El minutario. Guillermo Sheridan

Archivos para: Marzo 2010

30 de Marzo


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El seguimiento dirá qué sigue

De acuerdo con un periódico que es como una golondrina que sí hace verano, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) ha creado una “Comisión Especial para el Registro de Corrientes Perredistas” (CEPERCP).

Esta Comisión informó que “para realizar este procedimiento, de mil 734 congresistas se presentaron mil 352 como avales, lo que forma parte del esquema de reorganización del Partido de la Revolución Democrática”.

Yo tampoco sé qué son los “avales” ni, francamente, entendí nada, como es obvio que el PRD tampoco, y su CEPERCP menos, sigamos adelante.

La CEPERCP declaró el pasado 18 de marzo que “hubo trampas en el proceso, como se había advertido semanas antes, al señalar que de esos avales 333 se presentaron sin identificación oficial, 118 firmaron por más de una expresión política y 45 no estuvieron en el listado referido.”

Sigo sin entender. Lo bueno es que la nota agrega:

“Ahora corresponde a la comisión de seguimiento decidir qué sigue”.

Menos mal. Así, así, así es que se gobierna.

Lo que sí parece desprenderse de la nota es que todas las corrientes del PRD hicieron trampa a la hora de registrarse como corrientes del PRD. Por ejemplo: “en el caso de Izquierda Democrática Nacional presentaron 294 avales, de los cuales 255 son congresistas, 73 presentan identificación oficial, 19 no aparecen en la lista de delegados al Congreso Nacional y 20 presentan doble aval a la expresión”.

(–Avr compñer, stá sté presentan doblaval alex presión, psssss.)

¿?

De la nota también se desprende que todas las corrientes del PRD siguen cobrando, gracias.

26 de Marzo


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Legalizar montañas

No me acuerdo en cuál de los muchos libros de Fernando Savater leí hace años un brillante argumento sobre por qué no se puede hablar de “legalizar las drogas” y, en cambio, sí de “despenalizarlas”.

Una gugleada no resolvió el asunto, pero sí me llevó a esta página web en la que Savater toca el tema en una entrevista:

Estoy a favor de la despenalización de las drogas, no de la legalización. Sólo se puede legalizar, autorizar o negar aquello que está en manos de la autoridad, mientras que las drogas están en el mundo. Es lo mismo que si prohibiesen a una montaña, porque hubiera muchos alpinistas que mueren subiendo a ella. Podríamos penalizar el acceso a la montaña, lo que no se puede es legalizar la montaña o ilegalizarla, porque la montaña no está en las atribuciones del jurista. Las sustancias de la naturaleza tampoco están en las atribuciones de los juristas. Las drogas están en el mundo, en la naturaleza, las fabricamos (estamos en el siglo de la química), y lo que podemos es penalizar su uso, arbitrariamente, que es lo que ocurre hoy, o despenalizarlo.

Si alguna vez la sensatez se diera cuenta de que desde el momento en que se prohibieron las drogas no se ha hecho más que aumentar su tráfico, las muertes producidas por ellas, su consumo, la seducción que ejercen por lo negativo y prohibido, sobre muchos jóvenes y otras personas... Si alguna vez los que inventaron la prohibición, que nació en los Estados Unidos, promovida no por médicos o higienistas preocupados por los daños que causa la droga —porque sólo causaban problemas a unas cuantas personas—, sino por las sociedades de ultraderecha americanas, que fueron las que promocionaron la persecución de las drogas, lo mismo que la prohibición del alcohol en su día; digo que si alguna vez Estados Unidos y el resto de los países, repiten en voz alta lo que dicen en voz baja cuando uno habla con los especialistas de estos temas, estarían de acuerdo en que todo esto es un disparate y que lo que hace falta es informar, educar, prevenir.

Pues sí, estoy de acuerdo, pero... ¿por qué no lo hacen? Las respuestas son mucho más complejas que la pregunta...

Me pregunto si la idea de “Bunny” es la solución. “Bunny” es un jefe policiaco en la –a mi parecer– fascinante serie televisiva The Wire (HBO) que, en la tercera temporada, presionado por sus jefes para disminuir la criminalidad que, a causa de la compraventa de drogas, azota la zona de Baltimore que le corresponde vigilar, propone una singular solución: los vendedores y compradores habrán de llevar a cabo sus negocios sólo en “zonas de tolerancia” a cambio de no ser perseguidos por la policía.

Cuando sus jefes se enteran de lo que ha hecho “Bunny”, ponen el grito en el cielo (porque, además, el problema se mezcla con la corrupta política local). ¿Cómo es posible que la policía tolere a los narcomenudistas y permita el tráfico de drogas a plena luz del día? ¿No es algo que va totalmente en contra de la razón de ser de la policía? Aunque, por otro lado, es un hecho que la medida propicia que los barrios mejoren su calidad de vida, que la delincuencia que va de la mano con el negocio descienda notablemente, que la gente vuelva a salir a las calles, que los negocios legítimos florezcan, etcétera.

¿Y cómo acabará el experimento? No se pierda el próximo capítulo...

