esposa e hijas en uno de los aviones del 9-11 y que desde entonces navega a la deriva entre la locura y la lucidez más desesperada, es magistralmente interpretado por el comediante Adam Sandler, nada menos; mientras que su ex-compañero de la universidad, Alan Johnson —caracterizado por un genial Don Cheadle— naufraga en una vida familiar y profesional que lo asfixia y amenaza con alejarlo cada vez más de la orilla donde alguna vez se sintió cómodo, quizás feliz. Es el reino de lo microscópico, y todo cuanto acontece en él tiene un efecto detonante en el universo de lo macroscópico; así, en ese orden y no al revés.

Desde el lugar en el que escribo estas líneas, puedo ver con toda claridad el descenso de los aviones sobre mi propia ciudad, uno tras otro sin parar. Disfruto verlos volar, pero el jueves 11 de septiembre de 2008, sietes años después, por conmiseración, como una forma de rendir un mínimo tributo a las víctimas y de no recordar a las bestias que perpetraron el horror aquel día (pues eso es lo que quisieran), no miraré hacia el cielo, mantendré la vista abajo.

- Bruno H. Piché

comentarios:

Comentario de: Maribeli Garcia [Visitante]
me uno a la pena de todas las familias que
perdieron a un ser querido yo soy de puerto
rico no tuve perdidas de sangre pero si en
fe y cada vez que oigo o veo algo referente
a este tema lloro mucho por todos y pido
consuelo para sus familiares.

espero en dios que algo asi no vuelva a
suceder

QUE DIOS LES DE EL CONSUELO AMEN
11 de Septiembre
Comentario de: H. Cantu [Visitante]
Hombre, y porque no recordar tambien el otro 11/9, aquel 11/9 de 1973, cuando Pinochet y sus secuaces derrocaron a Allende y condenaron a muerte a tantos miles. Estados Unidos perdio menos de tres mil inocentes en el 2001. Cuantos no perdio Chile luego de ese golpe y de esa dictadura? Alguien por favor que haga las cuentas.
Como latinoamericano con memoria, pues tambien recuerdo con tristeza los 35 anios de uno de los mas terribles golpes a la democracia. O que? Esos muertos no valen? Ese dato se debe de olvidar? Le falto la espectacularidad hollywoodense de las torres gemelas?
12 de Septiembre
Comentario de: Alejandro Islas [Visitante]
Los sucesos de hace siete años tendrían que ser rechazados por todos aquellos que creyeran en la libertad. Previsiblemente, no fue así. Para algunos, fue un día de fiesta, de venganza, de sangrienta celebración. Palabras de Hebe de Bonafini, líder de las Madres de Mayo, en Argentina:

“No voy a ser hipócrita, no me dolió para nada. No me dolió para nada, porque siempre digo en mis discursos, decimos las madres, que nuestros hijos serán vengados el día que el pueblo, algún pueblo sea feliz. Y creo que en el momento del atentado, un atentado sin ninguna declaración de guerra, alguien que declaró la guerra sin portaaviones, sin aviones, sin misiles, sino con el cuerpo, y no es muy fácil declarar la guerra con el cuerpo, por eso fue inesperado, porque tanta tecnología no le sirvió a EE.UU. Yo sentí que había muchos pueblos en ese momento que eran felices y sentí que la sangre de tantos en ese momento era vengada.”
“Pero el día del atentado yo sentí que había hombres y mujeres muy valientes. Valientes, como una montaña de valientes, que se prepararon y donaron sus vidas para nosotros, tal vez para nuestros nietos, ni siquiera para nosotros. Declararon la guerra con sus cuerpos, manejando un avión para estrellarse y hacer mierda al poder más grande del mundo.”

