Fragmentos. Christopher Domínguez Michael

Detalles de la entrada: El Libro que Vendrá

10 de Enero


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El Libro que Vendrá

Confieso que yo era o decía ser misoneísta y presumía de padecer de genuino horror ante las novedades, de tal forma que me tardé mucho en tener computadora y en escribir correos electrónicos, tardanzas o melindres que sólo hicieron que mi conversión fuese más apresurada y ardiente. El misoneísmo me lo quitó Steve Jobs y desde hace tiempo creo que la galaxia Mac no es la única realidad real pero es la mejor de las que frecuento. Todo esto viene a cuenta del horror que sufren o que dicen sufrir los escritores, los bibliófilos y los editores ante la nueva bestia negra que amenaza con carbonizar al libro, el ya célebre Kindle, la consola que vendrá a ser el iPod de los libros, advenimiento que yo festejo. Poder, desde un adventículo como una PSP, consultar una enciclopedia de antigua literatura tailandesa que flota en el ciberespacio o acceder a un incunable resguardado en el archivo secreto del Vaticano, me parece maravilloso y de igual manera espero disfrutar de los accesorios que los libros en línea ofrecerán, como mapas, traducciones paralelas, diccionarios y lo que el Progreso nos depare.

Tras leer el buen libro de Fernando Escalante Gonzalbo (A la sombra de los libros. Cultura, mercado y vida pública, El Colegio de México, 2007), tan útil en desterrar fantasías letradas y dosificado prudentemente con algo de pesimismo, insistiendo en lo grave que es para la cultura literaria la extrema monopolización del mundo editorial, me encuentro en Istor (invierno de 2007), la estupenda revista de historia que dirige el estupendo Jean Meyer con un artículo, traducido del francés, de Michel Melot, que se titula burlonamente, “¿Y cómo va la muerte del libro?”, texto que recomiendo mucho y que respalda mi optimismo. Cito un poco en desorden y a manera de incitación algunos párrafos. Habla Melot de la eterna crisis del libro, crisis que si eterna no es crisis:

La doble naturaleza del libro lleva a los pensadores apresurados a concluir rápidamente que la crisis económica anuncia el fin de la lectura [...] La similitud con la crisis de finales del siglo XX [con la del libro en 1880 por el desafío de la prensa industrial] no se detiene allí: los editores ya acusaban la competencia de los demás pasatiempos: la fotografía, la bicicleta y el automóvil fueron citados entre los responsables de la crisis de la lectura [...] Como en nuestros días, se anunció la derrota del pensamiento, y, como siempre, el debate se volvió lucha de clases: unos acusaban a las clases acomodadas de despreciar el libro, y los otros, el analfabetismo y la incultura de las clases populares. [...] Todos los argumentos empleados hoy contra los nuevos medios de comunicación, ya se han utilizado: retroceso del espíritu crítico, gregarización y mercantilización de los lectores. Finalmente, como ahora, la mediocridad de la producción, atribuida a una baja del nivel cultural, fue llamada a declarar. Se deplora, entre otras cosas, el desapego del público por la poesía. Mallarmé, maliciosamente, pone la responsabilidad de ello en la muerte de Victor Hugo...

Nunca había habido tantos lectores sobre el planeta y nunca se habían editado tantos buenos (o buenísimos) libros en tantas lenguas. Digo yo. Dice Melot, citando a Anatole France [subrayo lo que es de France]: “Tenemos que en París se publican cincuenta volúmenes diarios sin contar los diarios. Es una orgía monstruosa. Saldremos locos de ella. Para evitar esa locura, la respuesta proviene hoy de los procedimientos de reproducción y de transmisión electrónicos.”

Otro mito pertinaz comentado por Melot es aquel que dice que la televisión substituyó a la lectura. No fue así. La televisión substituyó a las partidas de cartas, al jugueteo mecánico en el piano o a la observación idiota del fuego hogareño.

Melot admite que las estadísticas arrojan una paradoja: cada día se lee menos pero los lectores son más numerosos. Porque la lectura se ha diversificado, ya no dominan los lectores de libros serios encuadernados, ahora acompañados por quienes leen en línea, consumen artículos y toda clase de impresos o imprimibles, una categoría nueva. Ello no quiere decir que el lector arquetípico, el lector filósofo, el lector que pintó Chardin, vaya a desaparecer porque, como Melot alega, “el mal del libro es incurable. Pero nunca lo mata.”

Se publican, por supuesto, toneladas de mala literatura e, inclusive, se publican toneladas de libros estúpidos, dañinos, fanatizantes, empezando por una parte de la propaganda distribuida desde hace siglos por las letradísimas religiones del Libro durante mil quinientos, dos mil años. En la época de Cervantes o en la de Flaubert también se publicaban porquerías inenarrables que, justamente, por serlo, quedaron olvidadas y perdidas, sometidas a la crítica marxista de los ratones pero disponibles para alimentar las investigaciones sociológicas o bibliográficas en el dominio de la teoría de la percepción. Siempre ha habido, por ejemplo, libros de superación personal: antes pasaban por devocionarios o literatura beata, de edificación. Y antes de Cristo no existía esa frontera, al parecer: la filosofía era a la vez práctica y metafísica. Es más: si Sócrates o Aristóteles entraran a cualquier librería del siglo XXI y buscasen libros de su profesión, les sería más fácil acercarse, al menos en primera instancia, a los autores de superación personal que a Hegel o a Jaspers.

