La jaula abierta. El blog de Roger Bartra

Detalles de la entrada: Elogio de la casa de citas

24 de Abril


Categorías: Entradas

Elogio de la casa de citas

Todos aquellos que hemos pasado por las agridulces tareas de dirigir una publicación periódica sabemos que la sección de comentarios de libros es una fuente permanente de dolores de cabeza. Por lo regular, estas secciones reciben una avalancha de reseñas elaboradas por los amigos del autor del libro. Por otra parte, es necesario a veces un esfuerzo que parece sobrehumano para obtener un comentario de obras que piden a gritos una reseña crítica, sea por su evidente importancia o por el amplio interés que han despertado. Pero lo más complicado es lo que a mí me parece una exigencia normal: que los comentarios de libros deben ser pequeños ensayos; microensayos, si se quiere, pero ensayos a fin de cuentas. Esto quiere decir que debemos exigir que los comentarios de libros cumplan ciertas condiciones mínimas, propias de todo ensayo. Dicho esto, advierto que en este breve comentario sólo me referiré a un aspecto, tal vez marginal, pero que está relacionado con las peculiaridades del género ensayístico. Me refiero a la manera de citar otros textos.

Desde hace mucho tiempo ha crecido como una moda que parece incontenible la idea de que las citas de pie de página (o al final del texto) son un mal hábito propio de especialistas tercos, y que quienes escriben libremente no tienen por qué usar de un método semejante. Y así, aunque un texto –digamos una reseña del último libro de Kundera– esté lleno de referencias literarias, muchas veces su autor evade cuidadosamente toda mención a sus fuentes: él debe dar la impresión de que su pensamiento es original y fluye con libertad, y que si hay préstamos de ideas ajenas todo lector culto sabrá reconocerlas de inmediato, de manera que el escritor no debe agregar ni una sola nota; ello sería rebajarse a realizar tareas necesarias sólo para lectores ignorantes que necesitan acudir a casas de mala nota para satisfacer sus necesidades rudimentarias. Además, como es sabido, las notas de pie de página le complican la vida a los diseñadores de publicaciones.

Yo no quiero generalizar, pero me voy a permitir un breve elogio de la anotación de referencias. Las notas y citas de pie de página son como las escaleras de incendios que hay en muchos edificios de Nueva York. A primera vista parecen afear la construcción; pero si miramos con cuidado, el conjunto gris o rojizo del edificio, con su extraña red metálica, tiene un gran encanto. Sin esas escaleras el edificio no sería interesante ni, sobre todo, inquietante.

Esas escaleras, lo mismo que las citas, son fruto del miedo y del peligro. Los edificios, como los textos, están amenazados por la posibilidad del incendio. Su construcción no es segura y sus habitantes vivirían en la inquietud permanente si no hubiera forma de escapar. Hay textos que convocan ideas peligrosas cuya manipulación puede acarrear consecuencias; es preciso darle al lector una cierta seguridad de que no perecerá durante la lectura. Además, las citas y notas deben ofrecer una escapatoria: si el texto no satisface, abren la alternativa a otros libros, ensayos y escritos que tal vez son más prometedores.

Así, el aparato crítico de notas y citas es una criatura de la inseguridad moderna. Es necesario si se escribe como quien camina por la cuerda floja. El ensayo, que es por definición una prosa de la incertidumbre, puede explorar con creatividad los laberintos de las salidas de emergencia y de las escaleras de incendio.

Me ha sucedido que, al leer la reseña de un libro, encuentro unos versos de Nerval; y me entran unas ganas irresistibles de leer el poema completo... Pero he aquí que el autoritario autor no se dignó colocar una nota señalando el origen de los versos. Con pedante modestia y con desprecio al lector que no tiene en su memoria la obra de Nerval, el autor nos bloquea la huida y nos encierra en el calabozo de su texto.

Por otro lado: ¿por qué despreciar la inseguridad y el miedo del propio escritor? Su mano temblorosa coloca a pie de página la exacta referencia y la fuente de su cita, para confortar al lector y confortarse a sí mismo: “¡créanme –parece implorar– no he inventado lo que digo!”.*

Los lectores podrán ahora comprender cómo sufrían mis colaboradores: con semejantes exigencias, la sección de comentarios de libros se convertía en un laberinto borgiano o en un desierto marciano.

