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26 de Agosto


Categorías: Política

Dos marchas

Una será el sábado 30 de agosto y la otra el 31 de agosto. Ambas culminarán en el Zócalo. Una busca integrar los esfuerzos de los mexicanos en torno a una causa común: el combate contra la inseguridad. La otra plantea, de entrada, la existencia de dos tipos de mexicanos: los patriotas (quienes apoyan la propuesta energética del FAP) y los traidores (quienes no la apoyan). La primera ha solicitado a sus participantes que vistan de blanco e hizo un llamado a los partidos políticos y a los funcionarios públicos para que se abstengan de acudir. La segunda es una marcha claramente partidista, organizada por el FAP, financiada en parte por el Gobierno del Distrito Federal. En la primera no habrá acarreados. En la segunda habrá algunos acarreados. En ambas se manifestará la sociedad civil, este cuerpo que apareció por vez primera en septiembre de 1985 inmediatamente después del temblor. Esa sociedad civil organizada marchará el sábado para exigir a las autoridades que cumplan con su responsabilidad. La marcha del domingo tendrá el signo opuesto: le exigen al gobierno que no haga nada, que retire su iniciativa petrolera y adopte la única posible, la del FAP. La primera no tiene líderes visibles. La segunda tiene un solo líder, no sólo visible sino indiscutible e indiscutido. Ambas quieren transformar a México. El ciudadano puede participar en una u otra, o en ambas; lo que no puede es permanecer indiferente.

La primera marcha atañe al pacto social que vincula a los ciudadanos y al Estado. Ese pacto descansa en una premisa básica: la confianza en que el Estado se encargue de la seguridad. Para cumplir ese encargo, depositamos en el Estado el monopolio de la violencia legítima. Sin embargo, hoy ese pacto se ha resquebrajado. El Estado -lo comprobamos todos los días- no detenta ese monopolio sino que lo comparte con el crimen organizado. No se trata de dos monopolios enfrentados sino de la simbiosis de ambos.

El Mal no sólo está fuera sino también dentro de las estructuras del Estado. El chofer de Fernando Martí se detuvo en el retén porque creía que éste era de policías, sin saber que se trataba de delincuentes. Ahora sabemos que eran delincuentes y policías. Esa relación no es nueva. El crimen organizado ha infiltrado al Estado. Hace pocos días nos amanecimos con la noticia de que una célula de los Beltrán Leyva había infiltrado a la SIEDO. Y si no infiltran, corrompen las fuerzas policiales. Tenemos también el caso de policías y militares, como es el caso de los Zetas, que de plano se pasan del lado de los criminales.

Edmund Burke decía que la única condición para que prevalezcan las fuerzas del Mal es que los hombres de bien no hagan nada. Hemos llegado a esta situación porque los ciudadanos lo hemos permitido. Con nuestra tolerancia a la corrupción, con nuestra pereza para exigir cuentas claras, con nuestra pobre participación en los asuntos públicos. Es hora de decir que la burguesía mexicana tiene una responsabilidad mayor en los hechos que ahora le preocupan. Basta hojear los nauseabundos suplementos o las revistas que retratan su "vida social", para calibrar la infinita estupidez de sus declaraciones, la buena conciencia de sus migajas filantrópicas, la grosera frivolidad de sus poses, el dispendio del que hacen gala y que es, en sí mismo, una incitación irresistible al delito. No saben en qué país viven. Parece que no viven en este país.

Pero todavía hay hombres de bien y ciudadanos responsables en todas las capas sociales. ¿Qué hacer? Marchar, para empezar, marchar como en España frente al terrorismo, marchar como una forma efectiva de presión social. Pero además de exhibir nuestra indignación, se debe marchar para exigir una agenda concreta. En el 2004 existía un documento ciudadano que respaldaba la marcha contra la inseguridad. Fue la marcha más grande que se haya registrado, pero aquella agenda quedó en letra muerta. Esta vez debe ser diferente.

