La jaula abierta. El blog de Roger Bartra

Detalles de la entrada: La fascinación por lo mórbido

24 de Julio


Categorías: Entradas

La fascinación por lo mórbido

Desde hace algunos años se ha extendido la exhibición de videos o películas –llamadas snuff– que muestran escenas aparentemente reales de torturas, ejecuciones, violaciones y otros actos perversos. El fenómeno forma parte de un amplio complejo de obsesiones sobre los orígenes y las características del mal, que también incluye la atracción por los monstruos y las anormalidades. ¿Qué es lo maligno? ¿Viene del interior de nosotros o sus fuentes son externas? ¿Qué sentido tiene el malestar y qué relación tiene con la muerte, con el más allá?

Se ha dicho que esta fascinación responde a un impulso por atentar contra la inocencia de los hombres y por admirar, sin ninguna compasión, a la sociedad que nos rodea desde una perspectiva exótica, al exhibir el horror de sus deformaciones. Un ejemplo clásico puede ser el famoso libro de J. G. Ballard sobre la exhibición de atrocidades (The Atrocity Exhibition, publicado en 1969). Este libro, que se ha convertido en un verdadero objeto de culto, expone, entre otras cosas, una operación de mamoplastia en los voluminosos pechos de Mae West, un plan para asesinar a Jacqueline Kennedy o para fornicar con Ronald Reagan, una reflexión sobre el erotismo de los accidentes automovilísticos, etc., etc.

Susan Sontag pretende que hay una tendencia en los países capitalistas, que se expresa en la fotografía y que suprime o reduce la náusea moral y sensorial. Cree que la exhibición de atrocidades y monstruos aumenta la tolerancia ante lo horrible, con lo cual se genera una enajenación que atrofia nuestras reacciones ante los males de la vida real. La llamada globalización, con la ayuda de la Internet, ha aumentado las posibilidades de contemplación de atrocidades y la influencia de cultos sadomasoquistas, necrofílicos, etc. Yo no estoy de acuerdo con la idea de Sontag, como lo he expuesto en mi libro El salvaje artificial. La representación y exposición de atrocidades o deformaciones es parte de una tradición histórica profunda y muy compleja que es necesario analizar. La contemplación de atrocidades mórbidas no opera, simplemente, como una droga, que supuestamente aumentaría la tolerancia ante el mal y los fenómenos dañinos. Puede ocurrir incluso que al rebajar el umbral de tolerancia ante lo atroz, en muchas ocasiones se estimule la crítica ante la malignidad que permea el establishment que nos rodea. Al abatir nuestra tolerancia ante el terror que inspiran la deformidad o los monstruos anormales, con frecuencia se hace un llamado a comprender que detrás de la extrema fealdad puede haber una belleza que pocos son capaces de comprender. Así, detrás de los horrores de la sociedad moderna, podemos encontrar valores positivos. Ello también nos ayuda a reconocer que la aparente normalidad es más monstruosa de lo que solemos admitir, de la misma manera en que las deformaciones ocultan situaciones tiernas y profundamente humanas, como puede verse en la película Freaks.

Podemos observar que la exhibición de atrocidades también nos produce un intenso vértigo frente la frontera, muy cercana a nosotros, que nos separa de lo anormal. El abismo de malignidades y de dolor ocasiona que la sociedad "normal" desarrolle impulsos de cohesión, de afirmación de la identidad y de conservación del status quo. En este sentido, la confrontación de lo atroz y monstruoso suele enfrentarse con la estereotipada inocencia atribuida a niños y mujeres, y a toda clase de criaturas indefensas ante la agresión. De esta manera se multiplica el carácter horrendo de los actos y los seres malignos, lo que produce intensos efectos legitimadores. No sé si estos procesos son parte de las peculiaridades de la especie humana; pero con seguridad se trata de mecanismos de equilibrio propios de las sociedades modernas. Yo he estudiado con cierto detenimiento la relación simbólica entre las fobias contra la atroz alteridad y las filias por la normalidad sensata, en el libro Las redes imaginarias del poder político. En el fondo, la exhibición de atrocidades es un proceso paradójico que protege a la especie contra las verdaderas amenazas de exterminio.