Otras víctimas de lo que Melot considera todo un género, el de la deploración, son las grandes librerías, los supermercados libreros. De preferir, yo prefiero el mundo de las librerías de barrio y lamento mucho su paulatina desaparición. Hace unos días pasé por Nueva York e hice mi visita ritual a la Librairie de France y me encontré con que cierra a más tardar en 2009, imposibilitada de pagar el dineral que significa una renta en The Rockefeller Center. Me conmoví, escuché al atribulado dueño, Mr. Molho y me gasté una buena suma a manera de despedida de su inigualable sección de crítica literaria francesa y si saliendo a la Quinta Avenida me hubieran invitado a encadenarme, como protesta, frente al Servicio Cultural Francés que ha sido cruelmente indiferente a las peticiones de auxilio de Mr. Molho, lo hubiera hecho, desafiando el frío... Pero ya en casa recapacité y entré en razón. Y hasta me encabroné. Esa librería es carísima y no sólo eso: allí me querían vender una edición numerada de un estudio sobre Sainte–Beuve y la poesía suiza por más de 200 dólares. Descubrí consternado, buscando en AbeBooks, que allí lo venden hasta en 8 dólares. Hay quienes no quieren o no pueden competir. Por no vender en línea esa librería cerrará, lamentablemente, víctima no sólo de las aguas heladas del cálculo egoísta sino del misoneísmo de su dueño. Ninguna época monopoliza todas las desgracias y bien haríamos en agradecer las titánicas virtudes civilizatorias de la digitalización. Hemos perdido cientos de hermosas librerías de barrio y al mismo tiempo ganamos esa gran librería de viejo universal que flota en la red y que significa el fin del elitismo intelectual en cuya defensa se empeñaron tantos reaccionarios de fuste. En un mundo ideal deberían de convivir unas y otras.

Decir, como se dice, que las cadenas sólo venden mierda, es una verdad a medias pues la mitad de los libros que se venden en la FNAC, en Barnes & Noble o hasta en la Gandhi son maravillosos, gracias, entre otras razones, a una revolución ya vieja y triunfante y que en su momento también suscitó la santa cólera, la revolución del libro de bolsillo. Ese tema también lo trata Melot, al rebatir el pesimismo de George Steiner, quien llegó a temer la desaparición de los hardcovers. El propio Steiner renunció a esas predicciones y ahora mira ese escenario con perplejidad pero sin indicios apocalípticos.

(Dos veces en mi vida, por cierto, mi integridad física ha estado en riesgo por cargar con bolsas de mezclilla que anuncian a Barnes & Noble. Una fue durante los meses salvajes de la huelga universitaria del 99. Estaba yo en un restorán del sur de la ciudad de México y un malencarado se me acercó y señalando mi bolsa me espetó “¿Cómo que BARNÉS ES NOBLE*, hijo de la chingada?”. La otra, poco después, en Nueva York, cuando me encontré a un poeta gringo de obediencia posbeatnik, quien al ver mis nutridas bolsas de libros recién adquiridos en Barnes & Noble, me dijo que por culpa de neoliberales como yo estaban quebrando las librerías Bio como la de su ex esposa, especializada en libros del subcomandante Marcos y de Langston Hughes.)

La aparición del libro-consola no significa que vayan a desaparecer los libros impresos, lo mismo los que atesoramos los bibliómanos con todo el sentimentalismo del coleccionista y sus amaneramientos, mismos que comparto hasta grados patológicos. Tampoco se irán los batalladores libros de bolsillo, con la lamentable excepción de aquellos que se fabricaron en la segunda mitad del siglo XX con pulpas de papel periclitable y que, como ninguna otra cosa, amenazaron al libro de una verdadera muerte física por pulverización. El consumidor de libros ya no acepta tan fácilmente esos libros malhechos, que se desencuadernaban, brutalmente pegados, sin coser y cuyas páginas amarrilleaban en un santiamén. Yo dedico algunas horas al año a posponer la muerte irremediable de mis ejemplares, por ejemplo, de la Colección Austral y requiero de la constancia de mis caprichosos encuadernadores.

Dice Melot que los profetas de la muerte del libro ya se cansarán y les sugiere cambiar de rubro y pregonar, por qué no, la futura muerte de la digitalización. Quizá, digo yo, vivimos en la época de oro del libro y educados en el arte de la deploración, nos negamos a admitirlo. En el Kindle o en sus predecesores, que en un cerrar y abrir de ojos se venderán a la salida del metro Chapultepec, se almacenarán baratijas pero también manuscritos antes limitados a los eruditos, hemerotecas enteras.

Quizá el Libro que Vendrá no ha llegado y está por llegar, me digo, en plan mesiánico y blanchotiano, al mismo tiempo que corroboro que me he transformado en un progresista. Y peor todavía, también observo me he vuelto un tanto bobalicón: a veces creo que vivimos en el mejor de los mundos posibles y me atormenta, al caer la noche, creerlo. Me digo entonces que el optimismo es una fantasía defensiva. Etcétera.

________________________________________
* Para los lectores no mexicanos o no unamitas. El señor se refería al rector Francisco Barnés de Castro, de la UNAM, quien pretendió, sin ningún éxito, que en esa universidad se pagasen cuotas, intentona que le costó el puesto y que provocó una huelga de once meses.

comentarios:

Comentario de: Rubin de Cendoya [Visitante]
Magnífico, yo le dediqué un articulito en mi humilde rincón, http://elrinconderubin.blogspot.com/2007/12/el-peligro-kindle.html

Le encontraba la pega de que lucirá menos que mi pequeña biblioteca, ya dice que no la prohibirán, pero prevalece, a mi modo de ver, el gran problema del aparato: es absolutamente incompatible con todos los modelos de marca-páginas del mercado.