24 de Marzo


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Un rector en apuros

La Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) fue fundada en 2001 por decreto del entonces jefe de gobierno, Lic. Andrés Manuel López Obrador. Es una universidad curiosa: practica el “autogobierno” por medio de un consejo formado por estudiantes y profesores en partes iguales. Rechaza ser evaluada por organismo alguno. No exige asistir a clases. No hay exámenes. La UACM no pondera las calificaciones obtenidas en el bachillerato por quienes aspiran a ingresar a ella: ingresa quien gana una rifa que se realiza ante un notario público. ¿Tuvo usted promedio de 6 en la prepa y ganó la rifa? Qué bueno. ¿Tuvo 10 y perdió? Bienvenido a la Ciudad de la Esperanza.

Según su página web, la UACM tiene mil 700 trabajadores académicos y administrativos y 9 mil 200 alumnos en cinco planteles. De acuerdo con sus cifras, hay en la UACM 156 trabajadores académicos y administrativos por cada mil estudiantes, mientras que la UNAM tiene 232. ¿Cómo interpretar esa diferencia? La misma UACM responde: cada estudiante le cuesta 70 mil pesos anuales, mientras que a la UNAM le cuesta 80 mil. La UACM, desde luego, es gratuita.

La UACM ha sido emplazada a huelga por su sindicato (SUTUACM), que exige un aumento salarial de “entre el 6 y el 8%”, mientras que la rectoría ofrece sólo el 3.5%. Esto se debe a que la UACM carece de los suficientes recursos, como lo ha denunciado airadamente su rector desde 2001, Manuel Pérez Rocha, nombrado por el señor AMLO.

Al rector lo incomoda, y con razón, que el gobierno de Jalisco destine “casi el 10% de su presupuesto” a la educación superior, mientras que el de la ciudad de México le destina sólo el 0.62%. Por eso hace una acusación grave: el gobierno del Distrito Federal y su Asamblea de Representantes (ALDF) “han incumplido con las obligaciones que la Ley establece para el financiamiento de la casa de estudios.”

A fines del año pasado, el rector pidió “en tiempo y forma” un presupuesto de 995 millones de pesos que incluye la “operación y puesta en marcha de nuevos programas académicos de gran valor para la ciudad de México”, desde una licenciatura en Ingeniería en Sistemas de Transporte Urbano hasta una Maestria en Defensa y Promoción de los Derechos Humanos. Pero la ALDF le otorgó solamente 655 millones. Una cifra que condena a la UACM a “la imposibilidad de realizar nuestras tareas y de cumplir las obligaciones que tiene con sus trabajadores”. El rector también acusa al gobierno del DF de haber dejado a medias la construcción de dos planteles y de haberle retenido “injustificadamente” 170 millones de pesos desde 2007.

Hasta el momento, ni el PRD, que tiene su poder la jefatura de gobierno y la ALDF, ni los abundantes foros en defensa de la educación pública, ni los miles de batalladores “colectivos”, ni las asambleas, ni la prensa “progresista” han interpretado la retención de ese dinero y la disminución en el presupuesto de la UACM como un atentado contra la educación superior pública y gratuita, laica y científica, popular y humanística.

Nadie ha dicho tampoco que la disminución al presupuesto ni la retención del dinero expresen desdén por parte del gobierno del DF a las instituciones educativas. Nadie ha dicho que el recorte se debe a la implementación de las políticas neoliberales que ya demostraron ser inoperantes y llevan al mundo al desastre. Nadie ha dicho que el gobierno del DF obedezca ciegamente las órdenes de la OCDE y otros organismos neoliberales. Y, desde luego, nadie ha dicho tampoco que lo que pasa es que el gobierno del DF desprecia a la educación porque lo que busca es conservar al pueblo del DF en la ignorancia para, de esa manera, explotarlo mejor y contar con mano de obra barata.

22 de Marzo


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Non menealle (Lucretivs I)

Erudita pesquisa llevome (nóteseme lo erudito) a los fértiles terrenos de mi nunca suficientemente ponderado amigo Titus Lucretivs Cari (99-55 a.C.) ¡Qué encantador y sabio paréceme! Citarelo en castellano, atento al penoso hecho de que un pequeño sector de los lectores desconocen, para su mal, los secretos del latín florido. Compensarelos, sin embargo, empleando la traducción -por más atenta que hállese al metro que a la fidelidad- del prolífico polígrafo y poeta don José Marchena Ruiz.

Encontreme, pues, en el fascinante De rerum natura (que, como su nombre lo indica, trata de todo), con el famoso Liber Quartus, canto que enfócase a las cosas de Venus, de lo venéreo y aun de lo venusino. Figura ahí una sensata lección que, de inmediato, ocurrióseme divulgar por la sabiduría de su consejo, y por si hubiere lector que la ignorase, pues versa sobre la inconveniencia de que la dama de uno menee excesivamente el (con perdón) tafanario cuando realiza el acto, so pena de alejar a la cigüeña y, peor aún, de pasar por casquivana frente al marido honesto:

No conviene que hagan las esposas
movimientos lascivos, porque impiden
hacerse la mujer embarazada
cuando con los meneos de las nalgas
la venus del varón estorba inquieta
y da oleadas con el tierno pecho;
la reja del arado echa del surco,
y el chorro seminal quita del sitio.
Por utilidad propia las rameras
tuvieron la costumbre de moverse,
por no hacerse preñadas con frecuencia
y porque al mismo tiempo los varones
tuviesen una venus más gustosa:
mas la honesta mujer no las imite.


Confío que habrá encontrádolo interesante el culto lector, y que no habrale pasado desapercibida la encantadora alegoría de la fecundación, tan agrícola, tan anunciadora de aquellas a las que tan afecto sería el posterior lirida mexicano, Ramón López Velarde, que, buen romano, al fin, amén de bucólico, propenso fue también a establecer símil entre la venus de sus damas (o rameras, con perdón) con la fecunda tierra, y entre su propio pene (con perdón) y el insistente arado...