Las medidas que ha propuesto "México unido contra la delincuencia" (observatorio ciudadano, estrategia nacional contra el secuestro, legislación antisecuestro, reclusorio para secuestradores, reglamentación de celulares) son importantes pero no suficientes, porque no tocan el corazón del problema: la complicidad entre policías y delincuentes. ¿Qué hacer? En primer lugar, exigir un diagnóstico exacto y honesto que reconozca esta simbiosis. En segundo lugar, esperamos un rediseño completo de las fuerzas policiacas del país. En tercer lugar, es necesario que los mandos superiores se hagan responsables efectivos de sus áreas: si sus subordinados fallan, ellos también deben pagar por la falla. En el momento en que esa responsabilidad sea efectiva, los mandos van a cuidar las actuaciones de sus subordinados porque no sólo les iría el puesto sino hasta su libertad.

De la primera marcha podrá salir quizá un nuevo liderazgo social que comience a operar en el ámbito puramente cívico para fortalecerlo. Desde allí podría idear formas concretas de presionar y aún auditar y certificar de modo permanente a los altos mandos policiacos, vigilar los juicios de los delincuentes, etc... En poco tiempo, ese liderazgo renovado podría también incidir en la vida política.

Los convocantes a la segunda marcha confunden a México con una parte de México (ellos mismos y el petróleo) y proclaman su designio de tomar oficinas públicas, recintos parlamentarios, aeropuertos, carreteras. Si lo hacen, sobre todo en estas circunstancias, será suicida: todo México -o casi todo- se los reclamará.

"Una casa dividida contra sí misma no sobrevivirá", dijo Lincoln en los albores de la Guerra Civil americana. No dividamos la casa común, la casa de todos, que es México.

- Enrique Krauze

comentarios:

Comentario de: Juan [Visitante]
Octavio Paz admiraba a los intelectuales norteamericanos por su capacidad crítica, pero no le sorprendía que en sus indagaciones estos rara vez llegaran a "la raiz" de las cosas. Cuando Krauze afirma que los planteamientos de Mexico Unido Contra La Delincuncia "no tocan el corazón del problema: la complicidad entre policías y delincuentes," el intelectual mexicano pretende verse muy paciano cuando en realidad resulta muy gringo.
26 de Agosto
Comentario de: Revovatsu [Visitante]

México unido contra el pesimismo.

Ojalá.