No descarto que entre los creadores o los visitantes de galerías del horror en las páginas de Internet haya gente enferma. Pero el fenómeno en su conjunto me parece que no se puede reducir a unos cuantos síntomas psicológicos o psiquiátricos. Como fenómeno global y complejo, responde a una inquietud profunda por entender y explorar los territorios del mal. Esta inquietud ha aumentado desde que a partir de 1989 desapareció lo que para el Occidente capitalista parecía ser la gran fuente de todos los males: el comunismo. El mal ahora hay que buscarlo en casa, dentro de nuestras sociedades, de nuestra cultura, en el interior de nuestros espíritus y dentro de las redes electrónicas que nos ligan con la globalidad.

comentarios:

Comentario de: rolando [Visitante]
"Atrocity exhibition" de J. G. Ballard es un libro que contiene en germén las ideas que desarrollara posteriormente en "Concrete Island", "Crash", y en numerosos cuentos; de los cuales mi favorito es "The voices of time". Los personajes de tales narraciones no son nunca descritos como feos, al contrario, Ballard los hace parecer un tanto hermosos. Cuando he leido esas historias me parece percibir una determinada voluntad de hacer que las cosas parezcan lo más normal posible, incluos en ocasiones, de una normalidad extrema, porque, de alguna manera, es la idea de Ballard imprimir en nosotros el efecto de que la monstruosidad no es algo que impere en un "afuera" o un "más alla" del que estuvieramos protegidos, sino que la monstruosidad es parte de nosotros.
La creación de monstruos es parte de una estrategia de exclusión: López Obrador hace del gobierno federal un monstruo abominable surgido de un proceso ilegitimo, para lograr una cierta legitimidad que envuelva su movimiento.
No parece por ello desencaminado pretender que a creación de monstruos y atrocidades tenga una dimensión política.
24 de Julio
Comentario de: omar [Visitante]
Una pregunta, piensa usted entonces que de forma global (en el mundo por ejemplo) el observar sadomasoquismo, necrofilia... etc.,
tiene un proposito de unir a la sociedad?
25 de Julio
Comentario de: H. Cantu [Visitante]
No hace mucho tiempo lei un articulo en el San Francisco Chronicle que trataba de establecer una conexion entre las imagenes de Abu Ghraib y la exposicion cotidiana de los reclutas americanos a la pornografia. Una de las formas preferidas de humillar a los musulmanes era mostrarles videos de actos sexuales mediante sus celulares. Creo que es facil concluir que definitivamente y por simple sentido comun, existe una conexion entre la capacidad de abuso y la exposicion diaria a imagenes violentas o pornograficas.
Por este lado creo que los editorialistas del Chronicle estarian mas de acuerdo con Susan Sontag. En lugar de democracia y libertad, lo primero que parece extenderse con la llegada de fuerzas militares occidentales a otras culturas, es la parafernalia de la pornografia y de la violencia, sellos indiscutibles de las tendencias mediaticas de nuestro tiempo.
25 de Julio
Comentario de: Miguel Maldonado [Visitante]
Estimado maestro, soy Miguel Maldonado, quien le envió su proyecto de tesis en Francia, estudios sobre lo mexicano. Me parece una bella coincidencia el tema que trata en su última colaboración sobre la atracción mórbida por lo horrible y que, por mi lado, recientemente he estado leyendo y reflexionando sobre la atracción por lo monstruoso a partir de un film que vi hace un mes: "A "portrait of a passion", es una biografía imaginada de la fotógrafa Diane Arbuz, quien fotografiaba personajes con algún tipo de "monstruosidad" corporal, esta película me llevo a ver la bella y la bestia dirigida por el poeta Jean Couteau. Desgraciadamente no he podido desarrollar una postura al respecto, pero coincido con usted que la exhibición de lo monstruoso puede también conducir a "tranquilizar" algún tipo de manía o conducta. La misma palabra "monstruo", proviene del latín mostrare, desafortunadamente lo monstruoso, en la modernidad trató de ocultarse, el capitalismo actual lo mediatiza pero bajo la égida del negocio mórbido, el espectáculo. Y no, como decía Aristóteles sobre la tragedia, como una catarsis, una purga. Le mando un abrazo, maestro, pues su reflexión es un estímulo para tratar de ir reflexionando este tema, a mi parecer, importante en nuestros días.
Miguel Maldonado
26 de Julio
Comentario de: Toncha!! [Visitante]
Bah...

La diferencia entre la pornografía "snuff" y lo que siempre hemos hecho los humanos, es el medio masivo y la facilidad de trasmisión.

Vamos, evaluemos a los lindos angelitos de Miguel Ángel en la mismísima capilla sistina, y verifiquemos la inocuidad de los instrumentos de tortura en sus manitas.