__________________________

*Véase Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, segunda parte, capítulo II, p. 645 de la edición preparada por Francisco Rico, Crítica, Barcelona, 1998.

comentarios:

Comentario de: J.Reyes [Visitante]
EXELENTE COMENTARIO DEL Sr. BARTRA
LAS REFERENCIAS SON INDISPENSABLES YA QUE DE NO SER ASI PUEDEN MINAR EL CAMINO HACIA UNA MEJOR COMPRENCION DEL TEXTO, NO TODOS TENEMOS EL CONOCIMIENTO QUE EL AUTOR YA DE ANTEMANO, AL NO DAR REFERENCIAS, A PREDISPUESTO DE ALGUNA MANERA ARBITRARIA.
POR OTRA PARTE PODEMOS PENSAR QUE EL AUTOR TENGA INSEGURIDAD Y REFLEJE MIEDOS (CITAS =ESCALERAS) A SU VEZ, DEVIDO AL NO CONOCER EL TIPO DE LECTORES QUE TENGA Y A SU VEZ LOS SUBESTIME.
27 de Abril
Comentario de: María Luisa Martínez Passarge [Visitante]
Hola, Roger: Estoy totalmente de acuerdo contigo sobre este asunto de las citas. Fíjate que a petición del director de una publicación semanal envié hace tiempo una colaboración. Sufrí una decepción al ver que el texto se publicó no recortado, sino casi tasajeado, y que, sin consultarme, eliminaron todas las referencias bibliográficas y notas que había puesto. Pero no sólo las quitaron, sino que no cuidaron que en el texto algo quedara mal o cojo o incomprensible al quitar una nota al pie. Escribí a la redacción lamentando que eso hubiera sucedido, y una primera respuesta me llegó, de manera arrogante, diciéndome que agradecían mis observaciones de que les hiciera ver la forma de hacer mejor su trabajo porque de acuerdo con mis palabras, ellos no lo estaban haciendo bien. No contesté, porque me pareció absurdo que me respondieran de esa manera; después me escribió el director apenado y disculpándose. Pero el hecho es que eso quedó así publicado y ya, ni modo. Y es cierto lo que dices. El lector se queda con la información a medias o, como en este caso, con la idea de que yo, como autora de ese texto, quise hacer aparecer ciertas ideas como mías, cuando el original contaba con todas las referencias necesarias, o de que soy una descuidada al escribir. También los editores hacen de las suyas cuando lo importante para ellos no es el texto, sino el espacio, o la diagramación, o dizque el diseño.

Un abrazo
29 de Abril
Comentario de: rolando [Visitante]
¿que seria del mundo de la lectura sin las citas?, seria un lugar inhospito y sin honestidad intelectual. Inhospito, porque si somos el tipo de personas que queremos saber si lo que leemos es algo original del aútor o una presentación de ideas ajenas nos quedaremos con las ganas de saberlo. Y es deshonesto porque lo que escribimos es el resultado de lo que leemos en otros, que con su esfuerzo por pensar; en ocasiones ante mil adversidades; nos dan la oportunidad de pensar algo a partir de ellos.
30 de Abril
Comentario de: José Horizontal [Visitante]
Comparto el dolor de cabeza que causa un autor al citar a fulanito sin dar la referencia. El problema con los que somos profanos en determinado tema es que "no tenemos las fuentes". Y es que cuando se trata de autores citados conocidos, no hay mucho problema en la fuente, pero cuando el autor citado es conocido sólo por los especialistas o realacionados con el tema, es un punzante dolor de cabeza y reproche al autor.

Aunque bueno, con el comentario anterior se aclara un poco que a veces no depende del que escribe, sino del que edita.