Salud y sigamos leyendo como sea.
10 de Enero
Comentario de: Carlos Valdes Martin [Visitante]
Este tema de la crisis del libro me recuerda, a contrapelo, un curioso comentario de Séneca en contra de la vanidad de quien se atreviese a tener una biblioteca con cien volúmenes, porque creía que esa cantidad de libros nadie la podía leer . Eso nos indica lo poco que se leía, al grado de un pensador de primera línea entre los antiguos romanos cree imposible la lectura de un centenar de volúmenes: eso es predominio de la cultura oral.
Felicidades.
13 de Enero
Comentario de: Miguelángel Díaz Monges [Visitante]
Afortunadamente nuestros instintos primitivos están lo bastante sanos para tener una cultura de acumulación y no de sustitución.

Quizá lo que peligra es el éxito de las baratijas impresas, amenazadas seriamente por las baratijas "colgadas en la red".

Felicidades, Ch.
14 de Enero
Comentario de: Mois Benarroch [Visitante]
La llegada del libro se ha vuelto un tópico tan topo como la disparición del libro.

Se ve que eres nuevo en esto, pero yo ya llevo por lo menos diez años oyendo que llega una nueva etapa en la lectura.

Ojalá eso sea verdad pero me parece que Kindle todavía está muy lejos de proponer una solución. Es un formato muy limitado y no te deja introducir libros electronicos tuyos, entre otros problemas. Antes de este ya estaba el mobipocket y otros muchos formatos que ninguno de ellos ha arrancado.


Tengo ya varios libros en venta en formato Kindle en amazon, pero con todo y con eso no le veo mucho futuro a este formato, aunque tal vez algun día si llegará el "libro que vendrá" (que en francés es "Le livre a venir", y juntamos las dos últimas palabras sería "El libro futuro"), pero aún entonces quedará otro libro futuro por llegar.
15 de Enero
Comentario de: Adríana Díaz Enciso [Visitante]
Querido Christopher:

Gocé mucho leyéndote. Me has convencido, y mira que soy de esas que a veces todavía desconfían hasta del teléfono y sigo jurando que jamás tendré celular. ¡Jamás!
Yo también me voy reconciliando (tarde) con la red y los avances tecnológicos. Tu artículo tan sensato me va a ayudar a quitarme lo retrógrada.
¡No sabes cómo me reí con lo de "Barnes es noble"!
Va un abrazo ciberespacial.

Adriana
15 de Enero
Comentario de: Vicente López Rocher [Visitante]
Me parece un texto estupendo. Los seres humanos no hemos dejado de ser un Homo Hábilis y seguimos transformando nuestro mundo y nuestra realidad. El artículo me parece visionario, sabio e iluminador. Es vital mantenernos alerta a los cambios que nosotros mismos estamos produciendo y, el libro, es uno de los más importantes. Felicidades.
15 de Enero
Comentario de: marinob [Visitante]
En vez de vaticinar la muerte del libro de papel, es avivar el deseo y la necesidad de leer donde se desee: biblioteca urbana o rural, internet, audiolibros (¿es leer?)... y reconocer y aceptar que el mundo cambia. En cuanto a estas tecnologías actuales (electrónicas) que abundan por el mundo, yo, que tengo 65 años, las he adoptado por la facilidad que me brindan ahora que vivo en un pueblito cerca a Bogotá, en zona rural y tengo internet banda ancha y las 24 horas del día, con buena televisión y teléfono fijo. No tengo necesidad de ir a Bogotá a bibliotecas (como hacía antes) o a librerías fatigosas, porque por internet entro a las bibliotecas y me envían el libro que desee a una dirección no rural y para comprar un libro, lo pido por internet. El mundo de la tecnología cambia. ¿Cambiamos tan rápido nosotros? Viva el progreso, viva la lectura electrónica.
15 de Enero
Comentario de: Ing. Leobardo Ybarra Matus [Visitante]
Excelente reflexión a propósito del libro en papel y el misoneísmo.

Me recordó a una pariente mía, que, según decían otros parientes, al estrenar biblioteca fué pidiendo los libros por colecciones, para acomodarlos en los estantes según su color. No recuerdo que dicha pariente fuera conocida como lectora.Pero de que tenía libros de excelente impresión, nunca hubo duda.

Me he quedado con una inquietud: ¿Cuál será el color del "libro que está por venir"?

Felicidades.