Veamos a las viejas y horrorosas pinturas holandesas (Brughel, si mal no recuerdo? Qué tal el infierno del tríptico El Jardín de las Delicias...en el Museo del Prado, creo yo), miremos las crónicas de las guerras de las cruzadas, veamos el trato que siempre dió España a sus capturados, recordemos a la santa inquisición, leamos de guerras, vayamos a un museo de la tortura, revisitemos los bandos y lecturas que la inquisición realizaba en sus ejecuciones... y etc., etc., etc. (ejemplos sobran, en TODO el mundo y en TODOS los tiempos)

La crueldad y la fascinación por la misma siempre ha estado ahí. Lo único que el fenómeno snuff (por ejemplo, también el cine ultraviolento asiático, tan famoso -y bello a veces-) nos demuestra, es que la información y su flujo han sido democratizadas en este siglo.

Desde el advenimiento del videocassete, la videograbadora, es más, la audiograbadora, el cinematógrafo y su conversión en bienes de consumo adquiribles por una franja substancial de la población, el hombre es más libre.

Pero el hombre siempre ha sido un ser cruel para sus semejantes y ultracruel para los diferentes: el snuff y otras expresiones mediáticas de violencia sólo han llevado la crueldad y su oscuro disfrute a las manos del hombre común.

Hay que escandalizarse? Sin duda, especialmente si hablamos de Snuff "real" (en los que, en serio, matan a alguien) o de pornografía infantil (donde, en serio, violan a un niño).

Pero tampoco podemos hacerlo olvidando que las altas clases de la humanidad siempre se han dado licencia de crueldad y de disfrute de la misma. Y tampoco debiéramos diferenciar, en lo moral, la crueldad del nuevo hombre común (con internet, videograbadora y iPhone), de la crueldad de los gobernantes y otros entes siempre impunes.

Qué diferencia hay entre un consumidor de Snuff no-real y George Bush? Pues que Bush es un asesino y un criminal de guerra, y el consumidor es sólo un tipo con gustos un tanto peculiares y pocas trabas morales.

Tal vez nuestro hipotético consumidor sea, a diferencia de Bush, un hombre medianamente inteligente y sepa reconocer que lo suyo es una fantasía y nunca pase de ahí....

....en cambio Bush.....

Bueno, ya me fuí por el derrotero de la política, pero creo que sí es importante remarcar lo siguiente:
1) El hombre es cruel y disfruta de su crueldad, siempre lo ha sido y siempre lo ha hecho.

2) El hombre al que le ha alcanzado, ha podido hacer su porno violento siempre que le ha dado la gana (y ahí está la capilla sistina, o montones de vasijas griegas, para probarlo).

3) El hombre moderno y la democratización del medio de transmisión de la información. La transformación de la red global en una sóla carretera por la que pasa tanto texto, como video, como cualquier otra cosa que sea digitalizable, ha dado al hombre común la posibilidad de: a) Hacer su propio porno violento y/o b) consumir porno violento de otros hombres comunes.

Yo me paso a remitir a los beatniks si de oscuros se trata (parafraseando a Burroughs libremente):

- twitching feet in a locker room... boys masturbating in the showers of the local YMCA... a phalic tree pulsates in red, ruby, ejaculated light... ali picks a flower: she takes me, tightens the rope arround my neck...eggs sprout from my face in a silver flash.
30 de Julio
Comentario de: Juanca hernandez [Visitante]
A raíz del artículo de Bartra, viene a mi mente una práctica común de muchos periódicos: exhibir a los delincuentes e incluso a los presuntos delincuentes portando las armas que supuestamente usaron para cometer algún delito. Es muy probable que, en estos casos, se les obligue a "posar para la foto", quizá azuzados por los mismos periodistas que cubren la fuente policiaca. Poco parece importar la humillación que sufren los acusados, así exhibidos para darle "más color" a las notas policiacas.
07 de Agosto
Comentario de: Jorge Beltrán [Visitante]
En cuanto a la fotografía, Joel-Peter Witkin aborda el tema de lo morbido y lo deforme, desmantelando con ello nuestras nociones preconcebidas de la belleza física clásica. A través de sus imagenes se puede comprender que nuestras diferencias son parte importante de la naturaleza humana.
31 de Agosto
Comentario de: Abigail Figueroa [Visitante]
Hola. Me parece interesante todas las argumentaciones de los comentarios. Coincido con el Sr. Maldonado. Sin embargo difieron totalmente de 'Toncha' debido a que sigue la linea de "el nuevo hombre", la "modernidad",por que califica a Bush de anormal y a los otros de ser "{el consumidor es sólo} un tipo con gustos un tanto peculiares y pocas trabas morales" esos gustos peculiares fomentan la violencia, el machismo y el feminismo enfermo y exagerado.

