El minutario. Guillermo Sheridan

08 de Febrero


Categorías: Minutario

Invencibles

Luego de recibir los 8 mil 529 millones de pesos que les entrega el erario por concepto de financiamiento público y para sus gastos de operación para el presente año, y luego de realizar unas cuantas discusiones teóricas y prácticas, los partidos políticos PRI, PAN, PRD, PANAL, PVEM, Convergencia y PT decidieron aliarse y presentar un frente común en las futuras elecciones.

“Las coaliciones son válidas en la democracia”, dijeron al unísono los voceros de los partidos, que explicaron que esta alianza busca aprovechar la “situación coyuntural” con objeto de “asegurarnos el triunfo en las próximas elecciones”.

Los voceros de los partidos declararon que participan de la alianza “sin que ello suponga que ninguno de nuestros partidos renuncie a su ideario.”

“Sabemos que esta alianza es un engendro multiparido, una quimera horrorosa, un híbrido vergonzoso, una contrahechura lamentable y, en suma, un ornitorrinco” –agregaron–, “pero de acuerdo con nuestros sondeos de opinión lograremos aproximadamente el 100% de los votos.” En caso de que así suceda, los partidos dijeron que su alianza “podría prolongarse hasta el 2012 y, quizás, hasta el 2036”.

Para terminar, los voceros de los partidos anunciaron que “Nuestros adversarios no podrán impedir que triunfemos ni que, con nosotros, triunfe México”.

05 de Febrero


Categorías: Minutario

Haciendo agua

Hace unos cinco años publiqué un comentario en Letras Libres que se tituló “Tsunamierda”. Dice así:

La ciudad de México se encuentra peligrosamente próxima a convertirse en un gran lago de mierda. Esto no está dicho en el sentido figurado ni es metáfora de la atmósfera desaseada que se respira en la política y en la moral del país. Es un hecho científico (en serio).

Según la prensa del naciente abril (de 2005) —que cita a varios técnicos—, los veinte millones de habitantes de la ciudad generan DOS MILLONES Y MEDIO DE LITROS POR MINUTO de "aguas residuales", para emplear ese púdico eufemismo. Ese turbulento horror, en principio, es evacuado por un río llamado (enigmáticamente) de Los Remedios, y por el vetusto Gran Canal, y por el "Drenaje Profundo", de cuya desembocadura sólo se informa que se ubica en el gracioso cuanto próspero vecino estado de Hidalgo.


Pues resulta que se ha averiado la necesaria pendiente que debe existir para que todo sistema de desagüe (trátese de río, canal o tubo) opere con eficacia. Esto obedece a la calidad del suelo, o mejor dicho, a su falta de calidad. Elástico, chicloso, inestable, inescrutable, sísmico y, en suma, dado al berrinche, nuestro suelo es reflejo de la psique nacional. A eso se agrega, claro, la sobreexplotación de los mantos acuíferos, que hunde al Zócalo cinco centímetros al año, y treinta a Chalco. Esa sobreexplotación, claro, a su vez obedece a la explosión demográfica y al aumento de la migración a la capital de miles de personas que, claro, se enteraron de que en la ciudad de la esperanza se regala dinero. También se debe a que, en legítimo ejercicio de sus usos y costumbres, a los esperanzados les gusta echar basura, tapar alcantarillas y provocar inundaciones. Resultado: la basura redujo el drenaje profundo al 50% de su capacidad. Por si fuera poco, es imposible desazolvarlo o darle mantenimiento, pues a nadie se le ocurrió que iba a ser necesario hacerlo (supongamos que se pudiera limpiar en veinticuatro horas: ¿dónde se esperan los 3,600,000,000 de litros de un día?).

El suelo inestable y la basura han acabado con la necesaria pendiente para que fluya el drenaje, y el talud comienza a invertirse y a devolver las aguas negras a la ciudad. Eso explica los espesos hedores que emanan de las alcantarillas y hacen ya irrespirable el centro de la urbe. Esta "contrapendiente" delata el esencial error de los ingenieros que, hace unos años, supusieron que el Valle de México siempre estaría más elevado que el Estado de Hidalgo, y gastaron miles de millones en una obra que debutó como salvación y acabó como amenaza (como tantas instituciones nacionales). Cuando el "agua" se comenzó a regresar a la ciudad, en 2002, los gobiernos de la urbe injertaron un sistema de bombeo (cuarenta millones de dólares) para revertir la corriente. Fue pronto rebasado, y el regüeldo se repite con mayor fuerza desde entonces. Cada temporada de lluvias se agrava el problema, pues sus aguas también viajan por el drenaje profundo, toda vez que (como es uso y costumbre) secamos los lagos, entubamos los ríos y los no entubados sólo sirven para echarles perros muertos.

En resumen, según la asambleísta Marta Delgado (Reforma, 10 de abril de 2005) "un colapso del Emisor Central, columna vertebral del Drenaje Profundo, puede ser inminente. Las consecuencias podrían ser graves para cerca de diez millones de personas del oriente y centro de la ciudad." Tal cual. Como el Sistema de Drenaje Profundo carece de presupuesto, la Asamblea del DF ha propuesto a Protección Civil que diseñe un "programa de emergencia" para cuando suceda lo que desde ahora podemos llamar el tsunamierda.