Sangrienta celebración, por lo menos.
12 de Septiembre
Comentario de: H. Cantu [Visitante]
Estimado Alejandro,
Usted dice que "Los sucesos de hace siete años tendrían que ser rechazados por todos aquellos que creyeran en la libertad". Estoy totalmente de acuerdo en que lo que sucedio aquel dia del 2001 fue algo sangriento y espantoso. Sin embargo, si realmente creemos en una libertad inclusiva, tambien debemos rechazar los hechos violentos que acontecen en el mundo y que no han sido usados como justificacion para mas actos violentos: invasiones y bombardeos.
Hace algunos dias se ha iniciado una investigacion sobre la muerte de 60 niños a manos del ejercito americano en Afganistan.
Quien llora por esos niños? Quien se acuerda de ellos? Los recordaremos en su aniversario?
14 de Septiembre
Comentario de: Daniel [Visitante]
La violencia no tiene aboado que la defienda. Sin embargo, los gringos han estado buscando que les pasara lo que les pasó.
Los difuntos que descansen en paz (y no me refiero solo a los de EEUU si no tambien a los de Chile, Cuba, México, Granada, Pánama, etc.) y que la historia juzgue a los causantes de tanta muerte.
14 de Septiembre
Comentario de: Carlos Azar [Visitante]
Querido Bruno,
me parece que la novela de Safran Foer "Tan fuerte, tan cerca" logra algo más interesante sobre el 11 de septiembre. El célebre compositor Karlheinz Stockhausen declaró algo que a mi parecer fue malinterpretado pero que generó que se cancelara un festival con su nombre y hasta que se hija dijera que nunca más aparecería con el apellido de ese hombre. Ésta fue la declaración:
"Bien, lo ocurrido es, por supuesto —deben entender correctamente esto— la más grande obra de arte jamás hecha. El hecho que los espíritus han realizado con un único acto es algo con lo que en música nunca podremos soñar. Esa gente practicó diez años duramente, fanáticamente para un concierto. Y entonces murieron. Y eso es la más grande obra de arte que existe en todo el cosmos. Ahora imagine que eso ha ocurrido aquí. Hay gente quienes están tan concentrados en esta única actuación, y entonces cinco mil personas son conducidas a la resurrección. En un momento. Yo no puedo realizar eso. Comparado con eso, no somos nada, como compositores [...] Esto es un crimen, por supuesto que lo sabéis, por que la gente no lo había acordado. Ellos no venían a este concierto. Esto es obvio. Y nadie les había dicho: «tu puedes ser asesinado en el proceso".
Saludos y felicidades por el texto,
Carlos Azar
15 de Septiembre
Comentario de: R Cuervo [Visitante]
Permitirse algún desliz venial. Un descuido suele ser a veces la mejor recomendación de las buenas cualidades. La envidia tiene su ostracismo, tanto más civil cuanto más criminal: acusa a lo muy perfecto de que peca en no pecar, y condena del todo lo que es perfecto en todo. La censura hiere, como el rayo, las más elevadas cualidades.
Baltasar Gracián.

...y sí, fué una obra de arte.
15 de Septiembre
Comentario de: Bruno H. Piché [Visitante]
Querido Carlos,

Voy, sin duda, a checar la novela de Safran Foer. El tema es inagotable, recuerda, y gracias por recordarmelo. que ahi perecieron cunado menos tres mil almas. Nos vemos pronto mi querido amigo,

BhP
19 de Septiembre
Comentario de: Martin Garcia [Visitante]
Es facil tirar los dados, hasta que caigan en 6.
Tambien es mas facil, lijar los dados asi aumentan las probabilidades de que caiga 6.

A lo que voy, es que uno facilmente puede remover la historia y reescribirla.
Acaso nunca se preguntaron, Eso fue exactamente asi?.
Yo infinitas veces me he preguntado eso.

Tan seguros estamos que fueron terroristas y no fueron ellos mismos?.
Digo, mucha casualidad que JUSTAMENTE despues del ataque, sepan quienes fueron.
Entonces, se viene la pregunta, Casualidad o Causalidad?.
Fue una maniobra arriesgada de Estados Unidos para lograr la invasion?. Yo siempre me tire por esa idea.
Fueron los terroristas?. Tambien puede ser cierta, pero seguramente el ataque Estados Unidos habra hecho algo.
No es por defender; pero yo no me trago ni esta ni aquella.

El mundo esta gobernado por tiranía, codicia y la idea de sentirnos omnipotentes. Jugar a ser dioses.

Siempre pensé, y tomarlo a broma, que las cosas no se tienen que resolver por guerra. Sería mas gracioso, el hecho de ver 2 presidentes en un ring boxeando, y asi saldar cuentas.

Tanta necesidad de matar personas porque el sistema simplemente te lo pide?.

Quien llora por los prisioneros de Guantanamo?.

Quien llora por el mundo?.

Pero sobre todo,
Alguien se alegra por esta autodestrucción global?.
Que en vez de avanzar 2 pasos, retrocedemos 20?.

Alguien me dijo una vez,
"Lo mas importante que nos van dejando las civilizaciones, son nada mas y nada menos que las tecnicas, estrategias y armas de guerra".

A ese punto llegamos?.
20 de Septiembre

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