Ing. Leobardo Ybarra Matus.
15 de Enero
Comentario de: Arno Burkholder [Visitante]
Hermoso texto. Como amante de los libros y amigo de la tecnología tengo muchas ganas de ver qué tal funciona el famoso Kindle, y si puede ser tan amable y ergonómico como un libro de papel.
15 de Enero
Comentario de: Javier Aizpurua [Visitante]
Estimado Christofer: soy impresor y siempre recuerdo que cuando apareció el cassette e inmediatamente el libro leído, lei en un libro, el anuncio de la muerte del libro. Sigo imprimiendo libros.
Saludos,
Javier Aizpurua
Caracas 15.1.08
15 de Enero
Comentario de: Carlos G. Villarreal Victorio [Visitante]
Me parece un artículo muy acertado, aún cuando ya cuento 61 años de edad, me esmero en aprender lo relativo al Internet. Felicitaciones por el tema El Libro que Vendrá
15 de Enero
Comentario de: José Prats Sariol [Visitante]
Excelente reflexión del siempre avezado Cristhoper Domínquez: la amenidad, como sabemos, no debe estar reñida con la sabiduría, y esta es una deliciosa ilustración contra los catastrofistas del libro y de la lectura.
Mucho me gustaría que el sagaz crítico tratara el zaradeado,peliagudo tema de la inundación de ofertas en librerías y las reseñas amañadas.
16 de Enero
Comentario de: Fernando Celis [Visitante]
Yo no soy ni misoneísta, ni progresista. En muchas de las cosas que usted mencionó estoy totalmente de acuerdo.
Odio esos comentarios de "por culpa de tal cosa, esta otra cosa murió". También siento que es una contradicción tener una librería de viejo, que en lo que a mí corresponde son formas alternativas de cultura (por decirlo así) y terminan vendiendote libros muchísimo más caros. Cuando precisamente su naturaleza debería ser lo contrario, venderlos mucho más barato.
Volviendo al tema de los libros. Yo considero simplemente que el Kindle no tiene futuro porque creo que será algo muy tedioso. Honestamente es mucho mejor traer un libro en la mano que cualquier instrumento que otra persona esté tentada a robarte.
Nunca he visto que roben un libro, pero el snobismo de algunos cuantos, llevará a que la gente que roba, vea un negocio en robar el aparato ese.
Otra cosa es que, por lo menos en lo que a mí respecta; odio leer en pantalla. Me parece mucho más cansado y aburrido estar leyendo de una pantalla.
Saludos.
16 de Enero
Comentario de: leticia garriga [Visitante]
Parece ridículo pero... ¿Y los lectores aficionados a leer en el baño? Me recuerdo que una compañera de clases que nos mostraba su casa por primera vez, me sorprendió que en su baño tuviera un librero no grande,lleno de libros. Lo recordé pensando en el artículo de Christopher Domínguez, pues me parece que será más difícil leer la computadora en el baño, cuando se va la luz, se le acaba la pila a la Lap Top o no poder usarla desde la cima de una montaña o detrás de un árbol...cuando no hay señal.
Ray Bradbury en su cuento "Fahrenheit 451"(temperatura a la que arde el papel)se sitúa en el futuro donde la sociedad extermina los libros como plaga, los bomberos entran a las casas, los sacan y destruyen en hogueras. Se prohíbe leerlos y tenerlos ¿Mera coincidencia con regímenes políticos en la actualidad? pero encuentran la manera de evitar que se pierda el saber(que es poder), por medio de la "memoria" de cada ciudadano cuya función social es heredar el conocimiento "contándolo" a otros. Cada uno es un libro, El Quijote, La Biblia... ¿Nos sucederá lo mismo?
La lectura de Christopher Domínguez resulta muy rica por sus citas y su postura acerca de los libros y la Internet. Subraya lo inevitable del progreso de ésta a la que hay que acostumbrarse y disfrutarla evitando la enajenación y pues si, los libros son "tesoros". Dicen mucho de su creador, hablan además de poderse leer. Además tienen la maravillosa ventaja de que se pueden disfrutar "casi" desde cualquier rincón...

17 de Enero
Comentario de: Abelino Ramos Parra [Visitante]
Creo que existe un mercado para el libro, tanto en el medio urbano como en el rural. En mi comunidad,una población no mayor de 1200 gentes, un vendedor de enciclopedias en los años sesenta vendió aproximadamente 10. Nosostros nos dividimos los tomos, a mí me tocaron los diccionarios, que aún consultan mis hijas. La venta de libros se encuentra en función de los ingresos de la gente, y la oportunidad de las ventas. Si las cosechas no valen no se venden los libros. Creo que se concentra más en el papel que en la pantalla. Simplemente no sabe igual. Por tal considero que por siempre los buenos libros se venderán.

salud y libertad
17 de Enero
Comentario de: Jorge Israel Toledo Alvarado [Visitante]
Pues, creo que tienes razon, recuerdo también haber escuchado que cuando aparecio la radio, muchos artistas pusieron el grito en el cielo, pensando que se harían pobres, y ahora hasta de rodillas les ruegan a las radiodifusoras que pongan sus "rolas".

Creo que el advenimiento de nuevas tecnologías es imparable, completamente inevitable, y creo también que en vez de pensar catastrofes de dimensiones apocalipticas, las personas involucradas llamense bibliotecarios, editores, escritores, libreros, etc. deberían pensar la mejor manera de aprovechar estas nuevas tecnologías.

Un ultimo comentario, creo que el kindle no es la mejor opción, ya saldran mejores, de momento para mi gusto el iPhone es mucho mejor:

http://www.forbes.com/2007/11/19/kindle-amazon-bezos-tech-cx_bc_1119techkindle.html
17 de Enero
Comentario de: Luis Bugarini [Visitante]
¿Nos acercamos al aleph borgiano de manera cibernética?
17 de Enero
Comentario de: Amilcar Gomez [Visitante]
En estos tiempos se anuncia la muerte de muchas cosas, la del libro, la del psicoanalisis,etc... El articulo hace pensar en que lo que se trata realmente es de la muerte del deseo. Tanto para los que creen que ya todo se ha escrito, como para aquellos que tienen la idea de que el hombre culto es el de la elite. Me parece que el hombre comienza a ser culto cuando hace valer su ignorancia, eso lo hace encontrarse con lo "kind", lo amable, lo simpatico, el gusto. Lo singular en su gusto por la lectura, por ejemplo. Creo, si me lo permite, que usted plantea ese reencuentro con la singular en el gusto por la lectura y el libro. Usted me hace celebrar la aparicion de Kindle. Se trata, diria yo, de El libro, que nunca vendr'a. Porque vendran los libros, uno a la vez... y siempre, como las olas, segun Mallarme.
Fue un Kind leerlo.
17 de Enero
Comentario de: juan vera [Visitante]
Los libros siempre han enfrentado las agresiones de la condiciòn humana y hasta ahora continuamos conviviendo con ellos y amàndolos entrañablemente.