Las citas, en mi opinión, lejos de ser inseguridad, son una muestra de la sana conciencia de la ignorancia. Y su falta, a propósito del que escribe, una falsa seguridad en las ideas propias. Ya lo dijo escritor del Eclesistés "No hay nada nuevo bajo el sol".
02 de Mayo
Comentario de: G. Anaya [Visitante]
Estoy de acuerdo con el punto de vista que se describe, es conveniente dar reconocimiento a las diferentes fuentes usadas en cualquier ensayo o escrito por cualquier autor (por que obviamente son necesarias las citas), pero invariablemente sabemos que al querer cubrir un tema en especifico, saturamos a la mente de tanta informacion que olvidamos de donde la obtuvimos, estan obligados a llevar anotaciones de las fuentes y vencer la pereza que muchas veces esto provoca, y no es por ignorancia, simplemente no somos grabadoras.
02 de Mayo
Comentario de: David Villalpando [Visitante]
Muy cierto! En ocasiones me he encontrado leyendo autores verdaderamente densos para mi entendimiento, pero cuando ponen sus referencias, siempre puedo detener un poco la lectura para con la guía de las referencias, investigar y poder comprender lo que voy leyendo. Vivan las Referencias!
04 de Mayo
Comentario de: Juan Carlos Hernández Lemus [Visitante]
Creo que Bartra tiene razón en cuanto a la importancia de las citas. Pero también es cierto que con frecuencia se abusa de ellas. Sobre todo en textos académicos, en los cuales las referencias suelen ser abrumadoras e incluso entorpecer la lectura del mismo texto. Vale la pena leer el artículo que Gabriel Zaid escribió, precisamente sobre las citas, hace unos dos o tres años en Letras Libres. En su texto, el ensayista regiomontano advierte que muchos autores abusan de las citas con el fin de impresionar al lector, haciendo alarde del gran número de fuentes que emplean.
06 de Mayo
Comentario de: Federico [Visitante]
El tema es muy interesante. Las citas, a mi entender, son necesarias, muy necesarias en publicaciones de corte académico. Tan necesarias que, como dice Juan Carlos Hernández, 'citando' a Gabriel Zaid, pueden concertirse en materia de alarde cuando el ensayista las emplea con excesiva recurrencia. Esto, claro, convierte al autor del texto en un proxeneta regente de una casa de citas. Con esta profusión, el artículo o ensayo amaga, promiscuo y desleal a estas alturas, con convertirse en otra variante del plagio, casi desvergonzada: da cuenta de qué pasajes y qué autores son los plagiados.

Por otra parte, las publicaciones periódicas requieren, más que citas (mientras más se cita, menos imaginación se demuestra), referencias. Éstas pueden o no ir a pie de página, pero es necesario incorporarlas, hacer un reconocimiento, dar crédito a quienes inspiran las paráfrasis que usa el autor del "microensayo". Obviamente, a veces sólo queda la opción de la cita textual: cuando alguien, los poetas son el mejor ejemplo, ha dicho algo de una manera tan bella o lúcida, que no podemos hacer menos que reproducirlo, dando santo y seña de la fuente.
08 de Mayo
Comentario de: Alejandra Ocaña [Visitante]
A mí no me parece que sea importante citar por cuestiones de referencia. Usted puede introducir en Google un pedazo de la frase que busca, y nueve de cada diez veces se enterará no sólo de la fuente original, sino de las múltiples páginas y blogs que hacen la misma cita.

Sí me parece que citar es importante, pero por cuestiones morales/epistemológicas:

Al definir una hipotenusa no citamos a Pitágoras, y esto -lo intuyo- porque la definición de una hipotenusa no concierne a tiempos ni a lugares, y funcionará lo mismo si la calculan griegos, gringos o japoneses.

Al no citar cuestiones que no están tan definidas, como posiciones políticas o críticas literarias, corremos el riesgo de suponer que aquello que decimos tiene el mismo estatuto epistemológico que las hipotenusas de Pitágoras. Aquella suposición sólo puede tener sentido dentro una concepción de la historia como universal, de la racionalidad como universal, y de la verdad como totalidad.

Me parecería que a riesgo de creer que existe algo así como una esencia o unidad en las palabras y significados, habría que citar.