El Sr. López Obrador prefirió gastarse miles de millones en otro tipo de vialidades. Son obras que se ven y se sienten, aéreas y monumentales, inaugurables y esplendentes. Pedantería de riquillo, optó por ponerle balcones de marmolina a la casa mientras los baños se desbordan. Se entiende: ¿cómo hacer campaña con un lago de mierda? Bien mirado, es hasta una inversión: cuando llegue la catástrofe, el Presidente se pondrá un traje de buzo, visitará el desastre, girará instrucciones, dirá que se trató de un complot y, entre la ovación popular, repartirá papel higiénico (con logo).

Luego, en este blog, el 20 de julio de 2007, redacté este agregado:

Desde que asumieron el control del DF hace diez años, las autoridades perredistas ignoraron el gravísimo problema del drenaje profundo.

Los llamados del presidente Calderón a enfrentar ese problema han sido interpretado airadamente por el jefe de gobierno Ebrard y sus bejaranos como una intrusión a un territorio, el DF, del que se asumen propietarios (y en el que los ciudadanos son apenas inquilinos).

Hay una idea de la territorialidad muy curiosa: que el PRD gobierne la capital se entiende no como una convivencia de poderes al interior de una federación, sino a) como una expropiación justiciera, y b) como una anticipación del porvenir nacional. De ahí a que el DF sea declarado “territorio libre de México” sólo falta un pálpito cursilón, semejante al que cometía el CEU cuando por apoderarse de los edificios de la UNAM se sentía concesionario de su espíritu. Es lo mismo que hay también detrás de esas “pintas” que llenan la aguerrida delegación Tlalpan: “Calderón espurio, Tlalpan te repudia”, como si Tlalpan y sus tlalpeños fueran tan unánimes como para ya no distinguir entre continente y contenido.

Volviendo al tema: el interés del presidente Calderón porque la ciudad de México no haga agua –ni realidad la pequeña ficción cataclísmica que aventuré hace unos días– ha sido traducida con la extraña máquina monolingüe del PRD como “injerencia” y “falta de respeto”.

La culpa, como siempre, es de “los otros”: hace años que el gobierno federal –chillan los bejaranos— no aporta dinero para realizar obra hidráulica en el DF. Callan que el legítimo Obrador haya preferido durante su gestión gastar billones en que avanzaran los automóviles aéreos a que corriese la baja mierda: el Legítimo siempre fue hombre de elevadas miras.

Detrás de las ofensas que percibe Ebrard en el interés del presidente, palpita la convicción perredista de que las urnas no eligen autoridades responsables, sino que otorgan certificados de licitud y títulos de propiedad. Se nota en su hoja parroquial, que declara: “La Presidencia de la República tendría que estar consciente de que en la elección del año pasado su titular obtuvo 27 por ciento de los votos en el Distrito Federal, frente al 58 por ciento logrado por López Obrador.”

¿Qué tiene que ver eso con la inminencia de la mierda? Cuando el canal del desagüe decida hacer turismo ecológico y viaje al centro de la ciudad de México, espero que el 58 por ciento de sus votos se dirijan a la urna que les corresponde.

Foto tomada de: La crónica de hoy

03 de Febrero


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Como dicen los clásicos

Un señor llamado Jota Jota fue a un sitio llamado Bar Bar donde le dio un tiro tiro en la cabeza a Salvador Cabañas, un futbolista. El alboroto subsecuente es asombroso. El resto de los horrores que sacuden al mundo y al país se disuelven ante lo ocurrido a un –como decían los clásicos— “ídolo de la afición”.

Según las crónicas, el Sr. Cabañas y su agresor se encontraron en el baño de caballeros de ese bar tartamudo. El señor Jota Jota reconoce al ídolo de la afición mientras éste –como dicen los clásicos– “hace sus necesidades” y le reclama que no meta más goles, o bien, que meta demasiados. En todo caso, como decían los clásicos, ambos caballeros “se hicieron de palabras”.

Ahora bien, las palabras de que se hicieron son muy interesantes. Luego del reclamo, el ídolo de la afición le pregunta a su agresor: “¿Y tú quién eres?” (pregunta retórica que incluye la respuesta: “tú no eres nadie, mientras que yo soy un ídolo de la afición”). La adrenalina sube, los gallitos sacan los espolones y el señor Jota Jota revira una respuesta que condensa con diafanidad las tribulaciones de la psique patria:

Yo soy el hijo de la chingada que te va a romper tu madre.

Para empezar, la opinión que tiene el señor Jota Jota de su señora madre, más allá de su veracidad, no es tan asombrosa que la que tiene de sí. Sería divertido leer la traducción que habrá hecho la prensa paraguaya, de donde es originario el ídolo de la afición, al narrar el percance.

Acto seguido, el señor Jota Jota saca la matona y la apunta a la cabeza del ídolo. Éste, arrebatado por el vértigo de la testosterona, enfrenta al señor Jota Jota y le dice:

¡Tírale, tírale si tienes muchos huevos!