Desde luego que, por fortuna,siempre vendra un nuevo texto en el formato que se exponga, eso es lo de menos, lo importante es leer y que nuestra lectura nos haga cada vez seres racionales y dispuestos a una convivencia honesta.
17 de Enero
Comentario de: leticia garriga [Visitante]
En mi anterior comentario no puse lo que me sugirió el Kindle que da pie al claro artículo de tono revisionista de Christopher Domínguez. Pero por el momento me parece que es para norteamericanos (solo tres periódicos de ese país se pueden consultar) para los que puedan comprarlo y comprar en Amazon. Lo veo novedoso por su formato y propósito directo, el tener a la mano y poder obtener en cualquier momento y lugar la información reciente de lo que quieras saber o leer. No creo que en Latinoamérica suceda un Boom al respecto. Aunque es el tiempo de las sorpresas tecnológicas, se venden Ipods,celulares,memorias,pantallas planas, juegos etc. Hasta en centros comerciales populares. Pronto puede haber Kindle hasta en tiendas departamentales.Eso si, sin opción a que desplace la agradable sensación de tomar un libro con las manos y pasar las páginas al leerlo. Soy de la generación que se regocija aún en la tradición de leer libros, comprarlos y enriquecer así mi biblioteca personal.
17 de Enero
Comentario de: Alex Ruelas [Visitante]
Me parece un texto muy interesante como todos los que he leído de Christoffer. Yo creo que si bien no debemos preocuparnos por la desaparición del material de lectura, yo creo que sí habrá que preocuparse por los libros como los conocemos. Sé que son voluminosos, pesados, polvorientos, que se manchan y ensucian fácilmente, pero cuantos de nosotros hemos disfrutado el placer excelso de tomar un libro nuevo abrirlo y oler el magnífico aroma de la tinta, el cual nos transporta a mundos extraordinarios con la simple imaginación de lo que se encuentra escrito en ese libro. Creo que deberiamos propugnar para que las grandes bibliotecas de libros tradicionales se conservaran, de modo que todos los libros ahi reunidos permanecieran en buen estado y que todo, y lo quiero decir estrictamente, todo lo que se ha escrito sea digitalizado y puesto a la disposición del mundo entero.
Yo amo los libros, los he amado desde que era niño y sin embargo ha sido extraordinario para mi entrar a los archivos del Project Gutenberg y bajar incontables obras que he leído en mi Palm o en mi teléfono celular, en lugares tan inverosímiles como la cola del supermercado y otros igual de extraños.
El modernismo y el progreso son buenos, estoy convencido de ello, lo que no es bueno es destruir el pasado en aras de que lo nuevo es mejor.

¡Qué vivan la lectura y los libros, los tradicionales y los digitales!

Alex Ruelas
Instituto de Astronomía
UNAM
17 de Enero
Comentario de: Humberto Martínez [Visitante]
Te leo con frecuencia Cristopher. Es gustoso tu talento crítico y admirable tu saber. Sobre el tema sólo apuntar que si en Francia se editan como 50 títulos (no volúmenes), leí que en España hasta 196 diarios. La industria editorial española es un monstruo que crece en proporción al crecimiento poblacional. Más público, más educandos, más escuelas y universiddaes. Se trata de eso, a mi parecer. Sí, hay más lectores medianos, y más libros medianos (aunque ahora es todo una revoltura), y acaso por haber un malentendido de la lectura como educadora. Todo eso es relativo. Se habla ya de la disminución del libro barato, el betseller. Surgirán de nuevo las ediciones bien cuidadas, encuadernadas y caras para los auténticos lectores, que siempre serán reducidos, y que aman verdaderamente el libro no sólo por su contenido. Los otros quizás se queden con esos simulacros y el kindle de los que hablas, herramientas que al fin y al cabo son sólo aprovechables por el entendido y que de todas formas nunca fueron necesarias para el escritor e investigador nato. ¿Recuerdas?
17 de Enero
Comentario de: Roberto Yáñez [Visitante]
Siempre he creido que los avances tecnológicos superan toda necesidad humana. En la medida que aceptamos la tecnología se entiende que el tiempo es interminable para la vida y que en realidad los que se terminan son las personas y no los avances. el hombre siempre ha vivido con eso de que el mundo se acaba y en realidad lo que ae acaba es el tiempo de vida. La humanidad y el mundo tinen mucho tiempo y ciencia por recorrer. Saben que? Nunca se va a acabar el agua, la ciencia ya trabaja para que nunca falte.
17 de Enero
Comentario de: Miguelángel Díaz Monges [Visitante]
Vale... Y resumiendo:

El caso es que te leemos y comentamos en la red...

Obsérvese que aquí el debate es más fluido que en impresos, cosa buena, ¿no?

Saludos, Ch.
18 de Enero
Comentario de: Gonzalo Soltero [Visitante]
Comparto el entusiasmo, pero hay una distancia insalvable entre los libros electrónicos y el I-Pod. En este último yo puedo almacenar todos los discos que he comprado en mi vida, incluso los viniles de mi padre si tengo la consola necesaria.

Por más que evolucionen los libros electrónicos, ese salto entre biblioteca personal y dispositivo será imposible de dar. Lo cual tal vez sea mejor y permita mantener un balance entre papel y pantalla.