18 de Marzo


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Cascarita

-Ira ira ira ira ira

-Psesk no te desmarks

-Taba desmarcado

-Ya juégale

-Ira pásala pásala pásala

-Chin

-Ora cabrón hijuetu chingamá

-Mams faul

-Cuál faul cuál faul ¿no estás viendo?

-Comkual faul inchi patadot

-¿Patísues una patadot?

-Chi patadón guey

-Ya ya ya ya ya

-Nuayes píritu deportivguey

-Mkaiknó

-¿Ontál crácter?

-Pseslok digo ¿ontá el puto crácter? ¿A ver?

-Psssssss

-Ira ira ira ira iraaaaaaaaaaaaaaa toy solo

-Ut nopsasinó

-Mcai keontí gonospué taba solit

-Pusestás viendo el ofsaidote

-Estaba adentro mams

-Pin chiofsaidote

-Aguas aguas ya dejn dipeliarsy defiendan

-Córrele cabrón ya ni corres cheput

-Tas bofiado

-Nuescos de correr sinue psarla

-Pásala pásala pásamela chinga

-Ut

-Aquí aquí aquí

-Bárrete bárrete

-Ut

-Bárrase cabrón culer

-Aguas cabroneeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeees

-Gol

-Chin

-Gol

-¿Ya vistes?

-Psí yaví ¿com nuibaber?

-Golaz.

-Ja ja ja jai treseru

-Not barres chiput

-Tas viendlas chicspiedrots

-Chiput esera tuombri

-¿Nostás viendo?

-No pusnó

-Ya ni pedo ánimuani manui manuimo

16 de Marzo


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El desencanto de Woldenberg

Acabo de leer El desencanto (Cal y arena, México, 2009), libro de José Woldenberg que contrapuntea siete semblanzas de escritores que “luego de ser militantes o simpatizantes comunistas” vivieron el ciclo “del encantamiento y el desencanto” (Koestler, Fast, Gide, Silone, Orwell, José Revueltas y Victor Serge, en ese extraño orden) con siete escenarios de la historia política mexicana, de 1972 a 2006, que le provocan una intensa decepción moral.

Sí, hay un desfase: muchos, muchísimos se “desencantaron” desde la década de los treintas. No sé si la tardanza de Woldenberg haya obedecido a que se hallaba en el vértigo del activismo, o a la particular evolución de la izquierda en México, o aun a la hibernación intelectual que fomenta la UNAM, pero esta es una de las cuestiones cruciales que el libro, me temo, no explica del todo.

Hubiera querido que el libro de Woldenberg estuviese a la altura de su épico desempeño al frente del Instituto Federal Electoral (IFE). Pero me temo que es un libro desaseado, con un sustrato narrativo latoso que avería la integridad de la reflexión. Con todo, el libro no escatima algo más meritorio: la honestidad moral. Un militante de izquierda que enumera errores políticos y desviaciones ideológicas, y los somete a escrutinio crítico, no es frecuente en nuestro país, y menos aún entre la izquierda --que se supone conoce el valor de la autocrítica--, tan adicta en México al status quo y tan autodotada de todas las absoluciones y coartadas.

Me asomé al libro, incitado por Roger Bartra, para conocer la revisión que hace Woldenberg del trato entre la izquierda y la UNAM, ese bastión que ya parece inexpugnable –quien lo diría-- gracias, entre otros, a… Woldenberg, uno de los fundadores del sindicalismo universitario. Que a la larga se haya desencantado no deja de acentuar la ingenuidad con que, en 1972, se pudo pensar que un sindicato en la UNAM iba a lograr resultados distintos a los habituales en el gremialismo mexicano por el mero hecho de ser de izquierda. A casi 40 años de distancia, luego de inumerables huelgas, el STUNAM es un negociazo clientelar administrado por un virrey vitalicio al servicio del PRD.

El capítulo dedicado al Consejo Estudiantil Universitario (CEU) es aún más devastador: fue “el 68 al revés”, es decir, la implantación del autoritarismo contestatario y la intransigencia que decidió abortar reformas que habrían “beneficiado a la más importante universidad pública del país y a la mayoría de los estudiantes” y que fueron detenidas “sin razón”, por un mero fervor epopéyico y la irracionalidad del “movimiento”. Muchos intelectuales y el partido que agrupaba a la izquierda (el PSUM) explotaron los beneficios políticos inmediatos de “la causa” y, al hacerlo, opina Woldenberg, agraviaron los principios de la universidad pública. Claro, a casi 25 años de distancia de la “refundación” que jamás ocurrió, los líderes del CEU, al servicio del PRD, cobran en el gobierno del DF, o en la misma UNAM y alguno –el más sincero– fue videograbado llenándose las bolsas con fajos de billetes...

El desencanto de Woldenberg se podría resumir en una frase de la carta que firmó con otros militantes que renunciaron al PRD en 1991, y que va contra “aquella vieja noción de que entre peor marchen las cosas en un país, mejor resulta para las fuerzas que buscan su transformación”. Este pragmatismo perverso es especialmente grave en el ámbito universitario. Las leyes que la izquierda le dictó a la UNAM desde 1968 han ascendido a dogmas de fe: la gratuidad, el pase automático, la quimera del acceso indiscriminado, el rechazo a las evaluaciones de cualquier índole (sobre todo las externas), la permisividad ante la ineficiencia, el activismo partidario, la entronización del ídolo contestatario… Un decálogo que la lastra en una improductividad tan profundamente reaccionaria en los hechos como alharaquientamente contestataria en la teoría.