Revo
26 de Agosto
Comentario de: Diego Colín [Visitante]
El problema de fondo es que la apatía del ciudadano mexicano y la debilidad y desunión de la sociedad civil mexicana han dado margen de acción a la corruptibilidad de la clase política, han permitido la inoperancia e ineficacia de los cuerpos policiales y han alimentado las fauces insaciables de un fenómeno llamado narcotráfico. ¿Apoyar el movimiento México contra delincuencia? Sí, pero antes apoyemos y propaguemos: México contra la indiferencia.
26 de Agosto
Comentario de: campirano [Visitante]
CReo que en lo general, la argumentación de Krauze es sustancial y justa. Le faltó señalar la indispensable necesidad de enfrentar la descomposición política, que se refleja de manera clara en la delincuencia desatada que ahora sí padecemos todos los segmentos sociales. La simbiosis entre policías y delincuentes es administrada, organizada por grupos políticos. La corrupción es tan grande, que ¿para qué necesita Calderón ordeñar más la explotación petrolera?, ¿por qué se impide a PEMEX que se gasten decenas de miles de millones de dólares de superávit de Pemex para construir las dos refinerías que aseguraráin al 100% de la producción de gasolinas al país?, ¿por qué a fuerza debe se entregados los contratos a los socios de Calderón, como el contrato de 25 mil millones de dólares asignado a Repsol para suministro de gas a CFE, sin haberse concursado? ¿por qué habría de confiar el PRD que se respeten las razones de expertos que en la gran mayoría se opuso a la privatización de los hidrocarburos?, ¿por qué los gobiernos del PAN acabaron aliados con lo más cuestionable del PRI: Elba Esther Gordillo, Manlio Fabio, los gobernadores que aportaron los votos que inclinaron la balanza a favor de Calderón: Nati González, Bours, Moreira, donde ahora abunda la delincuencia impune?, ¿por qué no se puede garantizar la gobernabilidad, el progreso, la estabilidad?
La corrupción rampante en Pemex y la delincuencia organizada, extorsionadora, la impunidad del narco, la impunidad del 96% de los delitos cometidos en el país, tienen la misma matriz de origen: la descomposición del sistema político y quienes detentan las riendas del Estado. es indispensable reahcerlo, repensarlo. Para ello se necesitan todos los políticos rescatables, que son pocos para hacer frente a la marabunta de la corrupción. Por ello es indispensable integrar de manera constructiva al PRD y su bloque. Si no lo creen necesario y los siguen viendo como locos, contestatarios ociosos que obstaculizan "al buen gobierno", niegan el derecho de un segmento considerable de la sociedad a integrarse en la reordenación del Estado y eso lleva al fracaso, como lo es hoy el simple acuerdo entre PAN y PRI, que no resuelve los problemas de fondo, que seguimos padeciendo.
La opinión de Juan, que hace de corrector de estilo, es simplista y ociosa.
26 de Agosto
Comentario de: Olivier [Visitante]
Veo muy imperante la necesidad de recalcar los objetivos de la marcha contra la inseguridad y encuentro sus comentarios loables Sr. Krauze, pero bastante pernicioso cuando la coloca en la balanza con la marcha contra las reformas energeticas.
Evidentemente en una se expresan necesidades fundamentales y la otra es enteramente politica, en ambas van gentes apoliticas y politicas, en ambas hay dirigentes y organizadores. Me resulta muy ponzoñozo de su parte contraponerlas, como evidenciando la legimitidad de una contra los absurdos de la otra.
26 de Agosto
Comentario de: CARLOS A. CARRILLO [Visitante]
Para campirano.

Creo que lo importante es que exista una izquierda honesta, institucional y representativa en México, como ésa que nunca hemos tenido; no necesariamente lo que señalas, en el sentido de que...

...es indispensable integrar de manera constructiva al PRD y su bloque.

El PRD está fracturado, desahuciado y contaminado; ojalá y surja una nueva izquierda, no caudillista, que propicie los espacios a que te refieres y cuya existencia es, sin duda, indispensable para la recomposición social y nacional y salutífera para el equilibrio político e ideológico de México.

Saludos.
27 de Agosto
Comentario de: Diego Colín [Visitante]
Para campesino:

Estoy parcialmente de acuerdo contigo , campirano. La desintegración y putrefacción de la clase política ha permitido que se configuren los azotes de hoy en día, PERO, esa iniquidad en la clase política la ha permitido la sociedad civil y su indiferencia hacia lo asuntos de carácter público. Recordemos que este 2008 se celebran cuarenta años del último gran movimiento de la sociedad civil mexicana consciente y participe de la vida política de eso llamado Nación.
Por otra parte, esa izquierda que crees que abandera el PRD no es la solución a los problemas políticos del país. El PRD es el hijo malquerido del PRI y si hay un partido político en este país que usa una máscara muy grande para atraer capital político es el PRD, porque no es una izquierda proactiva ni vanguardista. Tan solo es la parte más siniestra de eso que llamanos derecha.
¿Quién es esa nueva izquierda que tanto necesita el país? Es la sociedad civil apartidista que precisa de unirse, estructurarse y tomar posesión como actor de primer orden en el escenario político de México, pues sólo la sociedad civil activa es el único medio para plasmar en la agenda política ese étereo concepto llamado interés nacional.
27 de Agosto
Comentario de: campirano [Visitante]
Tiene razón el Sr Carrillo, no hay una expresión de izquierda políticamente coherente, que presente un programa alternativo fundamentado y respetado, con perspectiva de largo plazo, que sirva de base para acordar con los demás expresiones políticas, su integración como parte de una reforma real del Estado. Sin embargo, ahún fracturado, polarizado, el PRD es un espacio alternativo para un segmento considerable de la sociedad, lo cual es evidente en el sostenimiento del voto duro del 20-25% del electorado, a pesar del pleito de perros y gatos que se traen desde hace meses.
Hay izquierda honesta, como la hay en la derecha y en el centro. Pero ningún partido puede resolver la reinvención del sistema político y la renovación del Estado; eso solo es posible con el acuerdo público, inteligente, congruente y fuerte de los liderazgos políticos y económicos del país. Para llegar a ello, hace falta tejer fino y durante un proceso largo, enrevesado, que concrete las bases de renovación del Estado y que asegure las condiciones reales de alternancia bajo un sistema de competencia de proyectos de fondo. Que incentive a lograr lo mejor por que es más productivo y de menor costo intrínseco, sustituyendo los mecanismos de control, manipulación clientelar y corrupción que hoy padecemos.
27 de Agosto
Comentario de: Gabriel Glz [Visitante]
Precisiones.

Hay algo que muchos sabemos pero inexplicablemente nadie cuenta. Se dice que el hampa se infiltró en los cuerpos de seguridad como si en verdad se tratara de una penetración. Pero eso es tan inexacto en principio, que es casi una mentira.

Cuando la policía se le entregó a Durazo (más precisamente el General Durazo), se transformó la seguridad pública en un grupo de protección mafioso. La seguridad al servicio de los poderosos y de aquellos que contribuían a la preservación de ese poder.

Entonces se creo un sistema perverso de reclutamiento y selección de delincuentes para integrar a las llamadas fuerzas del orden.

Los porros, agrupados en organizaciones estudiantiles, simples delincuentes comunes, jóvenes en pandilla. Eran protegidos y después ascendidos a policías.
A muchos de ellos también se les otorgaron puestos en educación: direcciones de secundarias (el caso del famoso Jonnhy es paradigmático) y de escuelas de nivel medio superior. Y de ahí sacaban a los nuevos porros, y a los nuevos policías. También fueron integrados a los sindicatos y en algunos casos se les otorgaron puestos de “elección popular”.

Otra estructura que funcionó para integrar los cuerpos de protección de “la dictadura perfecta” fue la institucionalización de paramilitares, o parapolicias: “los madrinas” judiciales. Criminalizando a los jóvenes de zonas marginales. Golpeadores (y/o rateros) sin registros, ni controles, acompañaban a los oficiales, y delinquían impunemente.
Los oficiales que escalaban puestos, por tener alguna relación con “el bueno”, “jalaban” a sus madrinas.

En adición los miembros de agrupaciones porriles aprovechaban sus conexiones para echar andar otros “negocios” como la invasión de predios, y el control de comercio informal, que incluye el contrabando de mercancía pirata y drogas.

Asimismo, estas agrupaciones obtenían, a cambio de apoyar al candidato oficial, puestos en las delegaciones políticas y otras oficinas. Desde donde poder extorsionar al ciudadano (sin influencias). La mafia en todos lados, la mafia como gobierno.

La Dirección Federal de Seguridad o el Cisen pudieron detectarlo, de hecho es imposible que lo ignoraran. Lo preservaron y lo utilizaron.

Todo esto cobijado por la prensa cómplice y beneficiaria del sistema.

Todo lo cual comenzó a gestar en los ochentas. Es natural que los mandos de los noventas para acá hayan surgido de aquel caldo. La policía no fue penetrada por la delincuencia, se le estructuró para delinquir, se le configuró una red de complicidades. Y el régimen de impunidad permitía que la aplicación selectiva de la “justicia” (la ley de Herodes) fuera un elemento de preservación del sistema.