También como escalera de emergencia.
08 de Mayo
Comentario de: Alejandro Cheirif Wolosky [Visitante]
Y por eso que decía Derrida de que si seguimos las referencias y entonces nos ponemos a leer el texto referido y después el texto referido en el texto referido y así continuamos eternamente saltando de texto en texto y de libro en libro hasta darnos cuenta de que estamos en la Biblioteca de Babel y de que el mundo se ha inundado de libros de manera que se han secado los mares. Bueno, pues ahora me doy cuenta de que hay un discreto encanto casi aristocrático en la no referencia.
09 de Mayo
Comentario de: hijadelviejopancho [Visitante]
decia eliseo diego que las notas al calce eran al lector como llamadas telefonicas al cuarto la noche de bodas a los reciencasados...
10 de Mayo
Comentario de: Rafael [Visitante]
Definitivamente las citas son importantes,pero tambien, muy pesadas.
Creo que tal vez la satanización de las citas se deba a eso: la formalidad.
Muchos creemos que la formalidad no permite que la creatividad "fluya", sin embargo,¿Qué hariamos en una colonia desconocida sin poder ver los nombres de las calles?
Igual pasa con las citas: son u odiadas o amadas.¡No importa! Siempre son indispensables.
20 de Mayo
Comentario de: Alberto Sebastian Barragán [Visitante]
Los escritos se influyen unos a otros, se alientan y se motivan o se rechazan, pero siempre producen efectos en el lector porque tienen un carácter de intertextualidad. Cuando ese lector escribe, tendrá sus propias ideas y tomará prestadas aquellas otras para ejemplificar con claridad el motivo de su argumento. Se está a favor o en contra.
Existe un rasgo de responsabilidad intelectual en todo escrito, escribir implica honestidad, cuando se toman ideas que no son de nuestra autoría es preciso señalar de dónde vienen y darle crédito al autor original. Algunas veces se parafrasea, esta forma es suficiente cuando el autor es clásico o muy reconocido; pero cuando no es así, prevalece la obligación ineludible de mencionar la primicia de los pensadores.
Para efectos académicos, existen formatos para señalar las fuentes usadas. Está el formato "harvad" que entorpece la lectura, o el APA que remite las notas hasta el final de la obra (es la forma que usa Roger Bartra en "La jaula de la melancolía), que personalmente no me satisface, dado que si hay interés por ampliar la información o por consultar la fuente es necesario recurrir a las páginas finales del libro; en cambio, las tradicionales y "bíblicas" notas al pie son invitaciones a atender, son llamados que se pueden responder o dejarlos llamando a la puerta, pero no entorpecen la lectura.
Sin duda, son de suma relevancia las citas, cuando alguien escribe debe entonces cuidar la forma en que lo hace, y decir, por dignidad humana de quén es el sombrero con el que hace caravana.
25 de Mayo
Comentario de: Gerardo [Visitante]
No entendi, necesarias las referencias o no? Saludos
03 de Junio
Comentario de: Daniel Gómez Alcalá [Visitante]
Alguien, sin importar quien, dijo que lo que importa es el mensaje y no el mensajero, quien escribe y publica debe buscar mas la trascendencia de las ideas que la permanencia del nombre, así que la cita debe eliminarse, pero para hacerlo con justicia debe eliminarse también el nombre del autor que toma la idea de alguien mas y escribir siempre en el anonimato.
Una utopía sin autores, solo con mensajes, una utopía imposible partiendo del hecho que no he borrado mi nombre al escribir esto.
06 de Junio
Comentario de: jose luis avendaño montesinos [Visitante]
Un saludo muy respetuoso antes que nada. Estoy escribiendo un cuento y espero poder publicarlo pronto, y es parte imprescindible de lo que hago las notas de pie de pagina, donde cito de libros que no existen, donde critico lo que hago, y tambien desde luego cito de fuentes que existen, sin esas notas mi obra no seria mi obra. Y no aceptare desde luego una mutilacion de esa naturaleza.
Hasta luego
20 de Junio
Comentario de: Karla [Visitante]
¡Escritores del mundo citemos!
20 de Junio
Comentario de: Sandra Soria [Visitante]
Si, pero lo más bonito es como lo haces tu je je. "Cultura y Melancolía" es un libro tan hermoso como tu fotografía de las escaleras de emergencia.
Me ha llevado a Montaigne, por ejemplo, ya muchos otros; quien se asome puede ver que se puede hacer gala de ello llevándonos a pasear de libro en libro.
Pd: es que te debo de agradecer por haberme hecho cambiar de tema de tesis. Dejo de escribir para continuar con "Goya, Saturno y la Melancolía" y lo que me espera.
27 de Junio
Comentario de: Demóstenes [Visitante]