CORTE A: El ídolo (como dicen los clásicos) “se debate entre la vida y la muerte”.

CORTE A: Los empleados del bar, los parroquianos, los mirones, los policías contaminan (como dicen los clásicos) “el escenario del crimen” y alguno hasta se lleva de “recuerdo” el casquillo percutido.

CORTE A: El pistolero y su guarura (como dicen los clásicos) “se dan a la fuga”.

CORTE A: Los peritos policiales por fin logran sacar a la gente del escenario del crimen, toman fotos, se quedan mirando con aire pericial.

CORTE A: Un locutor dice que la noticia del balazo (como dicen los clásicos) “ha sacudido a la sociedad”.

CORTE A: Al escuchar lo anterior, la sociedad efectivamente se sacude. Una hora más tarde llegan al hospital los primeros pederos que dicen venir (como dicen los clásicos) a “manifestar su solidaridad”. Se paran afuera del quirófano, echan lágrimas y porras, traen un crucifijo de tamaño natural en el que Cristo porta la camiseta del América, etc.

CORTE A: La fábrica de triangulitos amarillos numerados, donde el gerente dice: “Nos encargan series de triangulitos que vayan del 1 al 500. Hay que contratar más personal.”

Por último: no ha de ser fácil ser policía en México, un país en el que el concepto “escenario del crimen” es tan grande como el país y donde la violencia es un artículo de primera necesidad.

02 de Febrero


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Pantone 195 C


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UNAM: Salarios

Decía la semana pasada que, a mi parecer, el espíritu de la UNAM se debilita si tienen mayores ingresos los funcionarios y los académico-administrativos que los maestros y los investigadores, pues se crea una práctica del poder, una politización, una desacademización. ¿Qué ingresos son esos?

De acuerdo con la página de transparencia de la UNAM (www.transparencia.unam.mx) sus profesores e investigadores mejor pagados son los titulares C de tiempo completo, los TCTC. Llegar al nivel TCTC toma, en teoría, por lo menos 15 años de trabajo y productividad, pues hay que ascender por ocho niveles previos ganando concursos abiertos, concursos cerrados o cerrados abiertos (que los hay), mientras que un funcionario puede ser nombrado de un día para otro. Luego, difícilmente puede llegarse al nivel TCTC sin doctorado, pero en cambio se puede ser director de un instituto con sólo el grado de bachiller, y rector con 10 años de antiguedad académica.

Según la sección “Puestos académicos” de la página, los académicos mejor pagados, los TCTC, reciben un sueldo neto de 15 mil 826 pesos al mes. La sección “Puestos de funcionario” muestra que el funcionario con el salario más bajo de la UNAM, el “Supervisor de escuelas incorporadas”, recibe 13 mil 558 pesos al mes, es decir, sólo 2 mil pesos menos que el académico mejor pagado. El tercero peor pagado de la larga lista de cargos (el “Subjefe de departamento) gana 17 mil 179 pesos, que ya supera al TCTC. De ahí en adelante, en los 41 niveles que le siguen, todos los funcionarios de la UNAM tienen salarios netos más altos que un TCTC. Un “Delegado” gana un poco más que el doble (32, 717 pesos) y un “Jefe de unidad” el triple (45,222 pesos).

Por otro lado, aunque esa página de transparencia no lo dice -pues sólo anota sueldos netos-, el TCTC recibe una compensación por antiguedad y puede recibir estímulos económicos a la productividad académica. Un TCTC con 30 años de antiguedad recibe casi 13 mil pesos mensuales por ese concepto. Y si tiene el nivel más alto en el sistema interno de estímulos –previa solicitud y previa evaluación cada tres años- recibe 34 mil más. Suman unos 61 mil pesos netos, más que apropiado para ingresar a la “justa medianía”, sí, pero menos de lo que gana un “Coordinador de gestión” que recibe 64 mil 273 pesos al mes.

Además, puede ser uno de los 3 mil 374 investigadores de la UNAM que reciben estímulos económicos del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del CONACyT, cuyo nivel más alto aporta unos 20 mil pesos, siempre y cuando salga airoso de las evaluaciones (bastante más estrictas que las de la UNAM). El SNI lo sube al rango de los 80 mil mensuales, que ya es un lujo, aunque inferior al que recibe un director de facultad o instituto que, a sus 70 mil netos mensuales, suma compensación por antiguedad y (si quiere) estímulos de la UNAM y del SNI; e inferior también al de cinco funcionarios de la UNAM que ganan 103 mil, a doce que ganan 138 mil y el rector, que gana 142 mil. Claro, hay varios funcionarios de esta jerarquía que además de sus 138 mil netos al mes y su antiguedad reciben los más altos estímulos internos, para sumar 185 mil, y aun piden el apoyo del SNI para alcanzar hasta 205 mil netos y ganar no sólo más del doble que el académico mejor pagado, sino más que el rector, que los diputados y hasta el presidente de la república. Son los que además de sus tareas administrativas y políticas juran al SNI que dedican por lo menos 20 horas semanales a sus tareas académicas. Y son los que ya van a moderar sus gastos de representación...

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Dibujo de Guillermo Sheridan por Lorena Howard