No hay que evitar que corrompan a los cuerpos de seguridad. Es necesario desmontar una red criminal articulada y perfeccionada por décadas. Que así como las cucarachas sobreviven a la hecatombe, subsistió al cambio de régimen.

Hoy día, la UNAM y el Poli siguen protegiendo a los porros. Cuando los capturan saqueando comercios los directores de las escuelas son los encargados de su liberación. Aun hoy tienen permiso de sacar alumnos de sus clases para llevarlos a manifestaciones. Si secuestran camiones, desde puntos conocidos y anunciados, la policía no los detiene, los escolta, y se les deja el paso libre a los estadios. Las sociedades de alumnos que reciben “apoyos” de las direcciones son las de porros, no las de estudiantes.

El delegado de Tlahuac anunció públicamente que legalizará todos (sí todos) los predios irregulares en su demarcación. Marcelo Ebrard se comprometió a regularizar todos (sí todos) los taxis piratas (y lo está cumpliendo) que han sido instrumento de trabajo rateros, violadores y secuestradores; y que a diferencia de cualquier ciudadano no son detenidos aún sin traer placas.

Los ciudadanos tenemos que estar vigilantes sobre los beneficiarios de las redes de la corrupción. Y al gobierno le corresponde una labor de inteligencia que identifique a los jefes mafiosos por un lado, y potro la implantación de sistemas que limiten erradiquen las prácticas corruptas.


Saludos

Gabriel Glz
28 de Agosto
Comentario de: CARLOS A. CARRILLO [Visitante]
Totamente de acuerdo con el comentario de Diego Colín; sobre todo con lo expresado en el último párrafo.

Me parece que se complementa con el último párrafo del de campirano.

Órale, Diego y campirano...quizá ya estamos aquí tres de la verdadera nueva izquierda ciudadana.

¿Dónde firmamos?
28 de Agosto
Comentario de: Gabriel González F. [Visitante]
Para no usar la chocante expresión: se los dije. Es mejor utilizar: de eso ya habíamos hablado.

El "comandante" Sergio Humberto Ortiz Juárez. Presunto jefe del grupo de secuestradores que llevó a cabo (entre otros tantos) el secuestro, y asesinato, del joven Martí. Formaba parte del grupo creado por "el general" Arturo Durazo Moreno.

Para entender la crisis de seguridad que vivimos, el único hilo negro que hay que descubrir es el del Negro Durazo.

Tenemos que entender que la crisis del sistema de seguridad es parte de la transición misma. Que implica un cambio en la distribución del poder.

La nueva estrategia de seguridad debe pasar necesariamente por acotar, disminuir y finalmente desterrar. Todas las fuentes de poder y dinero obscuras. Éstas están en los grupos clientelares.

Es nocivo que interpretemos inexactamente las circunstancias del país para nuestros jóvenes.


Para terminar, otro botón de muestra:

14 de enero de 1982: doce cadáveres son hallados en el río Tula, en las cercanías de Ciudad de México. El autor intelectual de la matanza es Francisco Sahagún Baca, jefe de la Dirección de Investigación para la Prevención de la Delincuencia (DIPD), bajo las órdenes de Arturo Durazo Moreno, encargado de la policía del Distrito Federal en el sexenio de su amigo José López Portillo. Sin embargo, no estamos hablando aquí de la defensa de los intereses estratégicos del Estado mexicano. Para nada. Se trata, en el caso de estos presuntos encargados de la seguridad pública, de un siniestro contubernio con traficantes de drogas colombianos y de una red de complicidades criminales. Durazo y Sahagún Baca extorsionan tanto a sus agentes como se apropian del botín de los delincuentes. Es la “guerra sucia” en versión mexicana.

Roman Revueltas Milenio Domingo 17 de Agosto


Saludos


Gabriel Glz



09 de Septiembre

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