11 de Marzo


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La UNAM en la historia

Recibí atenta invitación del Departamento de Información y Medios de la Coordinación de Humanidades para asistir a la inauguración del simposio “La UNAM en la historia de México”.

De ahora a noviembre habrá decenas de ponencias, diálogos y conferencias sobre la etapa moderna de la UNAM: sus coyunturas históricas, sus rectorados, los aspectos teóricos o jurídicos de su carácter. Inició el miércoles con la ponencia “La fundación de la Escuela Nacional Preparatoria” y terminará en noviembre, cuando habrá –entre otras– una mesa dedicada a estudiar al fértil Consejo Estudiantil Universitario (CEU) que se convierte así, de manera oficial, en uno de los “principales sucesos de la historia de México y del mundo en el desarrollo de la Universidad” (según reza la descripción oficial de los objetivos del simposio). Aún no se anuncia quién participará en esa sesión, aunque me atrevo a augurar que habrá entre ellos algunos actores de ese deplorable episodio, ahora transmutados en académicos y funcionarios.

Tampoco se anuncian, todavía, los participantes en la dedicada a analizar el rectorado del Dr. Ignacio Chávez. Me dará gusto estar entre el público, como estudioso que fui de su persona y de su rectorado, gracias a que Guillermo Soberón y Jaime Martuscelli me invitaron a ser co-responsable de la edición crítica del Epistolario selecto (1929-1979) del famoso cardiólogo y rector, tomazo que publicó El Colegio Nacional en 1997. Me incomoda que la mesa en cuestión vaya a titularse “Movimientos sociales y estudiantiles. La caída del Dr. Ignacio Chávez”. El Dr. Chávez estuvo lejos de caer, como cualquier dictadorzuelo. Para el caso, debería haber mesas tituladas “La caída de Pablo González Casanova” o “La caída de Francisco Barnés” o... El Dr. Chávez no cayó, fue aventado de la rectoría, físicamente, con lujo de violencia y vesania, por otro “movimiento estudiantil” aberrante.

Lo bueno es que habrá una mesa llamada “El periodo entre leyes (sic). 1934-1945” en la que quizás haya tiempo para analizar el conflicto entre el rector Manuel Gómez Morín –que también fue caído– y Narciso Bassols, así como el posterior debate entre Antonio Caso y Vicente Lombardo Toledano, y otras vicisitudes de las postrimerías del maximato que marcaron a la UNAM mucho más que otros temas que merecieron mesas especiales. Estaré también entre el público.

En fin, un sano simposio sobre la UNAM que, al estudiar la historia de sus problemas, supongo que habrá de reflexionar sobre sus actuales problemas (pues de eso se trata hacer historia), cosa que me parece encomiable.

El programa es nutrido e imposible de glosar. Los detalles pueden leerse en la página web.

Por cierto, el anuncio de esos “Siete coloquios sobre el papel de la UNAM en la construcción del México” (sic) describe su objetivo de esta manera:

El objetivo del Simposio La UNAM en la Historia de México es reflexionar, desde distintas perspectivas, el rol y el significado de la UNAM dentro (sic) de la Historia de México, y analizar la repercusión de los principales sucesos de la historia de México (sic) y del mundo en el desarrollo de la Universidad; así como discutir el impacto de la educación superior humanista, científica y laica en la construcción del México moderno.

Una línea temática común de estos coloquios será la del impacto de la educación superior laica, científica y humanista en la construcción del México moderno. Es por ello que el evento se remontará a la creación de la Escuela Nacional Preparatoria, origen del proyecto educativo del Estado liberal.

Estos estudios comprenderán una gama de campos como la historia política, la historia económica, la historia social, la historia intelectual y la historia de las ideas.

Diríase que ni “la educación superior humanista, científica y laica” ni “la educación superior laica, científica y humanista” incluyen el aprendizaje de algunas elementales reglas de la expresión escrita. Es una pena que un simposio de tal importancia sobre el “impacto de la educación” incluya impactar a la lengua castellana con esa redacción y con expresiones como “gama de campos”.

Aunque, claro, quizás no se trate de visible ineptitud para escribir en castellano, sino de un inaudito, e invisible, estilo de expresión...

El Dr. Ignacio Chávez

09 de Marzo


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El multifacético pedo

El mes pasado en el diario Milenio Ciro Gómez Leyva publicó un editorial titulado “Lo de Cabañas es pedo del gobierno, brother”.

Debutó así en los titulares de la prensa la voz “pedo” (del latín peditum). Tonante y elocuente, sustituyó de manera formal a las voces “cosa” y, en México, “onda”, y abrió un nuevo registro, libre ya de explicables reticencias. Somos del parecer que esto tendría que haber sucedido desde tiempo atrás, cuando, en los albores de la humanidad, la retumbante Bubao salvó al mundo con un pedo, o desde que don François Rabelais narró sus gigantescas peripecias, o cuando el paracleto Mozart logró atrapar uno, vivo, y se lo describió minuciosamente a su pícara prima, o cuando el gran Palinuro de México, descrito por Fernando del Paso, analizó sus posibilidades energéticas.