Inteligente y tramposo título sugerido por Bartra:La casa de citas. Inteligente por lo difuso y, al mismo tiempo provocador. Tramposo porque me pone a pensar en "memorias de mis putas tristes" y termina por introducirme, no en un cuarto de placer carnal, sino en una habitación fastidiosamente intelectual que vapores de academia aburrida.

Me ubiqué, al principio, en una perspectiva hedonista y terminé en las aguas de Harvard, Apa, y demás arrogancias académicas.
Ni modo, debo entrarle al tema: Citar la fuente es académicamente necesario. Abrumar al lector con un festival de autores y textos para justificar nuestra holgazanería intelectual o para aparentar una falsa erudicción, es un irrespeto. Tal atosigamiento de citas en un texto, convertido en "casa de citas" ( académicas), nos lleva a tirar el libro que nos aburre debajo de la cama y nos podría llevar a tocar la puerta de otra "casa de citas", más placentera, para tirar libre sobre la cama con una sola fuente de seducción, no de información. Así pasamos de la laberíntica bibliografía a la sabrosa construcción de nuestra biografía o a enriquecer, en el mundo de la vida, nuestra compleja historia de vida. Me quedo con este tipo de casa de citas en lugar de estar a la caza de citas,
28 de Junio
Comentario de: Lao [Visitante]

Bueno, di con la pàgina por azares de la vida dirìa mi mamà, y ahora leì el articulo, para comenzar quiero decir que me encantò la foto, a mì la fotografìa es lo que màs me agrada siempre de un artìculo, ya que habla màs que lo que realmente se quiere decir o citar en el mismo y cuando un artìculo no tiene foto...entonces sì, me pierdo màs en las lìneas.
excelente texto de las citas, sì siempre es preciso hacerlo, para què correr riesgo? mejor citar y es que esto, me evoca a la idea de que ya todo està dicho, inventado, pensado y escrito y no hay màs que: citar.

Buena suerte y gracias por subir cosas tan interesantes.
Chao!
02 de Julio
Comentario de: Edvamo [Visitante]
Famosos han citado citas que ya citadas se sitiaron en su texto para finalizar citando lo que habia sido citado.
Paraplejica costumbre que inhabilita el saber primario, ¿cito para que me citen o cito por el gusto de saber que se que he citado algo que nadie mas cito?....

Ciao
08 de Julio
Comentario de: Leticia Romero [Visitante]
Brillante, maestro. Tendré que citarlo en alguna de mis clases.
28 de Julio
Comentario de: Alfredo Flores [Visitante]
Considero que en el mundo de la academia se ha abusado del aparato crítico. Da una falsa seguridad a los trabajos que realmento no siempre inhibe el plagio y convierte la casa de citas en una casa de cuates. Se citan entre ellos para luego ser citados hasta no saber quien empezó la broma. Si así se va a trasladar el citado aparato critico a ensayos y reseñas, creo que no vale la pena.
28 de Julio
Comentario de: Pati [Visitante]
Hola Roger, muy buen miniensayo
05 de Agosto

Dejar un comentario:

Tu dirección de email no será mostrada en este sitio.
Tu URL será mostrada.

Tags XHTML permitidos: <a, p, ul, ol, li, dl, dt, dd, address, blockquote, ins, del, span, bdo, br, em, strong, dfn, code, samp, kdb, var, cite, abbr, acronym, q, sub, sup, tt, i, b, big, small>
(Los saltos de línea serán <br />)
(Ajustar cookies por nombre, email y url)
(Permitir a los usuarios contactar contigo por un formulario de email (tu email NO será mostrado.))

Últimas entradas:

Liga RSS

¿Qué es RSS?

Síguenos en:



Foto de Roger Bartra cortesi??a Grupo REFORMA / Miguel Tovar