El gusto por lo feo como dice Maldonado ha sido mediatizado,el mito de que somos honbres modernos en busca del progreso y que los medios de comunicacion DEMOCRATIZAN?.... aqui hago enfasis... democratizan que?, ypara quien... si democracia es ver como fornican dos cuerpos e invenciones de maquinas, etc y si democratizar es humillar y rebajar el acto sexual a una fornicacion animalesca..entonces el MITO de la democratizacion ha caido. No estoy de acuerdo, dejemos de enganarnos con todas esta idea de la democratizacion mediatica, politica y social, y peor aun que por ser NUEVOS HOMBRES MODERNOS somos aun mejores... ( acado alguien ha oido del posmodernismo?). Algo mas...las consecuencias de las FANTASIAS que menciona 'Toncha' y que nunca pasan de ahi, no es asi, SI pasan de la pantalla y de la mente, por que la pornografia vicia la mente, la violencia, influyen en nuestro comportmaiento diario y en el desarrollo de las sociedades.
17 de Septiembre
Comentario de: juan [Visitante]
¿Por qué debería haber una finalidad? Acaso mirar algo no monstruoso se realiza teniendo un objetivo. Yo pienso que hay una atracción en todo lo que nos saque de la "normalidad", algo muy hermoso, o muy ridículo, o muy monstruoso o muy triste nos invita a ser espectadores. ¿Cuanta gente corre en busca de películas que inevitablemente las harán llorar? pero siempre queda el consuelo de que es ficción, aunque todos sabemos que siempre la realidad supera a la ficción.
La pornografía asusta a nuestra sociedades porque sabemos que las personas que aparecen tienen sexo de veras, en cambio una película sobre algún asesino no nos incomoda porque es ficción, ¿Será esa la diferencia?
24 de Septiembre
Comentario de: MAXIMINO ENRIQUEZ RIVERA [Visitante]
en la belleza no simpre està la bondad, ni
en la fealdad siempre encuentras la maldad.

27 de Septiembre
Comentario de: Perla Guijarro [Visitante]
Me parece realmente interesante este tema. En mi particular opinión creo que el interés por lo mórbido no es más que un reflejo de la tremenda inseguridad del hombre que ha confundido la belleza exterior con la bondad, el éxito, el status quo. Pienso que de alguna manera este temor a la 'anormalidad' es lo que provoca esta fascinación por lo freak, como si de alguna manera el ver lo imperfecto en los demás nos aleje de nuestra propia imagen que, conciente o inconcientemente, tememos sea igual de desagradable para los demás.
16 de Octubre
Comentario de: Luis Miguel Quiróz Ibarra [Visitante]
Estimado Sr Bartra, apreciados conciudadanos:
Antes que nada considero que retomar el tema de la morbidez, es un ejercicio que no debemos dejar de hacer, dado que -como dice Toncha -ahí ha estado y parece que ahí estará...sólo varía en sus representaciones en todo caso. Pero, entrando en la discusión, ¿qué no es parte de nosotros mismos? Tan sólo revisemos nuestros sueños, sin los cuales nos volveríamos locos. Sí, ya Freud señalaba que si no tuviermos esa vía de escape en la que los frenos morales desaparecen, el equilibrio emocional mediante el cual enfrentamos la vida pública cotidiana no se daría. Dirían los neuro-psiquiatras en la actualidad que la homeostasis no tendría razón de ser al nivel de relacionamiento social. Y aquí viene la consabida paradoja de toda conducta humana: esa cotidianeidad es plana (la mayoría de las actividades humanas, para los más de los seres económicos, son repetitivas); nuestro pensamiento está pre-definido por la mediatización; las reglas de conducción en los sitios públicos son abrumadoras; la rutina es la norma.....entonces ¿no es necesario -sí, necesario -tener momentos de liberación? Es así que acudimos a los extremos en todo cuanto nos evada de esta aplastante vida. ¿Y no ha sido igual siempre? El discurso del poder (Foucault) no ha dejado de existir en aras de la conviviencia y de la conservación de la especie. Hacer el amor saliendo de las 8 horas de trabajo en la maquiladora se impone; empujar unas copas de alcohol al llegar a casa abrumado por los "deber ser" se vuelve terapéutico; bailar como haitiano en rito vudú el sábado en el antro es indispensable; exhibir los pechos o el vello público para provocar "algo" es catártico, después de usar el traje sastre toda la semana; ir a la guerra para desahogar el enojo contra el jefe de la pizzería con entrega a casa, es una experiencia inigualable; ejercer la perversión en una mente inferior es una tentación, cuando la religión se obsesiona por la frugalidad; ver una película snuff hace pensar que hay quiénes están en la anhelada libertad (¿?); quemarse un churro por la tarde, en esa pequeña ciudad provinciana en la que difícilmente hay más de dos cines, es tan sólo una forma actualizada de pasar el tiempo. Claro, podríamos pensar que todo esto es cuestión de mentes enfermas y sin la imaginación suficiente para generar una divagación espiritual, intelectual y sana en lugar de todas esas deformaciones, pero ésta última fórmula es desgraciadamante privilegio de unos cuantos...la gran mayoría acudirá a la morbidez, al extremo.
Un saludo cordial.
17 de Noviembre
Comentario de: Liliana [Visitante]
Parece mentira que se le eche la culpa a todo menos al poseedor de esa violencia o 'mente enferma' como le llaman algunos aqui.