Y tantos otros, sin olvidar al primerísimo, a don Francisco de Quevedo y Villegas, cima de la lengua castellana, súperlirida rengo y Caballero de Santiago, que le otorgó carta de legitimidad y pasaporte al entonar su apología, haciéndolo principal protagonista de su nunca suficientemente citado Gracias y desgracias del ojo del culo, donde, entre otras cosas dice del “señor don Pedo” que

es tan importante su expulsión para la salud, que en soltarle está el tenerla. Y así, mandan los doctores que no les detengan, y por esto Claudio César, emperador romano, promulgó un edicto mandando a todos, pena de la vida, que (aunque estuviesen comiendo con él) no detuviesen el pedo.

Se trata, pues, de un sustantivo sincero que, no obstante, concita un comprensible incordio por escrito, proporcional solamente a su abundancia por hablado. Y aún siendo así, que algo tan desagradable como un pedo se encuentre tan preñado de usos, y atruene con tal asiduidad en la conversación cotidiana de México, obliga a que, superados los pudores, enfrentemos el asunto con profesional determinación y científica templanza.

Comencemos por reproducir la definición que aporta nuestra sabia Academia Mexicana de la Lengua:

Pedo (Quizá del español antiguo bebdo, bébedo 'bebido, casi embriagado', participio pasivo de beber, o del español pedo 'gas intestinal que se expele por el ano', posiblemente por alusión al mal olor del ebrio.), peda. adj. Borracho. || pedo. m. Borrachera. || pedo de monja. (Traducción del francés pet-de-nonne.) m. Golosina esponjosa hecha de masa de harina de trigo. || bien pedo. loc. Muy borracho. || echar de pedos. loc. Regañar, reconvenir. || ponerse alguien pedo, o ponerse alguien un pedo. locs. Emborracharse. || sólo pedo o dormido no se siente lo jodido. ref. Uno sufre siempre de lo que lo atormenta, excepto cuando está borracho o cuando duerme. Estas voces son malsonantes.

Sí, es encomiable la meticulosidad con que la Academia puntualiza que el tal “gas que se expele por el ano” es de naturaleza intestinal, cosa que subrayamos precautoriamente, con no más propósito que el de alejar la ansiedad que a algún lector puntilloso podría causarle la amenaza de que un gas expelido por el ano pudiere tener origen en sitio distinto al intestino, por ejemplo, un gas cerebral o pancreático, algo que, hasta donde se sabe, no existe, por lo menos entre gente humana. (Tampoco se puede dejar sin encomio que la Academia apunte que se trata de voces “malsonantes”, como si tuviera el pedo la opción de afinarse como un clavecín; ni que ese adjetivo sea perfecto ejemplo de la sutil sinestesia.)

Sosegada esa duda, reconocemos que los localismos anotados por la Academia se encuentran lejos de agotar su proliferación. ¿Obedecerá acaso a la resistencia de los académicos a mostrarse más duchos en el manejo, disección y anatomía de una voz canalla y de tan baja ralea (lo que quizás alguno quiso disimular con lo del “pedo de monja”, pastelera y simpática metáfora, pero remota del segmento de realidad que nos corresponde)? Discrepo, pues, a fe mía, el asunto no sólo debería haberse enfrentado con soltura lingüística, sino aún en sesión pública y solemne, y en el Palacio de Bellas Artes por lo menos, previa invitación al pueblo, para su ilustración, solaz y esparcimiento, y de ese modo aprovechar su popular sabiduría con objeto de amaestrar de una buena vez esta voz que de tantas y tan variadas maneras se ha convertido en depositaria milusos del carácter de este pueblo tan nuestro, centenario, bicentenario y –digámoslo de una vez– eterno.

Agreguemos pues, a los ya anotados por la Academia –aunque sin pretender agotarlos–, otros usos de esta voz proliferante que se expelen en cualquier esquina sin diferencia de edades, género, condición social, convicción política, raza o religión:

¿Qué pedo? Es un saludo, equivale a ¿qué hay de nuevo?

¡Qué pedooooooo! Expresa incredulidad, susto o asombro.

Qué pedooooooooooooooo, güey. Invitación al pugilato.

¿Cuál es tu pedo? Se pide a alguien que manifieste sinceramente el carácter profundo de sus intenciones.

Ya no sé ni qué pedo. Es expresión de angustia existencial en el dicente.

Ojalá, porque si no sería un pedo. Es decir, sería un problema de laboriosa resolución.

Te voy a decir cómo está el pedo. Prolegómeno para explicar a alguien la manera de proceder ante una situación determinada.

Armar un pedo. Crear un alboroto.

Armar un pedote. Crear un alboroto, pero de gran tamaño.

¡Qué mal pedo! Se dice después de que alguien armó un pedo, o un pedote. Por lo general, un desenlace desfavorable.

Yo estaba en mi pedo. Significa: “yo atendía mis asuntos; yo estaba en mis cosas”.

Hacerla de pedo. Exagerar algo sin causa justificada.

Traer algún pedo. Tener algún problema.

Traer muy buen pedo. Mostrar una actitud positiva en lo general.

Este libro es buen pedo.
Ejercicio sucinto de crítica literaria.

Iba hecho pedo. Es decir, se trasladaba a exceso de velocidad.

Se le atravesó un pedo. Cuando todo iba bien, apareció un obstáculo.