18 de Enero
Comentario de: Santiago [Visitante]
2 cosas (que quizá se hagan 3): la crisis del libro no por constante deja de ser crisis (es como la crisis de Occidente, que lleva al menos 200 años. Paz y la tradición de la ruptura y eso).

Como decían otros, depende en gran medida del mercado: No voy a comprar algo que me van a robar; no voy a comprar algo que no puedo pagar (si soy sensato); no voy a comprar algo que no me va a beneficiar. El kindle es buena onda, pero (habría que estudiar) es más barato comprar libros piratas afuera del metro Balderas que comprar el aparato y pagarle a Amazon por cada cosa que quiera leer.

La tercera: La tele sí sustituyó la lectura, en tanto que no hace falta leer el periódico, basta ver las noticias, y no hay novelas de folletín, hay Los Soprano (según alguien el más importante producto cultural de EEUU en la década pasada —No me acuerdo quien lo decía—. Por encima de cualquier libro, aunque fuera de Pynchon). *Y se siguen jugando cartas, y se sigue viendo el fuego idiota, y se sigue tocando el piano mecánicamente, pero ya no hay folletines*

A lo que voy, si se dan las condiciones para que el kindle pegue, entre las que estaría, sin duda, que se abriera a más que amazon, y que se vuelva un medio de difusión tanto de la alta cultura como de la superación personal, por usar los mismos ejemplos, se alcanzará lo que el internet (una parte) dice intentar, una revolución a lo Gutemberg. Si te puedes ir a un cerro y leer a Carlos Cuahutémoc Sánchez en la misma Cosa (es decir, sin comprar otro bonche de páginas) en la que leíste a Joyce, lo vas a hacer (y qué bueno para los árboles). La gran desventaja, intuyo, de la pantalla contra el papel es, hoy, que la pantalla no es portátil.

Todo lo cual no implica ni anuncia la muerte del libro, sólo su cambio de estátus.

¿Quién es el Libro que Vendrá (no será un PDF)?
19 de Enero
Comentario de: Alejandro Garnica [Visitante]
Un texto muy paladeable.

Me trajo a la memoria una reflexión similar de Umberto Eco, quien en ocasión de la apertura de la nueva biblioteca de Alejandría escribió una buena reflexión sobre lo que él ha llamado memoria vegetal y mineral.

La liga para encontrarlo es: http://weekly.ahram.org.eg/2003/665/bo3.htm

Felicidades y gracias a Domínguez Michael por compartir.

A. Garnica A.
19 de Enero
Comentario de: Héctor Hugo Parra Riffo [Visitante]
Me alegra leer un vigoroso flujo de comentarios aquí.
Como quiera que sea y en el formato que sea, seguiremos leyendo y escribiendo.Parece que esta actividad nunca ha tenido más cultores que hoy. (Y por qué no mejores ,incluso)

20 de Enero
Comentario de: Noé Hernández Cortez [Visitante]
Christopher Domínguez Michael.

Leyendo el texto te recordé junto a Aurelio
Asiain en una charla sobre Octavio Paz en
Xalapa. El escritor de aquel entonces
efectivamente no era ni "progresista",
ni "bobalicón". Palabra la primera de la
cual desconfiaba el propio Paz. Desconozco
en esta prosa al autor del "Diario de
fatigas" y al crítico de literatura.

Esta confesión lo que si asegura es que te
escribirán para darte consejos informáticos
o se confesaran ante ti el escritor anti
moderno que llevan dentro. Como ya se nota
en el buen número de comentarios que
acumula este texto.

Me gustan más tus textos escritos con el
ceño fruncido y la bilis a flor de piel.

Noé Hernández Cortez.
noehernandezcortez@prodigy.net.mx

21 de Enero
Comentario de: Israel Campos [Visitante]
Estimado Christopher:

Estaría muy bien que existiera una terapia conceptual para ir desapareciendo paulatinamente ese "tormento" por vivir en la mejor época de la humanidad. A mi también me provoca desdeño saber que un día muy cercano los cd´s de audio desaparecerán. Cierta vez escuchaba de un compañero de trabajo, diestro en cuestiones de redes informáticas, que "a la vuelta de la esquina" llegarán sitios de usuario-proveedor para encontrar y comprar toda clase de música. Yo puse cara de "why?".

¿Qué pasará con el arte de las portadas? ¿Dónde quedará la satisfacción de que algún disco, libro o revista fue prestado, con la mejor de las intenciones, a un amigo?

He descubierto que ese "tormento" es causado por la separación y la desesperación. Si hoy "actualizé" mi manera de escuchar música con un dispositivo de mp3... !pues he llegado muy tarde¡ Ya existe el mp4, un reproductor con mejor tecnología de "toque", mucho mayor fidelidad, etc, etc.

¿Lo mismo pasará con los libros? ¿Ya no habrá portada que los ilustre y los identifique como únicos? Tengo cara de "Why?".

Saludos
23 de Enero
Comentario de: Alberto Méndez [Visitante]
Como lo comenté en otro blog, no creo que el "Kindle" vaya a superar al libro, quizá sea un buen instrumento para leer blogs, periódicos e incluso revistas; pero de ahí no va a pasar.

Cuando se toma un libro con las manos y le das vuelta a sus páginas, las manos le están diciendo al cerebro en dónde te encuentras y qué tanto tienes que seguir.

Cuando lees en una pantalla, el cerebro tiene que esforzarse más para concentrarse en la ubicación del texto ya que no se le tiene físicamente palpable como en el papel.

