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Detalles de la entrada: La ortografía del crimen

26 de Octubre


Categorías: Política

La ortografía del crimen

ESTE ES UN EJEMPLO PARA QUE APRENDAN A RESPETAR QUE AQUI ANDAMOS Y NO NOS VAMOS Y AHORA SIGUES TU CHURI EVENCIO Y PEDRO CELESTINO INECTOS BIXECSUALES NOS AGARRARON UN MILLON DE DOLARES Y NOS TRAICCIONASTE Y LA TRAICCION SE PAGA CON LA MUERTE.
Cártel del Golfo

Noche a noche aparecen colgando de un puente peatonal, atadas a los barrotes de un balcón o en el atrio de una iglesia. Pedazos de lona rotulada, las narcomantas nos recuerdan a las antiguas demandas populares que, frente a la marcha, enarbolaba un proletariado exigente; recurren a la misma estrategia del mitin priista cuando, henchidas de orgullo, las bases manifestaban su apoyo al candidato. Tienen ese mismo halo subalterno y marginal –de anónima solicitud obrera, de graffiti subversivo en su prisa–, probablemente porque han sido diseñadas por la misma mano: un proletariado que, inevitablemente, ha devenido lumpen. Aún así, creo que la terminología marxista no logra capturar del todo tan curioso fenómeno o, al menos, no ilustra el aspecto que me intriga de esos balbuceos letrados.

Toda letra es una herida. La proverbial comparación entre la pluma y la espada es algo más que un lugar común. Por ello, uno de los grandes logros de la tradición letrada fue convencernos, a través de la letra misma, de su eficacia civilizatoria, de que ella conllevaba razón, incluso justicia. Esto en realidad nunca ha sido del todo cierto, tuvimos que padecer los totalitarismos del siglo XX para descubrir, gracias a la escuela de Frankfurt, que todo documento de cultura era, también, un documento de barbarie. La escritura no sólo es violenta, además ejerce una violencia embebida de poder.

Pero el delito tiende a ser ágrafo. De haber registros alfabéticos que testifiquen la ilegalidad, éstos deben ser destruidos. Hay máquinas exterminadoras de papel cuya sola existencia ejemplifica el delito de cuello blanco. Documentar la fechoría a posta es un fenómeno reciente. Al menos en México, la estrategia de la narcomanta se inauguró apenas en el 2002 y devela algo inédito en nuestros anales criminales. Muestra que, además de la guerra que se libra en las trincheras del crimen organizado, hay otro frente, simbólico, que comienza a ser invadido. La tinta resulta más efectiva que los disparos porque ha hecho evidente una cosa que ya sospechábamos: el Estado no sólo es incapaz de hacer valer la ley, también ha perdido la exclusividad de la letra, ese poder abstracto que anteriormente lo legitimaba.

México, como otros Estados hispanoamericanos, se fundó con la letra como fetiche de poder y autoridad. Ángel Rama, en La ciudad letrada, recurre al pasaje de Bernal Díaz del Castillo donde narra la contienda que se suscitó en los muros de la casa de Hernán Cortés. Según el cronista las paredes de la mansión del conquistador eran mancilladas diariamente por leyendas inconformistas; anónimos escritos en carbón le recriminaban su poca justicia ante el reparto de encomiendas. Un día, harto del ultraje, Cortés escribió: “Pared blanca, papel de necios”, inaugurando con ese gesto esa autoridad hoy perdida: la del documento.

Pero esa época ha terminado, la narcomanta nos indica que ha comenzado otra. Y es que no se trata de una estrategia guerrillera; aunque similares, no tienen el mismo propósito que las leyendas que acompañaban a los perros que Sendero Luminoso colgó en el centro de Lima –¡Viva la Revolución Cultural!–; eso era propaganda. Tampoco es el típico video de Al Qaeda en el que se adjudican la efectividad de un acto terrorista; eso es alarde. Si bien rudimentario, la narcomanta es un incipiente recurso de oficialidad. Aspira a convertirse en un medio de comunicación; son mensajes, agendas, memorandos de una compañía que rompe esquemas. No por nada el narcotráfico es la empresa más rentable del mundo. Su forma de utilizar el alfabeto implica, necesariamente, un sacrilegio. Ese código era sagrado y, al menos en este país, estaba al servicio de una elite casi sacerdotal que lo detentaba y explotaba de forma exclusiva. El narco se ha hecho del arma secreta de su enemigo.