Luego de echarte todo el pedo. Dícese de algo que sucede cuando, luego de agotar un trámite cualquiera (sobre todo de carácter burocrático), una dificultad completamente imprevista hace su melodramática aparición.

Ese es el pedo. Puntualización necesaria en el desarrollo de un argumento.

Ahí está el pedo. Ubicación exacta del meollo de un tópico cualquiera.

Esto y lo otro y todo el pedo. Cuando un testimonio es de larga enumeración, se dice así para abarcar la sobreentendida totalidad de sus circunstancias (equivale a etcétera).

Cuando acabes tu pedo. O sea: una vez terminadas tus tareas.

Ponerse al pedo. Adoptar una actitud beligerante ante el pedo de otro.

Le cantó el pedo.
Le provocó, le incitó a liarse a golpes.

Tíranos un pedo, mamacita. Atenta solicitud de cariño a una dama que se ha quitado la ropa en un escenario frente a un público varonil.

A todo lo anterior habría que agregar, naturalmente, muchas otras voces malsonantes derivadas del sustantivo que a todos nos atañe. No es ocasión de hacerlo y carecemos del espacio necesario. Baste, a guisa de ejemplo, anotar un uso particularmente actual, gracias a la intensa vida política y social del país: el adjetivo pedero.

Pedero. Alguien (que puede estar pedo) siempre dispuesto a sumarse a un alboroto previo (es decir a un pedo) creado por otra persona (otro pedero, que puede también estar pedo). P. Ej.:

–¿Kestrá psandoai?
–Nsé. Gun pedo.
–Amos.

08 de Marzo


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Saquémoslos de la UNAM

Un dogma de fe entre las innúmeras izquierdas reza que el ejecutivo recorta el presupuesto a las universidades públicas porque el modelo económico neoliberal menosprecia a la enseñanza y desea mantener en la ignorancia a la población para tener mano de obra barata. Esta convicción ya estaba activa desde la ultrahuelga de la UNAM en 1999, cuando el señor López Obrador proclamó urbi et orbi que esa huelga tenía como objeto defender a la UNAM de “las medidas privatizadoras de Zedillo”.

En 1999, último año de Zedillo, el subsidio a la UNAM fue de 8 mil 771 millones de pesos (el 90% del presupuesto). El año 2000, el presupuesto fue de 10 mil 686 millones. En el 2010, el subsidio de 21 mil 753 millones permite presupuestar 24 mil 337 millones (la UNAM genera ingresos propios por 2 mil 583 millones. De esta cantidad sólo 21 millones y medio –es decir, el 0.09% del presupuesto– corresponden a pagos de inscripciones y colegiaturas). Si se considera que la inflación de 2001 al 2010 suma 40.51%, el subsidio no parece haber disminuido, a pesar de las variables.

El dogma proclama que “sin investigación científica y sin desarrollo tecnológico México carece de futuro” (o que, sin melodrama, tendría un futuro subordinado a la investigación y la tecnología de otros). La UNAM cumple en el 2010 cien años de propiciar un mejor futuro, fortaleciendo, sin duda, su presente. Sería interesante establecer la relación entre el subsidio y su capacidad para generar futuro. Se suele aceptar como una medida económico-social del desarrollo de las naciones la producción de graduados universitarios. Optimizar esto parecería la gran tarea de la UNAM.

En el año 2009 había en la UNAM 305 mil estudiantes, la tercera parte de los cuales son de bachillerato (cuya pertenencia a la UNAM es otro dogma de fe). Si se considera que el 61% del presupuesto de la UNAM (14 mil 859 millones) se destina a los salarios de los docentes, cada estudiante costó 48 mil pesos (sin gastos administrativos). Pero en 2008 lograron obtener su título de bachillerato menos del 20% de los estudiantes. En licenciatura es peor, pues lograron titularse 22 mil 825 estudiantes, el 8% de la matrícula. Si se acepta que el título profesional es indicador de eficiencia, cada uno costó unos 650 mil pesos. Y si se considera que la cantidad de doctorados es el indicador final de esa eficiencia (pues son los capacitados para investigar, generar patentes, desarrollar tecnología, propiciar futuro) cada uno de los 608 doctorados que la UNAM otorgó en 2008 habría costado 24.43 millones…

Pero es dogma de fe que la educación superior sea gratuita, incluso para quienes pueden pagarla (lo decretó Cuauhtémoc Cárdenas en 1998 cuando dijo que era la postura formal del PRD, y la UNAM lo aceptó), como quiere ser también dogma de fe que el ingreso a la UNAM sea automático y para todos. Claro, ingresar a la UNAM es una bandera política tan redituable como no puede serlo salir de la UNAM, que es lo realmente importante. Porque no se trata de meter más estudiantes, sino de sacar con su título a los que ya están adentro; como esto ya depende sólo del tesón individual, difícilmente podría convertirse en causa política.

Es interesante, por último, que el personal académico de la UNAM en el año 2000 sumara 29 mil 380 personas y que en el 2009 ya fueran 35,057. Si se piensa en que en el mismo periodo la UNAM doctoró a 4 mil 471 personas (un aumento del 15% entre el 2000 y el 2008) surge la paradoja de que el personal académico de la UNAM crezca más que la cantidad de doctorados. Y también sería interesante (pero eso no aparece en las estadísticas de la UNAM) conocer la relación entre el número de doctorados y el aumento de cargos de funcionarios y el aumento de sus salarios y autos y choferes. Y, para el caso, de la conjeturable relación que habría entre las colegiaturas que la UNAM podría cobrar (a los que pueden pagar) y el número de doctorados generadores de futuro que podrían becarse…

05 de Marzo


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Dice Sarukhán:

En su comentario para el El Universal, titulado “Nataciones escatológicas”, escribe el Dr. José Sarukhán algo que me parece importante divulgar, aunque no tenga ya remedio. ¿Para no cometer errores semejantes en otras partes, en el futuro? Pero… ¿hay futuro?

