Correo fantasma. El blog de José de la Colina

Archivos para: Abril 2010

29 de Abril


Categorías: Correo fantasma

El legislativo trabaja

Tal como desmuestra esta foto desde ahorita mismo inmarcesible es evidente que nuestros legisladores sí trabajan, pero en cosas importantes, no en bagatelas como la reforma del Estado o la ley antisecuestros o el homenaje a un escritor, un pintor o un intelectual (por cual). A ellos, responsables hasta el sacrificio de su precioso tiempo, les importa lo eterno: el corazón infantil, de ahí que homenajeen al niño más veterano en niñez de México, quizá del mundo: a Chabelo, que “ha dado diversión y entrenimiento a cinco generaciones de mexicanos”.

(Foto de Lucía Godínez en el El Universal)

26 de Abril


Categorías: Correo fantasma

Tepito 'in progress'

Noposí, mi estimado –me dijo el taxista filósofo mientras, a vuelta de rueda y mirando hacia todos lados en prevención del “cristalazo”, atravesábamos el populoso barrio de Tepito en el heroico, jadeante vochito, o quizá bochito, pues nunca he sabido cómo hay que decirles a esos automovilitos–, este barrio además de bravo, según canta su veraz leyenda, ¿a poco no?, es también como quien dice una progresista corte de los milagros, pues aquí, como ya decía mi abuelita (y lo decía con orgullo, pues era originaria de acá mero), aquí pueden robarle a usted los calcetines sin quitarle los zapatos, así de desarrollada y sofisticada tienen buti de tepiteños la técnica inventada por el dios Caco. Lo cual además se dobletea con otra avanzada técnica que es la del comercio, ya que por la misma razón aquí puede usted comprar de todo, desde precisamente calcetines, hasta, pongamos por caso, un yate con alberca incluida y licencia para cruzar en magnificiente crucero de placer los meridianos y los paralelos con lujosa amante de ocasión al lado y papa algo más que la foto. Con decirle que ahora hasta resultó la novedá de que también puede usted comprar datos. Posí, mi buen, como lo oye: datos, desde los oficiales hasta los personalísimos. Y déjeme contarle al respective del asunto que aquí, según informó el IFAI, o séase el Instituto Federal de Acceso a la Información, cualquier secuestrador, sea profesional o amateur, puede adquirir, por un puñado de dolarucos, miles de datos de la familia de usted y de su domicilio y su teléfono y sus huellas digitales y la clave y las cifras de su cuenta de banco, con lo cual la delincuencia organizada, o de la otra (que no canta mal las rancheras), lo puede asaltar o secuestrar limpia y rápida y hasta delicadamente a usted o a cualquiera de sus seres queridos en menos tiempo que el de un parpadeo. Ahí tiene usted, mi buen, para que luego no se diga que el país no progresa: podemos decir, con un orgullo paralelo al de mi abuelita, que tenemos una delincuencia de todos los niveles, incluidos los mejores del mundo, desde los elementales robo y venta de calcetines hasta el refinado fraude milloneta y el supertecniquísimo secuestro de tal o cual miembro de su parentela de usted, si es que no, ya de una vez, de la parentela completa… Noposí.

22 de Abril


Categorías: Correo fantasma

Don Evo versus los pollos

A Evo Morales las "vivencias y experiencias", que son una cosa y otra cosa, no hay que confundirlas ni que confundirse, vaya, lo han llevado por el camino de la pasión política a la pasión científica y ha descubierto, es decir: ha vivenciado y experimentado, que el capitalismo ya está sentenciado a muerte porque sus despreocupados súbditos, en lugar de rendir culto a la "madre tierra” y comer las patatas (las papas) con sus respectivas cáscaras, las comen peladas y además holandesas y de granja industrial, de tal modo que casi todos los europeos (que son casi todos ellos capitalistas, por supuesto) resultan calvos, y para acabar de desgraciarse se vuelven jotos, es decir –añadió haciendo una incursión en el lexicón filosófico– “tienen desviaciones en su ser como hombres”, porque comen pollos que “están cargados de hormonas femeninas”; y esas desviaciones en la nutrición, unidas al consumo de alimentos transgénicos, están llevando hacia su final inminente a la parte de la humana especie que vive bajo la bota capitalista.

A continuación de estas rigorosas meditaciones entre genéticas, nutriológicas y políticas, el brillante mandatario y pensador boliviano sacudió leoninamente su abundante cabellera probando así que por no comer pollo ni transgénicos, ah, y también por no beber Cocacola, nunca será imperialista, ni calvo, ni joto, vaya.