El papel es una tecnología insuperable para la lectura. Va a ser difícil que un aparato como el "kindle" lo supere.
26 de Enero
Comentario de: romersando [Visitante]
el buen lector y por consiguiente el buen critico y por ende el buen escritor seguirà aferrado al placer de acariciar, degustar, releer, subrayar, un buen texto manteniendo esa especie de placer ad integrum que lleve implicito el libro en sì.
romersando
29 de Enero
Comentario de: Santiago [Visitante]
Sobre el comentario de Alberto Méndez (sin ánimo de bronca):

Lo mismo decían hace unos cuatos siglos: nada como el rollo de papiro, con lo libros a los que les tienes que voltear la página tienes que saber llevar la cuenta de si estás en una página par o impar, y encima recordar el número cuando retomas la lectura después de que te quedaste dormido.

Y un poco después:
Esos libros sin miniaturas al margen son un caos, yo siempre me he guiado por si estoy al lado del fénix o del hipopótamo, y sin ellos la lectura es imposible.

Y sobre el de romersando: el buen lector, crítico, etc, siempre disfrutará de poder tener en sus manos libros inencontrables, ya sea porque nunca los reeditaron o porque sólo se venden en, por decir, Islandia. Y ¡oh, sorpresa!, se va a poder.

El formato (el papel) no hace al libro
30 de Enero
Comentario de: Alberto Méndez [Visitante]
Sobre la respuesta de Santiago [no hay bronca]:

Insisto, el papel es una tecnología insuperable en cuanto a la lectura. Ha sobrevivido más de 2 mil años. ¿Cuántas veces se le ha querido superar a través de otras novedades tecnológicas digitales y siempre han terminado en el fracaso? Lo que pretende hacer el "kindle" ya lo hace el papel y de mucho mejor manera.

Es cierto, el papel no hace al libro, pero eso sí, ¡cuántas veces nos ha facilitado la lectura! Eso sin contar que no le hace falta pilas.

El siguiente ensayo, "Hamlet's BlackBerry: Why Paper is Eternal", que se encuentra en formato (pdf), para que lo puedas imprimir; explica muy bien la sobrevivencia del papel:

http://www.ksg.harvard.edu/presspol/research_publications/papers/discussion_papers/D39.pdf

Un saludo
02 de Febrero
Comentario de: Julián Sancén Rodríguez [Visitante]
Sr Dominguez: No hemos tenido que esperar al Kindle para tener acceso a las bibliotecas que menciona. Le recomiendo páginas como "Les classiques de les sciences sociales" o "librodot".
04 de Febrero
Comentario de: rolando [Visitante]
Paseando en Buenos Aires entre a una libreria y encontre el volumen de Hellstrom sobre teoria estadística de señales por 35 pesos. Buscando el mismo libro en la red lo encontre, por 35 dolares también cómo libro usado en Cleveland.
Generalmente el placer de las librerias de libros usados reside en el encuentro fortuito de un libro bueno a precio bajo. Fuera de eso, a sido en la redo donde he encontrado los mejores libros a los mejores precios.
Obviamente los libros moriran cuando se acabe el papel, pero para ese entonces ya no estaremos aqui la gran mayoría de nosotros (o ningúno), y algo inimaginable actuara en sustitución del libro.El tema del fin del libro aparece, si mal no recuerdo, en casi toda la obra de ficción de Asimov.
18 de Febrero
Comentario de: Luis Adolfo Méndez Lugo [Visitante]
“La tradición es el nuevo signo de la modernidad” fue el título de un artículo que escribí hace algunos años allá en Xalapa, Veracruz, donde viví por siete años. Decía yo ahí que al final de cuentas los conocimientos tradicionales se imponían sobre los modernos, o las nuevas tecnologías, ya que dichos conocimientos demostraban en buena medida su superioridad porque eran producto de experiencias milenarias. Después de haber vivido en Oaxaca, por siete años también, reconozco ahora que todo es relativo, que hay usos y costumbres buenos y usos y costumbres malos, como decía mi jefe, un indio zapoteca que aprendió español a los quince años y llegó a ser el consejero presidente del instituto estatal electoral. Sin ánimo de seguir presagiando el final del libro, no me queda duda que éste ha sido un invento poderoso difícil de superar. Las nuevas tecnologías quizá lo mejoren y lo hagan todavía más eterno. Un saludo y felicidades por el blog a ChDM.
27 de Marzo
Comentario de: Tru Ortiz [Visitante]
Para personas como yo que gusta de leer 5 o 6 libros a la vez y que pasa 50% de su tiempo en aeropuertos y salas de espera, el Kindle es maravilloso. Hoy puedo seguir con mis lecturas sin añadir peso a mi equipaje. Pero sigo amando los libros solo que ahora ya solo compro los que realmente me gustaron y hasta en ediciones elegantes!
31 de Marzo
Comentario de: josé pamplona muñoz [Miembro]
Christopher
Leyendo hoy precisamente las noticias que me llegan a mi Google Desktop encontré esta del diario brasileño O Globo (está en portugués-lástima, ha de andar por ahí en español ya que es una entrevista concedida a EFE-prometo buscarla en LaJornada). Es de Jorge Volpi y parece ser que coincide con lo que tú dices de que las nuevas tecnologías traerán más lectores:

Escritor mexicano Jorge Volpi afirma que com novas tecnologias "se lê mais que nunca"

Plantão | Publicada em 07/08/2008 às 12h01m
O Globo Online

RIO - O escritor mexicano Jorge Volpi rechaça as teorias "apocalípticas" renovadas a cada vez que surge um novo meio tecnológico e afirma que avanços como a internet propiciam "novas ferramentas de leitura" que levam as pessoas a "lerem mais do que nunca".