Más allá de lo que digan las leyendas redactadas en las lonas, lo elocuente del fenómeno son las lonas en sí. El ejército ha querido acotar su poder subversivo instalándolas en un espacio que tradicionalmente se asocia a la civilización y la cultura: un museo, el llamado “Museo del enervante” que está localizado en la SEDENA, donde sólo pueden ingresar elementos de las fuerzas armadas. Pero el gesto es baladí: las narcomantas están aquí, ahora, en todas partes y son heraldos que anuncian un tiempo diferente, el de la letra sin afeites, uno donde aparece desnuda en su barbaridad.

– Guillermo Espinosa Estrada

comentarios:

Comentario de: Jorge [Visitante]
Sólo apuntaré algunas precisiones:

1.- El poder gobernante esgrime su lenguaje propio, diferenciador, que separa a los miembros de la élite gobernante versus la sociedad en común o las clases sociales.
Esto es un uso muy frecuente entre los individuos de un clan que adoptan las formas de expresión del lider, como una manera de identificación y sumisión.
Se ve, dramáticamente, en las modas verbales de la clase política que adopta los modos de hablar de su Presidente, incluyendo los acentos; recuerdo que en tiempos de Salinas todos hablaban como él, lo mismo sucedió con la Administración de Zedillo y también, con un patetismo cruel, los moditos analfabetas de Fox.

2.- En relación a las narcomantas yo pienso que está en juego algo más terrible y ominoso: La ocupación del espacio verbal de la sociedad mediante una táctica de guerra psicológica y de terror, con la finalidad de demostrar fuerza y poder de los cárteles, al externar una amenaza directa a sus opositores frente a testigos y cumplirla. Intentando demostrar la inutilidad de hacerles frente.

3.- También en la idea de guerra psicológica y de terror, dichos grupos magnifican sus acciones mediante mantas y mutilaciones a cadáveres, al hacerlas aparecer en los medios para demostrar la "debilidad y vulnerabilidad del Estado". Cosa por demás falsa.

4.- Otra vertiente en esa estrategia de guerra psicológica y de terror es la desinformación, al proclamar datos premeditadamente falsos acerca de funcionarios públicos y autoriddades, para desviar la atención pública o ganar simpatías.

Todos estos son procedimientos básicos en la Doctrina de Guerra de Baja Intensidad que se enseña desde hace años en el Ejército Norteamericano para el manejo de la lucha Insurgente y Contrainsurgente en países huéspedes.

Sólo que en esta ocasión los soldados mexicanos que aprendieron la GBI en Fort Bragg desertaron y formaron un ejército irregular al servicio del narco y enseñaron a los demás cárteles cómo se pelea, ya sea por colaboración o por el ejemplo.
Todos aprenden de su enemigo, es una verdad básica muy antigua; "conoce a tu enemigo".

La ortografía tan deplorable que se ve en las mantas, sólo es un reflejo de la educación promedio de sus autores.

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Son malos tiempos para casi todo en México, sólo deseo que la sociedad pueda estructurar un lenguaje propio que le permita imaginar y construir un futuro mejor para México y los mexicanos.

28 de Octubre
Comentario de: Jorge [Visitante]
Para mayor información acerca de lo que escribí en el comentario anterior, ver:

Contrainsurgencia, proinsurgencia y antiterrorismo en los 80/El arte de la guerra de baja intensidad.
Michael T. Klare y Peter Kornbluh, coordinadores.
Ed. Grijalvo/Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. 1990. 294 págs. ISBN 970-05-0014-4

O en la página
http://www.terrorfileonline.org/es/index.php/Inicio


Fe de erratas:
Donde puse "Fort Brag" debe decir "Fort Bragg", pido disculpas.


28 de Octubre
Comentario de: H. Cantu [Visitante]
Ahora resulta que los narcos, el proletariado y el marxismo forman una amalgama indistinguible de fuerzas analfabetas y barbaras que planean subvertir el poder del estado soberano. Esto me recuerda los paranoides argumentos usados por Ronald Reagan para financiar a los Contras durante los ochenta: las huestes sandinistas estan a las puertas de Texas y pueden invadirnos en cualquier momento. Chale...
Los argumentos son al parecer fantasiosos y dignos de una novela chafa de Dan Brown. Cuidado con los Illuminati!!!
28 de Octubre

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