19 de Abril


Categorías: Correo fantasma

Chest en el centro del mundo

G.K. Chesterton

Allí, enorme, ventrudo, despeinado por el viento, sentado en una banca a la orilla de un parque londinense y entre papeles que le desbordan de un bolsillo o que reposan junto él despues de haber sido fatigados por su escritura manual, se puede ver al escritor Gilbert Keith Chesterton (Londres, 29 de mayo de 1874 – Londres, 14 de julio de 1936) leyendo su cuaderno de notas en quién sabe qué día de los años treinta del siglo XX, y puede jurarse que mientras lee escucha cuanto le rodea: el zumbar del tránsito automovilístico, la perorata del predicador amateur, las risas de los niños, el mascullar de un cockney borrachín, el rumor de las no lejanas frondas y acaso el primer ¡cucú! del primer pájaro que canta el inicio de la primavera y que, según una tradición del periodismo británico, será mañana reportado al Times por cualquier ciudadano que fue el primero en escucharlo.

Novelista, cuentista, poeta, ensayista, periodista, Chesterton en su Londres se consideraba en el centro del mundo porque, como dijo Jules Renard hablando de su aldea, el centro del mundo está en cualquier parte. Celebraba que lo milagroso estuviera en la realidad cotidiana: en la casera vulgar lechuga que es un pequeño y quieto mar vegetal, en las nuevas mil y una noches árabes albergadas en cualquier noche del Londres secreto, o en el corazón de la chiquilla pobre, pelirroja sin duda que, acaso en esa misma tarde de la foto, pasó frente a Chest llevando en un destartalado carrito a otra más pequeña y que (reinventando sin saberlo el dicho de Wilde de que la Naturaleza imita al Arte, y no al revés como quiere el lugar común) explicó al escritor maravillado: “Estamos jugando a que mi hermanita es mi muñeca”.

Esa es mi favorita foto de escritor, aun si en ella a Chest se le ve leyendo y no escribiendo. Es un espléndido icono del escritor al aire libre, que mientras lee su propia escritura también oye, y en algún modo lee, al despeinador viento de la estación más revuelta del año. El viento nunca es visible pero lo vemos y leemos en las frondas que agita, en las ropas que danzan colgadas del tendedero de la azotea o en el cabello violentamente despeinado del señor que, corpulentísimo como un G. K. Chest habitual, está sentado a la orilla de un parque de una cualquier ciudad del centro del ilimitado mundo… que no tiene centro pero los tiene todos.

El autor de prodigiosas historias preborgesianas, como las de las novelas El hombre que fue jueves y La esfera y la cruz, como las de sus innumerables cuentos entre policiacos y fantásticos y como las que prodigó en su muy fecunda carrera de articulista, charlista, conferencista y polemista, Chest descubría el milagro en la realidad más cotidiana y vulgar. Su filosofía era una alegre estética de la fe cristiana: si su amigo y contrincante ideológico, el socialista George Bernard Shaw, afirmaba que la historia de Jesucristo era demasiado bella para ser verdadera, él respondía que precisamente era verdadera por ser tan bella. Para él los sueños, los mitos, las fábulas y los cuentos eran más confiables que los libros de Historia, y, cristiano total, pero no convencional, simpatizaba con el feroz Danton porque había dicho, poco antes de marchar hacia la guillotina (por decreto de la revolución iniciada por él y otros), que era un crimen despojar al pueblo de sus sueños y sus mitos.

Lo etiquetaron como escritor moralista, pero su moral arraigaba en su alegría de vivir y en la idea de que, diariamente y a través de los menudos hechos, cada hombre debía hacer que el sacrificio del Cristo justificase nuestro estar en el mundo; y aun si a veces admitía que algunos de sus artículos se acercaban a ser sermones católicos, siempre los escribió con un espíritu de juego que admitía y aun exaltaba todas las contradicciones. Miembro de su partido unipersonal, podía de pronto declararse partidario de quienes combatían sus ideas o adversario de quienes las compartían. Su fe no lo eximía de sentirse socialista a su modo, y así, durante la guerra de los boers, Chest, inglesísimo, se puso del lado de los boers por no estar de acuerdo, dijo, con la política imperialista de su propio país; y cuando las autoridades de la higiene pública decretaron rapar a las niñas de los arrabales londinenses para evitarles la suciedad y los piojos, disparó un vibrante poema en prosa disfrazado de artículo periódico en el que llamaba a la desobediencia civil en defensa de la integridad capilar de las niñas (sobre todo las pelirrojas) y defendía una revolución social que pusiera cuartos de baño en las casas de los pobres. Antes de que rapen a ese cordero, decía, nos rebelaremos y reharemos el orden social, y para ello derrumbaremos todos los templos de la Ley y la Justicia, pero no habría de tocársele un solo cabello a esa niña que acababa de pasar por la calle con la cabellera roja como una llamarada ondeando al viento.