Os mesmos jovens que passam horas "colados" na internet e ouvindo música com seu reprodutor MP3 são os que "fazen fila durante toda uma noite" para comprar o novo livro de Harry Potter, disse Volpi em uma entrevista à Efe.

O escritor considera, no entanto, que o problema pode estar na qualidade do que é lido "na proliferação da leitura fácil, dos 'best sellers' de entretenimento, sem passar por leituras mais profundas que exigem uma reflexão", algo que Volpi chama do "reino do banal, que a tudo contamina".

Volpi, que dirigiu nesta semana no El Escorial (Madrid) o curso de verão "Pensar e escrever América Latina", da Universidad Complutense, começou sua carreira de escritor ainda pequeno, quando se sintiu atraido pela leitura e pela arte, e confessa que, agora, quarenta anos depois, a literatura é "uma parte central" de sua vida.

O escritor, que depois de viver expatriado durante vinte anos voltou há um ano e meio ao seu país para dirigir o Canal 22, uma das mais importantes TVs públicas do México, é um ávido defensor da finalidade terapêutica da literatura.

http://oglobo.globo.com/tecnologia/mat/2008/08/07/escritor_mexicano_jorge_volpi_afirma_que_com_novas_tecnologias_se_le_mais_que_nunca_-547613751.asp
07 de Agosto
Comentario de: Lupita [Visitante]
Sois estupendos, las criticas construyen y se respetan.
no esy totalmente de acuerdo con todos vostros...
Lupita
10 de Agosto
Comentario de: josé pamplona muñoz [Miembro]
Estimado Christopher El libro que vendrá y está viniendo (hoy):

http://www.jornada.unam.mx/2008/10/16/index.php?section=cultura&article=a05n1cul

jueves 16 de octubre de 2008

■ Varias firmas presentaron sus dispositivos electrónicos para leer libros
El e-book se convierte en la estrella de la versión 60 de la feria de Francfort

■ La creciente digitalización sirve de estrategia para hacer frente a la crisis financiera mundial

■ El avance tecnológico es imparable y trastocará el mundo editorial, estiman expertos

Dpa

Francfort, 15 de octubre. La estrella de la versión 60 de la Feria del Libro de Francfort no es ningún escritor, sino un aparato electrónico: el primer día de la mayor muestra editorial del mundo, varios fabricantes presentaron al público especializado sus libros electrónicos (e-books).

Entre ellos figuran Kindle, del gigante Amazon, y Reader, de Sony. El fabricante japonés anunció hoy en Francfort que su primer dispositivo de lectura digital saldrá a la venta en Alemania, en la primavera de 2009.

La cita editorial más relevante del mundo llegó este año más digitalizada que nunca como estrategia para hacer frente a la crisis financiera internacional.

Desde hoy y hasta el domingo se congregan allí 7 mil 373 expositores de 100 países y más de un millar de autores, entre los que destacan los premios Nobel Günter Grass y Orhan Pamuk. Sin embargo, todo queda eclipsado por el libro electrónico.

En los años recientes, Francfort se convirtió en una amplia plataforma en la que ya no se comercializan sólo títulos, licencias y traducciones del sector editorial convencional, sino que incluye guiones cinematográficos, tiras cómicas, software para aprendizaje de lenguas, y fonolibros.

Tecnología con muchas ventajas

Los expertos manifestaron hoy su acuerdo en que el avance digital es imparable y en los próximos años la nueva generación de libros electrónicos trastocará totalmente el mercado.

Esa nueva tecnología tiene muchas ventajas: gracias a la tinta electrónica, con esos aparatos se puede leer cómodamente en cualquier sitio, la batería suele durar todo el día y la capacidad de memoria para almacenar libros es prácticamente ilimitada.

Para Lutz Dursthoff, de la editorial Kiepenheuer & Witsch, el e-book no representa una gran ventaja sólo para los lectores profesionales o los científicos, sino también para el lector de “novelas policiacas en la playa”. En su editorial, casi todos tienen ya uno de estos instrumentos.

Después de la promoción realizada en la feria de Francfort, se espera que el próximo año exista una amplia oferta de libros electrónicos en Alemania.

Así, en 2009 podrán adquirirse en el mercado desde clásicos de la marca iRex hasta un minúsculo dispositivo móvil, el Readius, de Polymer Vision.

Este último pesa sólo unos 100 gramos y permite elegir entre diferentes pantallas para visualizar el texto. A él se suman las nuevas generaciones del i-Phone de Apple, que ya tiene incluido el software para el e-book.

Todos esos aparatos tienen pros y contras. Kindle permite descargar contenidos de manera directa mediante un módulo celular; sin embargo, el software del libro sólo puede comprarse en Amazon y leerse con Kindle.

Otros fabricantes, como Sony, han optado por un “formato abierto”: todos los libros electrónicos funcionan en todos los aparatos.

Además de los detalles técnicos, en lo que respecta a los e-books quedan muchas otras cuestiones por cerrar, como la forma de los dispositivos y la rigidez de la seguridad anticopia.

Tampoco el precio, lo que más puede interesar al consumidor, está totalmente decidido. El del hardware y software puede oscilar entre 200 y 600 euros (270 a 814 dólares), mientras que el precio del propio libro electrónico resulta igualmente discutido.

“La actitud hacia la lectura no va a cambiar” por el e-book, concluyó hoy el experto Christoph Bl’si, de la Universidad alemana de Erlangen-Nuremberg.

Bl’si confía en la “coexistencia pacífica” de ambos formatos. La única pena, según él, es que en el futuro ya no se podrá tirar a la basura con facilidad un libro malo.

16 de Octubre

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