No hay pretextito de un triste pasado que nos excuse de las consecuencias por las decisiones que tomamos. Una mente enferma es y será enferma así tenga los mejores padres, el mejor ambiente durante su crecimiento, o la mejor educación... esa 'mente enferma' es la que se decide por el camino 'a' en vez del 'b'... Va y toma una decision y luego quiere culpar a la libertad de expresion por sus desviaciones o privaciones o como quiera llamarle cada quien.

Un cuento, un libro o una pintura no provocan violencia, quien la provoca es el poseedor de esa 'mente enferma'.

Un arma de fuego no mata... mata quien decide jalar del gatillo.

Basta de autoproclamarnos víctimas para evitar ser responsables de nuestros actos.
11 de Febrero
Comentario de: Antonio [Visitante]
Los planteamientos freudianos acerca de los mecanismos de escape del ser humano, son UNA explicación dentro de muchas otras. Frued ( y me parece que el profesor Batra)sigue el modelo de la dualidad naturaleza-cultura, modelo que posteriormente retomará Lévi-Strauss y que después Derrida deconstruirá.
03 de Marzo
Comentario de: javier villarreal [Visitante]
lamento no poder dar el nombre del autor no lo recuerdo en èste momento. en su libro " El Erotismo", èste francès sostiene que la experiencia eròtica màxima es el homicidio y si bien lo entendì, la violencia en todos sus niveles podrìan constituir experiencias eròticas intermedias. alguien podrìa abundar en el asunto ???
15 de Marzo
Comentario de: javier villarreal [Visitante]
el autor del libro "El Erotismo" de quie hablè en mi comentario previo es George Bataille...
15 de Marzo
Comentario de: Bartomeu [Visitante]
Tal vez el miedo nos atrae, aún sin quererlo, hacia esas inestables barreras que separan lo monstruoso de lo más deseado e inconfesable. Nuestros límites, posibles e imposibles a la vez, son el erotismo y la muerte, la poesia y su ignorancia, el amor y sus contradicciones en el odio, en la crueldad, en la miseria de lo particular y de lo general. No hay un más allá sin una cercanía terrible y fronteriza con la adoración casi religiosa. El monstruo es la belleza echada a perder. Nos atrae su pérdida y su complicadísima realidad inalcanzable. Lo humano es esencialmente contradictorio, dolorosamente fugaz. Se contradice a si mismo y, a pesar de ello, pretende siempre alcanzar la razón, la verdad, quién sabe si el triunfo del bien sobre el mal. Aunque lo contrario a veces parece ser locura regalada, a disposición de cuantos quieran hacerla suya por un precio difícil de calcular, o por casi nada.
Bartomeu
27 de Febrero

Dejar un comentario:

Tu dirección de email no será mostrada en este sitio.
Tu URL será mostrada.

Tags XHTML permitidos: <a, p, ul, ol, li, dl, dt, dd, address, blockquote, ins, del, span, bdo, br, em, strong, dfn, code, samp, kdb, var, cite, abbr, acronym, q, sub, sup, tt, i, b, big, small, img>
(Los saltos de línea serán <br />)
(Ajustar cookies por nombre, email y url)
(Permitir a los usuarios contactar contigo por un formulario de email (tu email NO será mostrado.))

Últimas entradas:

Liga RSS

¿Qué es RSS?

Síguenos en:



Foto de Roger Bartra cortesi??a Grupo REFORMA / Miguel Tovar