Allí está el controversial, el alegre, el perturbador, el querible Chest. Allí está y allí estará mientras esa foto y mi recuerdo perduren: sentado en un parque de Londres como en cualquier parte del mundo, es decir: en el centro del mundo.

15 de Abril


Categorías: Correo fantasma

El hombre sin rostro

Ese cuadro del pintor belga René Magritte (Lessines, 1898-Bruselas, 1967), pintado en 1937 con un minucioso y algo relamido realismo casi fotográfico, admite un primer título que el artista ofreció a quienes, desconcertados, habríamos de contemplarlo: “Retrato de Mister James”, y tiene, efectivamente, algo de retrato: se nos muestra a un hombre, el mismo mister James de juvenil figura, de cabello elegantemente ondulado, de rostro invisible para nosotros, dándonos la espalda (o más bien dos espaldas) mientras se contempla absorto en un gran espejo de pared al pie del cual, en la repisa de mármol, yace el libro que quizá el personaje y el pintor estaban leyendo en ese año y cuyo título es legible casi sin necesidad de lupa: es una edición francesa de Las aventuras de Arthur Gordon Pym, la novela fantástica que Edgar Allan Poe, aficionado a mistificar a sus lectores, presentó como la crónica de un realviaje por mar y que amorosamente tradujo el poeta Charles Baudelaire. Y hay un segundo título del cuadro que más bien parece una irónica conminación a respetar derechos de autor: “Reproducción Prohibida”. ¿Prohibida por qué? ¿Ha querido el autor conminarnos a respetar el copyright de la obra o está enviándonos un mensaje implícito, según el cual el estricto realismo pictórico, la convencionalmente llamada pintura figurativa, prohibiría reproducir así a un personaje que se mira en un espejo y que, por lo tanto, el reflejo debiera presentárnoslo de frente, “dando la cara”?

Veo la reproducción de ese cuadro falsamente realista, ese dizque retrato que cuando en el original lo contemplé por primera vez en el año 72 del siglo pasado y en una exposición londinense de la Edward James Foundation (quizá creada por el mismo mister James dizque retratado por el pintor), me hizo reflexionar sobre el arte “fantástico” de Magritte, y ahora vuelvo a interrogarme sobre su inquietante capacidad de cuestionar la tradicional, conformista, convencionalmente asumida relación de la pintura figurativa con la realidad. Casi todo en ese cuadro, como en otros del pintor belga, parece atenerse a las apariencias generalmente asumidas de “la realidad”, pero el detalle perturbador, el que inquieta a nuestra habitualmente tranquila percepción de una obra de arte, es que allí el dizque retratado se mira a sí mismo como de ningún modo podría verse en un espejo real, de esos tan comunes y tan utilitarios, tan copiones y tan desprovistos de imaginación que acostumbran reflejarnos de frente y con nuestro acostumbrado rostro temporal. En otras palabras: gracias a un espejo puedo ver mis rasgos faciales y hasta mi mirada mirándome, pero sólo usando otro espejo podría ver mi nuca, es decir: sólo así podría yo verme tal como sería visto por algún otro situado atrás de mí. Pero en el cuadro de Magritte, puesto que ese segundo espejo no está allí, hay que suponer que mister James está ante uno mágico, como el de la reina madrastra de Blancanieves o, mejor, o como aquel que Carroll atraviesa Alicia la de Carroll para encontrarse corriendo aventuras en el otro lado del mundo real, o como los espejos que desde niño aterraban a Borges y que lo llevarían a decir, igual que la cópula, son abominables porque acrecentan el número de los seres.