Hace poco recibí un correo electrónico de mis colegas que me dejó atónito y me recordó algunas situaciones de nuestro país. La nota relataba un estudio realizado en India, donde se reportaba que cada día la población de ese país “deposita” al aire libre (en las calles, en los campos de cultivo, en las carreteras, etcétera) un poco más de 100 mil toneladas de excremento humano. Sí, leyó usted bien, diariamente. Toda esa materia fecal acaba convirtiéndose en aerosoles que flotan en el aire o acaban escurriéndose a los arroyos y ríos. La nota afirmaba que no hay un río que cruce alguna población de cierto tamaño que no esté irremediablemente contaminado con materia fecal humana o de ganado, el cual en los números que deambulan por todos lados, contribuyen con una cantidad adicional muy importante (y que desconozco) a la de los desechos humanos. La lectura de esta nota me trajo a la mente un cálculo que yo hice hace algunos años sobre la cantidad de deposiciones similares que ocurrían (y deben seguir ocurriendo) en el área de la zona metropolitana de la ciudad de México, basándome en el número de casas que no contaban (y aún no cuentan) con acceso a redes de agua potable y de drenaje. En la actualidad (usando datos de Conagua) alrededor de 700 mil personas no tienen otra opción que defecar al aire libre, lo cual representa unas 30 toneladas diarias de excremento, que acaba también desecándose y convirtiéndose en aerosol o siendo arrastrado por las lluvias y, en el caso de algunas regiones como Chalco, probablemente infiltrándose por las grietas profundas de terreno, hasta los acuíferos que proveen de agua a los habitantes de esta área. Por esos tiempos, e incluso antes, había una frase probablemente acuñada por el doctor Biaggi (algunos la adjudican a otros personajes) –que de tan repetida ya era casi lugar común– de que si el excremento humano fuese fosforescente, la ciudad no requeriría de alumbrado público en las noches.

Pero ahora ese problema ha adquirido una forma más líquida y más dañina en cuanto a su acceso a los mantos acuíferos. El recurrente desbordamiento del llamado canal de La Compañía representa tanto un daño patrimonial y personal para quienes viven por debajo de su cauce, como a la salud de quienes han tenido que nadar, casi cada año, en ese mar de excremento y tiene repercusiones poco evaluadas en cuanto a su efecto en los acuíferos de esa zona, profundamente modificada por los asentamientos que nunca deberían haberse realizado ahí. En la primera mitad de los años 70, el llamado Instituto Auris del estado de México, me solicitó hacer un estudio y una evaluación del impacto posible de los planes de desarrollo urbano del corredor Texcoco-Chalco. La recomendación que mi pequeño grupo de análisis hizo fue la de no transformar una de las zonas de suelos agrícolas de primera con rendimientos récord mundiales de alfalfa, que no se podrían reponer en ninguna parte del país para convertirla en una zona urbana densamente poblada. ¿El resultado de esa recomendación? Una enorme nueva ciudad, sedienta, que ha hundido los suelos de la región y generado grietas profundas en la arcilla expandible de esos suelos, previstas por estudios de Fernando Hiriart, Marcos Mazari y otros expertos mexicanos en mecánica de suelos e hidrología. Nadie ha hecho caso de esa información y esas sugerencias. Estamos “cosechando”, si así se le puede llamar, el resultado de los intereses especulativos urbanos y políticos impuestos a la razón y a la información seria, sólida y bien intencionada de expertos nacionales. Y no será la única área en la que sigamos “cosechando” resultados como éste en el futuro.

03 de Marzo


Categorías: Minutario

Usted no es bienvenido

Hace poco, dos secretarios de Estado, los de gobernación y educación pública, aceptaron participar en el seminario “La reforma del Estado: un diálogo universitario” organizado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Tan encomiable como que acepten, es que la UNAM invite a funcionarios federales a participar de sus actividades académicas; tanto como deplorable que haya, en la misma UNAM, quien los expulse.

Mientras dictaba su conferencia, el secretario de educación recibió una sanlazariana de cartulinazos de parte de un colectivo llamado “Redes Universitarias” que profesa la fe pejelagarta en la UNAM y otras universidades públicas. Los carteles abreviaban el credo básico de esa fe: por el mero hecho de serlo, las universidades públicas y “gratuitas” son la salvación de la patria; todos los jóvenes –también por el mero hecho de serlo– merecen sitio en ellas. (Esta fe, desde luego, contiene entre sus dogmas la convicción de que el presidente recorta el presupuesto a la UNAM porque su modelo económico neoliberal aborrece la enseñanza pues le interesa mantener en la ignorancia a la población para contar con mano de obra barata.)

Por lo pronto, es de celebrarse que los activistas hayan optado por mostrar sus cartulinas sin impedir al secretario el uso de la palabra, algo que hasta hace poco habría parecido impensable aun en el marco de un acto académico en los que privan la tolerancia y el derecho a discrepar. Un avance en la simbología de los modales, si se quiere, pero que no deja de incluir cierta conciencia de la responsabilidad que deriva del auténtico espíritu universitario.