Magritte, aunque surrealista autorizado por André Breton, no es tanto un pintor mágico, o siquiera un “realista mágico”, sino un pintor que plantea interrogantes a la pintura como supuesto reflejo o percepción de la realidad y que cuestiona al modelo exterior, el mundo de lo visible. Se diría que bajo su sombrero hongo de correctamente trajeado oficinista belga (tal como en sí mismo se “retrató” tantas veces y como lo perpetúan las fotografías), se dio a la tarea, al juego, de hacerle perturbadoras preguntas al mundo “real”, el que comunmente vemos. ¿Por qué un castillo sólidamente erigido sobre una gran roca no flotaría en el aire? ¿Por qué en la ciudad no llovería sobre los hombres en lugar de que una lluvia de pequeños hombres (todos con magrittianos sombreros hongos) caiga sobre la ciudad? ¿Por qué una enorme montaña de perfil de águila de gigantescas alas, ¿como el ave Rok de Las mil y una noches?, no pondría y anidaría huevos? ¿Por qué, si se disparase a la sien de un busto de mámol, la sien no sangraría? ¿Por qué en una misma imagen de una calle no sería a la vez noche, con un farol encendido, mientras un día cabalmente azul resplandece en el cielo? Pero sobre todo dos cuadros vienen a plantearnos la estética de Magritte como visionario y como cuestionador del arte convencional: uno nos presenta un caballete con un cuadro que se confunde con el paisaje que pretende copiar, visto por una ventana: es la crítica del arte como mero espejo de las apariencias de la realidad; el otro, que es casi el mismo cuadro, ahora “intervenido”, nos presenta el mismo paisaje, con el mismo monte-águila, pero visto a través del vidrio roto de la ventana: es la ruptura del modelo exterior, la negación de la idea de que las apariencias de lo real son la realidad.

Y otro cuadro emblemático de Magritte, tal vez el más famoso, muestra una pipa convencionalmente pintada y, en la tela misma, hay frase manuscrita: “Esto no es una pipa”. ¿Sería este inquietante pintor intelectual un gran realista del mundo como no es, según decía el escritor Macedonio Fernández del escritor Ramón Gómez de la Serna?

09 de Abril


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Noticias de la isla secuestrada (II)

Pero por supuesto, hasta los libros hacen temblar a la mariquita ubucracia castrista que mantiene secuestrada a la “isla-caimancito” (como se sabe que dijo nadie menos que Cortázar poniendo los ojos en blanco y babeando a los pies del neogorila dictador). Yoani Sánchez esperaba un libro titulado Cuba Libre que contiene sus textos acerca de la realidad cubana: textos como los de su blog “Generación Y”, que nadie, ni ella misma, puede leer en Cuba, aunque, por supuesto, no revelen secretos militares ni policiacos ni nada que atente a la seguridad. Pero el castrismo, que tanto gime y lloriquea por el “bloqueo”, gusta de bloquear a sus ciudadanos. Y he aquí lo que en su blog Yoani cuenta e ilustra documentalmente que recibió:

Cuba Libre preso en La Habana

Justamente ayer, la víspera de presentarse en Chile una compilación de mis textos con el título Cuba Libre, me llegó una información de la Aduana General de la República. En ella me confirmaban la confiscación de diez ejemplares de mi libro enviados a través de DHL. En las rancias y breves palabras de la burocracia, me explicaban:

Al realizar la inspección física del envío se detectó documentación cuyo contenido atenta contra los intereses generales de la nación, por lo que se procede a su decomiso en correspondencia a lo establecido en la legislación vigente.

Trato de reproducir la escena de “los especialistas” dilucidando si permitían o no que el libro traspasara las fronteras de esta Isla y llegara hasta mis manos. ¿Buscarían en sus páginas alguna imagen obscena que pudiera ofender la moral? De seguro no la encontraron entre las fotos de vallas inflamadas de consignas políticas, las desvencijadas entrañas de un automóvil abandonado y las banderas cubanas exhibidas en un mercado donde no vale la moneda nacional. Esto último puede parecer obsceno, pero no es mi culpa.

¿Serían celosos doctores de la gramática esos que manosearon las frases de Cuba Libre buscando quizás una errata o un tiempo verbal mal usado? ¿Se trataba acaso de analistas militares, indagando entre los párrafos de mis crónicas por códigos ocultos, revelaciones sobre la economía o documentos secretos de la Seguridad del Estado? Nada de eso hallaron, ni siquiera la receta de cómo fabricar guarapo, esa casi extinta bebida nacional que se logra exprimiendo la caña de azúcar.

Me conformo con fantasear que quienes impidieron a la versión española de mis textos llegar hasta cientos de amigos entre los que circularía eran unos uniformados con más disciplina que lecturas. Probablemente ya estaban avisados por los escuchas que monitorean constantemente mi teléfono; pueden haberles advertido incluso que no fueran a leer el contenido. Si tres años de publicar en el ciberespacio hubieran servido solamente para hacer llegar mi voz hasta estos torvos censores, sería suficiente motivo para sentirme satisfecha. Algo de mí quedará en ellos, como mismo su represiva presencia ha marcado mis crónicas, las ha empujado a saltar hacia la libertad.

07 de Abril


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Con el apagón qué cosa sucede

Como decía don Fabrizio Corbera, “el Gatopardo”, las cosas han de cambiar para que todo siga igual. Durante veinte años, y en tiempos de Luz y Fuerza del Centro, quienes vivimos en la Colonia Florida, delegación Álvaro Obregón, México, c.p. 01030, D.F., veníamos sufriendo frecuentes apagones y apagoncitos por dizque causa del viento o de tres o cuatro gotitas de lluvia mansueta (y a veces, incluso, con clima “normal”). Ahora los de Luz y Fuerza del Centro están fuera de la cosa pero siguen haciendo fuerza en el Centro (de la ciudad) en forma de protesta, y han venido los de la Comisión Federal de Electricidad a salvarnos de los desastres de un servicio ineficiente. Un gran cambio, en efecto, y…

Y, nada sorprendemente, todo sigue igual. Apenas caen cuatro gotas de lluvia o sopla un vientecito, o pasa un señor pisando la acera demasiado fuerte, o tose la viejita de la tiendita miscelánea de la cercana población de Axotla, ocurre el corte de energía, o en palabras menos finas: “el apagón”, y con ello las dificultades para, por ejemplo, continuar escribiendo en la computadora, llevar una ilación en el trabajo de escritura, contactar a alguien a través de internet, enviar un texto a Milenio o a Letras Libres, y no se diga para ver los telenoticiarios u oir música. Y así hemos estado por aquí desde hace veinte años, con LyF o con la CFE, y ahora, es decir desde hace quince días, hay apagones o apagoncitos a diario. Y cuando

(En esto iba cuando sobrevino otro black-out, y a saber si no estarán ya sobrevolándonos los bombarderos nazis, tomándonos por Londres. Y antes de que aun sobrevenga otro, concluyo, por ahora.)

En fin, en este asunto de la electricidad más lujosa, por ser la más cara del mundo, las cosas cambiaron y todo sigue igual, señor don Fabrizio Corbera. Como decía la rumba inmarcesible: “Con el apagón, que cosa sucede,/ qué cos

05 de Abril


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Noticias de la Isla Secuestrada

Félix Bonne

(HASTA EL 2 DE ABRIL DE 2010)

*El veterano disidente Felix Bonne ha declarado que si muriese Fariñas —que lleva 36 días en huelga de hambre por la liberación de 26 presos políticos enfermos—, él lo relevará.

*A la huelga de hambre de Fariñas se han sumado la del preso político Darsi Ferrer en la prisión de Valle Grande y la de Franklin Peregrino, activista de Derechos Humanos, en la provincia de Holguín.

*Las Damas de Blanco, que han sido reconocidas por el Premio Sajarov del Parlamento Europeo, continúan —pese al acoso y las agresiones de grupos de castristas “espontáneos”, aunque casi militarmente organizados por la dictadura ubuísta— realizando actos de protesta cada vez más visibles para la desinformada población cubana.

*Hace unas semanas, desde España, el cantautor Pablo Milanés —famoso por su larga filiación castrista— declaraba que en Cuba hace falta “otra revolución” y hombres nuevos en el poder porque “el sol enorme nacido en el 59 está lleno de manchas de vejez”.

*Y hace unos días desde la misma Cuba otro cantautor: Silvio Rodríguez —distinguido como aún más apegado al régimen de los hermanos ubúes—, ha dicho que que hay que superar la erre de revolución, pues el país clama por una evolución y porque se empiece a “revisar montones de cosas, montones de conceptos, hasta instituciones”.

*A todo lo cual el régimen, hablando por la boca de uno de sus muñecos de ventrílocuo, el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, dice que tales hechos sólo son parte de una “campaña mediática” financiada por (¿adivina usted?) “los que organizan la subversión contra Cuba” (puesto que Cuba es los ubúes Castro y sus achichincles y guaruras).

(NOTICIAS TOMADAS DEL PERIÓDICO EL PAÍS, DE ESPAÑA).


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Foto de Josi?? de la Colina por Pablo Ortiz Monasterio