En cambio, al llegar al Instituto, el secretario de gobernación fue increpado por un grupo. Un señor que se declaró estudiante de posgrado le impidió el paso y le soltó un ameno borbotón que incluyó la frase: “En la UNAM usted no es bienvenido.” Al fin de la algarada, el secretario retomó el paso hacia su cita. “¿Por qué me das la espalda?”, protestó ofendido este estudiante convencido de ser la raza, el espíritu y el habla de 350 mil personas y de 100 años de historia.

Como se sabe, este tipo de megalomanía capricante –la que permite a un individuo metamorfosearse a voluntad en Universidad Nacional–, dejó de ser chistosa en la huelga de 2000, cuando un puñado de similares lo hizo durante 10 meses. Que ese impulso perdure 10 años después, recuerda la susceptibilidad que sufre la UNAM a ser expropiada (en espíritu, y a veces en cuerpo) por voluntaristas que se ostentan como administradores de su pureza.

El estudiante de posgrado carece del pundonor que mostró el mismo día, en otra confrontación entre gobernados y gobernantes, la señora Luz María Dávila. La señora Dávila, madre de dos víctimas de la masacre de jóvenes juarenses, encaró al presidente Calderón –que cometió y reconoció el error de tratar de “pandilleros” a esos muchachos– y le espetó: “yo no le puedo decir bienvenido porque, para mí, no lo es”. La señora enfatizó su individualidad con el empleo reiterado de la primera persona, de su primera persona, la que precisamente deriva su fortaleza de su carácter subjetivo, la que presume que existen los otros y que pueden pensar de manera distinta…

Qué lección para quienes el pronombre “yo” incluye multitudes.

02 de Marzo


Categorías: Minutario

Tribus del mes

Por Anselmo Guiú (doctor en periodismo combativo).

Tenemos a mis espaldas que de un mes para acá las multiplicadas izquierdas del PRD han parido algunas nuevas tribus que buscan la unidad de las izquierdas.

Estas tribus se suman a otras tribus como Nueva Izquierda (sic), Izquierda Democrática Nacional (sic), Foro Nuevo Sol (sic), Democracia Social (sic), Movimiento por la Democracia (sic), Movimiento Cívico (sic), Red de Izquierda Revolucionaria (sic), Alternativa Democrática Nacional (sic), Unidad (sic) y Renovación (sic), Izquierda Social (sic) y otras que buscan lograr la unidad de las izquierdas.

1. Diálogo por la Reconstrucción del País (sic)

Esta agrupación sustituye al Diálogo para el Frente Amplio Progresista (sic) que, a su vez, sustituyó a la Coalición por el Bien de Todos (sic). Participan en ella los partidos de las izquierdas llamados Partido de la Revolución Democrática (sic), Convergencia y Partido del Trabajo (sic). Pero con la novedad de que apenas se habían unido los tres partidos cuando se pelearon porque algunos apoyaban crear alianzas con el partido de la derecha y otros no querían.

A raíz de este conflicto, el Diálogo por la Reconstrucción del país se dividió en...

2. Red Nacional por la Unidad de las Izquierdas (sic)

Esta Red tan sincera (cuyo apelativo anuncia a la vez su propósito y su fracaso) busca “recuperar los nexos de la institución con la sociedad e impulsar cambios nacionales”. Sus fundadores son los señores Alejandro Encinas, Pablo Gómez, Alejandra Barrales y otros diputados, senadores, jefes de gobierno o jefes delegacionales.

El Sr. Encinas rechazó que la nueva Red sea “una asociación de damnificados de las corrientes políticas o del aparato partidario”. Más bien se trata de reconocer que el PRD “ha sido incapaz de canalizar el descontento social” a causa de que su dirigencia nacional carece “de una línea de conducción sólida”.

Dado lo anterior, la nueva Red se propone acceder al poder por la vía electoral y lograr

...la transformación social, económica y política de nuestra nación. Quienes suscribimos estos planteamientos nos haremos cargo y seremos actores del cambio con el pueblo mexicano, acompañados del impulso de los movimientos sociales y la lucha parlamentaria, contrario a aquellos grupos oligárquicos que han optado por la entrega de los recursos nacionales y contra el Estado laico, libre y democrático.

La otra cosa a la que la Red Nacional por la Unidad de las Izquierdas (sic) aspira es a nombrar al Sr. López Obrador candidato para la presidencia de México en las elecciones de 2012.

Las izquierdas manifestaron su beneplácito.

3. Frente de Izquierdas (sic)

Por su parte, líderes del PRD de las corrientes de las izquierdas llamadas “Unidad y Renovación” (Unyr), así como de la corriente de izquierda llamada “Izquierda Social” (IS), corrientes que a su vez aglutinan varias corrientes de izquierdas, dieron a conocer la creación del “Frente de izquierdas” (sic).

El Frente de Izquierdas (sic) pertenece a los líderes Valentina Batres y Armando Quintero, quienes rechazaron que la nueva tribu se esté sumando a la cargada electoral del 2010. Sus objetivos, aclararon, además de unir a las izquierdas, son “retomar la bandera de la lucha social más allá de la política con fines electorales” y “consolidar los esfuerzos de organizacion social y popular que se desarrollan en el país y la ciudad de México”.

Las izquierdas manifestaron su beneplácito.

Seguiremos al pendiente.





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